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Experiencias 2.0 - 9. página

Experiencias en el aula 2.0

Apuntes y menciones

aletorto

Formar parte del ‘mundo digital’ de alguien siempre es halagador y reconfortante, porque pone en valor aquello que hacemos en este mundo tan difícil de medir en su alcance, por su propia universalidad.

Pero cuando la mención a nuestro trabajo es de un colega como Alejandro Tortolini, docente e investigador en temas de cultura digital, videojuegos y educación, y miembro de la Red Argentina de Periodismo Científico, la mención cobra un valor especial porque se trata de un amigo, uno con quien debatimos y también compartimos charlas y trabajo, como la campaña sobre el olvido en internet.

Una vez más has sido extremadamente generoso, Alejandro. ¡Muchas gracias!

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Paseo espacial

Este estupendo material de poco más de una hora fue grabado con una cámara GoPro por el astronauta estadounidense Terry Virts, durante dos caminatas espaciales en la Estación Espacial Internacional en febrero pasado.

Durante esta caminata, la número 30, Virts y su compañero Barry «Butch» Wilmore realizaron una serie de operaciones de mantenimiento y preparación de instalaciones futuras, como el tendido de cables, lubricación de un brazo robótico y otras tareas.

Más información y detalles de la captura, en: https://archive.org/details/EVAGoPro

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Los virus y el eslabón débil

ingenieria-SocialEl principio que sustenta la ingeniería social, práctica delictiva que consiste en obtener información confidencial a través de la manipulación de usuarios legítimos para realizar actos que los perjudiquen o expongan, es el que dice que en cualquier sistema «los usuarios son el eslabón débil».

De este modo, los ingenieros sociales aprovechan la tendencia natural de la gente a reaccionar de manera predecible en ciertas situaciones, en lugar de tener que encontrar agujeros de seguridad en los sistemas informáticos.

Ataques como los que se vienen produciendo en estos días con el falso video porno en Facebook, es un caso típico de estás técnicas. Según un especialista de la firma de seguridad ESET citado por BBC Mundo, se trata de un malware que no solo infecta el equipo con troyanos para el robo de información, sino que además instala una extensión en el navegador para publicar en Facebook de forma automática y seguir propagando el contenido.

Que el usuario utilice un buen antivirus -el gratuito PSafe lo detecta- y configure correctamente la seguridad de sus perfiles en las redes sociales, son algunas de las formas de protección imprescindibles. Pero sin lugar a dudas, reconocer como funciona la ingeniería social y evitar caer en la trampa es la más importante. 

Seguir un anzuelo digital como el anuncio de un video de las características del mencionado, que además es enviado por un amigo o conocido -previamente infectado con el malware sin saberlo-, es bastante predecible si se tienen en cuenta los descuidos que cometen los usuarios o su dificultad para resistir la curiosidad que tales anuncios despiertan. Predecir esas conductas y aprovecharlas para el propio beneficio es la actividad de los ingenieros sociales. 

¿Cómo aproximarnos a una solución que nos evite caer en estas trampas?

  • Primeramente, prestar atención y tomarse el tiempo que sea necesario para proceder con cautela cuando nos encontramos con algo sospechoso.
  • Si un amigo en Facebook nos etiqueta o envía un mensaje que nos genera dudas, lo más sencillo es preguntarle antes de tomar una acción que nos meta en problemas. Una solución recomendable, aunque pueda resultar antipática, es cerrar el muro a publicaciones de terceros y activar la opción de revisar las etiquetas que otros añaden a las publicaciones antes de que se publiquen en nuestro muro. Es decir, que no aparezcan publicaciones que no sean las propias sin que antes sean aprobadas por nosotros como dueños del perfil.
  • Es importante también no seguir links sospechosos o aceptar actualizaciones sin verificar antes que el sitio que las ofrece sea el oficial del programa en cuestión.
  • Y lo antedicho: usar herramientas de seguridad como antivirus, antispam y antiphishing, actualizados convenientemente.

Desarrollar hábitos de uso seguro, responsable y con la necesaria cautela adquirida a través de la comprensión de los riesgos propios de la actividad en las redes sociales, nos permitirá disfrutar de una experiencia sin sobresaltos.

Fuentes:
Wikipedia.
BBC Mundo.

Imagen:
Hackerss.com

Más información en:
Panda Media Center.

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Once años en dos minutos

La firma de tecnología Earth Cam presentó un time lapse que muestra la construcción del recientemente inagurado One World Trade Center, a partir de cientos de miles de fotografías tomadas durante los últimos 11 años.

Fuente: Clarin.com

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Sobre gustos y fama

tiranía


En el artículo «La tiranía del ‘Me gusta’. Riesgos y trampas de la fama digital», para el que tuve el gusto de colaborar, la periodista Fernanda Sandez asegura que «los retuits y seguidores son las nuevas formas de recompensa digital».

Estos instrumentos de la sociabilidad virtual «no sólo cambiaron la forma de interactuar on line, sino que funcionan como señales que la web convierte en oportunidades publicitarias (…) En tiempos de redes sociales, por lo visto, ya no se quiere ni cambiar el mundo ni dinamitar las instituciones, sino que el prójimo (…) coopere para que el efecto dominó resulte atronador. Habrá pues que apostar a ideas simples maquilladas de ocurrentes, o bien a cualquier sucedáneo del Chaski Boom ideológico: mientras explote, la calidad de la pólvora es lo de menos», afirma la periodista en este artículo imprescindible para comprender la complejidad de ciertas conductas humanas en el mundo digital.

El artículo completo se puede leer haciendo clic aquí.

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La educación líquida

Zygmunt Bauman, sociólogo y filósofo, es conocido por ser el creador del concepto de «modernidad líquida». Según este concepto, vivimos tiempos de acelerados cambios socioculturales provocados en parte por el impacto transformador de las tecnologías digitales. La educación, en este contexto, requiere entonces de nuevos modelos para construir una identidad como sujetos.

En su libro Los retos de la educación en la modernidad líquida, Bauman habla sobre aquello que llama «síndrome de la impaciencia», un estado de ánimo en el que el consumismo no se define por la acumulación de las cosas sino por el breve goce de éstas. Esto le imprime a la educación el sentido de producto más que de proceso, sustituyendo la noción del conocimiento útil para toda la vida por una de un conocimiento para «usar y tirar».

«Antes cada sociedad tenía claro cuál era el modelo de ‘buena persona’, de ciudadano ideal, y la educación encaminaba al alumno hacia este ideal. ¿Cuál es el ideal ahora? Nadie lo tiene en claro, porque en realidad vivimos en una sociedad que no cree en ideales ni en dogmas: en consecuencia, la educación no sabe qué hacer, y fracasa.»

Fuente: Ssociologos.com

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El éxito del invento de Zuckerberg

El éxito del invento de Zuckerberg consiste en haber entendido necesidades humanas muy profundas, como la de no sentirse solo nunca (siempre hay alguien en el planeta que puede ser “amigo” tuyo) y vivir en un mundo virtual donde no hay dificultades ni riesgos (no hay discusiones, las rupturas son sencillas y pasan rápidamente al olvido, todo es infinitamente más soportable que en la vida real).
[Zygmunt Bauman, citado en Ssociologos.com]

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El Estado y el fomento a la innovación

El Estado puede ser fundamental (y de hecho lo es) para el fomento a la innovación; ser un creador activo de mercados nuevos en vez de mero corrector de los existentes. Es cierto que también los defensores de limitar el papel económico del Estado creen que las fallas de mercado justifican un financiamiento público limitado para infraestructuras y ciencia básica. Pero esto no explica los miles de millones de dólares aportados por el sector público a la investigación aplicada al desarrollo de productos, o incluso para financiar empresas en sus primeras etapas. De hecho, en algunos de los centros de innovación más famosos del mundo, el Estado fue un “emprendedor” clave que imaginó y financió campos totalmente nuevos, en áreas como la informática, la biotecnología, la nanotecnología y la ecología.

En Silicon Valley el gobierno estadounidense actuó como inversor estratégico a través de una red descentralizada de instituciones públicas: la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa (DARPA), la NASA, el programa de Investigación en Innovación para Pequeñas Empresas (SBIR) y la Fundación Nacional para las Ciencias. Fueron inversiones descomunales, y no sólo en TI; también se canalizaron grandes sumas para financiar investigaciones en ciencias de la vida y energía. Por ejemplo, en 2011 los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de los Estados Unidos invirtieron 31.000 millones de dólares en investigación biomédica. Marcia Angell, profesora de la Escuela de Medicina de Harvard, demostró que esa financiación fue fundamental para el desarrollo de algunos de los fármacos más revolucionarios de las últimas décadas. Asimismo, para algunas de las empresas más innovadoras de Estados Unidos, la financiación del SBIR ha sido más importante que el capital de riesgo privado.

Los ejemplos fuera de Estados Unidos incluyen Israel, donde el fondo público de capitales de riesgo Yozma proveyó de financiación inicial a algunas de las empresas más dinámicas del país, y Finlandia, cuyo fondo público de innovación Sitra hizo lo mismo con Nokia. En China, el banco estatal de desarrollo ofrece miles de millones de dólares en préstamos a algunas de las empresas más innovadoras del país, como Yingli Solar y Huawei.

Estos tipos de inversión pública son cruciales para la creación y formación de nuevos mercados. De hecho, la inversión pública fue central en el desarrollo de casi todas las tecnologías que hacen del iPhone un teléfono inteligente: Internet, GPS, las pantallas táctiles y los avances en reconocimiento de voz en los que se basa Siri. Asimismo, en muchos países, el sector público lidera las iniciativas de tecnología ecológica.
[Mariana Mazzucato, en ‘Tecnología: el Estado innovador’, publicado por iEco]

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