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Experiencias 2.0 - 11. página

Experiencias en el aula 2.0

Te lego mis bienes… y mi perfil

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Tiempo atrás, luego de un debate en la propia red social y en un tema cargado de zonas grises, Facebook implementó las cuentas «conmemorativas» para personas fallecidas. Esto implicaba que la cuenta podía verse pero no permitía la edición por terceros -algún pariente o amigo- en forma póstuma.

En lo que parece un nuevo intento por parte de la empresa por ofrecer una respuesta más adecuada en estos temas difíciles, Facebook está dando a sus usuarios un mayor control sobre lo que ocurre con sus cuentas cuando mueren: acaba de habilitar una opción que los usuarios pueden configurar para cuando llegue ese momento, con el nombre de «Contacto legado».

Esta nueva función permite a los usuarios designar a un amigo específico como «legado», a quién Facebook permitirá acceder a la cuenta del fallecido. El contacto legado no tendrá permiso para iniciar sesión con ese nombre de usuario o leer sus mensajes privados, pero sí podrá:

– Agregar un mensaje -que se mostrará en la parte superior del timeline del fallecido-, compartir un mensaje final o una notificación sobre un servicio conmemorativo.
– Actualizar la foto de perfil.
– Responder a nuevas solicitudes de amigos.
– Descargar archivo de fotos, mensajes e información del perfil público de Facebook.

Esta función de «legado» -que inicialmente se está implementando para los usuarios estadounidenses pero con planes de expandirlo a las demás regiones-, se habilita en la opción «Contacto legado» que aparece en el menú «Configuración», opción «Seguridad».

Allí se puede añadir el contacto específico que será el legado y seleccionar las actividades podrá efectuar sobre la cuenta referida. El proceso finaliza con un mensaje a la persona elegida, quién también podrá elegir, si lo prefiere, eliminar la cuenta del fallecido.

Fuente: Segu-Info

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Lo que dicen nuestros ‘Me gusta’

Dislike-button

En línea con lo que publicábamos tiempo atrás, referido a un estudio de la Universidad de Cambridge que determinó con más de un 80% de efectividad el coeficiente intelectual, orientación sexual, ideologías políticas y creencias religiosas de miles de usuarios de Facebook basándose en sus clics en “me gusta”, se publica ahora otro estudio en el mismo sentido, que afirma que Facebook puede saber más de una persona que su propia familia, justamente a partir del uso que hacemos de esa herramienta.

Nuevamente la Universidad de Cambridge, esta vez en conjunto con la norteamericana Stanford, se dieron a la tarea de investigar cómo la suma de los «Me gusta» que damos, ofrece información sobre quiénes somos.

Los investigadores querían obtener un perfil de un grupo de usuarios que fuera más acertado incluso que el que pudieran formar sus propios familiares o amigos, basándose únicamente en sus «me gusta». Reunieron para tal fin a 86.000 voluntarios, a quienes se les hizo un cuestionario de 100 preguntas sobre ellos mismos. Al mismo tiempo, invitaron a sus amigos y familiares a contestar un cuestionario psicológico estándar y obtener así sus perfiles. Para el análisis de los resultados implementaron el programa Apply Magic Sauce, una API que determinó los rasgos psicológicos de cada uno de los voluntarios.

Los resultados se publicaron en la revista PNAS – Proceedings of the National Academy of Sciences, bajo el título “Los juicios de personalidad basados en datos de computadora son más precisos que los hechos por humanos”.

Según los resultados, analizando tan solo 10 “me gusta”, el programa sabe más de una persona que lo que sabe un compañero de trabajo. Con 150 “me gusta”, el programa es capaz de saber más que la madre del participante. Con 300 “me gusta” de un perfil el programa, según afirman, sería imbatible.

Teniendo en cuenta que, por ejemplo, hoy en día es normal que los empleadores miren el perfil de Facebook de un aspirante a un puesto para saber si ese candidato es apto para el trabajo, no es difícil comprender el alcance de esto: con sus «me gusta», las personas revelarían bastante más acerca de sí mismos que escribiendo o publicando fotos.

Se sabe de sitios de citas, por mencionar otro caso, que analizan los «me gusta» de las personas para establecer grados de compatibilidad. Todo esto, sin mencionar aquellas situaciones en las que un «me gusta» en la foto equivocada ha destruído parejas en un arranque de celos.

Paradojas de la virtualidad mediante, un «me gusta» distraído o al pasar, o por un simple deseo de popularidad puede poner nuestra privacidad en riesgo, mucho más que otras acciones posibles en la red social.

Fuente: Telemundo

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Facebook reconsidera la denuncia

Seis días después de que nos uniéramos a la gran cantidad de denuncias de usuarios preocupados por la página en la red social sobre la que hablamos en la entrada anterior, y habiendo recibido inicialmente un lacónico “no infringe nuestras normas comunitarias”, Facebook parece haber reconsiderado su decisión, eliminándola. Este es el texto del anuncio:

denuncia

Decíamos en aquella entrada que el adecuado criterio que utiliza Facebook para eliminar fotos de desnudos o violencia parecería no aplicarse a temáticas que requieran de inteligencia o perspicacia a la hora de observar y evaluar.

Afortunadamente, y al menos en este caso, han respondido con eficiencia, aunque un poco tardíamente. Bienvenido sea el cambio.

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Facebook y un riesgo por omisión

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Desde hace varios días, junto con algunos colegas y contactos en Facebook estamos denunciando una página en esa red social sin obtener una respuesta satisfactoria hasta el momento.

Por medio de un contacto en común me llegó la queja de un usuario que alertaba sobre la existencia de una página en Facebook llamada «Jovencitas & Niñas Hermosas de 10 a 17 años». Según observó, dicha página consistiría en «una repugnante exhibición de niñas menores de edad que no sólo atenta con la dignidad de ellas sino que promovería la pederastía y la trata de menores entre otras cosas».

El usuario consideró apropiado denunciar la página, método establecido por Facebook para informar acerca de contenidos inapropiados u ofensivos en esa red social. Hecha la denuncia, todo lo que obtuvo por respuesta fue que para Facebook la mencionada página «no infringe nuestras normas comunitarias».

Al momento de escribir esto y luego de varias denuncias, sólo se mostraba en la página en cuestión una foto en la que se ve a una niña pequeña posando con un vestido de dos piezas, lo que a primera vista no constituiría infracción o delito. Pero no se trata de un usuario mostrando inocentemente sus fotos familiares, sino de un sitio que, a juzgar por el nombre mismo de la página, recolectaría y exhibiría fotos de menores.

La gran cantidad de usuarios enfadados que publican sus quejas y repudios en la propia página, podría ser considerada como una demostración de que las imágenes que se mostraban indignaron a muchos. Pero no a Facebook.

Yo me sumé a las denuncias y recibí la misma respuesta:

Hemos revisado tu denuncia (…) Gracias por tu interés en denunciar algo que consideras que infringe nuestras Normas comunitarias. Denuncias como la tuya tienen una función importante en convertir Facebook en un entorno seguro y acogedor. Hemos revisado la página que has denunciado (…) pero no infringe nuestras Normas comunitarias.

En las mencionadas Normas comunitarias, sólo se hace referencia directa a los menores en un párrafo que dice lo siguiente:

La política de Facebook prohíbe terminantemente que se comparta contenido pornográfico o cualquier otro contenido sexual en el que esté implicado un menor.

Esto significaría, en una primera lectura, que la infracción debe ser flagrante, explícita y directa, lo que implicaría que cualquier forma sutil o solapada de abuso o intento de él no sería tenido en cuenta. Si para Facebook no existen grados o sutilezas para este delito, como pareciera desprenderse de este texto, se trataría de una omisión que como tal corre el riesgo de convertirse en complicidad.

Facebook bloquea y elimina fotos y aun perfiles con un criterio difícil de comprender. El adecuado criterio que utiliza para eliminar fotos de desnudos o violencia parecería no aplicarse a temáticas que requieran de inteligencia o perspicacia a la hora de observar y evaluar.

Si esa tendencia a la literalidad no constituyera por si misma una limitación importante, queda la evidencia de la gran cantidad de denuncias que fueron hechas. ¿No alcanza eso para que consideren importante detenerse y evaluar con mayor profundidad la cuestión?

Parece ser que Facebook elimina velozmente aquello que ve, pero tendría enormes dificultades para leer entre líneas y ver que hay detrás de aquello que están mirando.

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Algo más sobre la ‘computadora de Aquímedes’

Días atrás publicábamos la conferencia de Christian Carman en TED, un apasionante relato sobre el modo en el que los detectives científicos develaron el enigma del llamado «Mecanismo de Anticitera» -llamado así por la isla griega en la que fue encontrado- o en modo más coloquial, la «computadora de Arquímedes».

Gracias al intercambio en las redes sociales con colegas, me encuentro ahora con dos videos a los que vale la pena prestar atención, muy interesantes.

El primero, un registro de la exhibición «The Antikythera Shipwreck: the Ship , the Treasures, the Mechanism», que tuvo lugar en el National Archaeological Museum en Atenas, Grecia. Se aprecian en él una cantidad de restos del naufragio que se hallaron junto con el mecanismo.

El segundo, muestra la construcción de una réplica completamente funcional del mecanismo con piezas de Lego, proyecto que fue patrocinado por Digital Science.

El llamado «Mecanismo de Anticitera» es el dispositivo científico más antiguo conocido, construido en Grecia alrededor del año 100 antes de Cristo. Fue recuperado de un naufragio en el año 1901, pero no fue sino hasta un siglo después que se logró comprender su propósito: se trata de un reloj astronómico que determina las posiciones de los cuerpos celestes con una precisión extraordinaria.

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Adalides de la privacidad

La privacidad nos protege del abuso de aquellos que están en el poder, incluso si no estamos haciendo nada malo en el momento de ser vigilados. (…) La privacidad es una necesidad humana básica.(…) Demasiadas personas describen el debate como ‘seguridad versus privacidad’. La verdadera encrucijada es libertad versus control. Tiranía, ya sea la que surge como amenaza exterior de un ataque como la de un escrutinio interno constante por parte de la autoridad, sigue siendo tiranía. La libertad requiere seguridad sin intromisión, seguridad con privacidad. Vigilancia policial indiscriminada es exactamente la definición de un estado policial. Por eso deberíamos ser todos adalides de la privacidad, aun cuando no tengamos nada que ocultar.
Bruce Schneier, experto en seguridad, en El Valor Eterno de la Privacidad.

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Jobs, Gates y la historia escrita por ellos mismos

Este es un fragmento de una interesante entrevista realizada a Bill Gates y a Steve Jobs en forma conjunta, en un encuentro de ejecutivos organizado por el Wall Street Journal.

Dentro de ese contexto y en vistas del recorrido de ambos a lo largo de los años, pueden extraerse de la charla algunos conceptos llamativos -y otros increíbles, agregaría-, pero todos interesantes. Desde el concepto que uno tenía del otro hasta la historia de BASIC en la Apple II, se tratan algunos de los temas que definieron la historia de la computación en los últimos 40 años.

La entrevista completa de 1:30h. se puede ver haciendo clic AQUÍ.

Fuente: Pymes y emprendedores

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La falsa ilusión de una red social a medida

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Aunque no es la primera vez que lo hacen -el año pasado presentaron algo similar en formato de video-, los muchachos de Facebook han levantado una buena polvareda este año con su «Year in Review» o «El año de…» en nuestro idioma. Tanto, que tuvieron que salir a pedir disculpas por algún resumen que mostraba malos recuerdos a una persona dentro de lo sucedido en el año que termina.

El algoritmo utilizado por Facebook es muy simple: resalta las fotos con más “likes” o «me gusta» de la cuenta en cuestión. Cómo es lógico entonces, aquellas fotos que más simpatía o adhesión generaron entre los contactos del usuario son las que aparecen, más allá de que se traten de postales de una celebración o retratos de un dolor compartido.

Sin embargo, y he aquí el meollo de la cuestión, toda la herramienta es totalmente configurable y es posible editar tanto los textos como las fotografías que se muestran.

Pero claro, la gente de Facebook –que parece no caer en la cuenta de que este monstruo que ha creado se alimenta a pura inmediatez y fugacidad-, pretende que el usuarios se lance sin más a configurar cosas que no entiende ni desea entender.

No deberíamos olvidar, además, que Facebook arma ese muestrario de estados emocionales con la información que nosotros mismos fuimos subiendo a lo largo del año. No aparece por generación espontánea. Tampoco se trata de que Facebook vaya a recorrer internet buscando material para publicar. No, fuimos nosotros mismos quienes decoramos nuestros muros con aquello que creímos necesario, conveniente o apropiado publicar. Depositar entonces la responsabilidad -o la culpa- de ello a un algoritmo que toma sucesos que nuestros contactos transformaron en importantes para organizarlos por fecha, decorarlos y mostrarlos en nuestro propio muro todo junto es al menos, ingenuo.

No deja de mostrar cierta incoherencia de nuestra parte molestarse por algo que no sólo es automático, sino además es una recopilación de lo que nosotros mismos publicamos. El sistema tiene sus reglas y así funciona. Se puede exigir un mejor funcionamiento y un cumplimiento de aquello que se promete, pero de allí a pretender que todo cambie para ajustarse a nuestros intereses y aun caprichos, suena a autoritario. 

Si no me gusta lo que se hace u ofrece, o no me conviene, debería retirarme. Y punto.

Tal vez sea hora de pensar qué y cómo publicamos, teniendo en cuenta que la privacidad –quién y cómo lo ve- y aún la intimidad -si otros realmente necesitan o deben verlo– corren por nuestra cuenta.

Es decir, corren por cuenta de nuestra comprensión -y acción consecuente- de los derechos que nos caben en el ejercicio responsable de nuestra ciudadanía digital.

Nosotros decidimos.

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