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Experiencias 2.0 - 89. página

Experiencias en el aula 2.0

Reinventando el olvido en Internet

La expresión pertenece al especialista en temas de privacidad y protección de datos de la Universidad de Harvard, Viktor Mayer-Schoenberger, quien sostiene que la información colocada en Internet debería tener fecha de vencimiento, como la leche.

En una entrevista de Alejandro Tortolini para el diario Perfil, Mayer-Schoenberger afirma que la estela de información personal que uno deja a medida que se mueve por el mundo digital puede rastrearse. Propone entonces que las computadoras sean programadas para poder olvidar, tal como hacen los humanos. Y afirma:

Por milenios, lo difícil fue recordar y lo fácil, olvidar. Ahora la era digital cambió esto; la opción por defecto es conservar y memorizar. Google no olvida ni los contenidos ni las palabras que se usaron en una búsqueda. Sugiero una política para agregar a la información una fecha de expiración, como la fecha de vencimiento de la leche. Propongo que las personas puedan determinar una fecha de expiración de la información. Más aún, los archivos oficiales podrían programarse para que la información no caducara, si así lo quiere la sociedad. No me preocupa que la gente quiera guardar sus datos por largo tiempo reseteando manualmente la fecha de expiración, porque eso requerirá de una acción humana, suficiente para hacernos pensar cuánto queremos que dure nuestra información.

Se puede observar desde hace un tiempo como se va haciendo público el uso indiscriminado de la información que los usuarios de distintos servicios en Internet van dejando a su paso, por parte de particulares y empresas. Estamos asistiendo a una invasión a la privacidad en las redes sociales. Personas que son investigadas y discriminadas, por el sólo hecho de que queda registro de sus actividades en una base de datos.

En un post anterior mencionábamos un caso puntual referido también por Mayer-Schoenberger, en el que una joven de 25 años, madre soltera de dos niños que estudiaba para maestra, puso en su página de MySpace una foto suya sacada en una fiesta, disfrazada de pirata y con una copa plástica en la mano, y la tituló “Pirata borracha”. Su universidad vio la foto, decidió que eso no era digno de una futura maestra y se rehusó a darle el título. Incluso habiendo quitado la foto, ya había sido almacenada y catalogada, porque Internet no olvida.

Desde aquí nos sumamos y proponemos:

  • Alertar e informar sobre los riesgos de brindar información personal sensible en Internet
  • Peticionar a las autoridades por el funcionamiento de las instituciones -las que ya existen y otras por crear- en defensa de nuestros derechos ciudadanos.
  • Hacer un llamado de atención a todos los docentes y formadores en todas las áreas para que estas problemáticas sean debatidas y enseñadas.
  • Apoyar la tarea de investigadores, periodistas, divulgadores, etc., en su tratamiento y difusión del tema.

Iniciamos además un ciclo de charlas en escuelas e instituciones sobre el tópico de la privacidad en internet, titulado «CIUDADANOS DIGITALES – Construyendo nuestra identidad en el mundo virtual». Más información haciendo clic aquí. 

La Red Iberoamericana ElDerechoInformático.com ha distinguido a nuestra campaña «Internet no olvida» como «Proyecto de difusión destacado del año 2015 en Derecho Informático», junto a prestigiosos profesionales del área de toda Latinoamérica distinguidos en diversos rubros.

– Si te parece que la propuesta sirve y querés difundirla, copiá y pegá el código a continuación para agregar el banner en tu sitio:


Yo me sumé a la campaña

– If you believe that the proposal is good and you want to spread it, copy and past the code to add the banner in your site:


I support this campaign

No se trata de temer y aislarse sino de conocer nuestros derechos, y de usar el medio con inteligencia, sensatez y creatividad, proponiendo «reintroducir el concepto de olvidar en un cierto plazo en el reino digital», tal como puede leerse en el documento que hacemos disponible al pié.


Enlaces relacionados:

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El cielo puede esperar… y Google también

Diego Gavinowich llegó a formar parte del equipo de producción geográfica de Google al quedar finalista de Code Jam de América Latina de 2007, una competencia de programadores cuyos finalistas ganan premios en efectivo y la posibilidad de realizar una pasantía en las oficinas de Google en Estados Unidos. Se quedó seis meses.

Esta es la pequeña gran historia del joven argentino que desarrolló la versión online de Google Sky. Fue invitado por la empresa a quedarse pero vuelve a Buenos Aires para continuar con sus estudios en la UBA. Diego tiene 22 años y estudia dos carreras en la UBA: informática y matemáticas.

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Las tecnologías en la escuela necesitan de contenidos, no de modas

El libro, el pizarrón, la tiza, el banco, el aula, el taller, la escuela, el lápiz, el pincel, el cuaderno, la campana, el manual, la plasticola, la brillantina, la gomina, el papel secante, la pluma fuente, el plumín, el papel glacé, el mástil, la bandera, los juegos, el bebedero, el lavatorio, el mingitorio, la puerta, el picaporte, el portafolio, la cartulina, el mapa, el repuesto rivadavia, el guardapolvo, los mocasines, el tubo fluorescente.

Estas eran algunas de las tecnologías que usabamos en mi época de escolar. Muchas de ellas cambiaron radicalmente en función de un cambio de teoría: a modo de ejemplo, el banco fijo en hilera del conductismo dió paso al más constructivista pupitre libre con silla, en franca evidencia de que la escuela -a diferencia de lo que afirman algunos iluminados– sí sabe que hacer con las tecnologías, aunque a veces se sobresalte y no reaccione de inmediato, porque entiende que ellas acompañan formas y modos de educar, y también ideologías, según sean aceptadas y utilizadas o desechadas.

Desde hace varios años se suman la tele, los diarios -otro cambio importante, seguramente- y el video y, más recientemente, las actuales nuevas tecnologías -y enfatizo la palabra nuevas: cd, dvd, mp3, internet, etc., etc., que la escuela seguramente está aprendiendo a incorporar. Evidencias hay de ello.

El problema de la incorporación de los cambios tecnológicos en la escuela, y de las nuevas tecnologías en particular, parece ser que también se espera que cambie la forma en que suele cambiar, valga el juego de palabras.

La tecnología en la escuela siempre cambió cuando se «llenó» de contenido -nuevas teorías, nuevos usos, nuevas disciplinas, nuevas necesidades. Ahora parece no hacer falta el contenido: con que esté de moda basta. Cuando hablan los tecnólogos, «mercadólogos», economistas, gurúes y otras especies dentro de la fauna de opinólogos– la escuela siempre está errada.

Pero no nos equivoquemos: la escuela va a incorporar todas estas tecnologías nuevas cuando pueda -podamos- «llenarlas» de contenidos en función de mejorar los aprendizajes, razón última de ser de la escuela.

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Charla sobre «El aula, en cualquier momento y en cualquier lugar»

Esta tarde tuve el gusto de presentar en la biblioteca multimedial del Complejo Educativo de Alberdi, escuela en la que soy docente de TIC y de Robótica, una charla sobre el tema «El aula, en cualquier momento y en cualquier lugar», en la que junto a algunos docentes de la casa analizamos y debatimos sobre una cuestión que nos viene ocupando desde hace tiempo: la incorporación de las nuevas tecnologías de información y comunicación en nuestra actividad docente, en particular las llamadas herramientas y servicios «Web 2.0».

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Este mismo tópico motivó días atrás un post en este blog que cosechó una cantidad de comentarios coincidentes, que creo demuestran que somos muchos los docentes intresados en estas cuestiones, y con ganas de producir cambios y aprovechar los recursos que nos brindan esas tecnologías. Del mismo modo, la charla también generó un debate muy rico en el que cada uno de los participantes hizo aportes importantes.

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En realidad fueron dos charlas, ya que por cuestiones de horarios y actividades el grupo se dividió por niveles. Pero en ambas primó el asombro, el entusiasmo y el compromiso de un próximo encuentro que nos permita seguir analizando y debatiendo sobre las herramientas propuestas y su aplicación en diversos proyectos pedagógicos.

Un tema que despertó asombro y curiosidad fue una experiencia que recogí de Edublogger, en la que una docente, Ana María Sánchez, incorpora el celular en una actividad del área de Plástica en forma creativa. Y risueñamente, todos admitieron su sorpresa por encontrar en Google tantas herramientas útiles. Para muchos era hasta ese momento sólo un buscador.

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Sobre los comentarios al post «El aula, en cualquier momento y…»

Mi agradecimiento a todos los docentes y profesionales de diversas áreas que, ya sea comentando en el post o vía email, me hicieron llegar sus opiniones, perspectivas y experiencias al respecto.

Agradezco también a Diego Levis, Doctor en Ciencias de la Comunicación, docente y autor de numerosos artículos y libros acerca de los usos sociales de las tecnologías de la información y la comunicación. El Dr. Levis a tenido la amabilidad de leer y comentar en el post, y recomendar su lectura desde su blog «Tecnolecturas contemporáneas», del que me he vuelto lector asiduo.

Compartir miradas tan parecidas en un tema complejo es un aliento para seguir profundizando y avanzando en esto de recuperar el asombro -como dijera una colega en su comentario-, apostando a la creatividad y al cambio.

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