La expresión pertenece al especialista en temas de privacidad y protección de datos de la Universidad de Harvard, Viktor Mayer-Schoenberger, quien sostiene que la información colocada en Internet debería tener fecha de vencimiento, como la leche.
En una entrevista de Alejandro Tortolini para el diario Perfil, Mayer-Schoenberger afirma que la estela de información personal que uno deja a medida que se mueve por el mundo digital puede rastrearse. Propone entonces que las computadoras sean programadas para poder olvidar, tal como hacen los humanos. Y afirma:
Por milenios, lo difícil fue recordar y lo fácil, olvidar. Ahora la era digital cambió esto; la opción por defecto es conservar y memorizar. Google no olvida ni los contenidos ni las palabras que se usaron en una búsqueda. Sugiero una política para agregar a la información una fecha de expiración, como la fecha de vencimiento de la leche. Propongo que las personas puedan determinar una fecha de expiración de la información. Más aún, los archivos oficiales podrían programarse para que la información no caducara, si así lo quiere la sociedad. No me preocupa que la gente quiera guardar sus datos por largo tiempo reseteando manualmente la fecha de expiración, porque eso requerirá de una acción humana, suficiente para hacernos pensar cuánto queremos que dure nuestra información.
Se puede observar desde hace un tiempo como se va haciendo público el uso indiscriminado de la información que los usuarios de distintos servicios en Internet van dejando a su paso, por parte de particulares y empresas. Estamos asistiendo a una invasión a la privacidad en las redes sociales. Personas que son investigadas y discriminadas, por el sólo hecho de que queda registro de sus actividades en una base de datos.
En un post anterior mencionábamos un caso puntual referido también por Mayer-Schoenberger, en el que una joven de 25 años, madre soltera de dos niños que estudiaba para maestra, puso en su página de MySpace una foto suya sacada en una fiesta, disfrazada de pirata y con una copa plástica en la mano, y la tituló “Pirata borracha”. Su universidad vio la foto, decidió que eso no era digno de una futura maestra y se rehusó a darle el título. Incluso habiendo quitado la foto, ya había sido almacenada y catalogada, porque Internet no olvida.
Desde aquí nos sumamos y proponemos:
- Alertar e informar sobre los riesgos de brindar información personal sensible en Internet
- Peticionar a las autoridades por el funcionamiento de las instituciones -las que ya existen y otras por crear- en defensa de nuestros derechos ciudadanos.
- Hacer un llamado de atención a todos los docentes y formadores en todas las áreas para que estas problemáticas sean debatidas y enseñadas.
- Apoyar la tarea de investigadores, periodistas, divulgadores, etc., en su tratamiento y difusión del tema.
Iniciamos además un ciclo de charlas en escuelas e instituciones sobre el tópico de la privacidad en internet, titulado «CIUDADANOS DIGITALES – Construyendo nuestra identidad en el mundo virtual». Más información haciendo clic aquí.
La Red Iberoamericana ElDerechoInformático.com ha distinguido a nuestra campaña «Internet no olvida» como «Proyecto de difusión destacado del año 2015 en Derecho Informático», junto a prestigiosos profesionales del área de toda Latinoamérica distinguidos en diversos rubros.
– Si te parece que la propuesta sirve y querés difundirla, copiá y pegá el código a continuación para agregar el banner en tu sitio:
Enlaces relacionados:
- Entrevista completa de Alejandro Tortolini a Viktor Mayer-Schoenberger para el diario Perfil.
- El trabajo en formato .pdf de Viktor Mayer-Schoenberger con la propuesta, titulado «Useful Void: The Art of Forgetting in the Age of Ubiquitous Computing».
- Para leer otras entradas, escuchar entrevistas, ver videos sobre el tema, y más, hacé clic aquí






Finalmente, en referencia al título del post, que hace alusión justamente a este aspecto de las nuevas tecnologías, que son el alcance y la ubicuidad -a toda la gente en todas partes-, estuve revisando algunas de las herramientas de la
Se pueden usar además otras herramientas como Talk para mensajes instantáneos -otro tema en el que nos negamos a discutir y nos apuramos a prohibir-; Traducir, para visualizar páginas web en otros idiomas -los profes de Inglés podrían trabajar con esto para enseñar sobre traducción e interpretación, por ejemplo, porque traduce «Mi Tarzán tu Jane», como es obvio-; o Grupos, para crear listas de distribución y grupos de debate. Y por supuesto, los buscadores: de palabras, de imagenes, de libros, etc.
El artista y amigo Miguel Ángel Albini, con quien hemos colaborado en el desarrollo de su espacio en la web, nos hace llegar una gacetilla de prensa informando de la inauguración de su sitio. Dice así:
Siguiendo con la «racha mediática» de estos días, y a propósito del CES 2008, la Feria de la Electrónica de Consumo que se llevó a cabo entre el 7 y el 10 de Enero pasado en Las Vegas, nos convocaron para una entrevista en el programa de mayor audiencia del canal local. Allí hablamos sobre la Feria y respondimos preguntas orientadas a la cuestión de como y cuando los argentinos accederemos a estas tecnologías, analísis que requiere de una extensión en el tiempo imposible para la televisión; sin embargo, el sólo hecho de que al menos se planteen estas cuestiones en los medios masivos hace que valga la pena participar.
El Complejo Educativo de Alberdi de Rosario editó un CD con lecturas para no videntes, titulado «El cuento se cuenta». El proyecto reune cuatro cuentos: dos de Edgar Allan Poe, uno de «Las mil y una noches», y «El ratón», de Saki, todos ellos presentados por reconocidas voces de los medios rosarinos y leídos por alumnos y docentes del colegio. En realidad debería decir actuados por todos ellos, ya que no se trata de simples lecturas sino de personajes que dialogan e interactúan según los textos y son apoyados por efectos de sonido y música incidental. 
