
En la foto, la Ministra de Edugación de la provingia del Chago, María Inés Pilatti Vergara.

En la foto, la Ministra de Edugación de la provingia del Chago, María Inés Pilatti Vergara.
Cuando era alumno, me echaron del colegio por copiar en la prueba de metafísica. Miré en el alma de mi compañero de pupitre.
Alvy Singer, personaje interpretado por Woody Allen en la película Annie Hall
Juro que no sé, que a veces no sé por qué no entiendo o no veo lo que otros ven tan claro. Tengo cierta tendencia a pensar que el equivocado soy yo, siempre, reconozco. Y seguramente es por eso que carezco, parece, de una cierta soberbia como para equivocarme y nunca darme cuenta o no tener que pensar en pedir disculpas. Pero no, no soy así y sigo sin entender.
Todos los medios estuvieron en cadena nacional porque aconteció la muerte del ex presidente Raúl Alfonsín. Pero fue una cadena nacional espontánea, no ordenada desde el canal estatal como suele ser lo habitual. Desde las diez menos cuarto del 31 de marzo hasta ayer por la tarde, todo fue Alfonsín. En el medio estuvieron la reunión del G-20, el 1-6 en La Paz, el aniversario de Malvinas y el dengue, que tuvieron su espacio, claro, pero se empequeñecieron u opacaron frente al hecho mortuorio.
En los medios electrónicos -blogs, periódicos, foros, etc.- florecieron como el verde en la primera lluvia de primavera, los comentarios sobre la vida ejemplar del político fallecido. Como siempre suele suceder en estas discusiones, la posibilidad de disenso estuvo enfáticamente negada, y cada vez que alguien interrumpió el llanto para decir algo diferente a esa especie de gran obituario con línea editorial, fué defenestrado, insultado y maltratado.
Que problema tenemos. No se puede disentir.
Yo viví esa época. Para las elecciones del ’83 tenía 24 años. Trabajé, estudié, me casé y tuve a mi primer hijo en esos años de Alfonsín. Hubo cosas buenas, claro, y en muchas se hizo historia. El juicio a las Juntas tal vez esté a la cabeza de todas ellas.
Pero también estuvieron los pollos de Mazorin, la Aduana de Delconte, la hiperinflación, la disparada del dólar, la deserción de meses antes. Más cerca en el tiempo, una camara de TV lo descubre siendo senador y pasando papelitos para dirigir una votación. También estuvieron los prestamos a Cuba mientras aqui se repartia la caja PAN, el Plan Austral, la idea de mudar la capital a Viedma.
Estoy diciendo simplemente que tuvo aciertos y errores, y tal vez más de estos últimos, reconozcámoslo. Pero sólo se habla de la honestidad del muerto, como si ese fuera el único atributo exigible de un político. «Si, hizo macanas, pero era honesto». Vamos. No quiero corruptos en el gobierno, los detesto. Pero de allí a exigir unicamente honestidad para un cargo que requiere de una multitud de otros atributos hay un trecho largo. Y evidentemente, la muerte no los concede. ¿O será que se murió, finalmente, la esperanza nacida el 10 de diciembre de 1983?
Hoy leía el blog de Alejandro Rozitchner, 100 Volando. Él lo dice mucho mejor que yo, claro:
Hay una notable pérdida de objetividad cuando alguien muere. Y creo que no hace falta tanto. Muerta, la persona es lo que fue antes de morir. En realidad, menos, porque ya no está. Pero la muerte no mejora a nadie. Lo hace desaparecer, nada más.
Me molesta este reflejo automático de transformar en grande a quien muere. De repente tiene más virtudes que nunca. No, crezcamos, seamos más realistas.
Si el periodismo es el borrador de la historia, como suele decirse, se va a requerir de las generaciones futuras mucho rigor para desentrañar de este manojo de desinformación, la verdad histórica.
El diario Clarín de Buenos Aires, publicó este fin de semana una entrevista al sociólogo francés Claude Giraud, profesor de sociologia de la Universidad de Lille 1 y autor, entre otros libros, del recientemente publicado «Las lógicas sociales de la indiferencia y la envidia» (Biblos, 2008).
Transcribo algunos párrafos, para pensar:
La indiferencia respecto de los otros parece condenable, pero al mismo tiempo la racionalización de nuestras sociedades provoca una creciente indiferencia. Los jueces no tienen compasión hacia las partes, los maestros no tienen mucha compasión respecto de sus alumnos. Entonces, vivimos de manera esquizofrénica, entre la indiferencia y la compasión. Prácticamente toda nuestra vida profesional transcurre en la indiferencia. Y es una capacidad social. Y para el resto de las dimensiones, y de manera puntual, somos compasivos y, por lo tanto, también protestamos. Pero la protesta es de corta duración, como el compromiso (…)
Las tres cuartas partes del tiempo la gente delega. Delega a los otros la manera de hacer las cosas. De alguna forma, ellos saben de qué manera se van a hacer esas cosas. Pero, en un sentido, son todos como Poncio Pilatos: se lavan las manos. Y esa delegación le transfiere la responsabilidad al otro y, al mismo tiempo, descompromete (…) porque la delegación permite en un momento ser actor, y en otro momento ser indiferente respecto de la manera como las cosas ocurren (…)
La indiferencia es un elemento funcional, porque separa, deja de lado. En un sentido, en nuestras sociedades se les permite a los individuos ser autónomos y no responsables, pudiendo adjudicar a las instituciones la responsabilidad de aquello que se ha hecho. Entonces, yo soy responsable de mi vida, pero no soy responsable de mis actos, porque esos corresponden a las instituciones a las que se les imputa, sea la escuela, la empresa, la policía, la justicia, la televisión. Y eso es muy importante, porque permite, efectivamente, no soportar el peso de todos los hechos (…)
Cuando se analizan las organizaciones y las instituciones, se encuentra en ellas un pedido contradictorio. Se les pide a sus miembros, al mismo tiempo, que sean indiferentes a ciertas informaciones y propiedades, que hagan el trabajo que corresponde, cumpliendo las reglas establecidas; y, al mismo tiempo, se les pide que se comprometan totalmente de alguna forma, y en ese compromiso, y para ese compromiso, se crean modelos de éxito social. Y esos modelos de éxito social son los que posibilitan el desarrollo de las formas de envidia. Se generan así preferencias, comparaciones y deseos. Entonces, este proceso funciona un poco como la figura del snob en la literatura de Marcel Proust, en la cual se ve muy bien que hay un imitador y una persona a imitar. Pero no se desea el objeto de esa persona; se desea el deseo de aquel al cual se imita. Entonces, en términos sociológicos, podría decirse que la envidia y la indiferencia son correlativas.
Fuente: Clarin.com
¿Pesadilla sobre pesadilla? No, no se asuste; es sólo un juego.
Una vez más, los chicos de CollegeHumor se meten con la tele y el cine, como ya lo hicieran con la serie «24», para mostrar a su manera «que hubiera pasado si…»
En este caso caen en algunos lugares comunes, pero está tan bien hecha que vale la pena. Gracias a WTF por difundirla.
El LHC, Gran Colisionador de Hadrones por sus siglas en inglés, se pone en marcha el 10 de septiembre en el Laboratorio Europeo para la Física de Partículas (CERN), situado en un túnel bajo tierra entre la frontera de Francia y Suiza. O sea, más o menos dentro de un rato.
Se trata del acelerador de partículas más grande y potente del mundo. Cerca de dos mil físicos de 34 países participaron en su desarrollo y construcción.
Lo particular -valga la redundancia- del caso, es que un grupo de científicos encabezado por el científico alemán Otto Rössler, un teórico del caos, afirma que existe un 50% de posibilidades de que se formen agujeros negros en la Tierra capaces de succionar nuestro planeta por completo. Por supuesto el CERN desmintió esto, pero pero a medias, ya que advierten que es posible que se manifiesten agujeros negros, aunque tan pequeños que se disolverían antes de existir.
En el siguiente video se explica en formato divulgación y subtitulado, de qué se trata este proyecto.
Por todo esto, querido amigo, en vez de perder tiempo leyendo esto, antes de que una fuerza extraña lo agarre de las patas y lo chupe hacia vaya a saber uno donde, haga algo más, otra cosa que lo llene de gusto. Si fuera mentira y mañana el mundo estuviera todavía ahí, al menos se habrá divertido bastante.

Mi agradecimiento a todos los docentes y profesionales de diversas áreas que, ya sea comentando en el post o vía email, me hicieron llegar sus opiniones, perspectivas y experiencias al respecto.
Agradezco también a Diego Levis, Doctor en Ciencias de la Comunicación, docente y autor de numerosos artículos y libros acerca de los usos sociales de las tecnologías de la información y la comunicación. El Dr. Levis a tenido la amabilidad de leer y comentar en el post, y recomendar su lectura desde su blog «Tecnolecturas contemporáneas», del que me he vuelto lector asiduo.
Compartir miradas tan parecidas en un tema complejo es un aliento para seguir profundizando y avanzando en esto de recuperar el asombro -como dijera una colega en su comentario-, apostando a la creatividad y al cambio.

El actual gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, fue un destacado motonauta que sufrió un accidente, años atrás, en el que perdió su brazo derecho. Esa condición lo obligó a volver a aprender con su brazo izquierdo las acciones cotidianas para rehacer su vida. No voy a hablar aquí de condiciones o atributos políticos, pero si de una acción política, que aunque pequeña muestra una sensibilidad hacia los que necesitan que el mundo que los rodea cambie y los admita, como es el caso de las personas con algún tipo de dificultad motriz.

Se informa en el sitio del Consejo para las Personas Discapacitadas (Co.Pro.Dis) que la Secretaría de Turismo y Deporte de la mencionada provincia lleva adelante junto con el Co.Pro.Dis. el Programa “Viví un Turismo Integrador”. El día 25 de enero se llevó a cabo un acto en las Playas de Punta Mogotes, en el que el Secretario de Turismo y Deportes acompañado por el Presidente del Consejo Provincial, donaron Sillas Anfibias a los Consejos para Personas con Discapacidad de los Municipios de Gral. Pueyrredón, Gral. Alvarado y Villa Gesell. En Gral. Pueyrredón, asistieron el Intendente Katz, la Secretaria de Acción Social y Organizaciones No Gubernamentales (Cosechando Tiempo, Dar Más, La Casa del Ángel, ADI, AMAR, Cerenil, Charín e Integrarte).
La Silla Anfibia posibilita a las persona con movilidad reducida su desplazamiento en las playas, y acceder a la orilla para disfrutar del mar.

Las imágenes mostradas aquí están tomadas del sitio mencionado. Para ver más, clic aquí.
Para comprender la importancia de esta iniciativa no es necesario moverse hasta el mar o el río. Simplemente detengámonos a observar las bajadas de los cordones de la vereda o el acceso a medios de transporte, por ejemplo. Si bien se observan algunos esfuerzos en sentido de hacerlos más accesibles, nos darán una clara idea de lo difícil que es moverse entre lo que nos rodea si no tenemos plena capacidad motríz. Felicitaciones, y bienvenidas sean iniciativas de este tipo.
Siguiendo con la «racha mediática» de estos días, y a propósito del CES 2008, la Feria de la Electrónica de Consumo que se llevó a cabo entre el 7 y el 10 de Enero pasado en Las Vegas, nos convocaron para una entrevista en el programa de mayor audiencia del canal local. Allí hablamos sobre la Feria y respondimos preguntas orientadas a la cuestión de como y cuando los argentinos accederemos a estas tecnologías, analísis que requiere de una extensión en el tiempo imposible para la televisión; sin embargo, el sólo hecho de que al menos se planteen estas cuestiones en los medios masivos hace que valga la pena participar.
Como se puede suponer, la falta de crédito, la brecha social y la cuestión educativa surgieron entre otros temas de similar envergadura, temas que consideramos centrales al hablar del acceso de todos a las nuevas tecnologías.