Las instituciones educativas requieren de un adulto capaz de mostrar con ‘fuerza argumentativa’ sus ideales y pensamientos, a la vez que estar dispuesto a enfrentar, con valentía y pasión, los ideales y pensamientos de las jóvenes generaciones. (…) Un adulto que esté allí, poniéndole el cuerpo a los avatares de la lucha permanente por conservar, mantener aquellos universos simbólicos construidos y, en el mismo movimiento, abrirles grietas a los saberes tan duramente conseguidos para hacer un espacio donde empezar a transformar esos mismos universos simbólicos. Este juego de conservación y transformación se produce en un intersticio de lo real que Freire denominó ‘inédito viable’ y Winnicott ‘experiencia cultural’.
Cecilia Bixio: ‘Maestros del siglo XXI. El oficio de educar. Homenaje a Paulo Freire’, Capítulo 10: Obstáculos y desafíos, pág 105-106.
sociedad - 140. página
Mundos virtuales, videojuegos y escuela
Muy interesante exposición de Alejandro Tortolini para el Instituto Iberoamericano de TIC y Educación (IBERTIC), de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI).
Los mundos virtuales y los videojuegos son cada vez más importantes como ámbitos de expresión. La cantidad de tiempo que les dedicamos no es el único indicador que tenemos para medir su importancia; también lo son el significado que les damos, y cómo los usamos para identificarnos ante nosotros mismos y ante los demás. En ellos expresamos nuestras creencias, nuestros valores, nuestros prejuicios.
En esta exposición veremos casos que nos muestran por qué ya no es válido decir «es sólo un videojuego».
Más información en:
– http://www.ibertic.org/
– http://pinterest.com/aletorto/sobre-videojuegos-y-mundos-virtuales/
– http://pinterest.com/aletorto/mundo-minecraft/
Vueltas y más vueltas en las redes sociales
Este artilugio llamado noria, uno de los ingenios hidráulicos que ha hecho que la vida de mucha gente sea mejor a lo largo de los siglos, debe su nombre a los árabes. Procede de la palabra na’ura, «la que llora, la que gime», haciendo referencia seguramente al sonido característico del batir del agua sobre las paletas.
El ejemplo de la ilustración muestra un conjunto de ruedas y palancas que, tirado por un animal, gira de continuo sobre el mismo eje con el fin de extraer agua. Casi casi -y que me perdonen los especialistas- como lo que sucede en las redes sociales.
Vueltas y vueltas sobre el mismo eje -que puede ir cambiando: a veces es la política, otras el enojo, las más el ego lastimado de algún usuario-, con un giro más como único destino.
¿Será que las redes sociales, como mucho de lo que hacemos los sufridos habitantes de este mundo, no tienen horizonte?
Fuente: abc.es
La puerta
La viñeta es de Mana Neyestani, dibujante e historietista iraní. A modo de comentario, sólo puedo hacerme eco de las palabras de Daniel Krichman al publicarla él. Dice Daniel que el cuadro representa «algo así como un loop en el que (cuántas veces!) solemos quedar encerrados, buscando lo que no está y sin danos cuenta que la solución no es encontrar la puerta sino ser la puerta«.
Para pensar. Y en serio.
Una mirada sobre el futuro de la educación
Si bien no es posible -ni justo- generalizar del modo en que lo hace la viñeta a continuación, es igualmente cierto que hay mucho de este pensamiento que ya está enquistado en el sistema -y más se nota cuanto más se sube en la «pirámide» de responsabilidades-.
Unos minutos después de hallar y republicar esto en mi perfil en Facebook me encuentro con un artículo de Adrián Paenza en Página/12, en el que bajo el título de «Alfabetización siglo XXI» este matemático, docente y periodista habla sobre algunos de los cambios, ya no necesarios sino imprescindibles, de la educación argentina.
A partir de la noticia del aumento del presupuesto de Ciencia y Técnica recientemente anunciado por el gobierno, del 0,65% al 1,65% por ciento, el Dr. Paenza dice cosas como estas:
No reniego de nuestros recursos naturales tradicionales: muy por el contrario. Pero teniendo tanto potencial, ¿podemos seguir dependiendo de si sube o no la soja? Creo que podemos permitirnos ilusionarnos con algo más, pero para eso hacía falta dar un primer paso, un enorme primer paso, y eso fue lo que anunciaron Cristina Kirchner y Lino Barañao: aumentar el presupuesto de Ciencia y Técnica. Llevarlo del 0,65 por ciento del PBI que se invierte ahora al 1,65 por ciento. (…) El país, de acuerdo con este plan, apunta hacia algunos objetivos muy concretos y estratégicos, pero yo me quiero detener en uno muy especial: la generación de software.
¿Contestaría usted que una persona se define hoy como alfabeta si sabe leer y escribir? Creo que es fácil detectar que esa definición estaba bien hace 50 años… o 100 años, pero ¿y hoy? ¿Podría afirmar que una persona que solamente sabe leer y escribir es una persona preparada para enfrentar la vida sin dar ventajas como lo estaba hace un siglo? Ciertamente son condiciones necesarias, pero ¿suficientes?
A continuación, el autor elabora una lista de la A a la Z con algunos de los avances tecnológicos que identifican a esta verdadera revolución digital, desde los teléfonos inteligentes hasta los vehículos robotizados y los sistemas de reconocimiento de voz. Y continúa con dos párrafos de un informe preparado por la Fundación Sadosky:
Estos sistemas, herramientas y servicios pertenecen a un dominio muy vasto, que continúa creciendo, conocido bajo la denominación de Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC). Pero estas tecnologías no se limitan a esas aplicaciones y son en gran parte responsables de la revolución de la biología molecular, con impacto en la salud y la alimentación, o de que muchas industrias hayan mejorado sus productos y los han hecho más seguros y eficientes.
Y añade:
Es obvio que hay muchísimo para debatir porque esto recién empieza, pero propongo de entrada sumarme a lo que está sucediendo en el mundo: ¡hay que enseñar a programar en las escuelas! Sí, a programar. Y cuando digo escuelas, me refiero a las escuelas primarias y secundarias.
Esta cierta concepción utilitaria, a mi personalmente no sé si me cierra del todo. Enseñar a programar «para» en vez de «por qué» tiene sus riesgos. Pero sin dudas la propuesta es interesante aunque no innovadora. Muchos docentes enseñamos a programar: si no programación «dura», sí seguramente algo de código y lógica de programación. Y concluye:
La pregunta que yo quiero hacerle a usted (y me la hago a mí también) es: ‘¿Queremos subirnos al siglo XXI o no?’. El propósito es empezar a discutir los cambios que debería sufrir (o disfrutar, para elegir un término mejor) el sistema educativo. Tal como está, no sólo atrasa, sino que corremos el peligro de quedarnos afuera de la nueva revolución. Y lo peor es que tenemos todas las herramientas para que eso no suceda.
Hace algunos años, en los comienzos del proyecto que después se convertiría en «Conectar Igualdad», el Dr. Paenza fue un entusiasta impulsor. Luego, y sin ser nuestra intención siquiera mencionar aquí sus razones, dejó de apoyar el proyecto.
Esperemos que una nueva decepción no lo aparte esta vez. Dr. Paenza, los que estamos en el llano contamos con usted.
Fuente: Página/12
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