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seguridad - 4. página

Día Internacional de la Seguridad Informática

El 30 de noviembre se celebra el Día Internacional de la Seguridad de la Información, o del inglés Computer Security Day.

Una celebración que surgió en el año 1988, como consecuencia del primer caso de malware de propagación en red que se registró en el mundo, conocido bajo el nombre de «Gusano de Morris», que afectó al 10% de las máquinas conectadas a Aparnet, la Internet de entonces.

A raíz de esta situación, la Association for Computing Machinery (ACM), estableció que cada 30 de noviembre se recordaría a todas las personas la obligación y necesidad que tienen de proteger sus datos de cualquier tipo de acción corrupta que puede ocurrir en el plano digital.

Algunos consejos básicos de seguridad digital

  1. Gestionar bien tus contraseñas: No solo se trata de poner una contraseña difícil en cuanto a longitud, sino también que no guarde tanta relación contigo, o por lo menos, no una relación tan obvia como el nombre de tu perro o tu fecha de nacimiento.
  2. Variar la contraseña en los diferentes portales, si quieres puedes tener 5 principales, pero no una sola para todo.
  3. No confíar en el Wifi público: No es que no lo puedas utilizar para hacer alguna consulta, ver un vídeo mientras esperas la llegada del tren o leer noticias, pero no lo uses en espacios de alto riesgo, como entrar a la página del banco e incluso ingresar en tus redes sociales o email.
  4. Actualizar siempre el software: A todos nos parece tedioso que cada tanto nuestra computadora o nuestro sitio web, diga que tenemos que actualizar algún programa o plugin, pero normalmente estas actualizaciones buscan crear parches en brechas que ha dejado libre la versión anterior y que pone en riesgo nuestros datos.
  5. No descargar de cualquier sitio: Una mala costumbre que tenemos los cibernautas, es que nos encanta lo gratuito y por eso sin pensarlo mucho le damos a descargar. Igual con los correos electrónicos que tienen un archivo adjunto que parece interesante. Primero asegúrate que el sitio web o remitente es seguro y luego descarga el contenido.
  6. El teléfono móvil también es una computadora: Gestiona tu móvil tal como lo haces con tu PC. Es decir, descárgale un antivirus y cuida los sitios a los que entras con él.

Fuente
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Memoria de la pandemia: solucionismo e imposición en cuarentena

[Comparto aquí mi intervención en el Foro de ADICRA 2023 en Rosario]

Alguien alguna vez dijo que el estado natural del usuario de informática es la frustración, y un poco en broma y un poco en serio, esto hace que haya tanto mouse y teclado roto… Más allá del chiste, está la cuestión de que se nos sometió y somete a una manera de trabajar que tiene tantas limitaciones y tiene tantas frustraciones.

Por un lado, el solucionismo, como lo llama Evgeny Morozov, esto es, pensar que todo se soluciona a partir de un sistema informático, de que la solución a todas las cosas mágicamente sucede porque hay un algoritmo trabajando. Es una fantasía, porque en realidad técnicamente puede funcionar, pero hay toda una cuestión social detrás de eso que, si no se contempla, termina frustrando a todo el mundo.

Y por otro, lo que yo llamo «imposicionismo». El investigador Fernando Trujillo decía por aquellos días en Twitter, “¿no hubiera sido hermoso que, en lugar de lanzarnos a una docencia online inmediata, improvisada, nos hubieran dado las instrucciones para trabajar?”

Eso es la imposición. Yo tenía a mi madre en Buenos Aires y la última vez que estuve con ella, en enero del 2020, había recibido recientemente la tarjeta del banco con su jubilación, pero iba todos los meses a cobrarla al banco, y fue un descubrimiento cuando la llevé al cajero y le mostré como usarla y como comprar y pagar con ella. Todo un mundo que para ella no existía. De hecho, la tarjeta estaba vencida, hubo que pedirla de nuevo. Y era una ventaja, un servicio, era una ayuda que tenía desde hacía varios años. Entonces, no funciona imponer la tecnología, como no funciona tampoco pensar que es la solución a todos los males.

Dicho esto, ¿qué pasaba con esta cuarentena? Nos caían encima toneladas de consultas de gente que se encontraba en la obligación de hacerlo, y en el 99% de los casos con la pasión detrás de querer hacerlo, pero con la limitación del solucionismo y la imposición, que hacen que sea más un estado de frustración que de satisfacción por la solución tecnológica.

Sabemos que la tecnología tiene sentido cuando brinda una solución. Cuando trae un problema, ya es otra cosa. Como escribiera David Dickson en el clásico Tecnología Alternativa, «los problemas sociales asociados a la tecnología no provienen de la propia naturaleza de la tecnología sino de cómo se usa». Por eso no se produce un cambio genuino.

Hacemos lo mismo pero le cambiamos el soporte, y no sé si es esa una transformación real. Es decir, filmarnos en un pizarrón y subirlo a YouTube o mandar como tarea leer un libro digital en lugar de leerlo en papel, está bien, no estoy criticando. Lo que estoy diciendo es que cambiar el soporte únicamente no sirve. Tiene que haber una transformación real, un valor añadido que le pueda dar a esto que estoy utilizando.

Es decir, en lugar de buscar un mapa usar Google Earth y viajar por el mundo, o usar un sitio de un museo en 360 grados por ejemplo, ese tipo de cosas le dan el valor agregado que no tenemos en otros soportes. Pero para eso se necesita estar informado, estar enterado, estar capacitado, saber que existen esas cosas, porque si no nos quedamos en esto de reemplazar el soporte, que no deja de ser válido porque tiene su comodidad, tiene sus ventajas, pero no es la transformación profunda que estamos proponiendo.

En plena implementación del programa Conectar Igualdad participé de un encuentro en el que expuso alguien de la UNR, que actuaba como entidad veedora para nuestra región, y mostraba orgulloso como, en una escuela en una isla frente a la central de Itaipú los chicos usaban netbooks en vez de libros. Yo le pregunté, “Bárbaro, ¿Y? ¿Cuál es el cambio?”  Pero claro, el riesgo de esto es el de ser tildado de ludita…

Leer a Michel Serres y su Pulgarcita me produjo una pequeña revolución, porque lo que plantea ahí es que en realidad el problema está en que los que quieren reformar parten de modelos que ya son perimidos. No hay una revolución en esto. Entonces estamos tratando de modificar la situación basándonos en modelos que ya no tienen más vigencia.

Un ejemplo muy gráfico: se prohíbe el celular en la escuela. Entonces, en lugar de incorporar la herramienta, se prohíbe, ¿Por qué? Porque los que plantean esas cosas lo hacen en base a modelos que ya hace tiempo son perimidos, que ya no tienen más vigencia. Entonces nos chocamos con esto: si queremos modificar y estamos escasos de ideas es porque en realidad no tenemos de dónde abrevar para tomar esas ideas.

Y, por otro lado, cuando hay una bajada de línea es por imposición. Y qué decir del hecho de que mientras la provincia de Santa Fe prohibía por ley en 2006 el uso de celulares en el aula, el municipio rosarino hacia sus “Campamentos digitales” en 2009 incluyendo magníficas experiencias justamente, con celulares. Nuevamente releyendo a Dickson: no hay tecnología sin intencionalidad. Seguramente política, en este caso.

Nuestros chicos ya incorporaron esta tecnología hace muchos años, entonces, no estamos lidiando con la dificultad de los chicos sino con la dificultad del adulto de generar nuevos modelos que produzcan un cambio realmente revolucionario en la educación. La llegada del ChatGPT y las tecnologías de inteligencia artificial al aula es otro caso: interpela, no tanto a los chicos sino a nosotros y nuestras prácticas.

Tiempo atrás, estaban arreglando una escuela en Oklahoma, Estados Unidos, y al derribar una pared apareció un pizarrón que tenía más de 100 años, de 1917. Se veían ahí los mismos dibujos, los mismos textos y las notas musicales escritas en el pizarrón, tal como se ven hoy en tantas escuelas.

El pizarrón de 1917

Entonces digo, desde el más profundo respeto, esto: si pensamos en un auto o en una computadora, o en un avión, en 100 años ha habido una revolución impresionante. En la escuela todavía seguimos con el pizarrón y la tiza. Entonces, los que tienen que bajar línea lo están haciendo desde un modelo que ya no existe más, en un mundo que no existe más, con unos pibes que no existen más. Ese es el conflicto que se presenta.

No culpo al docente, una de las vocaciones más nobles que hay. Pero ejerce en un sistema que parece estar complotado para frenar. Es un carro con ruedas cuadradas, todo es burocracia, todo es papeles. Y la gente creativa realmente queda un poco relegada a todo esto. Hay que llenar un libro antes que sentarse a estudiar o sentarse a crear, a diseñar.

En muchos casos todavía hay que presentar el cuaderno firmado y corregido, y no es que sea malo, de hecho ha permanecido por más de 100 años. No es que sea malo, es que el mundo es otro. Entonces, hay otra realidad por la cual moverse y con la cual encontrar soluciones para esto. ¿Cuántos de ustedes trabajaron durante la pandemia creando libretas e informes digitales para que los docentes llenen y envíen a las familias? Yo fui uno de esos. Apenas terminada la pandemia se volvió a las libretas de cartón. Y qué decir de los videos, charlas, explicaciones, etcétera, que fueron nuestro pan de cada día…

Y hay una cuestión que tiene que ver con apurarse para prohibir también, es más fácil prohibir que investigar, que buscar, que ser creativo.

Supuse que justamente, esta situación de pandemia y de exigencia nos pondría a pensar, y que lo primero que sucedería sería capacitar a los docentes, no por si pasa de vuelta una pandemia, sino porque hemos aprendido que hay otro mundo que todavía no habíamos explorado y que tiene que ver con el uso de las nuevas tecnologías para la educación para realmente producir una revolución digital. Pero no.

Sin embargo, solo era cuestión de escuchar:

En lo personal, quise pensar que más allá de o por encima de lo que pudiéramos aprender de esto tuviéramos memoria de lo que aprendimos, que no nos olvidemos de que hemos aprendido mucho en esta instancia y que vamos a sacarle provecho; que no volvamos otra vez a lo mismo, sino que volvamos dándonos cuenta de qué falta y qué falló para poder seguir evolucionando y creciendo.

En definitiva, para trabajar mejor, para trabajar más cómodos, más contentos y sobre todo para darle a nuestros chicos un producto que les sea legítimo, que no sean parte de un sistema, sino que realmente sean ciudadanos del siglo XXI con todas las competencias que necesitan. Que el cambio sea cultural y no solamente de soporte tecnológico.

Muchas gracias.

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ChatGPT, explicado

Me pareció muy adecuada la explicación en el siguiente video que, aunque algo técnica, nos acerca un poco más a comprender la lógica detrás de su funcionamiento.

Es nuestro aporte a abandonar la idea de «magia», aquella que Arthur C. Clarke definió tan maravillosamente, cuando hablamos de tecnología avanzada.

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Sobre la tecnología, lo que se puede y lo que se debe

«A J.F. Kennedy le preguntaron una vez de dónde venía esa obsesión por ir a la luna. En el fondo la pregunta tenía mucho sentido: ¿Qué problema humano, social o civilizatorio se pretendía resolver afrontando tal colosal epopeya? La respuesta del famoso presidente nos ha definido desde entonces: “Si alguien pregunta por qué queremos ir a la luna, la respuesta es sencilla: porque podemos. No hace falta ninguna otra respuesta”. Puestas así las cosas, a mí se me ocurren muchas formas de resolver por la vía directa algunos de nuestros problemas. No se quejen cuando surjan seres humanos que quieran jugar a ser dioses con sus semejantes.

El reverso del lado bueno del progreso técnico ha sido siempre una constante a lo largo de la Historia de la humanidad. No ha sido casualidad que buena parte de los avances tecnológicos hayan sido utilizados por primera vez en el campo militar: desde la pólvora, hasta la energía nuclear; desde la aviación, hasta las herramientas más sofisticadas. Digamos que siempre que el ser humano tiene que debatirse entre usar el palo que ha inventado bien para arar o bien para destrozar el cráneo a sus semejantes, suele optar por hacer ambas cosas, empezando por la segunda.

Por eso deberíamos ser más comedidos y prudentes ante estas nuevas promesas, y razonar en torno a sus implicaciones éticas, preguntarnos por los posibles elementos conflictivos. No porque tengamos una conciencia ludita, por así decirlo, sino porque ya conocemos de qué han sido capaces en otros tiempos nuestros congéneres. No seguir al dictado el axioma de Kennedy. A veces hacer algo, simplemente porque se puede hacer, suele tener consecuencias devastadoras.»

Agustín Baeza, director de Asuntos Públicos de la Asociación Española de Startups, en el artículo titulado «ChatGPT, el último jinete del apocalipsis», sobre la aparición del mencionado chatbot de inteligencia artificial.

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Phishing: Según un fallo, brindar las claves bancarias no exime al banco de su responsabilidad

La Cámara II en lo Civil y Comercial de La Plata se expidió así sobre el caso de una docente jubilada de 65 años que fue engañada por ciberdelincuentes que ingresaron a su homebanking, le vaciaron la caja de ahorro y sacaron un préstamo por $260 mil.

Este fallo sin precedentes en materia de phishing fue emitido durante un juicio que se está llevando a cabo contra el Banco Provincia, la entidad bancaria pública de la provincia de Buenos Aires, en Argentina.

La justicia entendió que aunque ella brindó voluntariamente, mediante un engaño, sus claves bancarias a los ciberdelincuentes, eso no exime a la entidad en cuanto a su responsabilidad en la falta de actualización de las medidas de seguridad para evitar el delito.

El engaño tuvo lugar en agosto de 2020, cuando la víctima recibió un llamado telefónico de un supuesto empleado del Banco Provincia que la convenció para que le brindara su usuario y contraseña de homebanking, con la excusa de que debía actualizar las claves.

Alertada luego por el faltante de dinero y el préstamo otorgado, la jubilada presentó la denuncia penal correspondiente y le solicitó al banco que dejara de cobrar las cuotas del préstamo que habían solicitado los ciberdelincuentes, obteniendo una respuesta negativa por parte del Provincia.

Los magistrados entendieron que “los argumentos brindados por el banco no resultan suficientes” y aseguraron que “parecería que las medidas bancarias vigentes se tornan obsoletas e insuficientes”. Además, le pidieron al Banco Provincia que encuentre “nuevas medidas de seguridad complementarias y superadoras de las vigentes”.

“El Banco Provincia, erradamente, apeló la medida y ese error los ha llevado a un camino infinito de precedentes que han sido muy favorables a mi representada. La gran brecha jurisprudencial se fija primero con las cautelares y luego con las sentencias de fondo”, afirmó a un medio local Marcelo Szelagowski, abogado patrocinante.

Lo más importante para destacar de este caso es que quedó descartado el argumento que utilizan la mayoría de los bancos que enfrentan juicios por phising de que el cliente es el único culpable.

Fuente: Infobae

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