Saltar al contenido

Robótica - 2. página

Las volteretas del robot

Atlas, el robot humanoide de Boston Dynamics, aquel que alguna vez tropezara durante una presentación, ahora hace rutinas de parkour, saltando y dando volteretas.

En la empresa se preguntan si no tendremos unas Olimpíadas de Robótica pronto. ¿Quién sabe?


Fuente: Mashable News
Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

¿Quién gana y quién pierde con la automatización?

Semanas atrás nos referíamos en este espacio al proyecto presentado en la Comisión Europea proponiendo las seis leyes de la robótica, una especie de remedo de las 3 leyes de Asimov que revela hasta que punto el tema dejó de ser producto de la ciencia ficción desde hace mucho tiempo, para convertirse en un debate de profundas implicancias y con resultado imprevisible.

Uno de los puntos más controvertidos de la propuesta europea, decíamos en aquel artículo, es que de aprobarse los robots deberán pagar impuestos como una forma de reducir el impacto social del desempleo provocado justamente por su uso.

En medio de todo este debate, no deja de sorprender que el propio Bill Gates haya propuesto algo parecido hace un par de semanas: en un articulo publicado por BBC Mundo, el multimillonario fundador de Microsoft sugirió que parte del financiamiento de las nuevas actividades realizadas por robots  -reemplazando al operador o empleado humano- podría proceder de los impuestos sobre las ganancias generadas por el ahorro en pago de mano de obra derivado de la automatización.

Las palabras de Gates despertaron curiosidad e interés, no sólo por ser él mismo parte fundante de la industria que habilitó un avance sin precedentes en el área, sino además por su mirada del otro lado del mostrador: algunos economistas afirman que la automatización barata ya desvió los ingresos de los trabajadores hacia los propietarios de las empresas. 

La discusión sobre la diferencia entre la máquina que complementa al hombre y la que lo reemplaza marcó el origen mismo de la Revolución Industrial con el movimiento ludita, una breve pero violenta revolución encabezada por artesanos ingleses en el siglo XIX que protestaban contra las nuevas máquinas -el telar industrial y la máquina de hilar. Ellos se sabían amenazados por esas tecnologías que reemplazaban a los artesanos con trabajadores menos calificados y de salarios más bajos, dejándolos sin trabajo.

Esta discusión se continuó a través de las épocas, centralmente desde el punto de vista del trabajador. Dudas cuasi filosóficas tales como si la máquina reemplazará al hombre o qué hacer con la mano de obra desempleada por la automatización ocultaron un debate que, sospechamos, es hacia donde apuntan los economistas: cada centavo que se ahorra de pagarle al trabajador humano queda ahora en el bolsillo del empresario. Un reparto más justo se hace necesario.

Gates sugiere a los gobiernos que eleven los impuestos y reduzcan la velocidad de la automatización, de modo que pueda gestionarse el proceso desplazamiento de trabajadores en un amplio rango de empleos. El impuesto a los robots permitiría financiar, dice, el entrenamiento de las personas desplazadas por la automatización para empleos en los cuales los seres humanos son especialmente aptos, como el cuidado de los ancianos o la educación de los niños.

En respuesta a esto, algunas compañías tecnológicas sugieren que sean los consumidores y no las empresas las que paguen ese impuesto, ya que el costo de los productos fabricados por los robots es menor. Siempre y cuando, añadiríamos nosotros, los empresarios ajusten los precios a valores que realmente reflejen ese cambio tecnológico. En tiempos en que, por usar un ejemplo, el petróleo baja y el combustible sigue subiendo, se hace difícil confiar en semejante gesto de su parte.

Varios especialistas están trabajando en propuestas superadoras a la idea del impuesto, que anticipan podría perjudicar la automatización al frenar la innovación. Una de esas propuestas es que el Estado baje los impuestos a los trabajadores humanos y redistribuya mejor los ingresos de los robots.

Mientras tanto, los que pierden en este juego parecen ser siempre los mismos. Y los que ganan, también.


Fuentes: Suplemento Economía de Clarín – BBC Mundo
Imagen: Media Telecom
Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

El sorprendente SpotMini de Boston Dynamics

A pesar de que Google quiera desprenderse de la compañía porque no le encuentran la vuelta a convertir estos chiches en dinero, Boston Dynamics sigue sorprendiendo con sus desarrollos en robótica: acaban de presentar SpotMini, una versión pequeña del robot Spot pero más sorprendente aún.

SpotMini pesa 24 kg.  -30 si se incluye el brazo- , es totalmente eléctrico -no tiene sistemas hidráulicos- y su carga dura unos 90 minutos dependiendo de lo que haga.

Es uno de los robots más silenciosos de los que ha desarrollado la empresa. Cuenta con una variedad de sensores como cámaras de profundidad, un giroscopio de estado sólido (IMU) y sensores de propiocepción en las extremidades. Estos sensores ayudan con la navegación y la manipulación.

SpotMini realiza algunas tareas de forma autónoma, pero en ocasiones requiere de un humano para la orientación de alto nivel.

Fuente: www.BostonDynamics.com

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

Si un robot pudiera hablar, diría…

En este caso se trata de un doblaje -muy grosero, muy humano- que lo hace bastante familiar. Pero más allá de la humorada, impresionan las habilidades que estos robots humanoides han ido adquiriendo en las sucesivas generaciones. Pero claro, les faltaba insultar y quejarse como el mejor…

Realmente sorprendente.

[Fuente: WTF Microsiervos]

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

La fábrica de avioncitos de papel

En julio de 2015, Arthur Sacek fue contratado por Elevation Digital Media para construir una máquina LEGO que pudiera plegar y lanzar un avión de papel. Esto fue lo que consiguió:

El detrás de la escena de este maravilloso proyecto también quedó registrado:

El objetivo del proyecto era producir un aviso publicitario para la división aeroespacial de Arrow Electronics.

Fuente: Elevation Digital Media.

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo