La transformación de la educación no requiere de una gran inversión. Estamos ante una transformación humana. El cambio está en conseguir atraer a los jóvenes a través de la emoción y la creatividad, usando la imaginación. Eso no cuesta dinero. Cuando se habla de nuevas tecnologías siempre nos quedamos en llenar las clases de ordenadores, pero es absurdo. En sus casas ya tienen aparatos más avanzados. La inversión debe estar en la forma en que se usa la tecnología, sobre todo en el software y en material online, que es mucho más barato que comprar aparatos que se quedan obsoletos.
Richard Gerver, educador
internet - 54. página
Duerme, duerme, yo velaré por tus datos…
No, no es una frase de alguna película famosa -sería de terror, por cierto-, aunque sí podría ser la letra de la canción que Google está tocando en estos días como banda de sonido de la presentación de GDrive, el nuevo servicio de almacenamiento masivo que ofrece el gigante de internet. Simplemente, se me ocurrió al leer algunos comentarios y post al respecto de lo que GDrive ofrece -y reclama- al usuario de su servicio.
Ya nos viene advirtiendo Richard Stallman, el padre del software libre, desde que se comenzó a hablar de «alojar en la nube»:
La nube es peor que la estupidez, ya que es una pérdida del control de los datos.
Stallman es un poco fundamentalista en este sentido, y está bien, creo que debe serlo por su lugar fundante en toda esta discusión. Yo no lo soy… tanto, pero creo humildemente que cae de maduro que esto es parte del «fabuloso mecanismo de control social», como refiere Diego Levis al hablar de Facebook. Aquí podría aplicarse la misma verdad intrínseca.
En las condiciones de servicio de Google, la empresa le advierte al potencial usuario -y digo «potencial» porque debería leerlo ANTES de aceptar cualquier cosa… Usted, lector, ¿lo leyó?:
Cuando suba o de otro modo envíe contenido a nuestros Servicios, otorgará a Google (y a aquellos con quienes trabajamos) una licencia internacional para utilizar, alojar, almacenar, reproducir, modificar, crear obras derivadas (como las traducciones, adaptaciones o modificaciones que hacemos para que su contenido funcione mejor con nuestros Servicios), comunicar, publicar, ejecutar públicamente y distribuir dicho contenido. Los derechos que usted otorga en esta licencia son para el objetivo limitado de operar, promocionar y mejorar nuestros Servicios, y para desarrollar otros nuevos. Esta licencia subsistirá aún cuando usted deje de utilizar nuestros Servicios (por ejemplo, de una empresa que usted haya agregado a Google Maps). (…) Asegúrese de tener los derechos necesarios para otorgarnos esta licencia para cualquier contenido que envíe a nuestros Servicios.
Confieso que estuve tentado de buscar frases del estilo «estás al horno, flaco» en el resto del texto, pero como es obvio hubiera sido una redundancia. Es un coloquialismo innecesario porque al usuario ya lo engancharon para todo el viaje, siguiendo con las expresiones de la popular. Todo lo que el usuario haya subido o suba en el futuro les pertenece. Para un uso limitado, según dicen, pero les pertenece. La pregunta que surge es ¿quién pone esos límites? Pero ya será tarde.
Usted y yo sabemos qué cosas hemos guardado en nuestra computadora de nuestra casa o de la oficina. Sabemos cuando borrarlo y, por regla general, nadie más que nosotros accede a la información almacenada en nuestra computadora. Pero sin dudas requiere un «acto de fe» de nuestra parte creer que «ellos» -usted que leyó «El Eternauta», implique- velarán por nuestra información y no van a usarla, y ni siquiera nos espiarán para ver que hacemos.
¿Quién maneja el botón de encendido -y apagado- de la computadora de Mr. Google?
Por mi parte, y reconociendo los beneficios de un sistema de este tipo, sólo lo usaré para cuestiones ligeras, como algún práctico de los alumnos o información sin mayores consecuencias. Y explicando los riesgos.
En lo profundo de mis convicciones, confieso, creo que nos siguen cambiando oro por baratijas.
Google se obsesiona con los cierres
El doodle de hoy, muy original y divertido, homenajea a Gideon Sundbäck, inventor sueco que logró diversos avances en el desarrollo del cierre relámpago o cremallera entre 1906 y 1914.
El cierre ocupa el centro de la página sobre el logo de la empresa, que simula estar bordado al fondo. Cuando hacemos clic sobre él, se abre para dejar paso a los resultados de la búsqueda del nombre del inventor.
¡A jugar se ha dicho!
Exigiendo la privacidad de lo público
Esta mañana, y conociendo mi seguimiento de la cuestión de la privacidad en internet, Silvina Carraud me hizo llegar la viñeta de más arriba.
Una vez más, el humor viene a hacer su aporte a situaciones de la vida -en este caso, con su connotación de cuestiones relacionadas con la privacidad, tema álgido si los hay en el terreno del uso de las nuevas tecnologías-, ironizando sobre un tema por demás frecuente: el reclamo de privacidad de aquellos que hacen público lo privado.
Y se sabe: el mundo digital está lleno de este tipo de personas. Desde artistas hasta usuarios de a pié publican asuntos privados y aun íntimos en redes sociales y foros -ideas, textos, fotos-, para después reclamar cuando las papas queman y ya es tarde.
La gran verdad detrás de esto es que una vez que la pieza de contenido toma estado publico, escapa al control de quién la publicó.
Por eso insistimos: pensá ANTES de publicar. Después, puede ser demasiado tarde.
Fuente: La Pulga Snob
Hablamos sobre la privacidad en el ciclo Tips & TICs
Tal como habíamos anunciado, el pasado martes 10 presentamos nuestra charla sobre Privacidad en Internet y la campaña Reinventando el Olvido en Internet, en el ciclo Tips & TICs organizado por Daniel Krichman en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia, de nuestra ciudad de Rosario.
En un marco de público muy atento y participativo, conformado por profesionales de diversas disciplinas, pudimos desarrollar los conceptos básicos de la campaña en lo referido a los riesgos y las prevenciones a tener en cuenta para una experiencia de usuario satisfactoria y provechosa.
Quiero destacar que el ciclo, del que estoy participando, se ha convertido en un espacio de gran relevancia en el tratamiento de las problemáticas y también las expectativas que deben atenderse a la hora de utilizar los medios digitales.
Felicitaciones a Daniel y a sus colaboradores por la iniciativa de generar estos espacios, no sólo de ponderación sino también de análisis crítico de los nuevos medios digitales.
La grabación de nuestra charla se puede escuchar haciendo clic AQUÍ.
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