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información - 11. página

La ética del haz lo que digo pero no lo que hago

Saber cuantas personas insisten en firmar acuerdos de confidencialidad comprometiéndose a no revelar ninguna información, es casi imposible. Pero una reciente demanda que afecta a uno de los grandes nombres -Mark Zuckerberg- ha arrojado luz sobre los acuerdos de confidencialidad caseros y la búsqueda de privacidad. En la demanda, el Sr. Zuckerberg y sus representantes buscan acuerdos de confidencialidad. En un correo electrónico dado a conocer en el caso, un abogado de Sr. Zuckerberg escribió al abogado contrincante, ‘cómo ya sabe su cliente, el Sr. Zuckerberg hace todo lo posible por proteger la privacidad de su vida personal.’
Esto añade un elemento irónico: algunas personas que requieren confidencialidad son los mismos que han edificado una industria en lo opuesto, la divulgación de datos personales.
[Matt Richtel, en el New York Times, haciendo referencia a los acuerdos de confidencialidad que deben firmar los contratistas que trabajan en las casas de los popes de la industria.]

[NdE: Muchas gracias al colega Alejandro Tortolini, que halló la nota en La Nación, en español. Para acceder a ella, clic AQUÍ]

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Un mapa interactivo de Realidad Aumentada

El W.M.Keck Center for Active Visualization in the Earth Sciences (KeckCAVES) de la Universidad de California, junto con el Tahoe Environmental Research Center de la misma Universidad, el Lawrence Hall of Science y el ECHO Lake Aquarium and Science Center, participan de un proyecto de ciencia informal educativa, financiado por la National Science Foundation (NSF), sobre el agua dulce y la ciencia de la cuenca del Lago Tahoe, en Californa.

Como parte de este proyecto, el equipo involucrado está desarrollando aplicaciones de visualización en 3D para enseñar conceptos de las ciencias de la Tierra.

Construyeron además una exhibición práctica que combina una caja de arena, y topografía virtual y agua creadas utilizando una cámara de Microsoft Kinect 3D, un potente software de simulación y visualización, y un proyector de datos.

En el video a continuación se observa el funcionamiento de esta Caja de Arena de Realidad Aumentada:

La Caja de Arena de Realidad Aumentada (RA) permite a los usuarios crear modelos topográficos mediante la manipulación de arena real, la que se ve aumentada en tiempo real por un mapa de elevación en colores, líneas de contorno topográficos y agua simulada. El sistema enseña conceptos geográficos, geológicos, hidrológicos, así como la manera de leer un mapa de topografía, el significado de las curvas de nivel, las cuencas hidrográficas, diques, etcétera.

El proyecto se inspiró en un video creado por un grupo de investigadores checos, quienes desarrollaron un prototipo de una caja de arena RA con colores de elevación y alguna forma limitada de flujo de fluido.

El hardware de la Caja de Arena de Realidad Aumentada fue construido por el especialista Peter Gold, del Departamento de Geología de Universidad.

El software se basa en el kit de desarrollo Vrui VR y el framework de procesamiento de vídeo de Kinect 3D, y está disponible para su descarga bajo la Licencia Pública General GNU.

En el sitio del proyecto se encuentra la información técnica explicativa del funcionamiento del conjunto. Además, pueden observarse fotos y videos que muestran la evolución del prototipo, y varios videos tutoriales que muestra cómo construir una. Ademas, se puede descargar desde allí la versión actual del software, obtener las instrucciones para la construcción, instalación y calibración de la Caja de Arena, y conocer algunas de las experiencias de usuarios que construyeron sus propias cajas sobre la base del software y el diseño del proyecto.

Fuentes:
Microsiervos.
Sitio del proyecto.
Sitio de la Universidad de California.

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A 42 años de la primera llamada móvil

El 3 de abril de 1973 ingeniero electrónico Martin Cooper, empleado por Motorola, salió a la calle con su nuevo invento: el primer teléfono móvil de la historia. Claro, aquel aparato de los inicios pesaba más de un kilo, era enorme y contaba con una batería que duraba sólo 20 minutos. Pero fue un momento inciático en la historia de la tecnología moderna.

Celebramos aquel momento revisando una vez más el impacto de la telefonía móvil en nuestra vida diaria.

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Impulso sano

Buscar instintivamente la información en Google es un impulso sano. Todos hemos utilizado Google para bucear en recuerdos vagos o corregir algún dato inexacto. Sobre este último punto, muchas veces también se desestima la autoridad de los datos extraídos de Internet ya que no es el lugar más confiable para precisiones y exactitudes. ¿Y quién puede decir que sí lo es nuestra memoria?
[Dr. Facundo Manes, en ‘Usar el Cerebro’]

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Los gestos en el mundo virtual

En mi columna en el programa Pinceladas Sociológicas, hablamos sobre algunos de los elementos que suplen la falta de lo gestual en el mundo virtual.

Integran el equipo de Pinceladas SociológicasAna María Tavella, Socióloga (UBA), producción de contenidos y conducción; Gonzalo García, Escuela de Comunicación Social (UNR), producción general; Sofia Maragliano, Escuela de Comunicación Social (UNR), ayudante en producción; Camila L. Pfeffer, Escuela de Comunicación Social (UNR), ayudante en producción.

Pinceladas Sociológicas se emite los días jueves a las 15 hs. por FM Radio Nacional Rosario 104.5.

El programa completo se puede escuchar haciendo clic aquí.

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Preservación de la información

En mi columna en el programa Otra Vuelta, hablamos acerca de la preservación de la información. ¿El hombre propone y la obsolescencia dispone?

El programa, conducido por los periodistas Lalo Puccio y Gabriela Sapienza, se emite de lunes a viernes de 18 a 20 hs. por Radio Nacional Rosario.

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El quitosano, una auspiciosa promesa de adiós al plástico

Muchos objetos de plástico, como los envases desechables o los embalajes, se fabrican sin considerar su larga vida útil, es decir la gran cantidad de años que permanece en el ambiente sin degradar. Según un reciente estudio, se calcula que casi 270.000 toneladas de plásticos flotan en los océanos del planeta.

El shrilk, un nuevo material producto de una mezcla a base de quitosano, presente en caparazones de crustáceos e insectos, y fibroína, una proteína de la seda, abre un escenario prometedor para la industria y la medicina por su propiedad de biodegradabilidad.

Javier Fernández, doctor en Nanobiotecnología por la Universidad de Barcelona, investigador en Harvard y docente de la Singapore University of Technology and Design, ha dedicado su carrera a reducir el consumo de plástico y es quién deposita su entusiasmo y esperanzas en el quitosano.

La introducción del plástico, un producto que el investigador califica como «el material del siglo XX», hizo que se detuviera la investigación del quitosano y otros materiales. En el caso del quitosano, se descubrió en el siglo XIX y a principios del XX se investigaron sus propiedades. Al punto que la empresa DuPont conserva patentes de esa época.

El Dr. Fernández, quién ya suma tres publicaciones científicas sobre las propiedades de este material, ha estudiado minuciosamente los caparazones de insectos y crustáceos dando con las bases para crear el shrilk. El investigador reprodujo la estructura de los insectos en la naturaleza para diseñar este material que duplica en fuerza a la del plástico y es, además, biodegradable. Lo explica de este modo: «La piel de un insecto está hecha de quitosano, proteínas y, en la parte más externa, hay una capa similar a la cera resistente al agua. El quitosano y la fibroína se combinan para dotar al esqueleto de rigidez (alas) o elasticidad (articulaciones)».

Una de las principales ventajas del quitosano, además de ser segundo material orgánico más abundante en la Tierra por detrás de la celulosa, es que se trata de uno muy barato: «Tradicionalmente, lo hemos usado como un desecho», dice el investigador. «Es el caso de cabezas y caparazones de gamba recogidos por la industria pesquera que, en su mayoría van directo a la basura».

Uno de los trabajos, publicado a principios de 2014, ahonda en las posibilidades del quitosano como material para imprimir grandes estructuras en 3D y hacer la producción escalable, aunque requiere que las empresas modifiquen su proceso productivo.

En el video a continuación se muestra cómo una semilla plantada sobre una superficie de quitosano crece y florece en 20 días, demostrando que el material se degrada en el medio ambiente y no entorpece el crecimiento de otras especies.

Fuente: Diario El País

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Te lego mis bienes… y mi perfil

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Tiempo atrás, luego de un debate en la propia red social y en un tema cargado de zonas grises, Facebook implementó las cuentas «conmemorativas» para personas fallecidas. Esto implicaba que la cuenta podía verse pero no permitía la edición por terceros -algún pariente o amigo- en forma póstuma.

En lo que parece un nuevo intento por parte de la empresa por ofrecer una respuesta más adecuada en estos temas difíciles, Facebook está dando a sus usuarios un mayor control sobre lo que ocurre con sus cuentas cuando mueren: acaba de habilitar una opción que los usuarios pueden configurar para cuando llegue ese momento, con el nombre de «Contacto legado».

Esta nueva función permite a los usuarios designar a un amigo específico como «legado», a quién Facebook permitirá acceder a la cuenta del fallecido. El contacto legado no tendrá permiso para iniciar sesión con ese nombre de usuario o leer sus mensajes privados, pero sí podrá:

– Agregar un mensaje -que se mostrará en la parte superior del timeline del fallecido-, compartir un mensaje final o una notificación sobre un servicio conmemorativo.
– Actualizar la foto de perfil.
– Responder a nuevas solicitudes de amigos.
– Descargar archivo de fotos, mensajes e información del perfil público de Facebook.

Esta función de «legado» -que inicialmente se está implementando para los usuarios estadounidenses pero con planes de expandirlo a las demás regiones-, se habilita en la opción «Contacto legado» que aparece en el menú «Configuración», opción «Seguridad».

Allí se puede añadir el contacto específico que será el legado y seleccionar las actividades podrá efectuar sobre la cuenta referida. El proceso finaliza con un mensaje a la persona elegida, quién también podrá elegir, si lo prefiere, eliminar la cuenta del fallecido.

Fuente: Segu-Info

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La ‘internet de las cosas’, ¿sueño o pesadilla?

En mi columna en el programa Otra Vuelta, hablamos acerca de la llamada «internet de las cosas» y los riesgos de privacidad que conlleva, a partir del incidente de Samsung y su sistema de reconocimiento de voz en sus Smart TV.

El programa, conducido por los periodistas Lalo Puccio y Gabriela Sapienza, se emite de lunes a viernes de 18 a 20 hs. por Radio Nacional Rosario.

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Lo que dicen nuestros ‘Me gusta’

Dislike-button

En línea con lo que publicábamos tiempo atrás, referido a un estudio de la Universidad de Cambridge que determinó con más de un 80% de efectividad el coeficiente intelectual, orientación sexual, ideologías políticas y creencias religiosas de miles de usuarios de Facebook basándose en sus clics en “me gusta”, se publica ahora otro estudio en el mismo sentido, que afirma que Facebook puede saber más de una persona que su propia familia, justamente a partir del uso que hacemos de esa herramienta.

Nuevamente la Universidad de Cambridge, esta vez en conjunto con la norteamericana Stanford, se dieron a la tarea de investigar cómo la suma de los «Me gusta» que damos, ofrece información sobre quiénes somos.

Los investigadores querían obtener un perfil de un grupo de usuarios que fuera más acertado incluso que el que pudieran formar sus propios familiares o amigos, basándose únicamente en sus «me gusta». Reunieron para tal fin a 86.000 voluntarios, a quienes se les hizo un cuestionario de 100 preguntas sobre ellos mismos. Al mismo tiempo, invitaron a sus amigos y familiares a contestar un cuestionario psicológico estándar y obtener así sus perfiles. Para el análisis de los resultados implementaron el programa Apply Magic Sauce, una API que determinó los rasgos psicológicos de cada uno de los voluntarios.

Los resultados se publicaron en la revista PNAS – Proceedings of the National Academy of Sciences, bajo el título “Los juicios de personalidad basados en datos de computadora son más precisos que los hechos por humanos”.

Según los resultados, analizando tan solo 10 “me gusta”, el programa sabe más de una persona que lo que sabe un compañero de trabajo. Con 150 “me gusta”, el programa es capaz de saber más que la madre del participante. Con 300 “me gusta” de un perfil el programa, según afirman, sería imbatible.

Teniendo en cuenta que, por ejemplo, hoy en día es normal que los empleadores miren el perfil de Facebook de un aspirante a un puesto para saber si ese candidato es apto para el trabajo, no es difícil comprender el alcance de esto: con sus «me gusta», las personas revelarían bastante más acerca de sí mismos que escribiendo o publicando fotos.

Se sabe de sitios de citas, por mencionar otro caso, que analizan los «me gusta» de las personas para establecer grados de compatibilidad. Todo esto, sin mencionar aquellas situaciones en las que un «me gusta» en la foto equivocada ha destruído parejas en un arranque de celos.

Paradojas de la virtualidad mediante, un «me gusta» distraído o al pasar, o por un simple deseo de popularidad puede poner nuestra privacidad en riesgo, mucho más que otras acciones posibles en la red social.

Fuente: Telemundo

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Facebook y un riesgo por omisión

nornas fb

Desde hace varios días, junto con algunos colegas y contactos en Facebook estamos denunciando una página en esa red social sin obtener una respuesta satisfactoria hasta el momento.

Por medio de un contacto en común me llegó la queja de un usuario que alertaba sobre la existencia de una página en Facebook llamada «Jovencitas & Niñas Hermosas de 10 a 17 años». Según observó, dicha página consistiría en «una repugnante exhibición de niñas menores de edad que no sólo atenta con la dignidad de ellas sino que promovería la pederastía y la trata de menores entre otras cosas».

El usuario consideró apropiado denunciar la página, método establecido por Facebook para informar acerca de contenidos inapropiados u ofensivos en esa red social. Hecha la denuncia, todo lo que obtuvo por respuesta fue que para Facebook la mencionada página «no infringe nuestras normas comunitarias».

Al momento de escribir esto y luego de varias denuncias, sólo se mostraba en la página en cuestión una foto en la que se ve a una niña pequeña posando con un vestido de dos piezas, lo que a primera vista no constituiría infracción o delito. Pero no se trata de un usuario mostrando inocentemente sus fotos familiares, sino de un sitio que, a juzgar por el nombre mismo de la página, recolectaría y exhibiría fotos de menores.

La gran cantidad de usuarios enfadados que publican sus quejas y repudios en la propia página, podría ser considerada como una demostración de que las imágenes que se mostraban indignaron a muchos. Pero no a Facebook.

Yo me sumé a las denuncias y recibí la misma respuesta:

Hemos revisado tu denuncia (…) Gracias por tu interés en denunciar algo que consideras que infringe nuestras Normas comunitarias. Denuncias como la tuya tienen una función importante en convertir Facebook en un entorno seguro y acogedor. Hemos revisado la página que has denunciado (…) pero no infringe nuestras Normas comunitarias.

En las mencionadas Normas comunitarias, sólo se hace referencia directa a los menores en un párrafo que dice lo siguiente:

La política de Facebook prohíbe terminantemente que se comparta contenido pornográfico o cualquier otro contenido sexual en el que esté implicado un menor.

Esto significaría, en una primera lectura, que la infracción debe ser flagrante, explícita y directa, lo que implicaría que cualquier forma sutil o solapada de abuso o intento de él no sería tenido en cuenta. Si para Facebook no existen grados o sutilezas para este delito, como pareciera desprenderse de este texto, se trataría de una omisión que como tal corre el riesgo de convertirse en complicidad.

Facebook bloquea y elimina fotos y aun perfiles con un criterio difícil de comprender. El adecuado criterio que utiliza para eliminar fotos de desnudos o violencia parecería no aplicarse a temáticas que requieran de inteligencia o perspicacia a la hora de observar y evaluar.

Si esa tendencia a la literalidad no constituyera por si misma una limitación importante, queda la evidencia de la gran cantidad de denuncias que fueron hechas. ¿No alcanza eso para que consideren importante detenerse y evaluar con mayor profundidad la cuestión?

Parece ser que Facebook elimina velozmente aquello que ve, pero tendría enormes dificultades para leer entre líneas y ver que hay detrás de aquello que están mirando.

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Desconectados con el debate

LN CI

Al momento de escribir estas líneas, el artículo titulado «(Des)Conectar Igualdad: un programa que inspiró elogios, pero hoy recibe críticas», escrito por Denise Rabin para La Nación, a escasas horas de ser publicado tiene más de 650 comentarios.

Si bien es cierto que es prácticamente imposible soslayar en los comentarios de artículos de este tenor la chicana política y la opinión tendenciosa -entreveradas con la buena fe de muchos-, soy de la opinión de que la cantidad de participantes indica en alguna medida lo poco que se debaten estas cosas.

Fui consultado por la periodista durante la investigación para el artículo y -más allá de ciertas reservas de mi parte con respecto al medio de origen en cuanto al abordaje de esta cuestión puntual- participé con la expectativa del debate que esto puede generar. Cómo le respondí a una colega que comentó el artículo en mi perfil de Facebook, creo que la nota tiene el valor de lo objetivo, desde que nos permitió hablar a quienes de un modo u otro vivimos la experiencia. No es el estado y tampoco son los ‘especialista’ quienes opinan, sino los trabajadores que cada día confrontan la situación en el aula.

En lo personal, escribí mi primera entrada al respecto de la entrega de notebooks en la escuela en marzo del año 2006, cuando el proyecto era parte de una idea global llamada OLPC (One computer per child), y ya iban saliendo a la luz algunas contradicciones que no habilitaban el optimismo.

Una de esas contradicciones, sobre las cuales hablo no sólo en el artículo en cuestión sino también en otros, es que el Plan Conectar Igualdad alcanza sólo a los alumnos de la escuela pública dejando afuera a los de la escuela privada, asumiendo que todas las escuelas privadas cuentan con sus propios recursos. Esta decisión ignora el hecho de que existen escuelas privadas confesionales o dependientes de otras instituciones en zonas de riesgo en las que los recursos apenas alcanzan. De este modo, se deja afuera de esta especie de «paraguas digital» a una gran porción del alumnado que supuestamente está favorecido por tener una computadora en su casa.

Esta situación generó un hecho para nada inocente: fue aprovechado por algunas poderosas editoriales escolares, que comenzaron a ofrecer a ciertas escuelas privadas con poder adquisitivo su propio modelo, las llamadas «aulas digitales».

Otra objeción de mi parte tiene que ver con la capacitación: si hacemos con la notebook lo mismo que con un libro o una calculadora, sin el valor agregado de la experimentación, la búsqueda, la innovación, la creatividad, entonces sólo cambió el formato y hubo una simple transferencia de lo analógico a lo digital. Pero para ello se requiere capacitación. Amplia, abarcativa, creativa, dinámica. Y presencial, desde ya.

Es innegable que la entrega de las máquinas, aun parcializada y con fallas, es siempre ventajosa. Puso el dispositivo en manos de los chicos, y eso siempre es un avance. Si era el dispositivo correcto y adecuado -no se fabrican más las netbook, ¿no hubiera sido conveniente entregar tablets?- es otra discusión. Lo importante es que las máquinas están y ayudan de alguna manera a cerrar la brecha digital, al menos en los sectores más postergados.

La pregunta entonces, es: ¿alcanza sólo con el aparato, o se necesita también un proyecto que le brinde contenido, que lo haga provechoso, con sentido? Alli, sin dudas, se encuentra la deuda fundamental del Plan.

La nota completa puede leerse haciendo clic en este link.

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Tecnología, capitalismo y control

Es fácil hacer corresponder a cada sociedad distintos tipos de máquinas, no porque las máquinas sean determinantes sino porque expresan las formas sociales capaces de crearlas y utilizarlas. Las viejas sociedades de soberanía manejaban máquinas simples, palancas, poleas, relojes; pero las sociedades disciplinarias recientes se equipaban con máquinas energéticas, con el peligro pasivo de la entropía y el peligro activo del sabotaje;
las sociedades de control operan sobre máquinas de tercer tipo, máquinas informáticas y ordenadores cuyo peligro pasivo es el ruido y el activo la piratería o la introducción de virus. Es una evolución tecnológica pero, más profundamente aún, una mutación del capitalismo.
[Gilles Deleuze en “Posdata sobre las sociedades de control”]

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La falsa ilusión de una red social a medida

tapita

Aunque no es la primera vez que lo hacen -el año pasado presentaron algo similar en formato de video-, los muchachos de Facebook han levantado una buena polvareda este año con su «Year in Review» o «El año de…» en nuestro idioma. Tanto, que tuvieron que salir a pedir disculpas por algún resumen que mostraba malos recuerdos a una persona dentro de lo sucedido en el año que termina.

El algoritmo utilizado por Facebook es muy simple: resalta las fotos con más “likes” o «me gusta» de la cuenta en cuestión. Cómo es lógico entonces, aquellas fotos que más simpatía o adhesión generaron entre los contactos del usuario son las que aparecen, más allá de que se traten de postales de una celebración o retratos de un dolor compartido.

Sin embargo, y he aquí el meollo de la cuestión, toda la herramienta es totalmente configurable y es posible editar tanto los textos como las fotografías que se muestran.

Pero claro, la gente de Facebook –que parece no caer en la cuenta de que este monstruo que ha creado se alimenta a pura inmediatez y fugacidad-, pretende que el usuarios se lance sin más a configurar cosas que no entiende ni desea entender.

No deberíamos olvidar, además, que Facebook arma ese muestrario de estados emocionales con la información que nosotros mismos fuimos subiendo a lo largo del año. No aparece por generación espontánea. Tampoco se trata de que Facebook vaya a recorrer internet buscando material para publicar. No, fuimos nosotros mismos quienes decoramos nuestros muros con aquello que creímos necesario, conveniente o apropiado publicar. Depositar entonces la responsabilidad -o la culpa- de ello a un algoritmo que toma sucesos que nuestros contactos transformaron en importantes para organizarlos por fecha, decorarlos y mostrarlos en nuestro propio muro todo junto es al menos, ingenuo.

No deja de mostrar cierta incoherencia de nuestra parte molestarse por algo que no sólo es automático, sino además es una recopilación de lo que nosotros mismos publicamos. El sistema tiene sus reglas y así funciona. Se puede exigir un mejor funcionamiento y un cumplimiento de aquello que se promete, pero de allí a pretender que todo cambie para ajustarse a nuestros intereses y aun caprichos, suena a autoritario. 

Si no me gusta lo que se hace u ofrece, o no me conviene, debería retirarme. Y punto.

Tal vez sea hora de pensar qué y cómo publicamos, teniendo en cuenta que la privacidad –quién y cómo lo ve- y aún la intimidad -si otros realmente necesitan o deben verlo– corren por nuestra cuenta.

Es decir, corren por cuenta de nuestra comprensión -y acción consecuente- de los derechos que nos caben en el ejercicio responsable de nuestra ciudadanía digital.

Nosotros decidimos.

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