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Frases - 3. página

Multipolar, fragmentada y descentralizada

No he visto sobre el terreno eso sobre lo que preconizan los mandamases del Silicon Valley: conversaciones globales a las que todo el mundo se uniría, fronteras que se reducen o atenúan, idiomas que se convierten en menos importantes, la cultura que se uniformiza. Contrariamente a lo que pensamos, el riesgo de especialización y de reforzar los vínculos comunitarios ya establecidos existe y es muy grande en internet. ¿Pero por qué? Porque internet refleja la vida, nuestra manera de vivir y desde ese punto de vista nos cambia menos de lo que creemos.
En el mundo hay 2700 millones de personas conectadas. En cinco años serán 5000 millones y estos que vienen hablarán menos inglés y estarán muy ligados a su pueblo. Esta fragmentación y territorialización me parece que son el futuro de Internet. La culpa no la tiene Internet, es que resulta que la gente vive así, incluso aunque existan formas de diálogo más abiertas con otras comunidades y culturas.
La novedad es que si se quiere, se puede acceder a ellas, mientras que antes no se podía porque no teníamos acceso a lo diferente. Hace mucho que podemos llamar a la India a diario si queremos, pero no lo hacemos porque no conocemos a nadie allí, no hablamos hindi, ni tendríamos nada que decir. Internet existe y permite un cambio extraordinario en la economía y otros factores, pero no por ello nos va a transformar en ciudadanos globales.
[Frédéric Martel, filósofo francés, en una entrevista con la Agencia EFE publicada hoy por lanacion.com]

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El acontecer del amor

Dentro del grupo lingüístico indoeuropeo, las lenguas nórdicas y las meridionales exhiben diversas consonantes para nombrar al amor. Pero tanto en el caso de la M del amor de las lenguas romances meridionales como en el de la L de las lenguas germanas septentrionales (en la L de Love, por ejemplo), la relación se ofrece a través de dos onomatopeyas centrales, que reproducen los gestos de la boca y de la lengua, respectivamente. Estos gestos, en ambos casos, se refieren, reproducen y apuntan al acercamiento al pezón y al lamer o paladear propios del amamantamiento. El acontecer del amor se centra fundamentalmente, desde el punto de vista del racimo de raíces indoeuropeas del que disponemos, en la relación recíproca de madre y criatura, y sólo por traslación se expande hacia las zonas del abrazo de la pareja humana. Como si el lenguaje supiese que las madres no pueden divorciarse de sus hijos ni los hijos de sus madres y por eso prefiere denominar amor a esta relación verdaderamente indisoluble.
[Ivonne Bordelois, en «Etimología de las pasiones»]

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La ley está escrita por los que mejor comen

Se ha dicho que la complicación del gusto culinario, el refinamiento es parte de la construcción de una distinción social. Hay que saber comer ostras; eso, por una extraña operación, nos eleva. En este sentido, me inclino más bien por el culto de la simplicidad. No me interesaron nunca las distinciones sociales: ni la portación de trajes ni la portación de cara ni refinamiento vía el menú. Que las leyes defienden el privilegio de comer y beber exquisitamente, no cabe la menor duda. En plan de utopías, sería mejor imaginar una abolición del hambre no tanto por el acceso a los lujos de la comida ni a la redacción de las leyes, sino por un nuevo orden social de igualdad. Pero claro que dentro de nuestro mundo, esa es la ecuación: la ley está escrita por los que mejor comen, y se aplica ante todo a los que peor lo hacen.
[Mariana Dimópulos, escritora y traductora, en un reportaje de Claudio Martyniuk para el diario Clarín]

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El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones

Tu red social es propiedad de los anunciantes. Cada entrada que tu compartes, cada amigo que haces y cada link que sigues es rastreado, grabado y convertido en datos. Los anunciantes compran esos datos para que poder mostrarte más anuncios. Tu eres el producto que se compra y se vende.
Creemos que hay una mejor manera. Creemos en la audacia. Creemos en la belleza, la sencillez y la transparencia. Creemos que las personas que hacen las cosas y las personas que los utilizan deberían asociarse.
Creemos que una red social puede ser una herramienta para el empoderamiento. No es una herramienta para engañar, coaccionar y manipular – sino un lugar para conectarse, crear y celebrar la vida.
Tu no eres un producto.
[El bien intencionado «manifiesto» de la nueva red social Ello. Ojalá.]

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Nuevo enfoque

Hoy hay cada vez más evidencia de un nuevo enfoque: (…) que no existe compensación entre equidad e ineficiencia. (…) Resulta que ser amable con los ricos y cruel con los pobres no es la clave del crecimiento económico. Por el contrario, hacer más justa a la economía también la hará más rica. Adiós a la riqueza de arriba hacia abajo; bienvenida la riqueza de abajo hacia arriba.
Paul Krugman, analizando el nuevo enfoque de los especialistas.

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Disfrutar y aprender

Me siento muy bien de que estés disfrutando el piano. Eso y la carpintería, son en mi opinión para tu edad las mejores actividades, creo que incluso son mejores que la escuela. Porque esas son cosas que van de acuerdo con alguien de tu edad. En el piano, debes tocar principalmente lo que te agrada, aunque el profesor no te lo asigne. De esa manera es como aprendes más, cuando haces algo que disfrutas tanto que no te das cuenta de que pasa el tiempo. Yo, a veces estoy tan inmerso en mi trabajo que me olvido de comer…
Albert Einstein, en una carta a su hijo Hans Albert, por entonces de 11 años. Fuente: nuevosemprendedores.net

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Acto de pura responsabilidad

Dedicar esfuerzo a construir tu propia identidad digital ya no es opcional. Es un acto de pura responsabilidad.
Julio Alonso en Identidad y reputación digital. Cuadernos de comunicación Evoca. Citado por Carlos Magro en Identidad digital.

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Explorar el afuera

¿Cuál es rol del maestro? El de un facilitador, un adulto que escuche y proponga métodos y experiencias interesantes de aprendizaje. Generalmente los pequeños no están acostumbrados a compartir sus opiniones, a decir lo que no les gusta. Los docentes deberían tener una actitud de curiosidad frente a lo que los alumnos saben y quieren. Les pediría a los maestros que invitaran a los niños a llevar su mundo dentro del colegio, que les permitieran traer sus canicas, sus animalitos, todo lo que hace a su vida infantil. Y que juntos salieran a explorar el afuera.
Francesco Tonucci, pedagogo, en una entrevista para La Nación de diciembre de 2008

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Esperanza

En mi propia biografía escolar, tanto desde el lugar de estudiante como de docente o directivo, he tenido también la suerte de aprender de muchos buenos maestros, directivos o colegas. No voy a mencionarlos porque el espacio no lo permite y porque tendría olvidos imperdonables. Pero guardo un vívido recuerdo de las condiciones que reunían y que hicieron de ellos maestros que dejan huellas. Entre otras cosas, el compromiso individual que asumían con sus estudiantes, superando prejuicios y profecías autocumplidas tales como ‘a esos chicos no les da la cabeza’ o ‘a los adolescentes no les interesa nada’. También compromiso social porque luchaban para que la educación sea un instrumento de cambios. Manifestaban coraje para asumirse como militantes del cambio, paciencia, respeto por los otros y por sus propios principios, generosidad para compartir sus conocimientos, sabiduría acerca de cuestiones de la vida, compromiso con su propia formación teórica y preocupación por enseñar lo mejor posible. En definitiva, practicaban una pedagogía de la esperanza.
Liliana Sanjurjo, en «Qué necesita saber un buen docente».

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La retórica de la derrota (nuestra)

La reunión de Bruselas es uno de los tantos ejemplos de cómo la educación suele estar sujeta a los vaivenes de explicaciones que tranquilizan el sentido común, pero contradicen un análisis más cuidadoso de las razones que permiten comprender el desarrollo de las naciones y el éxito de las personas en el mercado laboral.
En efecto, el debate allí planteado parte de un sorprendente truco de magia retórico: la milagrosa inversión de la consecuencia de un fenómeno en la causa del mismo. El desempleo es una de las tantas secuelas de la crisis económica. Sin embargo, los ministros de educación de Europa y quizás los de buena parte del mundo, parecen entusiasmarse con la idea de que el desempleo es el factor principal que produce la crisis. De tal forma, acciones educativas destinadas a combatirlo podrían funcionar “eficazmente” para superar los infortunios vividos. El desempleo se vuelve la causa del problema y la crisis económica su consecuencia. Estamos como estamos porque las personas de manera general, y los jóvenes en particular, carecen de las competencias y de los atributos cognitivos necesarios para volver nuestras economías más dinámicas y competitivas. No es el desempleo la consecuencia de un fracasado modelo de desarrollo; por el contrario, es el déficit de una fuerza de trabajo debidamente capacitada lo que permite explicar nuestra incapacidad por desarrollarnos como deberíamos. Si no deja de ser sorprendente que el ministro de educación griego explique la solución de los problemas que enfrenta Europa, tampoco lo es que todos los ministros y ministras de educación de buena parte del mundo parezcan estar convencidos que los fundamentos de la crisis estructural que enfrentamos encuentra su origen, nada menos, que en el supuestamente improductivo trabajo que realizan cotidianamente nuestras escuelas. (…)

Foxconn, por ejemplo, es la mayor productora mundial de insumos electrónicos. Casi todos los productos de informática y telefonía que usamos o consumimos, de casi todas las marcas, los ha producido esta empresa china, que emplea a más de 1.200.000 personas y factura más de 100 mil millones de dólares por año. ¿Alguien podría suponer que esta enorme corporación existe gracias a la alta “calidad educativa” de la mano de obra china y no al hecho de que paga salarios miserables, de la inexistencia de sindicatos y derechos laborales mínimos, gracias al abuso (decenas de veces denunciado) de trabajo infantil y a un sistema empresarial opresivo que difícilmente estaríamos dispuestos a aceptar en cualquier sociedad democrática? Pensar que el iPad que tanto nos deslumbra se fabrica allí y no en Latinoamérica, simplemente porque los taiwaneses se sacan mejores notas en matemática o ciencias que los jóvenes argentinos o brasileños, parece una explicación demasiado simple para ser cierta.
(Pablo Gentili, en «La educación como coartada»)

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Caducidad vs. actitud problematizante

El carácter caduco de un objeto, una idea, un discurso no está dado en contraposición a la ventaja de la novedad. ¿Está caduco el libro; es caduco el cine, el teatro? Creo que la caducidad se presenta cuando algo se ha agotado. Cuando no activa imaginaciones ni ya es capaz de generar problema alguno. Algo caduca cuando pierde toda sensibilidad de conectarse con lo que está vivo, con lo que podría crecer. Entro a un aula y veo a los chicos conectados a sus netbooks: este mero dato no me dice nada. Aun llenos de actualización tecnológica podríamos asistir a un tiempo en el que nada pasa, en el que nada movilizante ni desafiante entre ellos acontece, pero también todo lo contrario. Si hubiera alguna caducidad, la encontramos en los modos reiterados y automatizados de hablar, de enseñar y pensar las cosas. (…) Lo opuesto a lo caduco no es la novedad sino la actitud problematizante. Pensar qué formas de agrupamiento podemos darnos para investigar juntos. En el aula, fuera del aula, en los pasillos, en la puerta de la escuela, en la calle, en el barrio. No es el espacio, es lo que nos pasa mientras compartimos un tiempo. El punto es: ¿qué queremos compartir con los pibes? ¿Qué problema podría crear una zona común entre las generaciones? ¿Qué pregunta, qué pasión me toma como maestra? El despliegue de inquietudes no se responde consumiendo compulsivamente capacitaciones ni aplicando prescripciones aggiornadas, sino investigando y probando posibilidades.
Silvia Duschatzky, especialista en educación.

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Una obligación de bien nacido

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Lo único que queda de tragedias como estas son las ausencias.

Ausencias que tienen una entidad demoledora, porque estarán siempre ahí. En forma de pena, de pregunta, de negación, de incredulidad, de incompletitud, de bronca. Cromañón, Kheyvis, Once, ahora Salta y Oroño tienen algo en común: rodando por la pendiente de la desidia y mediocridad los inescrupulosos tomaron cada vez más velocidad y se llevaron puesto un manojo de gente común, de a pié, la que nos cruzamos cada día en el bondi, en el super, en un aula. Gente que pasó del sueño a la pesadilla sin escalas y sin culpas, y que de anónima duele más, si pudiera, porque son vos y son yo; son nosotros.

No olvidar a las víctimas, a sus familias y amigos, a los sacrificados hombres y mujeres que no descansaron hasta agotar la última esperanza es vital para nuestra conciencia individual y social. Tanto como lo es no olvidar a los oportunistas, a los malos periodistas, a los bocones, a los agoreros, a los administradores desleales que ni por vergüenza hicieron algo con lo que se les encomendó, a los traidores de la fe pública.

Mis respetos a las víctimas y sus familias. Mi repudio a los causantes de esta desgracia, junto con un enérgico reclamo de justicia.

No olvidar es, más que una consigna, una obligación de bien nacido.

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