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Facebook - 23. página

La Red Social: una lectura simplista y vacía… como Facebook

Anoche estuve invitado por la firma Dattatec, auspiciantes de nuestras charlas sobre seguridad en la red de redes, para el preestreno de La Red Social, la película de David Fincher –Alien 3, Seven, The Game, Fight Club, entre sus trabajos más reconocidos- sobre los inicios de Facebook y la invención de la leyenda Zuckerberg.

Desde lo técnico y visual, la película es maravillosa. Ciertas tomas y encuadres son de una belleza y construcción francamente perfectas. Fincher conoce muy bien el oficio y logra un producto redondito. Pero claro, si el cine de este director tiene algo de poético, en este caso acaba en sólo eso, buenas tomas. El resto, por la misma naturaleza del tema, lo despoja de cualquier lirismo posible.

El argumento de La Red Social se basa en fuentes diversas -que pierden toda credibilidad cuando se aclara que todos los involucrados firmaron acuerdos de confidencialidad- y se desarrolla entre los cuartos de Harvard hasta desembocar en las oficinas propias en Palo Alto, en el seguimiento de la idea original que generó lo que hoy conocemos como Facebook.

El personaje central es, claro, Mark Zuckerberg, un alumno -según se muestra- genial y obsesivo compulsivo en dosis identicas. Eduardo Saverin, traicionado ex amigo y capitalista inicial de la idea; Sean Parker, el fundador de Napster, personaje oscuro que atrajo a los inversores de Silicon Valley; y los gemelos Winklevoss, personajes anacrónicos y despechados por el supuesto robo de la idea por parte del pícaro Mark, son los ejes de una historia que teje el entramado de un fenómeno de difícil análisis, por la falta de acuerdo en cuanto a sus alcances e implicancias. Y sobre todo, por la falta de distancia histórica.

Se podría decir que no hay buenos en esta película. Todos los personajes viran de lo admirable a lo detestable, a veces en el mísmo diálogo, y lo que queda es una sensación algo perturbadora que recuerda por momentos a la vieja Wall Street de Stone. ¿Escrupulos? No gracias. No al menos en estos estamentos en los que la traición es moneda corriente y lo único que importa es que el propio ombligo no tenga pelusas.

El personaje de Zuckerberg, conflictuado y obsesivo, sólo responde a líneas de código y a su orgullo herido. Para el resto de las cosas, según se ve en el film, es casi autista.

El propio Mark -el real- cuando habló -todos pensaron que saldría con los botines de punta y finalmente eran ojotas-, pareció más preocupado por la vestimenta del actor que por ciertas cuestiones de fondo. Según relata elmulticine.com,

En una conferencia ofrecida en la Universidad de Stanford, Mark Zuckerberg calificó como sesgada y poco realista la película dirigida por David Fincher. Eso sí, resaltó que las camisetas y sudaderas que el actor que le representa porta en ella, estaban estupendamente reflejadas y que coincidían plenamente con su estilo de vestir, pero poco más.

Creo que la cuestión planteada en la película podría resumirse en los motivos que mueven a los personajes. Ya desde el arranque, en la discusión inicial entre Mark -el personaje- y su novia -bonita, mucho carácter-, la película muestra al futuro creador de la red social con 500 millones de miembros como un ser detestable obsesionado en denostar a su chica por su supuestamente escasa inteligencia y su preferencia por remeros musculosos. Y termina la película con el mismo personaje obsesionado con… no, mejor verla.

La cuestión es que el origen de la idea de lo que después fue Facebook -según la película- tiene que ver con la violación de la privacidad. Ya desde su origen, la idea fue meterse en bases de datos, levantar fotos, publicarlas sin permiso, difamar, insultar y otras bellezas. Y la traición, claro. Eso es lo que cuenta esta ficción.

¿Ficción?

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Aquellos que todavía creen que borrar en Facebook es fácil, deberían leer esto

Me acerca @aletorto un artículo de Gawker.com -en inglés- que me apuro a traducir y reseñar para nuestros lectores. Lo dicho: aquellos que todavía creen que borrar en Facebook es fácil, deberían leer esto.

El artículo en cuestión se titula: «‘Borrar’ en Facebook puede tomar 16 bochornosos meses», y explica cómo una foto causante de cierto bochorno que Facebook nos permite eliminar de nuestro perfil, puede permanecer en sus servidores durante casi un año y medio.

La prueba de esto la ofrece Jacqui Cheng, del blog de tecnología Ars Technica: una foto que eliminó en mayo de 2009 -y acerca de la que escribió en julio de 2009- está todavía en los servidores de Facebook hoy, más de 16 meses más tarde. Afirma la autora del artículo, que:

La red social eliminó el enlace a la imagen de inmediato, pero nunca llegó a quitar el archivo real, es decir, alguien que tuvo o pudo obtener la URL de la imagen puede obtenerla igual de Facebook

Facebook le aseguró a Cheng en julio de 2009, que la imagen se eliminarían en un «plazo razonable» y que el resto de las personas no podrían verla. Pero la autora asegura que ambas afirmaciones resultaron falsas. El portavoz de Facebook Simon Axten le respondió a Ars por correo electrónico esta semana, afirmando lo siguiente:

Para todos los propósitos prácticos, la foto ya no existe, y no nos sería posible encontrarla si se nos solicita e incluso si se nos obliga a hacerlo. Esto es similar a lo que ocurre cuando se elimina la información del disco duro de su ordenador.

Lo que parece no tener en cuenta Axten, como bien se hace notar en el artículo en cuestión, es que a diferencia de los archivos de FB, nuestro disco rígido no está indexado por Google, ni en el caché de los navegadores, o a la mano de hackers. Y se asegura que si alguien está decidido a encontrar una foto embarazosa eliminada, tendrá mejores probabilidades de lograrlo si se publicó alguna vez a Facebook.

La imagen que Cheng borró era muy inocente -su rostro tomado por su webcam-, pero las personas con fotos más comprometidas seguramente deberían preocuparse por el hecho de que a Facebok le haya tomado 16 meses eliminar un archivo público enlazado desde un sitio de tecnología destacado. Como concluye Cheng,

Facebook tiene que hacer del «eliminar», realmente «eliminar». Ya tiene suficientes problemas protegiendo a los usuarios de las filtraciones de privacidad que se supone no deberían suceder; no hay razón para que haya filtraciones en la infraestructura de Facebook por su diseño.

Fuente: Gawker.com

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Subí tu foto hot a Facebook

No creo que necesite invitar a nuestros lectores masculinos a mirar con atención esta foto, porque irradia mucha belleza hot, ¿no es cierto?

Además de lo obvio, ¿qué tiene de curioso o particular esta foto? Bueno, esto:

Una de las bellezas que aparece retratada es nada menos que la nueva ministra de Economía de Georgia, república al sur del Cáucaso, Vera Kobalia.

La morocha hot por supuesto tuvo que salir a dar explicaciones a la prensa georgiana y rusa, que cuestionó su reciente nombramiento al frente de la cartera económica de ese país.

Cuentan que el presidente de ese país Mijeíl Saakashvili, que al parecer no se priva de algunos placeres, conoció a Kobalia en una discoteca durante los últimos Juegos Olímpicos de invierno en Vancouver.

Bueno, he aquí el nudo de la cuestión que nos interesa particularmente: la vocera de la ministra aseguró que la foto fue tomada hace diez años en Estados Unidos cuando Kobalia era estudiante.

La bella Vera suspiró aliviada porque parece que es lo más comprometedor que le encontraron, así que salió a preguntar en donde estaba el problema. Sumado esto a que a los opositores al presidente les precupa más la falta de experiencia que las sugerentes curvas de la nueva ministra, el asunto parece que no pasará a mayores, al menos en cuanto a la foto.

Además el buen Mijail quiere romper con el pasado soviético nombrando a jóvenes responsables para inyectar energía y nuevas ideas a su gobierno. En este caso, entre sus talentos Vera parece tener el de bailar arriba de cosas como barras, escritorios y eso, así que, ¿qué más se puede pedir?

Nosotros no vamos a tener nunca ese problema: todas nuestras políticas son un escracho.

A propósito: ¿en dónde hallaron los medios la foto? En Facebook, claro.

Fuente: MinutoUno.com

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Breves: Gracioso, si no fuera cierto

  • Una encuesta afirma que el 95% de los usuarios de Facebook piensa que los cambios en la privacidad realizados recientemente son “una mala idea». Sólo el 2% afirma que puede afrontar dichos cambios, y el 3% declara no entender qué cambios son los que propone Facebook al respecto. ¿Está usted entre ese 3%? Bueno, la cosa en así: en marzo Facebook propuso cambios en su política de privacidad a fin de poder compartir a futuro, información personal de sus usuarios con otros sitios web. Es decir que si ud. es usuario de FB y visita una web asociada, ésta tendrá acceso a sus datos personales. Si esto todavía no le causa gracia, escuche: la compañía sólo ofrecerá datos personales a “partners cuidadosamente seleccionados».
  • Facebook bloqueó los enlaces publicados por sus usuarios hacia un vídeo publicado por Wikileaks. En ese video, que corrió por la web como pólvora, se muestra un helicóptero estadounidense que en 2007 abrió fuego contra un grupo de civiles de Bagdad, incluidos niños y sin mediar provocación ni motivo alguno. Wikileaks publicó además documentos secretos según los cuales los servicios de inteligencia de EE.UU. consideran que las actividades de Wikileaks son una amenaza que debe ser detenida. La pregunta del millón: ¿lo correcto no sería que dejen de hacer esas cosas, en vez de prohibir mostrarlas? Si, ya sé: está en su naturaleza.

Fuente: DiarioTI.com

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Please take a moment and think again

Twitter is over capacity. Too many tweets! Please wait a moment and try again.
Hoy, 8:10PM

Por favor, tomemos un momento para pensarlo de nuevo. Cada día hay más servicios; las personas se vuelcan masivamente, cuales moscas al desperdicio, hacia cada nuevo servicio que se desarrolla en la web.

«MySpace fue – nos vamos a Facebook» parece ser la consigna haciendo enroque de marca. ¿Redes en Ning? Ya no, me fuí a LinkenId. ¿Cómo? ¿Todavía no estás? Apurate porque la vamos a quemar rápido. Si entrás dentro de dos meses no queda ni el loro. O queda el loro hablando solo, porque el dueño se rajó.

Mientras tanto, más y más datos estarán en manos de caras extrañas, y nosotros acumulando nombres de usuarios y contraseñas del más variado pelaje porque claro, algo en nuestro Fuero Íntimo nos dice que no usemos los mismos en todos. ¡Grande, Fuero!

Fulano me escribe por FB; Mengano, por MySpace porque se encariño -con MS, no conmigo. Zutano me informa de su cumpleaños tildando un campo en… no sé donde, y mi Cuchurrumina me avisa que me quiere vía Twitter.

Convengamos: es una ensalada infernal. La Biblia junto al calefón. Cada uno tendrá su encanto y su finalidad, pero ninguno sirve para todo, lo cual me lleva a pensar que en realidad no sirven para nada.

Google sigue sacando servicios nuevos. Ahora parece que junta todo, y está bueno eso. Pero solo para usuarios de Google. Así que si tenés otra cosa, más te vale que te pases de bando o alguien quedará en el camino llamandote entre el ruido y vos ni enterado.

A propósito: todos quieren todo. Nadie se conforma con menos que eso. Google quiere todo y Microsoft quiere todo. Facebook quiere todo y MySpace quiere todo. Se parece demasiado a una guerra fría pos-caida-del-muro-de-Berlín: dos bandos principales que se pelean porque el otro no le toque la cola, y para eso necesitan primeramente información. Y claro, también que la gente se cambie de bando a través del adoctrinamiento. Miles de revistas, blogs, comentarios, foros y expertos, muchos de buena fe pero útiles a un estado de cosas que quiere convencernos de que lo otro ya fue; ahora la posta es… vaya uno a saber.

Finalmente, las relaciones humanas son otra cosa, creo. Es decirle a alguien en la cara que no me interesa establecer o continuar una relación en vez de bloquearlo en el MSN. Es compartir tiempo de calidad más allá de un incio y cierre de sesión. Es un café compartido en una charla de más de 140 caracteres.

En todo caso, si el tiempo o la distancia no nos permiten esto, podríamos tomarnos un momento para pensar de nuevo como nos estamos relacionando con el otro, más allá del servicio 2.0 de moda que vayamos a usar.

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