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educación - 39. página

Gestionando con éxito la identidad digital personal

La identidad digital personal (…) se define como la habilidad de gestionar con éxito la propia visibilidad, reputación y privacidad en la red como un componente inseparable y fundamental del conjunto de habilidades informacionales y digitales, las cuales se han convertido en fundamentales para vivir en la sociedad informacional. (…) ¿Qué es la identidad personal? Quiénes somos en Internet? Toda la actividad que cada uno genera en la red conforma una identidad, estrechamente ligada al propio aprendizaje y a la voluntad de profundizar en la cultura digital. (…) Actualmente, la capacidad de enviar y gestionar datos aumenta y el consumo informativo no sólo es ingente en empresas y en el ámbito comercial, sino que la cantidad de datos que un individuo genera, gestiona, edita o comparte cada día es difícilmente calculable. Ante la gran abundancia de información y de la sobreexposición a los demás, el individuo queda desprotegido. Es por ello que recientemente se ha reactivado el debate sobre la necesidad de formar a las personas en nuevas alfabetizaciones (Livingstone, 2004), informacionales y digitales, que se convierten en clave para los ciudadanos de hoy. (…) Una identidad digital bien gestionada y homogénea con la identidad analógica no sólo repercute en una vida más activa en todos los ámbitos sino que también tiende a consolidar un entramado social más sólido fuera de Internet. Sin embargo, la construcción de la identidad digital está ineludiblemente ligada al desarrollo de habilidades tecnológicas, informacionales y una actitud activa en la red, participativa, abierta y colaborativa.
[Extracto de La gestión de la identidad digital: una nueva habilidad informacional y digital, por Aina Giones-Valls y Marta Serrat-Brustenga]

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Curso sobre Software libre de la UNCuyo

linux1.jpg_400_300Nos llega desde la Secretaría Académica de la Dirección de Educación a Distancia e Innovación Educativa de la Universidad Nacional de Cuyo, por gentileza de su moderador el prof. Osvaldo Vulluz, información sobre el curso «Software libre: Aspectos filosóficos y operativos introductorios».

Descripción:

En muchas ocasiones, los usuarios de tecnologías nos encontramos en la situación que implica el pago de licencias a software propietarios para desarrollar tareas vinculadas, por ejemplo a nuestro trabajo. También hay ocasiones en las que ese pago es imposible por parte de usuarios, siendo común hallar usuarios que usan copias ilegales de las herramientas en cuestión.

El software libre, se presenta hoy como una respuesta en muchos sentidos. Ya que, además de ser en casi todos los casos gratuito y sin licencia, otorga al usuario libertades que implican desde el van desde el acceso sencillo y la instalación del software, hasta la modificación de códigos fuente del mismo para lograr un uso ajustado a las necesidades del usuario; todo ello sin implicancias éticas de apelar a copias no autorizadas.

Existe a nivel mundial una creciente comunidad que adhiere a las bases filosóficas del software libre. La posición orientada a entender el conocimiento como una propiedad social es la fundamental a la que adhiere nuestra dirección; por ello, hoy el Software libre se presenta como una línea de la política educativa de la Dirección de Educación a Distancia e Innovación Educativa.

Los contenidos de estos cursos serán de acceso libre y gratuito.

Objetivos:

Generar espacios de aproximación al uso efectivo del software libre, proyectando sus potencialidades desde la base de su filosofía: libertad de los usuarios.

Contenidos Principales:

• Antecedentes del Software libre.
• Historia del Software Libre.
• Aspectos Ideológicos respecto de las motivaciones que conllevan la adhesión al uso del software libre.
• Configuración de equipamiento para un entorno multiplataforma.
• Componentes y aprestamientos para la instalación.
• Instalación y configuración de sistemas operativos.
• Instalación, configuración y actualización de software de aplicación.

Carga Horaria: 20 hs.
Arancel: Gratuito
Más información y consultas, al correo electrónico capacitación_ead@uncu.edu.ar o al teléfono 0261 – 4135208.

Fuente: Sitio web de la UNCuyo.

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Espacio de apertura

Las nuevas tecnologías deben ser usadas críticamente, con un criterio pedagógico. Es decir, tienen que pensarse como movilizadoras del aprendizaje del otro. Si yo voy a usar esas tecnologías como antes usaba la tiza y el pizarrón, entonces no tiene mucho sentido. Lo que a mí me parece interesante de esto es que aquellos que tengan ganas de usarla y que puedan hacerlo, perciban que es un entorno más que un recurso o una herramienta y entonces, avancen. Y a todos los otros docentes que actualmente no las están utilizando, podemos acompañarlos en el descubrimiento de este entorno, pero no podemos obligarlos porque sino estamos reproduciendo algo que las propias tecnologías como concepto de entorno, no quisieran. La tecnología es un espacio de apertura, no de reproducción. Al principio yo tenía una posición totalmente optimista y pensaba que todo el mundo debía utilizar las nuevas tecnologías en el aula… después de este trabajo, cambió.
[Miriam Kap, autora de «Conmovidos por las tecnologías»]

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Cambiar la ‘cultura de la humillación’

«Fui la paciente número cero en perder la reputación personal a escala global, de forma casi instantánea», afirma Monica Lewinsky en su presentación en TED de hace apenas unas semanas. Nuestros lectores de más 40, 45 años recordarán seguramente de quién se trata, tal la difusión que tuvo el asunto en el que se vio envuelta: Lewinsky cobró celebridad tristemente a sus 24 años al verse involucrada en un escándalo sexual con Bill Clinton, por aquel entonces presidente de los EE.UU. Esto fue en 1998.

En su charla, Lewinsky reflexiona sobre la influencia de internet y la humillación sufren las víctimas de ciberacoso. No sólo cuenta su propia experiencia en aquellos días iniciales de las comunicaciones en la red. También refiere a casos más actuales, algunos de ellos con finales trágicos.

Más allá del personaje, la triste experiencia de la persona, su familia y su vida convertida en un caos de un momento a otro, debería servir de disparador para reflexionar sobre esta «cultura de la humillación» y cuál puede ser nuestro aporte para cambiarla.

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Cadenas para una cadena

imagesDesde las advertencias de los especialistas por los inconvenientes que causan, hasta el pedido de Missing Chidren de no reenviarlas debido a los riesgos que conllevan, las «cadenas» -viralización de mensajes ya sea de texto o gráficos, de contenido diverso y mayormente con denuncias, declaraciones o advertencias- son un riesgo en muchos sentidos.

El primero y más grave es la difusión de información carente de fuentes confiables, y por lo tanto difícil o imposible de verificar. Esta dificultad, sumada a la liviandad con que la mayoría de las personas toma como cierto lo que se dice en ellas, y la relativa facilidad con que los mensajes pueden viralizarse, convierte a cualquier cadena en una bomba de tiempo. Una que estalla cuando se confirma la falsedad de la información y los crédulos quedan en ridículo, o lo que es peor -como en el caso que nos ocupa-, cuando tiene consecuencias legales para quién disemina la falsedad.

Sucedió en San Juan: una mujer recibió vía WhatsApp la foto de un hombre en la puerta de un colegio privado de aquella ciudad, y la publicó en Facebook afirmando que era un posible secuestrador de niños.

El damnificado fue a la comisaría a denunciar la calumnia y aportó los datos del perfil de la red social que había iniciado la difusión de la foto con la falsa acusación. La mujer fue demorada algunas horas por orden del juez, luego de que la imagen fuera compartida cientos de veces. El hombre, un albañil desocupado de 45 años, dijo que la foto se la tomaron cuando aguardaba a su familia en la puerta de la escuela.

El juez ordenó detener a la mujer, de 39 años, por infringir el artículo 113 del Código de Faltas que castiga “al que en lugar público o por medio de teléfonos o redes informáticas profiera insultos o cause molestias”.

Tras permanecer algunas horas demorada, la mujer hizo su descargo públicamente y afirmó que ella sólo había recibido la foto por WhatsApp y la subió a Facebook, según dijo “sin constatar si lo que se decía era verdad”.

Y luego afirmó, “hice lo que todas las personas hicieron”. Podría decirse que describió así, el sinsentido de todas las cadenas.

Por su parte, el albañil contó a la prensa que desde que ocurrió todo, el miércoles pasado, tiene «vergüenza de salir a la calle (…) encontrarme en una situación injusta como ésta me pone mal». Y cerró su relato con palabras que muestran el alcance del daño que pueden producir imprudencias de este tenor: «no hay que juzgar a la gente por su apariencia, porque pueden causarle un daño muy grande a una familia».

Confiamos en que este caso pueda servir para que las personas aprendan a detenerse y verificar el contenido de una cadena, antes de livianamente difundirla. Por el bien de las potenciales víctimas y el suyo propio, ante el amparo que la ley nos brinda en defensa de nuestra privacidad y buen nombre. 

Fuente: Clarin.com

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