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docentes - 7. página

TIC & Virus: entre el solucionismo y el imposicionismo

En el contexto de la utilización de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, situaciones de crisis como la que estamos viviendo a nivel planetario –coronavirus mediante– sirven para desmantelar ciertos conceptos traídos de los pelos, que son solo aceptados por los más crédulos cuando compran -en el más amplio sentido del término- los discursos de los iluminados –lease, gurúes del marketing y la venta digital que hablan de educación.

Pero la verdad es muy simple: no hay en el país estrategias para la capacitación docente en el uso de las nuevas tecnologías.

¿Cómo lo sé?

– Generalmente los recursos tecnológicos disponibles en las escuelas no se presentan como complementos, como auxiliares del docente, sino como soluciones que hasta podrían reemplazar, en el futuro, al docente (Morozov dixit, «tecnoutopías»).

– Surge la crisis y los docentes son obligados a usar las herramientas («imposicionismo» podríamos llamarlo). El dicho que reza «no conviene limpiar el arma en medio de la batalla» se aplica a la situación: muchos preguntando/se «cómo se hace» al momento de tener que comenzar a producir resultados, porque de un modo u otro y por distintas razones la capacitación previa falló. 

Por eso insistimos: no hay capacitación real, integral, dinámica y permanente, comenzando por el absurdo de que ni siquiera existe una materia Computación para los chicos, si no es por el voluntarismo de gestiones escolares que dan cuenta de su necesidad «inventando» espacios para salvar tal situación.

Hablemos de pensamiento computacional, robótica, programación, etc. en serio, con capacitación en serio, para todos los docentes.

La compraventa de «humo informático», queda demostrado, solo produce víctimas del virus más mortal: la ignorancia.


Imagen: The Conversation
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Sobre la judicialización de situaciones educativas

«Judicialización de las relaciones escolares. Conversaciones con Philippe Meirieu» es un libro coordinado por Gabriel Brener, Gustavo Galli y Marcela Martínez y editado por Noveduc. Los autores, que se desenvuelven en el ámbito educativo en distintos roles, repasan en una conversación con Página/12 el eje de la problemática que abordan en él:

Advertimos un desplazamiento de lo pedagógico hacia lo punitivo y eso nos preocupa. Necesitamos construir escuelas más democráticas con comunidades con mucha presencia, diversas, heterogéneas, plurales.

Los especialistas explican en el mencionado reportaje, que comenzaron la investigación en 2017 en la Universidad Nacional de Hurlingham, al notar que las escuelas se encuentran atravesadas por discursos y prácticas relacionadas con lo jurídico que limitan y obstaculizan las prácticas de enseñanza, a la vez que son vividas como una fuerte presión sobre el trabajo docente. «Limitan, empobrecen y también disciplinan” concluyen, terminantes, los autores. Esta preocupación por los vínculos, la convivencia, la construcción de la comunidad y de la autoridad pedagógica fue el disparador para procurar entender cómo se fue construyendo este problema: lo jurídico permeó en las escuelas e influye en la construcción de las subjetividades docentes, de los y las estudiantes y de las familias.

Lo que los especialistas llaman “judicialización” de las escuelas surge de observar, por un lado que las diferencias que surgen entre las familias entre sí o de las familias con la escuela pasan rápidamente a dirimirse en forma de litigio y no a través del diálogo en el propio escenario escolar. El agravante: una punitivización de los conflictos por parte del propio Estado, que buscó disciplinar a directivos, profesores, estudiantes y estudiantes. A todo esto se suma lo cotidiano, que se expresa en el peso de la «responsabilidad civil»: la responsabilidad adquirió un lugar preponderante en la escuela.

Sin dejar de reconocer la necesidad de regular normativamente los intercambios en las instituciones, surge la sospecha de que la centralidad la responsabilidad civil se erige como la expresión de la inseguridad ante los eventos que pudieran tener lugar en la institución. La pasión por la responsabilidad civil representa la necesidad de sentirse a resguardo.

La judicialización construye cierto tipo de subjetividades que priorizan lo individual, despolitizan los vínculos y operan como limitante sobre algunas prácticas de cuidado y afectivas. Como muestra, algunos ejemplos resultantes: el temor a cambiar pañales a niños y niñas, o la imposibilidad de demostrar afecto con un abrazo o una caricia. De este modo se produce un repliegue de la comunidad sobre sí misma empobreciendo las prácticas pedagógicas, en las que el otro es rápidamente desplazado al lugar de enemigo potencial en vez de aliado potencial. Los vínculos horizontales van perdiendo fuerza en pos de una fragmentación individualista. Esto repercute en el modo de relación entre las personas que habitan las instituciones hasta llegar incluso a naturalizar cualquier caricia como un acto de corrupción, sembrando desconfianza y deshumanización.

Los autores hacen referencia también a una «neoeducación mercantilizante», que consistiría en aquellas prácticas en la educación que en las que se busca colonizar el pensamiento y aplicar lógicas de mercado a los vínculos que se construyen en la escuelas, profundizando propuestas meritocráticas, individualizantes, que entronizan la competencia entre estudiantes o que apelan la construcción de un sujeto que se procure por sí y para sí lo que necesita. Todo lo «auto» (autoemprendedores, autoestima, autogestión, autoevaluación, etc.) se impone justamente sobre lo colectivo. Este tipo de educación es un caldo de cultivo para la judicialización de las relaciones en la escuela, un clima de darwinismo educativo en el que cada cual juega su juego, se enaltece el esfuerzo individual como única fuente de crecimiento y el mérito se presenta como un asunto absolutamente despojado de las condiciones que lo hacen factible.

El rol del docente según esta pedagogía, cambia al rol de de un adulto escolar más en sintonía con un abogado o fiscal y menos como un docente. Para dejar de buscar culpables y resolver solo con el castigo, volviendo sobre la encerrona de la omnipotencia de la pedagogía moderna que tan lucidamente cuestiona Philippe Meirieu en Frankestein Educador, es que la investigación retoma el desafío de encontrar nuevas maneras de ejercer la docencia y construir autoridad pedagógica. Menos como imposición o demagogia y más como un proceso de autorización en la enseñanza, el cuidado de las nuevas generaciones y un diálogo autentico intergeneracional.


Fuente: Página/12

 

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Alfabetizar a los que no saben leer el dolor de los hombres

«Cipriano, yo pienso que el alfabetizador
no es sólo el que enseña a leer libros
de ciencias, historia, filosofía
y de tantas cosas exóticas
de que habla la gente.

Hermano, yo pienso que alfabetizar es enseñar
a leer en los ojos:
el dolor de los pueblos,
la enfermedad de los niños,
la angustia de la mujer que pare en la calle,
la tos del minero que escupe y mancha de sangre,
la estatua de la libertad neoyorquina.
Hay que aprender a leer
el hambre que toca a la puerta,
el frío que va por la calle,
la oscuridad del que busca
y no encuentra.

Cipriano, yo pienso que
primero debemos alfabetizar
a los que saben leer libros,
pero no saben leer el dolor de los hombres.»

Julio Zabala, poeta nicaragüense.
Encuentro de Alfabetizadores.
Finalización de la Primer Campaña, Cuba, 1961.
Fuente: La Tinta

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Cómo hackean el cerebro de nuestros niños

El escritor y artista James Bridle desenmascara un rincón oscuro de Internet que paradógicamente está a la vista de todos, en el que personas desconocidas o grupos en YouTube, dice, piratean el cerebro de los niños pequeños a cambio de ingresos publicitarios. Y afirma, contundente: «Tenemos que dejar de pensar en la tecnología como una solución para todos nuestros problemas, y, en cambio, pensar en ella como una guía para saber cuáles son esos problemas en realidad, para que podamos empezar a pensar en ellos adecuadamente y comenzar a abordarlos».


Fuente: TED

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El conocimiento es un nuevo propósito como sociedad

Hoy tenemos chicos con malnutrición y eso es inmoral. Además, un tercio de la población tiene pobreza, no podemos pensar más allá de esta tarde. La educación es mala, hay que hacer una revolución educativa. Éramos la meca. Hoy no lo somos. No podemos vivir del pasado, nuestros vecinos nos han superado. En vez de preocuparnos, discutimos las mediciones (…) El conocimiento involucra la infraestructura, además del capital humano, instituciones fuertes, sólidas y transparentes. ¿Qué nos puede unir? Tenemos que pensar entre todos, para mí el conocimiento es un nuevo propósito como sociedad (…) Muchos periodistas me dicen ‘por qué te involucrás’. En Noruega, investigaría, iría por el mundo visitando universidades, dirigiendo un grupo de investigación. Pero vivo en un país con un tercio de pobres. Si tenemos seis chicos, dos no comen bien (…) Inflación, inseguridad, drogas y narcotráfico son las preocupaciones hoy de la gente, no la educación. Pero tenemos que educar. La inseguridad, la falta de reglas, tiene que ver con la educación. Gente en las cárceles que estudiaron regresan menos a prisión que los que no lo hacen.
Dr. Facundo Manes, neurocientífico, autor de «El cerebro argentino».

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