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docentes - 24. página

Literatura para chicos que habla de ciber-seguridad

«La Gran Decisión de Digipato”, es un cuento ilustrado para chicos de entre 4 y 8 años, que me llega a través de una reseña de Pablo Bongiovanni. El libro se puede leer on line, descargar gratuitamente en formato PDF o comprar en soporte papel por dos euros pidiéndolo vía correo electrónico.

En él su autora, Lindsay Buck, utiliza una historia de amistad para enseñar el uso responsable de Internet, a partir de personajes de animales que viven una aventura entre sueños. El rechazo social que los personajes principales sufren, a su turno, está estrechamente vinculado al ciberbullying, pero afortunadamente se trata de sólo un sueño, lo que da lugar a la necesaria enseñanza sobre los riesgos de publicar una foto que se burla de un amiguito en una red social.

El trabajo, que tiene un desarrollo gráfico notable, fue lanzado por el Foro Generaciones Interactivas, gracias a un acuerdo de colaboración con la organización inglesa Childnet International.

De todos modos, soy de la opinión de que los chicos no debieran estar solos a la hora de decidir sobre cuestiones tan fundamentales como publicar o no una foto, por caso. Un cuento, por ilustrativo que sea, no reemplaza la necesaria presencia del adulto al momento de acceder a la red, tanto para prevenir riesgos como para disfrutar de sus bondades.

Seguramente, leer juntos este material puede funcionar a modo de disparador para que ambos, niño y adulto, conversen y aprendan juntos sobre las cuestiones de la seguridad en la red.

Fuente y links de descarga: Ineverycrea Argentina

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El porqué del Día del Maestro

Es necesario educar al pueblo en la verdadera democracia, enseñarles a todos lo mismo, para que todos sean iguales… para eso necesitamos hacer de toda la república una escuela.
Domingo Faustino Sarmiento

Cada 11 de septiembre se conmemora el aniversario del fallecimiento de Domingo F. Sarmiento. Para recordarlo, se homenajea a los docentes en todo el continente americano.

Al parecer, Facebook está repleto de revisionistas iluminados, hombres y mujeres preclaros, argentinos superiores y superados que todo lo saben y claro, hoy «había» que desenmascarar a Sarmiento.

Pero lo cierto es que, más allá de los aspectos más polémicos y antipopulares del accionar político y las ideas de Sarmiento, se debe reconocer en él al impulsor de la Ley 1420 de Educación, que nos rigió entre el 8 de Julio de 1884 y el desmantelamiento menemista, es decir, por más de 100 años. Lo paradójico de esto es que en los últimos años sólo se han generado mamarrachos legislativos, que no llegan ni a ser un pobre borrador de aquella ley original. La Ley 1420 es una ley que debe ser comprendida en el contexto del positivismo («orden al servicio del progreso»), asi que si la sacamos de ese contexto será muy difícil comprender algunas de sus complejidades.

Básicamente, la Ley 1420 legislaba para una educación universal, común, mixta, gratuita, obligatoria y neutra. Y entre otras cosas, establecía:

– Un Estado responsable de la educación pública
– Un gobierno colegiado a través del Consejo Nacional de Educación y los Consejos de Distritos
– La financiación de la educación primaria (Fondo Escolar permanente)
– La estimulación de la creación de jardines de infantes, escuelas para adultos y en caso de necesidad, escuelas ambulantes
– Contenidos mínimos de lengua nacional, historia nacional y geografía nacional
– La normalización en la construcción de edificios escolares y cuestiones de sanidad escolar
– La normalización de la actividad docente, asegurando formación, estabilidad y derecho al retiro
– La promoción de la creación de bibliotecas populares
– La Inspección Estatal sobre escuelas particulares.

Este es el Sarmiento que recordamos hoy. Discutamos absolutamente todo, pero sin vendas ni prejuicios y, sobre todo, con conocimiento.

¡Feliz día a todos mis colegas y amigos docentes!

PD: Hoy escribí bastante en Facebook al respecto, pero sabemos que el muro traicionero de la red social esconde las cosas debajo de una montaña de comentarios y etiquetas con transcurrir de unos poco días. Me decidí entonces a publicar aquí también algo de aquello, como para que el registro quede más a mano. Y mejor organizado también. ¡Viva mi blog!, sería mi proclama implícita en esto.

Algunas fuentes:
– Argentina.ar
– Efemérides
– El Historiador

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1a1 + de lo mismo = Nada

Confieso que la excelente disertación de Dardo Ceballos en el ciclo Tips y TICs, en la que presentó una investigación realizada por la UNR sobre la implementación del programa Conectar Igualdad en las provincias de Santa Fe, Corrientes y Entre Ríos, logró confirmar lo que ya sospechaba pero me dejó mudo. Desde ese día estuve intentando describir, sin éxito, la catarata de ideas, confirmaciones y aun sensaciones que me atraviesan sobre esta cuestión, y a pesar de la amabilidad de Ceballos en responder mis preguntas y escuchar mis consideraciones al respecto, no pude ponerlas por escrito. Hasta hoy.

Ahora me encuentro con un artículo titulado «Los desvaríos de Papert» y escrito por Eleonora Badilla Saxe, catedrática, para la edición on line de La Nación de Costa Rica, en el que la autora pone en palabras muchas de mis propias convicciones al respecto de esta cuestión. Tomo algunos párrafos para ilustrar lo que considero es el problema de base de la implementación del plan Conectar Igualdad: la inserción forzada de las nuevas tecnologías en el aula.

Debo decirlo una vez más: Seymour Papert, matemático, científico de la computación, pionero de la inteligencia artificial, inventor del lenguaje de programación y autor del enfoque educativo para el uso de la tecnología digital en educación al que denominó Construccionismo, es un visionario. (…) La genialidad de Papert le hizo advertir (a la vez que predecía la ubicuidad de las computadoras) que las máquinas por sí mismas, no garantizarían ni aprendizaje relevante, ni mejoramiento de la educación. Por eso, repetía que hay un mundo de diferencia entre lo que las computadoras pueden hacer y lo que una sociedad decide hacer con ellas. Desde que publicó su primer libro, “Desafío a la mente” en 1980, en el que abogaba por el uso de computadoras en educación, también prevenía que no se debía esperar que la máquina tuviera un efecto en la educación, y más bien aconsejaba que se aprovechara su presencia para repensar fundamentalmente el sistema. Solía decir: “Mientras en las escuelas confinemos la nueva tecnología a simplemente mejorar lo que ya existe, en vez de realmente cambiar el sistema, nada significativo va a suceder”.

Sin embargo, el mundo se apresuró a confiar a ciegas en la solución de todos los problemas, incluidos los de la educación, a partir de la inclusión de la computadora. Pero,

El objetivo con las computadoras en educación en casi todos los países y regiones era hacer más de lo mismo, con un poco de maquillaje. El implacable tiempo, de nuevo, evidenció que Papert tenía razón. Aunque se reconocen efectos positivos personales e individuales por el uso de las herramientas digitales, nada significativo sucedió en los sistemas educativos nacionales; nada en relación con los contenidos de siempre; poco con el aprendizaje prescrito en planes y programas. Casi nada nuevo se manifestó a través de las evaluaciones tradicionales, con los instrumentos conocidos. Las muy públicas, recientes evaluaciones de programas de uso de computadoras en educación en otros países, así lo confirman.

La conclusión de la autora es coherente con aquellos principios elementales que pensaron Papert y otros:

Tal vez si las instituciones financieras, los Gobiernos y el sector educación (a nivel internacional y nacional) pusieran más atención a los desvaríos y predicciones de visionarios como Papert, se hubieran ahorrado gastos millonarios en evaluaciones y mediciones tradicionales inútiles buscando efectos de las computadoras en la educación que sabemos de antemano que no se darán, mientras no se repiense de manera cualitativa todo el sistema.

El ofrecer a cada joven, niño y niña (más que a cada estudiante) un dispositivo digital para que pueda crear, diseñar, programar, construir y colaborar es un deber ineludible para garantizar equidad de oportunidades. Pero no podemos buscar efectos diferentes ni esperar resultados distintos si se utilizan para hacer más de lo mismo en educación o para evaluar los mismos contenidos desarticulados de siempre.

Sin embargo, la solución parece estar al alcance de la mano, si es que nos detenemos a pensar en los cambios necesarios en la manera en que estamos educando a nuestros pibes, antes que en la inserción forzada de las nuevas tecnologías en el aula:

Antes de que el implacable nos cobre no haber hecho en educación lo que ya sabemos que hay que hacer, deberíamos poner atención a los desvaríos de visionarios como Papert, que insisten en que en pleno siglo XXI el modelo educativo pluricentenario y fabril ha cumplido su misión y que debe ser repensado profundamente. Y que el enorme potencial de las tecnologías digitales es una buena excusa y brinda una excelente oportunidad para hacerlo.

La computadora se ha metido en el aula con la prepotencia de un plan oficial que luce alejado de los verdaderos intereses de la educación y las reales necesidades del aula. Pareciera que sólo vamos en camino a arruinar otra oportunidad brillante más.


Fuente: La Nación.

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Una transformación humana

La transformación de la educación no requiere de una gran inversión. Estamos ante una transformación humana. El cambio está en conseguir atraer a los jóvenes a través de la emoción y la creatividad, usando la imaginación. Eso no cuesta dinero. Cuando se habla de nuevas tecnologías siempre nos quedamos en llenar las clases de ordenadores, pero es absurdo. En sus casas ya tienen aparatos más avanzados. La inversión debe estar en la forma en que se usa la tecnología, sobre todo en el software y en material online, que es mucho más barato que comprar aparatos que se quedan obsoletos.
Richard Gerver, educador

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