Discurso pronunciado por José Mujica, Presidente de la República Oriental del Uruguay, en la cumbre Río+20, conferencia de Naciones Unidas por el desarrollo sustentable, el 20 de junio de 2012.
Me debía su publicación aquí.
El avance en la identificación de personas por medio del ADN permitió que Estela de Carlotto se reencuentre con su nieto. A partir del estudio de restos óseos enterrados como NN, fueron identificados los de Laura, su hija desaparecida durante la última dictadura cívico militar.
Esto fue posible gracias al trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense, organización científica que tiene como objetivo reconocer restos no identificados de personas desaparecidas e investigar las violaciones a los DDHH en todo el mundo.
En el año 2011 el programa Científicos Industria Argentina, que se emite en la TV Pública, presentó una edición especial dedicada al trabajo de esa organización, que incluye una estrevista a la periodista y escritora Marta Dillon, quien gracias al equipo recuperó el cuerpo de su madre asesinada en 1977 por la dictadura.
En el año 2011 el director de Guerrilla Girl, el danés Frank Piasecki Poulsen, estrenó el documental «Sangre en el móvil».
El trabajo, según su autor, «se interna en la industria del coltán, mineral imprescindible para la fabricación de móviles, una actividad que ha generado esclavitud, guerra y millones de muertos en África.»
Más allá de los esfuerzos relativos de algunos países en los últimos años, por caso los EE.UU. elaborando leyes tendientes a alentar la producción de móviles «libres de sangre» o Japón buscando alternativas al uso de las llamadas «tierras raras», «Sangre en el móvil» es una película que alerta sobre la responsabilidad social de las empresas y las tragedias que esconden algunas de sus actividades.
Gracias a Fernanda Sandez por hacernos saber de la existencia de este trabajo.
En sus 15 años de vida ASIMO, el robot humanoide desarrollado por Honda para ayudar en tareas domésticas, se ha vuelto cada vez más sofisticado. Esta nueva versión incluye mejoras en su inteligencia artificial.
Un detalle simpático de los cambios que ha llamado la atención de expertos y fanáticos es que ahora ASIMO luce dos grandes ojos negros y una mueca algo aterradora que parece una sonrisa permanente.
Sin embargo, los cambios más importantes están en su interior: es capaz de distinguir entre varias personas por su cara y su voz, aunque estén hablando todas a la vez. También es capaz de predecir los movimientos a su alrededor.
Con una cada vez más notable libertad de movimientos, sus piernas le permiten subir escaleras o correr a una velocidad de hasta 9 kilómetros por hora y sus manos tienen trece grados de movilidad.
Fuente: Gizmodo
Con el profesor Sugata Mitra, teórico de la educación que afirma que no se debe mejorar la escuela sino reinventarla, se puede coincidir o no, o debatir hasta el fin de los días. Lo que no se puede hacer es ignorarlo.
No sé nuestros lectores, pero personalmente no deja de emocionarme y entusiasmarme su análisis, y las enormes implicancias del cambio que Mitra propone.