Saltar al contenido

Ciencia - 33. página

Un sorprendente duelo hombre vs. máquina

En el primer duelo de tenis de mesa entre un humano y una máquina, se enfrentaron el robot extremadamente veloz KUKA KR Agilus y la estrella de tenis de mesa alemán Timo Boll, embajador de la marca KUKA Robotics en China.

En el video a continuación, un comercial de maravillosa factura realizado para celebrar la apertura de la nueva fábrica de KUKA Robotics en Shanghai en marzo del año pasado, pueden observarse las habilidades del dispositivo, en una visión realista de lo que los robots serán capaces de hacer en el futuro. Precisión, velocidad y flexibilidad parecen ser características destacadísimas de estos robots industriales.

Fuentes:
– www.kuka-timoboll.com
– GeekWire

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

El quitosano, una auspiciosa promesa de adiós al plástico

Muchos objetos de plástico, como los envases desechables o los embalajes, se fabrican sin considerar su larga vida útil, es decir la gran cantidad de años que permanece en el ambiente sin degradar. Según un reciente estudio, se calcula que casi 270.000 toneladas de plásticos flotan en los océanos del planeta.

El shrilk, un nuevo material producto de una mezcla a base de quitosano, presente en caparazones de crustáceos e insectos, y fibroína, una proteína de la seda, abre un escenario prometedor para la industria y la medicina por su propiedad de biodegradabilidad.

Javier Fernández, doctor en Nanobiotecnología por la Universidad de Barcelona, investigador en Harvard y docente de la Singapore University of Technology and Design, ha dedicado su carrera a reducir el consumo de plástico y es quién deposita su entusiasmo y esperanzas en el quitosano.

La introducción del plástico, un producto que el investigador califica como «el material del siglo XX», hizo que se detuviera la investigación del quitosano y otros materiales. En el caso del quitosano, se descubrió en el siglo XIX y a principios del XX se investigaron sus propiedades. Al punto que la empresa DuPont conserva patentes de esa época.

El Dr. Fernández, quién ya suma tres publicaciones científicas sobre las propiedades de este material, ha estudiado minuciosamente los caparazones de insectos y crustáceos dando con las bases para crear el shrilk. El investigador reprodujo la estructura de los insectos en la naturaleza para diseñar este material que duplica en fuerza a la del plástico y es, además, biodegradable. Lo explica de este modo: «La piel de un insecto está hecha de quitosano, proteínas y, en la parte más externa, hay una capa similar a la cera resistente al agua. El quitosano y la fibroína se combinan para dotar al esqueleto de rigidez (alas) o elasticidad (articulaciones)».

Una de las principales ventajas del quitosano, además de ser segundo material orgánico más abundante en la Tierra por detrás de la celulosa, es que se trata de uno muy barato: «Tradicionalmente, lo hemos usado como un desecho», dice el investigador. «Es el caso de cabezas y caparazones de gamba recogidos por la industria pesquera que, en su mayoría van directo a la basura».

Uno de los trabajos, publicado a principios de 2014, ahonda en las posibilidades del quitosano como material para imprimir grandes estructuras en 3D y hacer la producción escalable, aunque requiere que las empresas modifiquen su proceso productivo.

En el video a continuación se muestra cómo una semilla plantada sobre una superficie de quitosano crece y florece en 20 días, demostrando que el material se degrada en el medio ambiente y no entorpece el crecimiento de otras especies.

Fuente: Diario El País

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

El viejo héroe guardaba un souvenir

ArmstrongPurseContent_final-sm

Neil Armstrong, de él hablamos, falleció en agosto de 2012. Unos meses después Carol, su viuda, se encontraba limpiando un armario de la casa familiar y halló el sorprendente souvenir: un bolso McDivitt -llamado así en honor a su inventor, el comandante del Apolo IX James McDivitt-, conteniendo la cámara que usó Armstrong para registrar la llegada a la Luna, entre otras piezas y herramientas -en un total de 20, como se observa en la foto- que fueron identificados por el equipo del Apollo Lunar Surface Journal.

Después de un largo proceso de documentación, el Museo Nacional del Aire y el Espacio de Washington decidió hacer público el hallazgo, que se encuentra en exhibición en una muestra temporal.

Armstrong nunca mencionó, según se afirma, la existencia de estos elementos, ni siquiera a su biógrafo James Hansen. Según Allan Needell, curador de historia espacial del Museo, «los expertos fueron capaces de determinar con casi completa certeza que todos los elementos encontrados fueron utilizados en el Eagle«.

Según explicó Needell, «la cámara y otros objetos debían quedar en el módulo que se estrelló contra la superficie de la Luna después de regresar a los astronautas a la cápsula orbital». Pero ahora queda en evidencia que los tres astronautas, Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins decidieron conservar algunas de aquellas cosas como recuerdo.

En el año 2012, el presidente Obama firmó un decreto otorgando la propiedad legal de recuerdos como los que Armstrong guardó, tanto para los astronautas de la misión Apollo como para los de las misiones Mercury y Gemini. Si bien Armstrong ya había cedido parte de sus objetos personales, conservó el bolso de tela blanca que los astronautas llevaban para recoger sus cosas durante la travesía.

Entre los elementos contenidos en él estaba la cámara de 16 mm. que fue montada en la ventana del módulo de aterrizaje y que inmortalizó su famosa frase, «es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad».

Fuente: Clarin.com – Imagen: Lunar Surface Journal.

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

Algo más sobre la ‘computadora de Aquímedes’

Días atrás publicábamos la conferencia de Christian Carman en TED, un apasionante relato sobre el modo en el que los detectives científicos develaron el enigma del llamado «Mecanismo de Anticitera» -llamado así por la isla griega en la que fue encontrado- o en modo más coloquial, la «computadora de Arquímedes».

Gracias al intercambio en las redes sociales con colegas, me encuentro ahora con dos videos a los que vale la pena prestar atención, muy interesantes.

El primero, un registro de la exhibición «The Antikythera Shipwreck: the Ship , the Treasures, the Mechanism», que tuvo lugar en el National Archaeological Museum en Atenas, Grecia. Se aprecian en él una cantidad de restos del naufragio que se hallaron junto con el mecanismo.

El segundo, muestra la construcción de una réplica completamente funcional del mecanismo con piezas de Lego, proyecto que fue patrocinado por Digital Science.

El llamado «Mecanismo de Anticitera» es el dispositivo científico más antiguo conocido, construido en Grecia alrededor del año 100 antes de Cristo. Fue recuperado de un naufragio en el año 1901, pero no fue sino hasta un siglo después que se logró comprender su propósito: se trata de un reloj astronómico que determina las posiciones de los cuerpos celestes con una precisión extraordinaria.

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo