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La Corte Suprema declara inconstitucional la ‘ley espía’

La Corte confirmó los fallos de primera y segunda instancia del fuero en lo Contencioso Administrativo, que habían declarado inconstitucional la ley 25.873 y su decreto reglamentario. Esta ley imponía a los prestadores del servicios de telecomunicaciones «la captación y derivación de las comunicaciones que transmiten».

De haberse sancionado, la ahora inconstitucional ley hubiera avalado la intervención por parte del Estado de las comunicaciones telefónicas y por Internet, obligando a las empresas a almacenar los datos por 10 años, «para su observación remota a requerimiento del Poder judicial o del Ministerio Público», según se pretendía. El pretexto para semejante acto era «avanzar en investigaciones judiciales para combatir la inseguridad».

Según lo informa la edición digital del diario La Voz del Interior, el fallo está vinculado con una causa promovida por el abogado Ernesto Halabi y tiene efecto para todos los casos similares, de modo tal que consagra la privacidad de las comunicaciones para todos los usuarios de telefonía e Internet.

La Corte crea así la denominada «acción colectiva», un criterio que permite extender los alcances del fallo a un grupo de personas que se vean afectadas por idéntica situación. Esto supone que cuando esté afectado un derecho extrapatrimonial como el honor, la privacidad o la libertad, el fallo final incluya a todos los involucrados, a fin de evitar juicios individuales.

Fuente: LaVoz.com.ar

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Alpiste, perdiste

Ayer publiqué un post con un dato que me llegó de un conocido, acerca de la magnitud del rescate de los EE.UU. a su sistema financiero.

Era un hoax, pero reconozco que entré en el engaño como si hubiera nacido ayer.

Borré la entrada porque reconozco que era una barbaridad, pero escribo esto como reconocimiento a la buena disposición de un amigo como DrGEN, que me advirtió del error.

Nobleza obliga.

He escrito bastante sobre este problema de los hoaxes o e-mails con datos erróneos, pero se ve que aún al más pintao lo ensartan cuando se distrae. Hay que chequear, re-chequear y volver a chequear, todo.

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El texto y algunas formas de abordarlo

Interesante experiencia la que propuso Daniel Krichman para el blog de la Red Aprender & Cambiar: ponernos a algunos a contar sobre nuestra manera de abordar la lectura de un texto.

Pistas metodológicas. Todo texto plantea una cuestión central que es necesario resolver: Cómo abordar su lectura. ¿Podría existir una metodología para hacerlo? ¿Si así fuera, tendría sentido práctico su aplicación? ¿Qué espera cada lector obtener de la experiencia de lectura? Algunas pistas metodológicas pueden extraerse de las reflexiones que siguen.

Y entonces se suceden las miradas, las descripciones, las sensaciones, los aprendizajes. Es interesante observar lo personal del modo en que cada uno busca apropiarse de todo lo que un texto tiene para ofrecer.

Muy bueno, Daniel. Gracias.

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Facebook, o el lado más idiota de las redes sociales

Para los que toman lo que es nuestro
con el guante de disimular
para el que maneja los piolines
de la marioneta universal.
Pedro y Pablo, «Marcha de la bonca»

Esta semana, como si no pasara nada en el mundo, Facebook acaparó gran parte de la cuota de atención de las masas y sus amasadores por las webadas de turno.

Comenzó con el cambio en las condiciones de uso: Facebook se quedaría con toda la info de sus usuarios, aun cuando estos se hubieran dado de baja. La comunidad 2.0 toda, y la prensa que la parió, puso el grito en el cielo y Mark Zuckerberg, el ¿dueño? de estas decisiones dió marcha atrás con la orwelliana idea. Cosas de «la Web 2.$», como dió en llamarla Diego Levis para la ocasión.

Pregunta-bronca número uno: ¿Este incidente hará que dejen de guardar nuestra data, o dejen de hacer con ella lo que deseen?

Hoy escuché a la periodista y conductora Ernestina Pais en su programa de radio, relatar cómo alguien que se hace pasar por ella en Facebook hace contacto con sus amistades, e intercambia fotos y saludos con sus amigos. Adrián Suar comentó lo mismo días atrás en TV. Esto implica un grado de inseguridad, de manoseo, de real peligro, asombrosos. La usurpación y el robo de identidad es un hecho de una gravedad tal, que no debería pasar por una anécdota graciosa sin solución.

Desde hace un tiempo, desde nuestra campaña «Reinventando el olvido en internet» venimos diciendo que hay que tomar cartas en el asunto activamente, y no dejar información sensible en los sitios que la soliciten. Además se hace imprescindible que reclamemos los mecanismos tecnológicos, políticos y legales que garanticen la seguridad de nuestra información, de nuestra identidad, en el uso de las nuevas tecnologías.

Pregunta-bronca número dos: ¿Que clase de pensamiento mágico nos mantiene embelesados con espejitos virtuales mientras ellos se llevan el oro de nuestra información?

Lo cierto es que mientras algunas empresas de Internet vigilan, controlan, abusan…. nosotros seguimos como si nada ofreciéndoles gratuitamente contenidos que son los generadores de valor… no sólo simbólico. ¿Vale la pena regalarle a Facebook y similares, textos y videos, nuestros gustos y preferencias, el relato de nuestras vacaciones, el color de nuestros zapatos o nuestras dudas existenciales? ¿No es hora de pensar lo que hacemos en la Web, cómo lo hacemos y para qué lo hacemos?
Diego Levis, «Facebook: El negocio es el control»

Facebook necesita reinventar el olvido.

Si Facebook fuera un país, sería el séptimo en cantidad de habitantes. 173 millones de usuarios publican fotos, datos, historias, anécdotas, intimidades, alegrías. Para compartir con sus amigos, claro. Chicos y grandes.

Pero no todo el mundo tiene buenas intenciones. Digo, por si alguien aun no cayó en la cuenta. Y, por supuesto, algo similar ocurre en MySpace y en demás redes.

Hay gente que también maneja los piolines digitales de esa gran marioneta virtual y universal llamada Internet. Una marioneta hecha de lo más valioso que tenemos: nuestra identidad, no sólo individual sino también social. ¿Habías pensado en esto?

Bronca sin fusiles y sin bombas
Bronca con los dos dedos en V
Bronca que también es esperanza
Marcha de la bronca y de la fe

Lectura recomendada:
– Ley de confidencialidad sobre información y productos que estén legítimamente bajo control de una persona y se divulgue indebidamente de manera contraria a los usos comerciales honestos. (Ley Nº 24.766)
– Texto de la ley de reforma del Código Penal en materia de delitos
informáticos. (Ley N° 26.388)

– Redes Sociales y seguridad: el rol de los mayores.

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Choque de satélites: abramos el paraguas, por las dudas

Informa hoy la BBC en español:

Dos satélites chocaron en plena órbita, en lo que se considera el primer incidente de este tipo registrado de manera pública [el énfasis es nuestro]. La Agencia Espacial de Estados Unidos (NASA) informó que la colisión entre un satélite comercial estadounidense de comunicaciones y un satélite militar ruso fuera de servicio ocurrió a más de 800 kilómetros de altura, sobre Siberia, Rusia. Se indicó que los riesgos que puede representar este accidente para la Estación Espacial Internacional y para el lanzamiento de un transbordador -a fines de mes- parecen ser pocos.

Algunos informes indican que cientos de piezas que dejó el choque están siendo monitoreadas y se cree que la magnitud del accidente no se sabrá sino hasta dentro de varias semanas. La pregunta ahora es si algunas de esas piezas pueden alcanzar la estación espacial, que orbita la tierra a unos 435 Km. por debajo del sitio de la colisión. Según el diario Washington Post, un memo de la NASA indica que ese riesgo es «elevado», pero que los daños que puede causar son «muy pequeños y dentro de límites aceptables».

El satélite ruso, de forma cilíndrica, tenía una masa de unos 800 kilos y era conocido como el Cosmos 2251. Había sido lanzado en junio de 1993 y fue declarado fuera de operaciones hace diez años. El satélite estadounidense pertenecía a la empresa privada Iridium Satellite LLC y tenía la forma de una caja con alas. Pesaba 600 kilogramos y había sido puesto en órbita en 1997. El impacto ocurrió [el martes] a 800 kilómetros de altura sobre Siberia. Según Rupert Wingfield, uno de los corresponsales de la BBC en Moscú, la agencia espacial rusa parece querer distanciarse de cualquier responsabilidad por el accidente, al describir al Cosmos 2251 como «basura de la era soviética». Sin embargo, Wingfield dice que también puede ser que la agencia, que es civil, simplemente no sepa sobre este caso.

La BBC advierte además que es mucho más preocupante la opinión de un experto espacial ruso, quien dice que los restos de la colisión pueden chocar contra otros satélites, incluyendo algunos en desuso de la época de la Guerra Fría, los cuales eran movidos con energía nuclear. Si eso ocurre, indicó el experto, podría formarse un cinturón de restos radiactivos que orbitarían la Tierra.

Se indica además, que tras el impacto se produjo una gran nube de escombros. Se sabe que cuando dos objetos impactan con tal fuerza, los restos del choque pueden destruir otros satélites. Sin embargo, se informa que la NASA espera que la mayoría de las piezas sean consumidas por las altas temperaturas una vez que desciendan a la atmósfera terrestre. Según esta misma agencia, aproximadamente 6.000 satélites han sido lanzados al espacio desde 1957, de los cuales sólo la mitad se mantiene en operación.

Pensandolo bien, parece que con sólo un paraguas no alcanza…

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