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Una nueva edición de ‘Mil grullas por la paz’

grullaComo cada año, este 6 de agosto a las 11 hs. se realizará en el Monumento Nacional a la Bandera la instalación pública «Mil Grullas por la Paz».

Tras el inhumano ataque a la ciudad de Hiroshima con una bomba atómica el 6 de agosto de 1945, el mundo mira con asombro lo poco que se ha aprendido desde entonces y cómo la Paz sigue rompiéndose cotidianamente.

Frente a esto reflota una leyenda: plegar Mil Grullas para pedir un deseo… porque hacer una grulla requiere paciencia y hacer mil implica además desearlo firmemente y haber decidido poner todo el empeño en lograrlo.

El deseo de todos los que participan en la Acción es la Paz.

En Rosario, mientras se dobla mil veces esta delicada forma de papel en Escuelas, Bibliotecas, Centro Culturales, Centros de Día, Centros de la Tercera Edad, espacios públicos y privados, se va dando tiempo a sensibilizarnos por la Paz, a comprometernos con ella y a tratar de hacer en cada uno de nuestros actos cotidianos las modificaciones que sean necesarias para construir entre todos una sociedad más justa y solidaria, en la que todos podamos vivir en Paz.

Todas esas grullas confluyen en el Monumento Nacional a la Bandera cada 6 de agosto, como expresión de un deseo colectivo instalado en el espacio: Vivir en Paz.

Organiza: Proyecto Mil Grullas por la Paz.
Declarado de Interés Municipal

Fuente: Gacetilla de prensa.

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El eufemismo ‘gas no convencional’

800px-HydroFracEl llamado «gas de esquisto» –shale gas, en inglés- o «gas no convencional» es «una forma de gas natural que se extrae de terrenos donde abunda el esquisito (lutitas). El gas de esquisito se encuentra en los esquisitos arcillosos sedimentarios, aunque el interior rocoso del esquisito presenta baja permeabilidad», según se lee en Wikipedia.

Para extraer este gas es necesario fracturar la roca hidráulicamente. Esta técnica ha generado un fuerte debate medioambiental, ya que el proceso implica no sólo el uso de enormes cantidades de agua, sino una cantidad muy importante de productos químicos altamente nocivos para la salud.

El video a continuación explica las implicancias de este método de gran impacto, principalmente en los EE.UU.:

«Argentina sin fracking» es un movimiento social y cultural contra el fracking, en el que sus miembros convocantes -según explican en su sitio web- se unieron ante la preocupación por el impacto social y la contaminación que genera en nuestras comunidades y territorios el método extractivo de la fractura hidráulica. Es por ese impacto que exigen que nuestro país detenga cualquier emprendimiento de este tipo, a través de la suspensión de esta modalidad de explotación en todo el territorio nacional.

«Argentina sin fracking» invita a la población a sumarse a la campaña de recolección de firmas para pedir la moratoria a nivel nacional de este método de explotación petrolera, en www.argentinasinfracking.org.

Nosotros ya nos sumamos.

[Más información sobre el proceso, en la infografía -en inglés- elaborada por dangersoffracking.com -gracias, Mariano]

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‘La educación necesita de gente que pueda pensar de otra forma’

¿Mejorar la escuela? No, hay que reinventarla.

Sugra_mitraQuién afirma esto es el Prof. Sugata Mitra, docente de Tecnología Educativa en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Newcastle, en el noreste de Inglaterra. En una columna publicada originalmente en el periódico británico The Guardian y reproducida este domingo por el diario Clarín, asegura que «si en los exámenes se planteara a los alumnos resolver problemas tal como se lo hace en la vida real en la actualidad, el sistema educativo cambiaría para siempre».

El Prof. Mitra se pregunta, al comparar las habilidades que se enseñan en la escuela con las que no, si una persona que tenga buena letra, buena ortografía, buena gramática y buena memoria para las tablas de multiplicar es un candidato mejor para un empleo que, por ejemplo, alguien que sepa configurar una red de elementos, establecer un calendario Google para toda una organización o determinar dónde están las fuentes de capital de riesgo más confiables.

Y claro, la respuesta está a la vista: cuando nuestros jóvenes terminan sus estudios y empiezan a trabajar, se les pide -y se les recompensa por ello- que resuelvan problemas en equipo y con todos los recursos que puedan imaginar. Sin embargo, en la escuela se les enseñó a reproducir datos de memoria y a resolver problemas valiéndose sólo de la mente y el papel. Y por supuesto, también están los exámenes: durante las evaluaciones no deben hablar entre sí ni mirar el trabajo de los demás; no pueden usar ningún recurso educativo ni, por supuesto, Internet.

Y concluye:

No tenemos que mejorar las escuelas, sino reinventarlas para nuestra época, para nuestras necesidades y para el futuro.

En un párrafo de su columna, el especialista se detiene a analizar, a modo de ejemplo, la enseñanza de las matemáticas:

La multiplicación de cifras con papel y lápiz se considera un logro intelectual valioso. Usar un celular para multiplicar, no. Para la gente que la inventó, la multiplicación manual era sólo una tecnología conveniente. No creo que implicara ninguna otra emoción. Para nosotros, la implica. Seguimos enseñándola como una celebración del intelecto humano. A los chicos no se les enseñan los algoritmos que hacen posible la existencia de Google, sino que se les dice que Google está lleno de basura. Tenemos un apego romántico por las habilidades del pasado.

Se hace evidente, según su análisis, que los métodos de hace siglos se vuelven obsoletos y hay que reemplazarlos.

Y propone un cambio que, aun siendo muy elemental y sencillo, se presenta como toda una revolución pedagógica por sus implicancias y trascendencia: que los alumnos que resuelvan problemas tal como se lo hace en la vida real en la actualidad, a partir de un pequeño cambio de política: permitir el uso de Internet y la colaboración durante los exámenes.

En ese caso, los programas de estudios tendrían que ser diferentes. No haría falta hacer hincapié en hechos, cifras ni fechas, sino que el programa tendría que convertirse en preguntas que tienen respuestas extrañas e interesantes: ¿De dónde salió el lenguaje? ¿Por qué se construyeron las pirámides? ¿La vida en la Tierra es sostenible? ¿Cuál es el propósito del teatro?

Algunos de los logros que el Prof. Mitra anticipa de una enseñanza como esta: la capacidad de encontrar cosas con rapidez y exactitud como habilidad predominante, además de la capacidad de seleccionar entre alternativas y luego utilizar los datos para resolver problemas.

El especialista concluye afirmando que la educación necesita de gente que pueda pensar de otra forma. Tal vez sea ese, concluimos nosotros desde nuestro humildísimo espacio, el mayor desafío de la educación actual.

Fuente: Clarin.com

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