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Hablamos sobre videojuegos y seguridad en La Nación

Se publica hoy en el diario La Nación de Buenos Aires, un artículo firmado por la periodista Fernanda Sandez sobre los juegos virtuales y la «ludificación» de la cultura, titulado «Ludocracia: los juegos al poder».

El artículo trata, esencialmente, sobre el juego como cuestión cultural al servicio de lo que la periodista llama «la bulimia del consumo«.

En una nota relacionada, para la cual fui convocado por la periodista, bajo el título «De la batalla virtual a la guerra real» se aborda el tema de la seguridad en los juegos en línea, a partir de las revelaciones surgidas «cuando un ex agente de inteligencia de los Estados Unidos, Edward Snowden, se pasó al bando de los ‘arrepentidos’ y se animó a contar mucho de lo que se sospechaba y él efectivamente sabía», según escribe Sandez.

– La nota central, «Ludocracia: los juegos al poder», se lee haciendo clic aquí.
– Para leer la nota complementaria, «De la batalla virtual a la guerra real», clic aquí.

Muchas gracias a Fernanda Sandez por convocarnos una vez más para brindar nuestra mirada sobre cuestiones relacionadas con la seguridad de los datos personales en internet.

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La dictadura del beneficio

La-utilidad-de-lo-inútil-Nuccio-Ordine_cubierta-672x1024Nuccio Ordine nació en Diamante, en la provincia de Cosenza, Italia, en 1958. Es profesor de Literatura italiana en la Universidad de Calabria y autor de diversos libros, varios de ellos sobre Giordano Bruno. Ha sido profesor visitante de centros como Yale, Paris IV-Sorbonne, CESR de Tours, IEA de París, el Warburg Institute o la Sociedad Max Planck de Berlín. Es también miembro del Harvard University Center for Italian Renaissance Studies y de la Fundación Alexander von Humboldt, así como miembro de honor del Instituto de Filosofía de la Academia Rusa de Ciencias. En el año 2013 Acantilado publicó su trabajo La utilidad de lo inútil.

Esta obra, convertida en best-seller en Europa y que compila anotaciones propias y fragmentos de obras que leyó durante los últimos veinte años, es considerado «un grito de alarma contra la invasión de la ideología de la dictadura del beneficio que está matando tantos ámbitos importantes de la vida humana.»

Lo que propone Ordine desde este trabajo es reflexionar sobre la idea de utilidad de aquellos saberes cuyo valor esencial es del todo ajeno a cualquier finalidad utilitarista. Plantea que si renunciamos a la fuerza generadora de lo inútil por perseguir únicamente el beneficio, «sólo seremos capaces de producir una colectividad enferma y sin memoria que, extraviada, acabará por perder el sentido de sí misma y de la vida». Y añade: «En ese momento, cuando la desertificación del espiritu nos haya ya agostado, será en verdad difícil imaginar que el ignorante homo sapiens pueda desempeñar todavía un papel en la tarea de hacer más humana la humanidad».

Este fin de semana el diario argentino Clarín publicó una entrevista al Prof. Ordine, de la que extractamos algunos párrafos en los que amplía su mirada acerca de «la dictadura del beneficio»:

La gran lección del Renacimiento es que el saber es uno, por mucho que estemos obligados a dividirlo en disciplinas. ¿En qué casilla metemos a Leonardo da Vinci? (…) si dividimos los saberes, a un lado el científico y al otro las ciencias humanas, no tendremos ni una ciencia humana ni una humanidad que crezca a través de los descubrimientos de la ciencia.

Los creadores de aquella época no vivían bajo la presión del mercado. Hoy el utilitarismo ha invadido todos los aspectos de nuestra vida, incluida la escuela y la universidad, que convirtieron a los estudiantes en clientes.

Cada gesto, cada acto de nuestra vida está condicionado por la pregunta: y yo con esto, ¿qué gano? No estoy en contra del beneficio, pero no puede ser un fin en sí mismo (…) Sólo los grandes se salvan, los que pintan, esculpen, escriben, diseñan o componen música por placer, por amor a su oficio, y estos son los que deberían enseñar en la universidad.

El amor es un don gratuito de uno mismo, no tiene interés.

Giordano Bruno (…) decía que si no transformamos la filosofía, la literatura y el saber en una forma de vivir, resultan inútiles. Lo que yo pienso, lo que yo creo, tiene que operar en mí una metamorfosis para que coincida con mis acciones. Si el saber es una manera de vivir, estamos en la vía correcta.

Yo tuve la suerte de topar con buenos maestros que cambiaron mi vida, y todavía creo en ese pequeño milagro: un profesor que puede cambiar la vida de un estudiante. Es grave que se recorten los fondos para la educación.

Para muchos docentes que no saben o no pueden lidiar con la pregunta «¿y esto para que sirve?» de sus estudiantes, podría ser este texto una oportunidad de volver a reflexionar sobre «la idea de utilidad de aquellos saberes cuyo valor esencial es del todo ajeno a cualquier finalidad utilitarista».

Fuentes:
– Diario Clarín
– Editorial Acantilado

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Cromañón, 9 años.

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Y nos sumamos una vez más al clamor:

Porque Cromañón nos pasó a todos. Nunca más Cromañón: memoria y justicia por nuestros chicos, y que no se repita. Hagámoslo por los que no están, por los que sí están, y por los que vendrán.

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Caducidad vs. actitud problematizante

El carácter caduco de un objeto, una idea, un discurso no está dado en contraposición a la ventaja de la novedad. ¿Está caduco el libro; es caduco el cine, el teatro? Creo que la caducidad se presenta cuando algo se ha agotado. Cuando no activa imaginaciones ni ya es capaz de generar problema alguno. Algo caduca cuando pierde toda sensibilidad de conectarse con lo que está vivo, con lo que podría crecer. Entro a un aula y veo a los chicos conectados a sus netbooks: este mero dato no me dice nada. Aun llenos de actualización tecnológica podríamos asistir a un tiempo en el que nada pasa, en el que nada movilizante ni desafiante entre ellos acontece, pero también todo lo contrario. Si hubiera alguna caducidad, la encontramos en los modos reiterados y automatizados de hablar, de enseñar y pensar las cosas. (…) Lo opuesto a lo caduco no es la novedad sino la actitud problematizante. Pensar qué formas de agrupamiento podemos darnos para investigar juntos. En el aula, fuera del aula, en los pasillos, en la puerta de la escuela, en la calle, en el barrio. No es el espacio, es lo que nos pasa mientras compartimos un tiempo. El punto es: ¿qué queremos compartir con los pibes? ¿Qué problema podría crear una zona común entre las generaciones? ¿Qué pregunta, qué pasión me toma como maestra? El despliegue de inquietudes no se responde consumiendo compulsivamente capacitaciones ni aplicando prescripciones aggiornadas, sino investigando y probando posibilidades.
Silvia Duschatzky, especialista en educación.

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Fakes: ¿Cómo detectar una noticia falsa?

word-fake-under-magnifying-lens-white-background-red-colored-font-concept-counterfeit-fake-duplicate-copy-work-products-29747193Bajo el título «Que no se rían de ti: consejos para detectar una noticia falsa», Segu-Info publica una serie de recomendaciones a tener en cuenta antes de aceptar como verdadera una noticia o fotografía y difundirla como tal. La cuestión es así:

El fenómeno de la información falsa por Internet es tan viejo como la red misma y ha ido evolucionando con el discurrir del tiempo, perfeccionando el método y asimilando las nuevas formas de comunicación online. Aunque la forma más común de fake es la de una noticia que resulta ser falsa, también podemos encontrarnos con imágenes trucadas, vídeos de ficción pretendidamente reales y hasta publicaciones de Facebook apelando a nuestra solidaridad con alguna foto lastimera que conmueva lo suficiente como para provocar una reacción en quien la ve, generalmente un ‘me gusta’ o un retweet.

Antes, los fakes eran la punta del iceberg de una operación mucho más compleja de captación de perfiles de usuarios activos con fines comerciales, cuando no directamente una intento de estafa en toda regla. Ahora, una nueva moda juvenil llena de información falsa las búsquedas de Google y hasta las redes sociales más concurridas. Internet se está llenando de mentiras.

Entre tanto dato, ¿cómo hacer para no tragarnos las patrañas?

Por norma general, hemos sido tan crédulos que los engañadores cada vez se confían más y se esfuerzan menos. En la medida en que nuestra actitud vaya cambiando, descubriremos cuan fácil es detectar ciertas mentiras:

Comprueba la información

Hasta hace poco era suficiente acceder a los medios ‘serios’ para verificar si habían publicado la noticia. Pues bien, a estas alturas que los medios de comunicación se hagan eco de determinada información no es garantía de que hayan confirmado la procedencia y veracidad de la misma. Así que nada de darle el beneficio de la duda a medio alguno, tenga o no cabecera de largo recorrido y probada solvencia de credibilidad: la información en internet viaja muy rápido y los medios compiten para dar la noticia antes que nadie, por lo que las prisas les lleva en ocasiones a publicar apresuradamente. En Internet, la mejor fuente es la que acierta, ya provenga de un medio convencional, de un tweet o de un blog de medio pelo.

Comparador de fotografías

Entra en Google Imágenes y busca la fotografía sospechosa por URL. Si ves la misma foto que dicen fue tomada ayer pero publicada en otra información de hace años, no sigas investigando: ya estamos ante un fake.

Hay fuentes y fuentes

No se trata de no creer en nada, sino de dudar mínimamente para activar el sentido crítico, que es un sano ejercicio aplicable no solo a Internet. Ahora bien, si la noticia proviene de fuentes como El Mundo Today o la revista The Onion, no dudes: son medios satíricos que publican con apariencia de noticia real auténticas genialidades del humor y por tanto serán con toda seguridad noticias falsas.

Una nueva moda

Ya hay una nueva moda de Internet: saturar el medio con informaciones falsas en blogs, redes sociales, correo electrónico y hasta por Whatsapp o Line; como broma, para pasar el rato. Así que habrá que estar atentos.

Fuente: Segu-Info

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