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Educación - 51. página

Tecnología y educación

La intención de sumar

Remarco, entonces, lo que me parece significativo en nuestras prácticas, en relación con el mito de los nativos digitales, necesitan que estemos a su lado como ejemplo, esforzándonos por comparar y juzgar, cada vez, como asimismo, intentando reorganizar sistemáticamente aquello que encontramos en Internet.

sumarEsta frase, que funciona a modo de conclusión de una serie de consideraciones en el análisis de la cuestión de los nativos digitales, pertenece al artículo titulado Acerca de los nativos digitales y el rol docente, publicado por Silvina Carraud Moret en su blog Contar con TIC.

El análisis de Silvina es por demás interesante e ilustrativo, al contrastar la realidad que encuentra el docente en el aula con aquella división antipática -esto lo digo yo- entre nativos e inmigrantes digitales que Marc Prensky supo acuñar allá por el 2001. Podría decirse -y sigue siendo mi opinión personal, claro- que el desconcierto y la desazón reinante en nuestra provincia de Santa Fe por caso, en cuanto a la ausencia de cualquier cosa semejante a la enseñanza de computación a partir del 3er. año del Secundario, es consecuencia directa y nefasta de aquella ya casi perimida concepción de lo tecnológico entreverado con lo social.

En fin. Más allá de estas consideraciones, quiero comentar acá que el disparador del excelente artículo de Silvina fue otro artículo publicado por otro docente e intervenido por más colegas, todos comentando, debatiendo y contribuyendo con sus experiencias y pareceres despojados de cualquier intención que no sea sumar y con quienes es un placer pensar, debatir, sumar y generar los espacios para ello.

No dejemos que nos digan que no se puede, o que sólo debemos seguir una bajada de línea. Se lo debemos a nuestros pibes.

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Inédito viable

Las instituciones educativas requieren de un adulto capaz de mostrar con ‘fuerza argumentativa’ sus ideales y pensamientos, a la vez que estar dispuesto a enfrentar, con valentía y pasión, los ideales y pensamientos de las jóvenes generaciones. (…) Un adulto que esté allí, poniéndole el cuerpo a los avatares de la lucha permanente por conservar, mantener aquellos universos simbólicos construidos y, en el mismo movimiento, abrirles grietas a los saberes tan duramente conseguidos para hacer un espacio donde empezar a transformar esos mismos universos simbólicos. Este juego de conservación y transformación se produce en un intersticio de lo real que Freire denominó ‘inédito viable’ y Winnicott ‘experiencia cultural’.
Cecilia Bixio: ‘Maestros del siglo XXI. El oficio de educar. Homenaje a Paulo Freire’, Capítulo 10: Obstáculos y desafíos, pág 105-106.

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Una mirada sobre el futuro de la educación

Si bien no es posible -ni justo- generalizar del modo en que lo hace la viñeta a continuación, es igualmente cierto que hay mucho de este pensamiento que ya está enquistado en el sistema -y más se nota cuanto más se sube en la «pirámide» de responsabilidades-.

Unos minutos después de hallar y republicar esto en mi perfil en Facebook me encuentro con un artículo de Adrián Paenza en Página/12, en el que bajo el título de «Alfabetización siglo XXI» este matemático, docente y periodista habla sobre algunos de los cambios, ya no necesarios sino imprescindibles, de la educación argentina.

A partir de la noticia del aumento del presupuesto de Ciencia y Técnica recientemente anunciado por el gobierno, del 0,65% al 1,65% por ciento, el Dr. Paenza dice cosas como estas:

No reniego de nuestros recursos naturales tradicionales: muy por el contrario. Pero teniendo tanto potencial, ¿podemos seguir dependiendo de si sube o no la soja? Creo que podemos permitirnos ilusionarnos con algo más, pero para eso hacía falta dar un primer paso, un enorme primer paso, y eso fue lo que anunciaron Cristina Kirchner y Lino Barañao: aumentar el presupuesto de Ciencia y Técnica. Llevarlo del 0,65 por ciento del PBI que se invierte ahora al 1,65 por ciento. (…) El país, de acuerdo con este plan, apunta hacia algunos objetivos muy concretos y estratégicos, pero yo me quiero detener en uno muy especial: la generación de software.

¿Contestaría usted que una persona se define hoy como alfabeta si sabe leer y escribir? Creo que es fácil detectar que esa definición estaba bien hace 50 años… o 100 años, pero ¿y hoy? ¿Podría afirmar que una persona que solamente sabe leer y escribir es una persona preparada para enfrentar la vida sin dar ventajas como lo estaba hace un siglo? Ciertamente son condiciones necesarias, pero ¿suficientes?

A continuación, el autor elabora una lista de la A a la Z con algunos de los avances tecnológicos que identifican a esta verdadera revolución digital, desde los teléfonos inteligentes hasta los vehículos robotizados y los sistemas de reconocimiento de voz. Y continúa con dos párrafos de un informe preparado por la Fundación Sadosky:

Estos sistemas, herramientas y servicios pertenecen a un dominio muy vasto, que continúa creciendo, conocido bajo la denominación de Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC). Pero estas tecnologías no se limitan a esas aplicaciones y son en gran parte responsables de la revolución de la biología molecular, con impacto en la salud y la alimentación, o de que muchas industrias hayan mejorado sus productos y los han hecho más seguros y eficientes.

Y añade:

Es obvio que hay muchísimo para debatir porque esto recién empieza, pero propongo de entrada sumarme a lo que está sucediendo en el mundo: ¡hay que enseñar a programar en las escuelas! Sí, a programar. Y cuando digo escuelas, me refiero a las escuelas primarias y secundarias.

Esta cierta concepción utilitaria, a mi personalmente no sé si me cierra del todo. Enseñar a programar «para» en vez de «por qué» tiene sus riesgos. Pero sin dudas la propuesta es interesante aunque no innovadora. Muchos docentes enseñamos a programar: si no programación «dura», sí seguramente algo de código y lógica de programación. Y concluye:

La pregunta que yo quiero hacerle a usted (y me la hago a mí también) es: ‘¿Queremos subirnos al siglo XXI o no?’. El propósito es empezar a discutir los cambios que debería sufrir (o disfrutar, para elegir un término mejor) el sistema educativo. Tal como está, no sólo atrasa, sino que corremos el peligro de quedarnos afuera de la nueva revolución. Y lo peor es que tenemos todas las herramientas para que eso no suceda.

Hace algunos años, en los comienzos del proyecto que después se convertiría en «Conectar Igualdad», el Dr. Paenza fue un entusiasta impulsor. Luego, y sin ser nuestra intención siquiera mencionar aquí sus razones, dejó de apoyar el proyecto.

Esperemos que una nueva decepción no lo aparte esta vez. Dr. Paenza, los que estamos en el llano contamos con usted.

Fuente: Página/12

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Facebook: nuestra personalidad se muestra en cada ‘me gusta’

Según se publicó en el blog de Dattatec.com esta semana, un estudio de la Universidad de Cambridge consiguió determinar con más de un 80% de efectividad el coeficiente intelectual, orientación sexual, ideologías políticas y creencias religiosas de 58 mil usuarios de Facebook basándose en sus clicks en «me gusta» de fotos, actualizaciones de estado y Páginas.

Luego de analizar las distintas variables, los responsables del estudio compararon sus resultados con los perfiles demográficos ofrecidos por los mismos usuarios y otras evaluaciones psicométricas. En total, consiguieron identificar la orientación sexual de cada persona en el 88% de los casos, su raza en el 95% de los casos y sus ideologías políticas en el 85% de los casos, basándose en cada aprobación dejada sobre fotos, actualizaciones de estado y comentarios de amigos, además de páginas sobre deportes, músicos y libros.

«Este estudio demuestra el grado al cual registros digitales relativamente básicos del comportamiento humano pueden ser utilizados para estimar automática y correctamente un amplio rango de atributos personales que la gente típicamente asumiría que son privados», explican los responsables del estudio, que puede leerse en su totalidad haciendo clic aquí.

«Los clicks en Me Gusta representan una clase muy genérica de registros digitales, similares a búsquedas web, historiales de navegación y compras con tarjetas de crédito«, y destacan que «empresas comerciales, instituciones gubernamentales o, incluso, nuestros propios amigos de Facebook podrían utilizar un software para conocer atributos como el nivel de inteligencia, orientación sexual o ideologías políticas que un individuo puede no tener intenciones de compartir. Es posible imaginarse situaciones en las que dichas predicciones, incluso si fueran incorrectas, podrían resultar en una amenaza al bienestar, libertad o, incluso, la vida de un individuo», advirtieron.

Sin embargo, en las conclusiones del estudio también destacan aspectos positivos: predecir atributos y preferencias de un usuario puede servir para mejorar un amplio rango de servicios y productos. «La importancia del marketing y las recomendaciones de productos podría mejorarse agregando dimensiones psicológicas a los modelos de usuario actuales. Por ejemplo, las publicidades online de seguros podrían concentrarse en la seguridad al tratar con usuarios inestables emocionalmente y poner foco en las potenciales amenazas frente a los que son estables emocionalmente».

Fuente: Dattatec Blog

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