En nuestra sección «Hablar bien no cuesta un…», una lección de periodismo de cantina, que no será muy fino pero sí bastante enfático:
A decir verdad, yo prefiero los puros milagros…
Gracias a Daniel Krichman por el hallazgo.
En nuestra sección «Gracias, Perfil, por mostrarnos lo que no se debe hacer», un llamado de atención por nuestros errores ortográficos. Los nuestros, sí.
Nuestra recomendación, humildemente, es que usen el mismo corrector on line para la edición en papel.
Gracias, Gabriel Costa F. por el hallazgo. Si, con «h»…
En nuestra sección «Ni Word te salva», un breve muestrario de correctores ausentes:
Seguramente, los hombres calvos no miran «The Big Bang Theory».
Hay rival. Pero faltan definir un par de detalles menores, como el tipo de balón y si van a usar las manos o los pies.
Más allá de la extraña construcción gramatical es cierto: la tecnología puede ser alienante.
Si hay ilustraciones desafortunadas, esta es una de ellas.
El único periódico del mundo que cuenta hacia atrás.
He rallado queso para los fideos, pero jamás vidrio. ¿Quién querría ponerle vidrio rallado al café?
Parece que era de insistir la mujer. Se ve que la primera vez no le gustó.
Extraña forma de titular que tiene el decano. Y extraño uso de los verbos. A ver, literalicemos: ¿el muchacho se durmió luego de desaparecer? ¿o desapareció en el trayecto? Al momento de dormirse, ¿no se dio cuenta que desaparecería? ¿Apareció porque se despertó?
En fin. Demasiado delirio metafísico para decir que el pibe se quedó dormido en el colectivo y se pasó de largo, cosa que francamente, no le interesa a nadie.
Lo mismo que este análisis.