Maravilloso. Adorable. Genial. ¿Qué más? Vea y adjetive usted, amigo lector.
¡Si hasta aparece mi favorito, Arkanoid!
Fuente: Microsiervos
Maravilloso. Adorable. Genial. ¿Qué más? Vea y adjetive usted, amigo lector.
¡Si hasta aparece mi favorito, Arkanoid!
Fuente: Microsiervos
Hallado en el blog de Guillermo Tornatore
Una profesora de catecismo estaba discutiendo los Diez Mandamientos con sus pupilos de 5 y 6 años. Después de explicar el mandamiento de «Honrar a tu padre y a tu madre», les preguntó:
– ¿Hay algún mandamiento que nos enseñe cómo tratar a nuestros hermanos y hermanas?
Un muchachito (el mayor de su familia) contestó:
– No matarás.
Leido en ToyChata
Odio que no tengas un blog. Odio no saber lo que estás pensando.
Frankie, la bloguera adicta, a su novio, en Vidas privadas, House 6×14
Leido en Microsiervos
¿Que sería de las grandes historias que nos narró la literatura a lo largo de los siglos, de haber existido esos juguetes que nos imponen las nuevas tecnologías?
Hernán Casciari relata algunas diferencias en esas grandes historias de haber contado sus protagonistas con celulares, redes sociales y correo electrónico.
Aquí está. Que lo disfruten.
Phil, la famosa marmota (el bicho, digo) que se hizo conocida en estos lares gracias a la deliciosa comedia de 1993 «Hechizo de tiempo» (Groundhog Day) protagonizada por Bill Murray, ha pronosticado hoy a los estadounidenses que les quedan por delante otras seis semanas de invierno.
La más famosa celebración de El Día de la marmota (hay otras) se lleva a cabo en el pueblo de Punxsutawney, Pensilvania, cada 2 de febrero, y consiste en predecir la duración del invierno interpretando el comportamiento de la susodicha bestia: si al salir de su guarida en invierno ve su sombra en un día soleado, se asusta y vuelve a su hibernación por seis semanas más. Pero si al salir no ve su sombra (porque no hay sol), sale confiada «pensando» que llega la primavera. De este modo, los pobladores de este pueblo de nombre impronunciable «saben» si el invierno se extiende o no.
Algunos dicen que se trata de una tradición irlandesa. Según otros, de una costumbre de los inmigrantes alemanes llegados al estado de Pensilvania para saber cuando cultivar. En definitiva, se trata de una celebración que tiene lugar desde 1887.
Es interesante el sitio oficial de la fiesta, porque muestra la seriedad con que esta gente toma el asunto. Incluso se puede ver como uno de los actores de la película, de papel secundario por cierto, sigue llenando la olla con el personaje después de tantos años. Ingenio, que le dicen.
En fin, como es de suponer esta tradición no tiene fundamentos científicos. Parece que los muchachos de la National Geographic se han tomado el trabajo de seguirle el tranco a la marmota por 60 años, y aseguran que sólo acertó el 40% de las veces. Sin embargo, los alegres pobladores de Punx-como-se-diga siguen celebrando el día del meteorólogo que menos se equivoca con esas caras de… felicidad.
Continuando con nuestra serie de hallazgos, he aquí otro sistema de baja tecnología para la predicción del clima, esta vez desde Italia y definitivamente, con mucho más humor.

Dice más o menos así:
«Termómetro (sic) de cuerda GIPSY
Cuerda seca: BUEN TIEMPO
Cuerda mojada: LLUVIA
Cuerda tiesa: FRIO
Cuerda invisible: NIEBLA o BEBER MENOS
Cuerda en movimiento: VIENTO
Sin cuerda: LA HAN ROBADO»

Esta deliciosa postal, titulada «Personal Flying Machines», muestra cómo eran imaginadas a finales del SXIX las tecnologías del año 2000: personas utilizado artefactos como alas de pájaros, que les permitirían volar.
Esta y muchas otras postales -producidas por una fábrica de chocolates alemana de la época y publicadas ahora en Paleo-Future, A look into the future that never was-, muestran un mundo repleto de predicciones de avances tecnologicos tan esperanzado como incumplidos.
Claro, ellos nunca podrían haber anticipado la invención del transistor.
Me llamo Sara y tengo un hermano que se llama Manu. Tiene un año y yo, ocho. Como me he portado regular tirando a mal, pues este año sólo voy a pedir un triciclo para mi hermano. Un beso, Melchor.
Uno ha criado hijos, y sabe lo simpáticas y hasta alocadas que suelen ser las cartas de los chicos para los Reyes Magos. Como la de Sara, quién ya practica una inusual autocrítica…
Con cartas como esta que cito al principio me encontré hoy echandole un vistazo a El País de Madrid. Aquí van otras, incluída la de algún mayorcito que se ve, ya conoce el desencanto:
Queremos que nos traigáis paz, felicidad y amor a nuestra familia en particular y al mundo en general. Los juguetes los pediremos en otra carta. Muchos besitos de Pepe y Cristina.
No sé muy bien quiénes sois, pues va a ser el primer año que me entere de algo. Lo único que sé es que sin conoceros me habéis regalado cositas otros años por estas mismas fechas. ¡A ver si nos sentamos un rato y charlamos para conocernos mejor! Mis papás dicen que tengo que escribir qué deseo que me regalen y ellos, dentro de sus posibilidades (¡hay mucho niño por el mundo!), me lo traerán. Pues entonces me pido: todas las muñecas que existan. Me gustan mucho. Todas. Rosa.
Quiero una varita mágica con pilas, un ordenador para escribir como los mayores, con un bolso rosa. He sido buena. Me lo han dicho mi papá y mi mamá, requetebuena. También quiero el vestido de Bella. Y para mi madrina Sole, un novio guapo, cariñoso además y requeteguapo y bueno, que no se cambie con otra chica, se llama Sole. Alba
Hace mucho que no creo en vosotros, pero una amiga me dijo que lo intentara y ahí va: quiero un trabajo digno y acorde con mi formación. Si se cumple, prometo llevar vuestra ilusión a mis futuros hijos. Besos, Pepa.
Soy un niño de cuatro años y soy un poco malo, ya que no soy capaz de quitarme el chupe y no como en casa la comida que come mi familia. Me voy a portar bien a partir de ahora. Y, por eso, te pido que me traigas un excalestric con coches y luego lo que vosotros queráis. Gracias. Rafa.
En este año me han pasado muchas cosas, unas buenas y otras no tanto. No voy a pedirme muchas cosas porque quiero que a otros niños también les lleven juguetes. Me pido un microscopio porque quiero ser científica. Un beso. Verónica.
Fuente: ElPais.com
Algo incómoda para consultar si uno no vive cerca. Pero se entiende clarito y es definitivamente más exacta que los informes de la tele.

Hallado en wiemeyer

Si, la tecnología alcanzó a Papá Noel gracias a Google y a una agencia militar de Estados Unidos (NORAD), quienes lanzaron una página web para seguirlo de modo virtual en su recorrido por el mundo. El Santa Tracker está en siete idomas, y permite seguir minuto a minuto el recorrido del hombre de la larga barba por cada ciudad mientras entrega sus regalos, incluso en 3D.
Cuenta la leyenda que el rastreo de Papá Noel por parte de NORAD es una tradición que data de 1955, cuando un aviso de un diario en Colorado imprimió un número telefónico para conectar a los niños con Santa. Pero las llamadas, por error, se dirigieron a una línea de NORAD. Para no desilusionar a los pequeños el director de operaciones de NORAD del momento, coronel Harry Shoup, ordenó a su personal que controlara el radar para «ver dónde podría estar Santa» e informara a los niños con actualizaciones de su ubicación a medida que llegaba la hora esperada.
En fin… si no lo siguen por ustedes, porque ya dejaron escapar a su niño interior, puede que a sus hijos o nietos les interese conservar la ilusión de verlo llegando a casa.
Fuente: Clarin.com
Otro hallazgo de los inquietos muchachos de Microsiervos: un crossover genial entre el héroe de «24» y Papá Noel.
No exento de una feroz crítica a la paranoia que flota en el aire en todo el planeta -la barba, los paquetes, volar sin pasaporte no lo colocan a Santa en una situación cómoda-, logra lo que parece imposibe: mostrar que el bueno de Jack finalmente tenía corazón. Pobre, ¡cómo llora!