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Ciudadanía digital, privacidad y seguridad - 59. página

Campaña “Reinventando el olvido en internet”

Magia veneno

La niña aparece como preocupada haciendo su pregunta en Yahoo! Respuestas. Pareciera que en un rapto de lucidez pensó en la seguridad de sus datos en MySpace, pero el tiro finalmente le salió pal’ otro lao.

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La inquietud de la señorita -o señora, vaya uno a saber con esta historia de las identidades ocultas- es saber que sucede con una cuenta de MySpace cuando el usuario muere, si se borra sola o alguien tiene que hacerlo. La respuesta del «experto» -así se los llama en el servicio– es acorde a la pregunta:

Se borra a si misma. Mirá, cuando mueras un pequeño microchip se apagará en tu cerebro e instantáneamente desactivará las cuentas que tuvieras. Son insertados unos meses después del nacimiento, todos tienen uno.

Resta por saber si la preguntona percibió la ironía en la respuesta o por el contrario, desde ese día no pudo dormir más buscándose en la cabeza el mentado chip y pensando en la Gran Conspiración Universal de los Robadores de Identidades Post mortem.

¿O será que en MySpace también los muertos votan?

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La Corte Suprema declara inconstitucional la ‘ley espía’

La Corte confirmó los fallos de primera y segunda instancia del fuero en lo Contencioso Administrativo, que habían declarado inconstitucional la ley 25.873 y su decreto reglamentario. Esta ley imponía a los prestadores del servicios de telecomunicaciones «la captación y derivación de las comunicaciones que transmiten».

De haberse sancionado, la ahora inconstitucional ley hubiera avalado la intervención por parte del Estado de las comunicaciones telefónicas y por Internet, obligando a las empresas a almacenar los datos por 10 años, «para su observación remota a requerimiento del Poder judicial o del Ministerio Público», según se pretendía. El pretexto para semejante acto era «avanzar en investigaciones judiciales para combatir la inseguridad».

Según lo informa la edición digital del diario La Voz del Interior, el fallo está vinculado con una causa promovida por el abogado Ernesto Halabi y tiene efecto para todos los casos similares, de modo tal que consagra la privacidad de las comunicaciones para todos los usuarios de telefonía e Internet.

La Corte crea así la denominada «acción colectiva», un criterio que permite extender los alcances del fallo a un grupo de personas que se vean afectadas por idéntica situación. Esto supone que cuando esté afectado un derecho extrapatrimonial como el honor, la privacidad o la libertad, el fallo final incluya a todos los involucrados, a fin de evitar juicios individuales.

Fuente: LaVoz.com.ar

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Facebook, o el lado más idiota de las redes sociales

Para los que toman lo que es nuestro
con el guante de disimular
para el que maneja los piolines
de la marioneta universal.
Pedro y Pablo, «Marcha de la bonca»

Esta semana, como si no pasara nada en el mundo, Facebook acaparó gran parte de la cuota de atención de las masas y sus amasadores por las webadas de turno.

Comenzó con el cambio en las condiciones de uso: Facebook se quedaría con toda la info de sus usuarios, aun cuando estos se hubieran dado de baja. La comunidad 2.0 toda, y la prensa que la parió, puso el grito en el cielo y Mark Zuckerberg, el ¿dueño? de estas decisiones dió marcha atrás con la orwelliana idea. Cosas de «la Web 2.$», como dió en llamarla Diego Levis para la ocasión.

Pregunta-bronca número uno: ¿Este incidente hará que dejen de guardar nuestra data, o dejen de hacer con ella lo que deseen?

Hoy escuché a la periodista y conductora Ernestina Pais en su programa de radio, relatar cómo alguien que se hace pasar por ella en Facebook hace contacto con sus amistades, e intercambia fotos y saludos con sus amigos. Adrián Suar comentó lo mismo días atrás en TV. Esto implica un grado de inseguridad, de manoseo, de real peligro, asombrosos. La usurpación y el robo de identidad es un hecho de una gravedad tal, que no debería pasar por una anécdota graciosa sin solución.

Desde hace un tiempo, desde nuestra campaña «Reinventando el olvido en internet» venimos diciendo que hay que tomar cartas en el asunto activamente, y no dejar información sensible en los sitios que la soliciten. Además se hace imprescindible que reclamemos los mecanismos tecnológicos, políticos y legales que garanticen la seguridad de nuestra información, de nuestra identidad, en el uso de las nuevas tecnologías.

Pregunta-bronca número dos: ¿Que clase de pensamiento mágico nos mantiene embelesados con espejitos virtuales mientras ellos se llevan el oro de nuestra información?

Lo cierto es que mientras algunas empresas de Internet vigilan, controlan, abusan…. nosotros seguimos como si nada ofreciéndoles gratuitamente contenidos que son los generadores de valor… no sólo simbólico. ¿Vale la pena regalarle a Facebook y similares, textos y videos, nuestros gustos y preferencias, el relato de nuestras vacaciones, el color de nuestros zapatos o nuestras dudas existenciales? ¿No es hora de pensar lo que hacemos en la Web, cómo lo hacemos y para qué lo hacemos?
Diego Levis, «Facebook: El negocio es el control»

Facebook necesita reinventar el olvido.

Si Facebook fuera un país, sería el séptimo en cantidad de habitantes. 173 millones de usuarios publican fotos, datos, historias, anécdotas, intimidades, alegrías. Para compartir con sus amigos, claro. Chicos y grandes.

Pero no todo el mundo tiene buenas intenciones. Digo, por si alguien aun no cayó en la cuenta. Y, por supuesto, algo similar ocurre en MySpace y en demás redes.

Hay gente que también maneja los piolines digitales de esa gran marioneta virtual y universal llamada Internet. Una marioneta hecha de lo más valioso que tenemos: nuestra identidad, no sólo individual sino también social. ¿Habías pensado en esto?

Bronca sin fusiles y sin bombas
Bronca con los dos dedos en V
Bronca que también es esperanza
Marcha de la bronca y de la fe

Lectura recomendada:
– Ley de confidencialidad sobre información y productos que estén legítimamente bajo control de una persona y se divulgue indebidamente de manera contraria a los usos comerciales honestos. (Ley Nº 24.766)
– Texto de la ley de reforma del Código Penal en materia de delitos
informáticos. (Ley N° 26.388)

– Redes Sociales y seguridad: el rol de los mayores.

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No intentes esconderte: Latitude te encontrará

Google lanzó una nueva aplicación de mapas para teléfonos móviles que permite conocer, vía GPS, la ubicación exacta de los de celulares. Es gratuito y se activa desde una cuenta de correo electrónico, según nos anoticia hoy InfoBAE.com

Para acceder al servicio, denominado Latitude, sólo se requiere una cuenta de correo electrónico, y un celular de alta gama que sirve para determinar la posición del usuario.

La parte blanca de la aplicación es que serviría para conocer el paradero de un pariente o amigo o simplemente para arreglar un encuentro en un punto determinado de una ciudad.

«En adelante usted sabrá si su esposa está atascada en el tráfico, si uno de sus compañeros vino a la ciudad por el fin de semana, o tranquilizarse confirmando que un ser querido que viajaba en avión llegó a destino», explicaron en Google.

Al anticiparse a las objeciones por las partes oscuras del servicio en cuestión, como por ejemplo las amenazas a la vida privada, la empresa hizo hincapié en las garantías de seguridad para quienes adquieran el nuevo servicio. Esto implica algunas medidas de seguridad en su uso: el usuario del teléfono móvil puede autorizar a qué y cuánto se acceda de sus datos, y quiénes puedan localizarlo. Por ahora el servicio está disponible en 27 países, 14 de ellos de la Unión Europea. Progresivamente se extenderá a otras regiones.

Finalmente, se anuncia que el servicio se puede setear en «modo escondido», así que, muchachos, chicas, la trampa estará a salvo. Lo que, pensándolo bien, es lo único que podría llegar a preocupar verdaderamente a muchos de nuestros congéneres.

Fuente: InfoBAE.com

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‘Reinventando el olvido’, en el blog de Tíscar Lara

Tíscar Lara es una periodista y docente, licenciada en Cs. de la Información y formadora docente en TICs. Tíscar escribe su blog Tiscar.com, de seguimiento altamente recomendado para interesados en la inclusión de las nuevas tecnologías en el aula.

En una entrada titulada «Sentido y sensibilidad en la Red», dedicada a cuestiones de seguridad y sentido común en cuanto al uso de información personal sensible en el mundo digital -redes sociales y ámbitos similares-, Tíscar escribe:

En la era del storage, el datamining, la ubicuidad y la nanotecnología, es curioso que surjan iniciativas como la que llega desde Harvard: “Que los ordenadores tengan olvido al igual que las personas” (…) Más tarde, Enrique Quagliano recogió la idea y lanzó la campaña “Reinventando el olvido en internet“. Tiene un punto entre luddita y romántico. Está claro que la solución no pasa por intervenir en la tecnología para que merme sus capacidades, pero al menos merece la pena preocuparse por su uso.

Hace entonces un llamado a pensar:

Los ordenadores no se programarán para la amnesia, así que mejor será que nos programemos nosotros para la prudencia.

Me permití agregar en la entrada un comment con algunas consideraciones que me parece, hay que tener en cuenta al analizar este trabajo de Mayer:

Es cierto que tiene algo de romántico la propuesta, pero esta “intervención en la tecnología” como la llamas, tendría por objeto, de acuerdo a la propuesta de Mayer, funcionar a modo de alerta, de “despertador” al momento de dejar datos sensibles, que lleve a la persona a pensar que sus datos son importantes, y qué hacer con ellos. Y eso se lograría EN PARTE con un sencillo cambio técnico, que es el de agregar un campo más en los formularios online, por ejemplo, que le pida a la persona que decida cuanto tiempo quiere que esa información se almacene.

Más información sobre la campaña «Reinventando el olvido en Internet», haciendo clic aquí.

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