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Gente que dice - 6. página

Gente que nos hace pensar.

Daniel Brailovsky: «Poner lo pedagógico por delante de las tecnologías»

¿Qué implica mudar la escuela al mundo virtual? Esa es la pregunta que se propuso responder en los primeros días de la cuarentena Daniel Brailovsky, docente y doctor en Educación, allá por el mes de abril. Me parece importante contextualizar, a fin de utilizar lo dicho en la conferencia no solo como recurso para actividades futuras -si fuera el caso- sino también como una especie de reflexión sobre las propias prácticas y percepciones luego de 4 meses de actividad en línea, con toda la carga de logros, aprendizajes y, por qué no, frustraciones que trae aparejada esta experiencia en gran medida novedosa para la mayoría de los involucrados.

El especialista entonces propone preguntarnos qué necesitamos para seguir enseñando desde esta virtualidad forzosa. Y la respuesta es por demás interesante: con recursos informáticos pero también desplegando otros dispositivos tan antiguos y nobles como son el relato, el apunte, la conversación o el juego.

Educación con lo pedagógico por delante. O deberíamos decir, desempolvando lo que es obvio pero está sepultado bajo el discurso tecnófilo.

Así estamos.

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Tecnología y educación: la importancia de desmitificar

Con claridad de conceptos, ejemplos ilustrativos  y abundantes referencias, el docente universitario y especialista Alejandro Tortolini hace un recorrido por los mitos, y por qué no temores, a la hora de utilizar nuevas tecnologías en la educación, cuestión que se vuelve álgida en estos tiempos de pandemia y virtualidad. Y se pregunta, ¿las limitaciones son nuestras o de los dispositivos?

En lo personal, creo que nos hacen falta más voces como esta.

 

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Carlos Skliar y una reflexión sobre la escuela pos pandemia

Carlos Skliar, escritor que se desempeña como investigador principal del Conicet, fue entrevistado a mediados de mayo por Eduardo Aliverti para su programa «Marca de radio». En la conversación se reflexiona sobre qué pasará con la educación pos pandemia. Y se plantea una cuestión a resolver: ¿humanismo o tecnocracia? ¿quién ganará esta «batalla»?

Hace años que muchos docentes y especialistas del área venimos alertando sobre esto. Me alegra y me entristece a la vez, que una pandemia ponga finalmente este tema sobre la mesa.

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La falsa utopía del fracking

Los discursos de moda en los medios plantean a Vaca Muerta y la extracción de hidrocarburos no convencionales como el típico salvataje que tantas veces se anunció en la historia argentina.

Martín Alvarez Mullaly, integrante del Observatorio Petrolero Sur, cuenta el otro lado de la historia: empresas extractivas subsidiadas por el Estado, otras que se funden, costos enormes, destrucción, pocos beneficios reales para el país, y una estructura de producción que, en plan ya sea neoliberal o desarrollista, parece generadora más de problemas que de soluciones.

En el tema fracking, paradójicamente, no hay grietas. La mirada sobre el futuro energético.

La entrevista completa se puede escuchar haciendo clic AQUÍ.


Fuente (texto e imagen): LaVaca.org

 

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Sobre la judicialización de situaciones educativas

«Judicialización de las relaciones escolares. Conversaciones con Philippe Meirieu» es un libro coordinado por Gabriel Brener, Gustavo Galli y Marcela Martínez y editado por Noveduc. Los autores, que se desenvuelven en el ámbito educativo en distintos roles, repasan en una conversación con Página/12 el eje de la problemática que abordan en él:

Advertimos un desplazamiento de lo pedagógico hacia lo punitivo y eso nos preocupa. Necesitamos construir escuelas más democráticas con comunidades con mucha presencia, diversas, heterogéneas, plurales.

Los especialistas explican en el mencionado reportaje, que comenzaron la investigación en 2017 en la Universidad Nacional de Hurlingham, al notar que las escuelas se encuentran atravesadas por discursos y prácticas relacionadas con lo jurídico que limitan y obstaculizan las prácticas de enseñanza, a la vez que son vividas como una fuerte presión sobre el trabajo docente. «Limitan, empobrecen y también disciplinan” concluyen, terminantes, los autores. Esta preocupación por los vínculos, la convivencia, la construcción de la comunidad y de la autoridad pedagógica fue el disparador para procurar entender cómo se fue construyendo este problema: lo jurídico permeó en las escuelas e influye en la construcción de las subjetividades docentes, de los y las estudiantes y de las familias.

Lo que los especialistas llaman “judicialización” de las escuelas surge de observar, por un lado que las diferencias que surgen entre las familias entre sí o de las familias con la escuela pasan rápidamente a dirimirse en forma de litigio y no a través del diálogo en el propio escenario escolar. El agravante: una punitivización de los conflictos por parte del propio Estado, que buscó disciplinar a directivos, profesores, estudiantes y estudiantes. A todo esto se suma lo cotidiano, que se expresa en el peso de la «responsabilidad civil»: la responsabilidad adquirió un lugar preponderante en la escuela.

Sin dejar de reconocer la necesidad de regular normativamente los intercambios en las instituciones, surge la sospecha de que la centralidad la responsabilidad civil se erige como la expresión de la inseguridad ante los eventos que pudieran tener lugar en la institución. La pasión por la responsabilidad civil representa la necesidad de sentirse a resguardo.

La judicialización construye cierto tipo de subjetividades que priorizan lo individual, despolitizan los vínculos y operan como limitante sobre algunas prácticas de cuidado y afectivas. Como muestra, algunos ejemplos resultantes: el temor a cambiar pañales a niños y niñas, o la imposibilidad de demostrar afecto con un abrazo o una caricia. De este modo se produce un repliegue de la comunidad sobre sí misma empobreciendo las prácticas pedagógicas, en las que el otro es rápidamente desplazado al lugar de enemigo potencial en vez de aliado potencial. Los vínculos horizontales van perdiendo fuerza en pos de una fragmentación individualista. Esto repercute en el modo de relación entre las personas que habitan las instituciones hasta llegar incluso a naturalizar cualquier caricia como un acto de corrupción, sembrando desconfianza y deshumanización.

Los autores hacen referencia también a una «neoeducación mercantilizante», que consistiría en aquellas prácticas en la educación que en las que se busca colonizar el pensamiento y aplicar lógicas de mercado a los vínculos que se construyen en la escuelas, profundizando propuestas meritocráticas, individualizantes, que entronizan la competencia entre estudiantes o que apelan la construcción de un sujeto que se procure por sí y para sí lo que necesita. Todo lo «auto» (autoemprendedores, autoestima, autogestión, autoevaluación, etc.) se impone justamente sobre lo colectivo. Este tipo de educación es un caldo de cultivo para la judicialización de las relaciones en la escuela, un clima de darwinismo educativo en el que cada cual juega su juego, se enaltece el esfuerzo individual como única fuente de crecimiento y el mérito se presenta como un asunto absolutamente despojado de las condiciones que lo hacen factible.

El rol del docente según esta pedagogía, cambia al rol de de un adulto escolar más en sintonía con un abogado o fiscal y menos como un docente. Para dejar de buscar culpables y resolver solo con el castigo, volviendo sobre la encerrona de la omnipotencia de la pedagogía moderna que tan lucidamente cuestiona Philippe Meirieu en Frankestein Educador, es que la investigación retoma el desafío de encontrar nuevas maneras de ejercer la docencia y construir autoridad pedagógica. Menos como imposición o demagogia y más como un proceso de autorización en la enseñanza, el cuidado de las nuevas generaciones y un diálogo autentico intergeneracional.


Fuente: Página/12

 

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