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Experiencias 2.0 - 80. página

Experiencias en el aula 2.0

Nuestro nuevo proyecto de radio

RadioColaborativa.com - Voluntades en RedA partir del próximo 10 de marzo comenzaremos las emisiones de nuestro nuevo proyecto de radio, llamado Radio Colaborativa Virtual, en www.radiocolaborativa.com.

Radio Colaborativa Virtual es un espacio en la red sin fines de lucro, creado con el único propósito de difundir la obra de artistas que no tienen difusión en los medios, así como también los trabajos de distintos profesionales de diversas disciplinas, incluyendo proyectos educativos.

RadioColaborativa.com nace marzo de año 2010 como un espacio colaborativo virtual, y como tal propone la suma de «voluntades en red», como se sintetiza en su slogan. Es en muchos sentidos consecuencia y resultado de nuestros aprendizajes a partir de un proyecto anterior, MePertenece Radio –distinguido con el premio Maestro Almafuerte como «Mejor Radio Online»-, el que finalizó en febrero de 2010 pero que sostiene su sentido y objetivos en el proyecto actual.

Esto es, Radio Colaborativa Virtual propone un espacio en el que la sinergia -actitud resumible en la consigna «el todo es mayor que la sumas de las partes»– sea el motor de iniciativas que aporten ideas y proyectos a concretar en el plano real a partir de aquella suma de voluntades. Ese compromiso por lo colaborativo es lo que se sostiene en el proyecto de la radio.

El próximo miércoles entonces, inauguramos el nuevo espacio a las 22hs. (GMT-3) con el programa Nro. 21 de Gigantes Gentiles, la buena música que no se escucha. El resto de la programación se puede conocer en el sitio de la radio, e iremos informando a medida que se vayan incorporando nuevos programas.

Para comunicarse con nosotros por comentarios, propuestas y proyectos, pueden escribir a radiocolaborativa@gmail.com

¡Los esperamos!

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Please take a moment and think again

Twitter is over capacity. Too many tweets! Please wait a moment and try again.
Hoy, 8:10PM

Por favor, tomemos un momento para pensarlo de nuevo. Cada día hay más servicios; las personas se vuelcan masivamente, cuales moscas al desperdicio, hacia cada nuevo servicio que se desarrolla en la web.

«MySpace fue – nos vamos a Facebook» parece ser la consigna haciendo enroque de marca. ¿Redes en Ning? Ya no, me fuí a LinkenId. ¿Cómo? ¿Todavía no estás? Apurate porque la vamos a quemar rápido. Si entrás dentro de dos meses no queda ni el loro. O queda el loro hablando solo, porque el dueño se rajó.

Mientras tanto, más y más datos estarán en manos de caras extrañas, y nosotros acumulando nombres de usuarios y contraseñas del más variado pelaje porque claro, algo en nuestro Fuero Íntimo nos dice que no usemos los mismos en todos. ¡Grande, Fuero!

Fulano me escribe por FB; Mengano, por MySpace porque se encariño -con MS, no conmigo. Zutano me informa de su cumpleaños tildando un campo en… no sé donde, y mi Cuchurrumina me avisa que me quiere vía Twitter.

Convengamos: es una ensalada infernal. La Biblia junto al calefón. Cada uno tendrá su encanto y su finalidad, pero ninguno sirve para todo, lo cual me lleva a pensar que en realidad no sirven para nada.

Google sigue sacando servicios nuevos. Ahora parece que junta todo, y está bueno eso. Pero solo para usuarios de Google. Así que si tenés otra cosa, más te vale que te pases de bando o alguien quedará en el camino llamandote entre el ruido y vos ni enterado.

A propósito: todos quieren todo. Nadie se conforma con menos que eso. Google quiere todo y Microsoft quiere todo. Facebook quiere todo y MySpace quiere todo. Se parece demasiado a una guerra fría pos-caida-del-muro-de-Berlín: dos bandos principales que se pelean porque el otro no le toque la cola, y para eso necesitan primeramente información. Y claro, también que la gente se cambie de bando a través del adoctrinamiento. Miles de revistas, blogs, comentarios, foros y expertos, muchos de buena fe pero útiles a un estado de cosas que quiere convencernos de que lo otro ya fue; ahora la posta es… vaya uno a saber.

Finalmente, las relaciones humanas son otra cosa, creo. Es decirle a alguien en la cara que no me interesa establecer o continuar una relación en vez de bloquearlo en el MSN. Es compartir tiempo de calidad más allá de un incio y cierre de sesión. Es un café compartido en una charla de más de 140 caracteres.

En todo caso, si el tiempo o la distancia no nos permiten esto, podríamos tomarnos un momento para pensar de nuevo como nos estamos relacionando con el otro, más allá del servicio 2.0 de moda que vayamos a usar.

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Rápidos reflejos de Facebook contra la defensa de la privacidad

Informa Elpais.com en su edición digital de hoy, que Facebook bloquea el acceso a su página desde dos proyectos que incitan a la gente a deshacerse de sus identidades virtuales en las redes sociales Facebook, Myspace, LinkedIn y Twitter.

Seppukoo y Web 2.0 Suicide Machine, de ellos se trata, nacieron como proyectos artísticos cuyo objetivo es el de «impulsar una reflexión sobre los conceptos de identidad y privacidad en la red, y la dificultad que entraña darse de baja de las redes sociales», según afirma la publicación española. Parece que la iniciativa no cayó para nada bien, pero la única reacción contundente ha sido la de Facebook: bloqueó de inmediato el acceso a su página desde los proyectos.

Seppukoo es una aplicación que permite al usuario volver a recuperar su identidad virtual y sus contenidos en Facebook cuando lo prefiera. Es obra de Les Liens Invisibles, un grupo de artistas italianos fundado por Clemente Pestelli y Gionatan Quintini.

Para activar el suicidio virtual hay que introducir en Seppukoo el nombre de usuario y la contraseña, tras haber redactado un mensaje de despedida que el sistema enviará automáticamente a todos los contactos. El mensaje invita todos los destinatarios a realizar la misma operación, de manera que cada suicida entra en una clasificación en la que destacan los suicidas que han sido imitados por un mayor número de contactos.

Por su parte, Suicide Machine fue creada por un laboratorio artístico de Rotterdam llamado Moddr y dirigido por el austriaco Gordan Savicic y funciona también con Myspace, LinkedIn y Twitter.

Su ejecución destruye permanente e irremediablemente la identidad virtual y todo rastro de ella. Cuando se activa la Suicide Machine, cambia la contraseña del usuario para impedir cualquier futuro intento de reactivar la cuenta. Posteriormente procede a la retirada de los datos privados, los contactos y las contribuciones y comentarios diseminados por la red social; finalmente, crea una página de conmemoración con una imagen del suicidado, una frase de despedida y un vídeo donde seguir la destrucción de la identidad virtual.

El caso es que los abogados de Facebook los acusan de utilizar los datos de la gente, de apropiarse de contenidos de Facebook y de infringir la declaración de derechos y responsabilidades que los usuarios de la red social aceptan cuando crean sus cuentas.

Hasta tanto se resuelva la situación, Seppukoo ha suspendido el servicio, el que había llegado a desconectar a unos 20.000 usuarios. Pero no dejan de afirmar que «las acusaciones de Facebook son injustificadas y ocultan la voluntad de conservar el monopolio en la gestión de los datos personales de los usuarios».

La Suicide Machine, que ha desconectado a unas 2.000 personas, ha sido más radical en ese sentido: tras quedar bloqueada unos días ha vuelto a funcionar desafiando las repercusiones legales, gracias a una red de servidores proxy que consigue sortear el bloqueo de Facebook.

Mientras tanto, Savicic establece los motivos que impulsan a SM:

Nuestro desafío se basa en la misma declaración de derechos y responsabilidades a la que se remiten los abogados de Facebook, ya que la identidad no pertenece a la red social, sino a los usuarios. Ellos son quienes ceden voluntariamente sus contraseñas; por tanto, paradójicamente Facebook tendría que actuar en contra de ellos.

Y claro, también están poniendo a punto su estrategia legal para defender su actividad artística y el derecho de la gente a disponer como mejor crean de sus datos personales.

Fuente: Elpais.com

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Apple, una vez más, un paso adelante

El presidente de Apple Steve Jobs finalmente dió a conocer el miércoles, después de 3 años de misterio, el iPad, la nueva tableta de pantalla táctil de la compañía. Esta maravilla, que se ubicaría por precio y funciones entre el iPod touch más caro y el MacBook más barato, será comercializado en todo el mundo a partir de marzo.

Aquí, un pantallazo:

Fuente: EFE TV

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Los ‘valores por omisión’, o la entrega de la decisión

En un completo informe publicado hoy en Cookingideas, se explica en detalle la trampa en la que puede caer el usuario desprevenido -o perezoso, digámoslo también- al desconocer estos mecanismos llamados «valores por omisión» -incorrectamente llamados «valores por default»-, una opción que se aplica ante una decisión cuando la persona no toma en la práctica ninguna decisión. Y no sólo en el mundo digital, sino en el real también. A modo de ejemplo y para ampliar la explicación, afirma que:

En los restaurantes en los que se pueden elegir raciones grandes y pequeñas, pedir simplemente «… y unas patatas fritas» sin especificar nada más, conllevará que te sirvan la ración grande –que normalmente deja más beneficio para el restaurante– aunque tal vez hubieras preferido la otra si realmente hubieras tenido que elegir conscientemente.

Los navegadores de internet, los gadgets -como las cámaras digitales-, los sistemas operativos, el software en general y hasta la donación de órganos, todos hacen uso de los valores por omisión «porque sería poco práctico obligar al usuario a rellenar un cuestionario de cien preguntas antes de que pudiera ponerse a trabajar», como se afirma en la nota. El usuario es quien puede luego -en teoría- cambiar esas opciones a su gusto.

La razón de ser de los valores por omisión es clara: los usuarios muy raras veces cambian nada.

Ya sea la resolución con las que hace fotos la cámara digital, la página por la que arranca el navegador o el número de acceso a través del que el móvil se conecta a Internet, sólo un reducido número de personas modifica esos «valores de fábrica». De todos esos que no lo hacen, la mayor parte es simplemente porque no saben cómo hacerlo, el resto porque no lo consiguen aunque lo intenten y otro porcentaje pequeño porque sencillamente no les importa. Y entre la minoría que lo logran, la mayor parte son geeks chiflados por la tecnología que quieren conocer y manipular todas las posibilidades «secretas» de los aparatitos, frente al resto de usuarios más o menos convencionales.

Recomendamos la nota completa, que se puede leer haciendo clic aquí. Después de salir del asombro por lo que leyó, querido lector, por favor piense cuanto de lo que usa en su entorno diario -en el mundo digital y el analógico- está siendo definido, configurado, decidido y hasta vendido por otro que no es usted.

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