En nuestra sección «Hablar bien no cuesta un…», una lección de periodismo de cantina, que no será muy fino pero sí bastante enfático:
A decir verdad, yo prefiero los puros milagros…
Gracias a Daniel Krichman por el hallazgo.
Educación textual
En nuestra sección «Gracias, Perfil, por mostrarnos lo que no se debe hacer», un llamado de atención por nuestros errores ortográficos. Los nuestros, sí.
Nuestra recomendación, humildemente, es que usen el mismo corrector on line para la edición en papel.
Gracias, Gabriel Costa F. por el hallazgo. Si, con «h»…
En nuestra sección «Ni Word te salva», un breve muestrario de correctores ausentes:
Seguramente, los hombres calvos no miran «The Big Bang Theory».
Hay rival. Pero faltan definir un par de detalles menores, como el tipo de balón y si van a usar las manos o los pies.
Más allá de la extraña construcción gramatical es cierto: la tecnología puede ser alienante.
Si hay ilustraciones desafortunadas, esta es una de ellas.
El único periódico del mundo que cuenta hacia atrás.
He rallado queso para los fideos, pero jamás vidrio. ¿Quién querría ponerle vidrio rallado al café?
Parece que era de insistir la mujer. Se ve que la primera vez no le gustó.
Bajo el título «Que no se rían de ti: consejos para detectar una noticia falsa», Segu-Info publica una serie de recomendaciones a tener en cuenta antes de aceptar como verdadera una noticia o fotografía y difundirla como tal. La cuestión es así:
El fenómeno de la información falsa por Internet es tan viejo como la red misma y ha ido evolucionando con el discurrir del tiempo, perfeccionando el método y asimilando las nuevas formas de comunicación online. Aunque la forma más común de fake es la de una noticia que resulta ser falsa, también podemos encontrarnos con imágenes trucadas, vídeos de ficción pretendidamente reales y hasta publicaciones de Facebook apelando a nuestra solidaridad con alguna foto lastimera que conmueva lo suficiente como para provocar una reacción en quien la ve, generalmente un ‘me gusta’ o un retweet.
Antes, los fakes eran la punta del iceberg de una operación mucho más compleja de captación de perfiles de usuarios activos con fines comerciales, cuando no directamente una intento de estafa en toda regla. Ahora, una nueva moda juvenil llena de información falsa las búsquedas de Google y hasta las redes sociales más concurridas. Internet se está llenando de mentiras.
Entre tanto dato, ¿cómo hacer para no tragarnos las patrañas?
Por norma general, hemos sido tan crédulos que los engañadores cada vez se confían más y se esfuerzan menos. En la medida en que nuestra actitud vaya cambiando, descubriremos cuan fácil es detectar ciertas mentiras:
Comprueba la información
Hasta hace poco era suficiente acceder a los medios ‘serios’ para verificar si habían publicado la noticia. Pues bien, a estas alturas que los medios de comunicación se hagan eco de determinada información no es garantía de que hayan confirmado la procedencia y veracidad de la misma. Así que nada de darle el beneficio de la duda a medio alguno, tenga o no cabecera de largo recorrido y probada solvencia de credibilidad: la información en internet viaja muy rápido y los medios compiten para dar la noticia antes que nadie, por lo que las prisas les lleva en ocasiones a publicar apresuradamente. En Internet, la mejor fuente es la que acierta, ya provenga de un medio convencional, de un tweet o de un blog de medio pelo.
Comparador de fotografías
Entra en Google Imágenes y busca la fotografía sospechosa por URL. Si ves la misma foto que dicen fue tomada ayer pero publicada en otra información de hace años, no sigas investigando: ya estamos ante un fake.
Hay fuentes y fuentes
No se trata de no creer en nada, sino de dudar mínimamente para activar el sentido crítico, que es un sano ejercicio aplicable no solo a Internet. Ahora bien, si la noticia proviene de fuentes como El Mundo Today o la revista The Onion, no dudes: son medios satíricos que publican con apariencia de noticia real auténticas genialidades del humor y por tanto serán con toda seguridad noticias falsas.
Una nueva moda
Ya hay una nueva moda de Internet: saturar el medio con informaciones falsas en blogs, redes sociales, correo electrónico y hasta por Whatsapp o Line; como broma, para pasar el rato. Así que habrá que estar atentos.
Fuente: Segu-Info
Extraña forma de titular que tiene el decano. Y extraño uso de los verbos. A ver, literalicemos: ¿el muchacho se durmió luego de desaparecer? ¿o desapareció en el trayecto? Al momento de dormirse, ¿no se dio cuenta que desaparecería? ¿Apareció porque se despertó?
En fin. Demasiado delirio metafísico para decir que el pibe se quedó dormido en el colectivo y se pasó de largo, cosa que francamente, no le interesa a nadie.
Lo mismo que este análisis.