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Cultura - 9. página

Expresiones culturales diversas.

Zuboff y el capitalismo de vigilancia

El capitalismo busca hace siglos cosas que no son aún parte de la dinámica del mercado para convertirlas en mercancías. Hoy tenemos un nuevo mundo, el digital. Pequeñas compañías intentaron averiguar cómo hacer dinero en él. Hubo una burbuja por las puntocom y explotó. Las compañías estaban desesperadas y los inversores se retiraban. En esa emergencia las compañías no tenían tiempo y en Google descubrieron un bosque virgen como nuevo espacio de extracción y mercantilización: nosotros, sobre todo nuestras experiencias privadas. Han plantado sus banderas en nuestras vidas. Y han dicho que es su material bruto y gratis, sus activos privados que vender como mercancía. Así nace el capitalismo de vigilancia y explica las capitalizaciones de Google, Facebook, cada vez más de Amazon, Microsoft, Apple y miles de compañías no solo en el sector tecnológico. El CEO de Ford dice que quiere atraer financiación como la de Google y Facebook pero nadie está interesado. Así que cambiarán Ford y será un sistema operativo de transporte que extraerá datos de la gente que conduce sus coches y los agregará con lo que tienen de ellos en Ford Credit para crear grandes bases de datos y atraer inversores. Es el dividendo de la vigilancia. (…) Con el 11-S se dejó de discutir en el Congreso sobre protección de derechos de privacidad. A esas compañías ya conocidas por su asalto a la privacidad se las dejó que se desarrollaran de manera que invadieran nuestra privacidad porque las agencias de inteligencia en EE.UU. y Europa, que no pueden recolectar esos datos, los obtendrían de ellas. Así, el capitalismo de la vigilancia ha tenido 20 años para desarrollarse sin ninguna ley que lo impida y se ha hecho tan peligroso para la gente, la sociedad y la democracia.

Shoshana Zuboff, catedrática emérita de la Harvard Business School, quién acaba de publicar ‘La era del capitalismo de la vigilancia’, en La Vanguardia

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Objetivo: enojarnos entre nosotros

Al investigar las redes sociales (…) tenía 50000 usuarios de Twitter que elegí al azar (…) Unos cien eran bots [programas de computadora en línea que se ven y suenan como personas reales] rusos operados por la misma persona. [Los bots] siguen a personas reales y se siguen entre si. Hallamos unos ciento cincuenta mil bots en esta red [Twitter] (…) Nunca pensé que encontraría esto (…) Tuiteaban oraciones de novelas o manuales técnicos. Sus fotos de perfil eran fotos de archivo, de vez en cuando ponían emojis, se ponían «Me gusta» unos a otros, se seguían entre sí y se retuiteaban entre ellos. ¿Para qué lo hacían? No lo sabemos. A veces la gente arma enormes redes de bots solo por tenerlas para poder usarlas en el futuro. Se ven legítimas, y cuando quieren enviar spam o influenciar las elecciones, ya tienen cientos de miles de bots. Parte de su objetivo en las elecciones [en EE.UU.] y en el Brexit no ha sido necesariamente apoyar a uno u otro lado, sino enojarnos entre nosotros. Y eso es justo lo que hacen. Con un poco de habilidad técnica y mucha creatividad puedes tener un gran impacto.
Jennifer Golbeck, profesora de Estudios en Informática, Universidad de Maryland, en la serie documental «Conexiones», T01E04 (disponible en Netflix)

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Dolina y lo que vendrá después de la pandemia

El Ministerio de Cultura de la Provincia de Santa Fe inaugura un ciclo de micros audiovisuales que intenta plantear interrogantes y algunas respuestas acerca de cómo será el pos Covid-19. Mujeres y hombres que provienen de los más diversos ámbitos analizan la dramática encrucijada global y sus efectos sobre el presente y el futuro.

En esta ocasión, la siempre lúcida mirada de Alejandro Dolina.


Fuente: Ministerio de Cultura de la Pcia. de Santa Fe
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Las naves de Calígula y su tecnología asombrosa

La fotografía de aquí arriba, tomada a principios de la década de 1930, muestra los restos de una de las dos poderosas naves del emperador romano Calígula que se encontraban en el Lago de Nemi al sur de Roma.

Los restos de los naufragios fueron excavados en 1929, siendo trasladados luego al museo de Roma. Por desgracia, en mayo de 1944 el museo fue completamente destruido por un bombardeo por parte de los aliados, y por esa razón ninguno de los dos ha sobrevivido hasta nuestros días. Los italianos acusaron a los alemanes por el ataque estadounidense, pero las piezas ya estaba perdidas.

Estos barcos fueron únicos. Eran monumentales y estaban repletos de una tecnología asombrosa: 70 metros de largo y 24 de ancho, un sistema de suministro de agua fría y caliente y baños. Para los placeres privados del Emperador, contaban con una gran sala de estar, cocina y dormitorio, en una especie de palacio flotante. Todo en mármoles, oro y marfil.

Se hallaron entre los restos, además, tornillos de Arquímedes -los más antiguos conocidos hasta ahora-, un ancla de patrón de almirantazgo extremadamente rara y bombas de pistón -se encuentran nuevamente recién en la Edad Media-. Ambos tenían un sistema de esculturas móviles con un sistema de rodamiento de bolas.

Los barcos eran un poco diferentes entre sí: uno era una galera, impulsado por remos; otro navegaba con la fuerza del viento.

Por qué Calígula decidió construir estos grandes barcos en el pequeño Lago de Nemi, sigue siendo fuente de especulaciones. En la antigua Roma, el lago era sagrado y no se permitía navegar en su superficie. Es probable que el clima amigable de la zona haya jugado un papel decisivo.

Estos anillos de latón se recuperaron del naufragio en 1895. Estaban montados al final de las vigas en voladizo para fortalecer la estructura del barco, cerca de las posiciones de los remos.

La pérdida de estas asombrosas estructuras estremeció en su momento a la opinión pública en todo el mundo. Varias asociaciones continúan considerando aun hoy un intento de recrear estos dos monumentos, hasta hoy sin éxito a raíz de su elevado costo.


Fuente: Imperiun Romanum 
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Un cambio virtual de sexo peligroso

FaceApp es una aplicación móvil para iOS y Android, desarrollada por la empresa rusa Wireless Lab, que utiliza inteligencia artificial para generar automáticamente transformaciones de rostros altamente realistas en las fotografías. Empleando técnicas de deepfake, la aplicación permite transformar el género de un rostro. Estas estampas, muy graciosas por cierto, están invadiendo las redes sociales al tiempo que preocupan a los especialistas por la controvertida política de privacidad de la aplicación.

Explicamos: se deben aceptar para utilizar la aplicación, requisitos tales como que el usuario deberá aceptar que el sistema registre la IP del dispositivo y la página web que se ha visitado antes de utilizar su sistema. Esto significa que FaceApp registrará buena parte de nuestra actividad online. Lo preocupante de esto es que tal aceptación implica que esa información sea cedida a terceras partes. Aunque se clara que los datos son anonimizados, queda claramente explicitado que posteriormente son vendidos a terceros.

El principal cuestionamiento hacia este tipo de aplicaciones gratuitas se refiere, por un lado, a que la totalidad de ellas obtiene un beneficio económico por explotar los datos del usuario. Por otro lado, quien quiera usar este tipo de apps debe aceptar sus políticas de privacidad sin discusión.

La realidad indica que al publicar nuestros datos en internet perdemos por completo el control sobre ellos. Pero las redes sociales son una tentación irresistible para la vanidad de las personas. Allí seguramente se encuentre la clave del éxito estas aplicaciones, aun a pesar que los riesgos que conllevan. 


Fuente: ElPais.com

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