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Ambiente - 29. página

Entradas sobre tecnología y ambiente.

Remedios caseros contra la estafa

Confieso que el primer título que pensé para este post fue «Remedios caseros contra la gripe», pero inmediatamente recordé los comentarios de conocidos sobre la escalada en los precios de barbijos, geles varios y otras yerbas, y terminé escribiendo lo que se lee.

Aunque la desnutrición, el abandono, la falta de políticas de salud pública y de educación pudieran considerarse como las verdaderas causantes de que el bicho de la gripe corra desenfrenado y ocupe convenientemente todos los titulares en los medios -¿no hay más noticias? ¿y lo que nos preocupaba hace tan solo unos días?-, hay algunas soluciones caseras que vienen bárbaro en las actuales circunstancias.

El periodista Fabián Scabuzzo viene describiendo desde hace varios días en su blog «El periodista en su laberinto» algunas de ellas: cómo preparar alcohol en gel casero o cómo confeccionar barbijos en casa, se entremezclan con datos útiles y consejos valiosos sobre esta peste que llegó para complicarnos la existencia.

Otro sitio interesante con información muy valiosa sobre prevención y cuidados es el sitio del Colegio de Enfermeros de la Provincia de Santa Fe, con recomendaciones para la bíoseguridad.

Por supuesto nada de esto reemplaza a los cuidados médicos necesarios cuando se presentan los síntomas, así que todo esto es sólo una guía de como evitar los abusos y lograr una prevención más adecuada.

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Agua complicada

Estas son algunas imagenes que están circulando vía mail, que muestran algunos de los graves problemas que ya está causando la escasez de agua potable.

Tomemos conciencia.

Aldeanos en la isla de Coronilla, en Kenya, cavan pozos profundos en busca del preciado líquido a apenas a 300 metros del mar. El agua que obtienen es salobre pero digerible.

Aguas sucias en grifos residenciales a causa del avance indiscriminado del desarrollo industrial ya es normal. Las demandas son archivadas por los gobiernos, quienes otorgan los permisos necesarios para esas operaciones.

Las aguas del delta del río de Niger se utilizan para defecar, bañarse, pescar y tirar la basura.

Los glaciares que proveen a Europa el agua potable han perdido más de la mitad de su volumen en el siglo pasado. En esta foto, trabajadores en la estación de esquí del glaciar de Pitztal, en Austria, cubren son una manta especial el glaciar para proteger la nieve durante los meses del verano, y retardar el derretimiento.

Dos muchachos sudaneses beben agua de pantanos con tubos plásticos especialmente concebidos para este fin con un filtro, proporcionados por el Carter Center para filtrar las larvas flotantes que son responsables de la enfermedad del gusano de Guinea. El programa ha distribuido millones de tubos y ha reducido la extensión de esta enfermedad debilitante en un 70%.

Delhi, la India. Todos quieren sólo un poco de agua.

El que una vez fue el cuarto lago más grande del mundo, ahora es un cementerio polvoriento en el que se aprecian naves que nunca zarparán.

En nuestra provincia, una iniciativa popular promueve la inclusión del Agua en la Constitución de la Provincia de Santa Fe como un Derecho Humano Fundamental, junto con la sanción de una Ley Provincial que regule su gestión sustentable e integral. ¿Lo sabías?

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¿Puede un rayo derribar un avión?

Los dos videos a continuación captan el preciso momento en que un rayo pega directo en un avión:

Expertos consultados por ElMundo.es en relación a este fenómeno como causa de la caída del A-330-203 de Air France, respondieron a la pregunta del título:

No. Un rayo no tira un avión. Los Airbus tienen un sistema debajo de la pintura para que cualquier rayo que entre, pueda salir. Todos los aviones están preparados para recibir rayos», asegura Miguel Ángel Gordillo, piloto de líneas aéreas.

De la misma opinión es Óscar Molina, piloto de Airbus y vocal del Colegio Oficial de Pilotos de la Aviación Comercial (de España), quién afirma que «el rayo por sí solo no puede ser la única causa del accidente».

Según los que saben, que un rayo impacte en un avión no es algo excepcional, ya que se calcula que todos los aviones son víctimas de un rayo cada 1.000 horas de vuelo. Pero un rayo sí pudo dañar el radar metereológico y dejarlo inoperativo

Las aeronaves están preparadas para soportar este tipo de inclemencias meteorológicas. Los rayos suelen impactar siempre en el morro del aparato, que es donde se encuentra la antena del radar meteorológico que indica al avión la presencia de tormentas. Al no estar conectado con la tierra, el rayo pasa por dentro de la aeronave y sale por la cola. En concreto, por los descargadores de electricidad estática que están situados en esta parte del avión. Cuando se produce el impacto, las personas que se encuentran en el interior tan sólo advierten un resplandor y un chasquido inmediato.

Muy claro: no lo derriba. Pero puede desencadenar una serie de fallas que finalmente provoquen un accidente de avión:

El rayo, al impactar en el radar meteorológico puede dejarlo inoperativo, lo que implica que el piloto tenga que ir a ciegas en medio de turbulencias. Al ir sin este radar, el avión puede entrar en una tormenta de granizo -prevista en el parte meteorológico del 1 de junio de 2009 para la ruta a seguir por el A-330-203 de Air France-, que puede meterse en los motores y apagarlos. Cada motor lleva un generador eléctrico, que, inmediatamente, deja también de funcionar.

De todos modos, el avión sigue siendo el medio de transporte más seguro. Por caso, cada 12 días mueren la misma cantidad de personas que en el accidente de Air France, en accidentes de tránsito. Y sólo en Argentina.

Fuentes: ElMundo.es y JornadaOnLine

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Choque de satélites: abramos el paraguas, por las dudas

Informa hoy la BBC en español:

Dos satélites chocaron en plena órbita, en lo que se considera el primer incidente de este tipo registrado de manera pública [el énfasis es nuestro]. La Agencia Espacial de Estados Unidos (NASA) informó que la colisión entre un satélite comercial estadounidense de comunicaciones y un satélite militar ruso fuera de servicio ocurrió a más de 800 kilómetros de altura, sobre Siberia, Rusia. Se indicó que los riesgos que puede representar este accidente para la Estación Espacial Internacional y para el lanzamiento de un transbordador -a fines de mes- parecen ser pocos.

Algunos informes indican que cientos de piezas que dejó el choque están siendo monitoreadas y se cree que la magnitud del accidente no se sabrá sino hasta dentro de varias semanas. La pregunta ahora es si algunas de esas piezas pueden alcanzar la estación espacial, que orbita la tierra a unos 435 Km. por debajo del sitio de la colisión. Según el diario Washington Post, un memo de la NASA indica que ese riesgo es «elevado», pero que los daños que puede causar son «muy pequeños y dentro de límites aceptables».

El satélite ruso, de forma cilíndrica, tenía una masa de unos 800 kilos y era conocido como el Cosmos 2251. Había sido lanzado en junio de 1993 y fue declarado fuera de operaciones hace diez años. El satélite estadounidense pertenecía a la empresa privada Iridium Satellite LLC y tenía la forma de una caja con alas. Pesaba 600 kilogramos y había sido puesto en órbita en 1997. El impacto ocurrió [el martes] a 800 kilómetros de altura sobre Siberia. Según Rupert Wingfield, uno de los corresponsales de la BBC en Moscú, la agencia espacial rusa parece querer distanciarse de cualquier responsabilidad por el accidente, al describir al Cosmos 2251 como «basura de la era soviética». Sin embargo, Wingfield dice que también puede ser que la agencia, que es civil, simplemente no sepa sobre este caso.

La BBC advierte además que es mucho más preocupante la opinión de un experto espacial ruso, quien dice que los restos de la colisión pueden chocar contra otros satélites, incluyendo algunos en desuso de la época de la Guerra Fría, los cuales eran movidos con energía nuclear. Si eso ocurre, indicó el experto, podría formarse un cinturón de restos radiactivos que orbitarían la Tierra.

Se indica además, que tras el impacto se produjo una gran nube de escombros. Se sabe que cuando dos objetos impactan con tal fuerza, los restos del choque pueden destruir otros satélites. Sin embargo, se informa que la NASA espera que la mayoría de las piezas sean consumidas por las altas temperaturas una vez que desciendan a la atmósfera terrestre. Según esta misma agencia, aproximadamente 6.000 satélites han sido lanzados al espacio desde 1957, de los cuales sólo la mitad se mantiene en operación.

Pensandolo bien, parece que con sólo un paraguas no alcanza…

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Hilando bien finito: ¿Cuánto contamina Google?

No me parece que la causa de todos los males de este mundo, incluído el calentamiento global, sea culpa de Google. Bueno, al menos no exclusivamente. Pero es interesante que se pueda hilar tan fino en cuanto a las responsabilidades de las empresas en esta cuestión de arruinarnos el planeta al resto de los mortales. Cuestiones menores como el mercurio, los sulfuros, el humo, las aguas servidas mal tratadas, el petróleo derramado, las papeleras, la tala indiscriminada y una sarta de etcéteras no son importantes en la ocasión: ocupémonos por el momento de Google.

Se publica en Digitalk Blog:

Alex Wissner-Gross, un físico de la Universidad de Harvard está realizando estudios del calentamiento global relacionados a la tecnología y está estudiando cuánto CO2 emiten los sitios webs más famosos del mundo. Su estudio señala que el realizar dos búsquedas en Google genera una emisión de catorce gramos de dióxido de carbono (CO2). La compañía de la Web se defendió y sostuvo que las búsquedas sólo producen 0,2 gramos de CO2.

El autor de la investigación lo explica así, como para que lo entendamos: “Si se quiere proveer grandes y rápidos resultados, eso requerirá un mayor gasto de energía”. Entonces, la electricidad usada por las terminales de la empresa y la energía que consumen los centros de datos que opera la firma en todo el mundo, producen la emisión de dióxido de carbono que el científico denuncia. Y lo grafica: realizar dos búsquedas en Google es equivalente a hacer hervir agua en una pava eléctrica.

Google salió a responder, diciendo que los números presentados por Wissner-Gross son “mucho mayores” que los reales, y que en comparación hay industrias mucho más dañinas para el medio ambiente, como la automotriz.

Bueno, al menos en esto último, tienen razón.

Y como estos chicos tienen labia como para defenderse de acusaciones así y peores, argumentan: «una búsqueda en internet te ahorra muchísimas cosas, como ir a la biblioteca en auto o comprar mapas, hechos de papel». Y dicen, porque autoestima no les falta, que la tecnología que poseen es tan eficiente que si una persona hace una búsqueda en Google el ordenador de la persona gastará más energía que los servidores de la empresa.

Bueno, Google ya fue desenmascarado. ¿Podemos ocuparnos ahora de los que realmente están destruyendo el planeta?

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