Saltar al contenido

Todas las entradas de: Enrique Quagliano - 93. página

Sobre monumentos y corporaciones

Hubo tiempos en que los que hacían monumentos, los que proponían estéticas eran los emperadores, después los reyes, los nobles o la iglesia. Después fueron los Estados: ahora son las corporaciones las que ocupan el espacio. El que pasea por las ruinas egipcias tiene la impresión de que en aquellos años sólo existían los faraones. Alguien paseará, mañana, por las ruinas de Hong Kong y sabrá que la ciudad más moderna del mundo era de unos señores sin nombre.
[Martín Caparrós, en «Hong Kong, el espíritu del capital», Revista Página/30, enero de 1992]

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

Un medio para pensar

La Informática no es un fin en sí mismo. Es un medio para pensar de una forma particular y para entender a aquellos que piensan de esa forma particular. De esta manera, la Informática permite comprender que las lógicas que subyacen a la información que alegremente consumimos, producimos y cedemos (a veces sin notarlo) mediante ordenadores, se basan en conceptos y estrategias particulares. Aprender a “leerlos” contribuye a abordar más críticamente el mundo digital que nos rodea. Aprender a “escribirlos” ayuda a construir más creativamente el mundo digital que nos rodea.
[Amalia Hafner, en «Informática: ¿para qué?»]

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

Una foto que habla de nuestros prejuicios

18623_836800089728556_6050318712627822734_n

Esta foto aparece cada tanto en las redes sociales desde hace algún tiempo, para intentar demostrar el daño que están produciendo las nuevas tecnologías en la juventud. Claro, quien publica asume -esto es lo usual- que los chicos y chicas están distraídos y absortos con sus dispositivos digitales mientras a sus espaldas sucede Rembrandt. Que «no hay futuro», que «la juventud está perdida», que «la tecnología nos convierte en bestias», etcétera, es el pretendidamente lúcido análisis que muchos observadores hacen.

Sin profundizar en el asunto, suelo responder a esta publicación -hecha siempre por adultos, cabe aclarar- que si ese fuera el caso, la falla más evidente que salta a la vista es la ausencia del adulto. Es en esas instancias en las que debería entrar en juego la función del adulto ayudando, mostrando, apoyando, interesando, a fin de convertir esa experiencia en una provechosa.

Recuerdo que en nuestros tiempos escolares íbamos a esas excursiones y visitas, y actuábamos de modo muy similar al que se supone muestra la foto, aunque no tuviéramos celulares hace 40 años atrás. Pero siempre había un profesor, una maestra que acompañaba y con mucha paciencia nos iba mostrando cómo era la cuestión, hasta que crecimos y solitos nos dimos cuenta de qué iba la cosa. Porque éramos adolescentes y ellos, los púberes de ayer y de hoy, actúan así, y esa clase de ayuda de nuestra parte es imprescindible.

Sin embargo, la verdad parece ser más profunda y si se quiere, más aleccionadora aun. Encontramos en Redes Abiertas una explicación sobre el momento y las circunstancias en las que se tomó la foto, y lo que se observa es francamente revelador -revelador de los prejuicios de algunos, claro.

Sintetizando, el artículo muestra que lo que estamos viendo es justamente lo contrario de lo que ligeramente creemos ver: estos niños estaban siendo educados mediante el uso de una aplicación.

En lugar de usar cuadernos y apuntes -como hacíamos nosotros-, hoy se usan las nuevas tecnologías para realizar ejercicios con los que comprender mejor las obras o adquirir un lenguaje artístico.

El museo en custión que visitaban estos chicos, el Rijksmuseum, es uno de los museos pioneros en implementar las nuevas tecnologías como herramientas didácticas y pedagógicas, adaptadas a diversos públicos.

La experiencia se puede leer completa haciendo clic aquí.

Por eso, el título: la foto, más que mostrar lo «perdida» que está la juventud, debería hacernos pensar y reflexionar acerca de cuan distraída y livianamente observamos las cosas, mientras dejamos correr libres nuestros prejuicios.

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

Cómo debe actuar la escuela frente al bullying

Es necesario evaluar las situaciones con calma y sin juicios express. Trabajar padres y docentes juntos, sin culpabilizar a nadie y buscando los espacios comunes de intercambio sin hacer de las situaciones de bullying un “pasacalles” para toda la comunidad. La confidencialidad es fundamental para abordar eficazmente el bullying. Hay que escuchar y creerle a quien logra hablar. Luego, buscar información entre todos los implicados. Quien agrede debe recibir claramente el mensaje de que eso debe terminar. Debe cesar inmediatamente el hostigamiento y comprometerse a un cambio. Las sanciones deben ser reparatorias, educativas y no humillantes. Si humillamos, devolvemos aquello que queremos modificar. No podemos enseñar a no humillar humillando. (…) En el bullying, el silencio es el mejor cómplice de quien hostiga. Cuando nadie habla, el hostigador crece, aumenta su poder. Entonces se puede pegar, humillar porque “nadie dice nada”. Al no decir nada, aumenta la amenaza de que si se habla se será el próximo elegido.
[María Zysman, Licenciada en psicopedagogía. Dirige el equipo “Libres de Bullying”. Es autora del libro “Cómo prevenir e intervenir en situaciones de acoso escolar” (Paidós, 2014)]

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo