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sociedad - 45. página

El eufemismo ‘gas no convencional’

800px-HydroFracEl llamado «gas de esquisto» –shale gas, en inglés- o «gas no convencional» es «una forma de gas natural que se extrae de terrenos donde abunda el esquisito (lutitas). El gas de esquisito se encuentra en los esquisitos arcillosos sedimentarios, aunque el interior rocoso del esquisito presenta baja permeabilidad», según se lee en Wikipedia.

Para extraer este gas es necesario fracturar la roca hidráulicamente. Esta técnica ha generado un fuerte debate medioambiental, ya que el proceso implica no sólo el uso de enormes cantidades de agua, sino una cantidad muy importante de productos químicos altamente nocivos para la salud.

El video a continuación explica las implicancias de este método de gran impacto, principalmente en los EE.UU.:

«Argentina sin fracking» es un movimiento social y cultural contra el fracking, en el que sus miembros convocantes -según explican en su sitio web- se unieron ante la preocupación por el impacto social y la contaminación que genera en nuestras comunidades y territorios el método extractivo de la fractura hidráulica. Es por ese impacto que exigen que nuestro país detenga cualquier emprendimiento de este tipo, a través de la suspensión de esta modalidad de explotación en todo el territorio nacional.

«Argentina sin fracking» invita a la población a sumarse a la campaña de recolección de firmas para pedir la moratoria a nivel nacional de este método de explotación petrolera, en www.argentinasinfracking.org.

Nosotros ya nos sumamos.

[Más información sobre el proceso, en la infografía -en inglés- elaborada por dangersoffracking.com -gracias, Mariano]

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‘La educación necesita de gente que pueda pensar de otra forma’

¿Mejorar la escuela? No, hay que reinventarla.

Sugra_mitraQuién afirma esto es el Prof. Sugata Mitra, docente de Tecnología Educativa en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Newcastle, en el noreste de Inglaterra. En una columna publicada originalmente en el periódico británico The Guardian y reproducida este domingo por el diario Clarín, asegura que «si en los exámenes se planteara a los alumnos resolver problemas tal como se lo hace en la vida real en la actualidad, el sistema educativo cambiaría para siempre».

El Prof. Mitra se pregunta, al comparar las habilidades que se enseñan en la escuela con las que no, si una persona que tenga buena letra, buena ortografía, buena gramática y buena memoria para las tablas de multiplicar es un candidato mejor para un empleo que, por ejemplo, alguien que sepa configurar una red de elementos, establecer un calendario Google para toda una organización o determinar dónde están las fuentes de capital de riesgo más confiables.

Y claro, la respuesta está a la vista: cuando nuestros jóvenes terminan sus estudios y empiezan a trabajar, se les pide -y se les recompensa por ello- que resuelvan problemas en equipo y con todos los recursos que puedan imaginar. Sin embargo, en la escuela se les enseñó a reproducir datos de memoria y a resolver problemas valiéndose sólo de la mente y el papel. Y por supuesto, también están los exámenes: durante las evaluaciones no deben hablar entre sí ni mirar el trabajo de los demás; no pueden usar ningún recurso educativo ni, por supuesto, Internet.

Y concluye:

No tenemos que mejorar las escuelas, sino reinventarlas para nuestra época, para nuestras necesidades y para el futuro.

En un párrafo de su columna, el especialista se detiene a analizar, a modo de ejemplo, la enseñanza de las matemáticas:

La multiplicación de cifras con papel y lápiz se considera un logro intelectual valioso. Usar un celular para multiplicar, no. Para la gente que la inventó, la multiplicación manual era sólo una tecnología conveniente. No creo que implicara ninguna otra emoción. Para nosotros, la implica. Seguimos enseñándola como una celebración del intelecto humano. A los chicos no se les enseñan los algoritmos que hacen posible la existencia de Google, sino que se les dice que Google está lleno de basura. Tenemos un apego romántico por las habilidades del pasado.

Se hace evidente, según su análisis, que los métodos de hace siglos se vuelven obsoletos y hay que reemplazarlos.

Y propone un cambio que, aun siendo muy elemental y sencillo, se presenta como toda una revolución pedagógica por sus implicancias y trascendencia: que los alumnos que resuelvan problemas tal como se lo hace en la vida real en la actualidad, a partir de un pequeño cambio de política: permitir el uso de Internet y la colaboración durante los exámenes.

En ese caso, los programas de estudios tendrían que ser diferentes. No haría falta hacer hincapié en hechos, cifras ni fechas, sino que el programa tendría que convertirse en preguntas que tienen respuestas extrañas e interesantes: ¿De dónde salió el lenguaje? ¿Por qué se construyeron las pirámides? ¿La vida en la Tierra es sostenible? ¿Cuál es el propósito del teatro?

Algunos de los logros que el Prof. Mitra anticipa de una enseñanza como esta: la capacidad de encontrar cosas con rapidez y exactitud como habilidad predominante, además de la capacidad de seleccionar entre alternativas y luego utilizar los datos para resolver problemas.

El especialista concluye afirmando que la educación necesita de gente que pueda pensar de otra forma. Tal vez sea ese, concluimos nosotros desde nuestro humildísimo espacio, el mayor desafío de la educación actual.

Fuente: Clarin.com

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El día de la independencia y un sueño colectivo

Había un sueño colectivo que venía desde hace tiempo: Provincias Unidas en Sud América. Origen y destino. Un solo país con capital en Cuzco. Por aquello que sangraron los cientos de miles que habían seguido a Tupac Amaru en 1780. El mandato profundo que entendieron Artigas, Belgrano, Güemes y San Martín y que, por lo tanto, los convirtió en líderes populares.

El 19 de julio, en sesión secreta, el diputado Medrano hizo aprobar una modificación a la fórmula del juramento, agregando después de “independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli”, la frase: “y de toda otra dominación extranjera.” Allí se completaba la idea surgida en los campos de batalla del continente. Ser independientes “de toda otra dominación extranjera”.
(Carlos del Frade, en «Varias independencias, varias dependencias»)

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Otra educación siempre fue posible

«La escuela de la Señorita Olga», de Mario Piazza. De vez en cuando necesitamos volver a lo básico.

«La Escuela de la Señorita Olga»
(1991, 16mm)
Dirección: Mario Piazza
Fotografía y cámara: Tristán Bauer
Sonido directo: Eduardo Safigueroa
Montaje: Laura Bua y Mario Piazza
Duración: 50 min.

Relata la experiencia educativa conducida por la maestra Olga Cossettini entre 1935 y 1950, en una escuela primaria del barrio Alberdi, de Rosario.

Fuente: Modo Lectura

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Para que la gente sea lo que podría ser

La problemática en la educación no es de ninguna manera la que a los educadores les parece que es. Creen que los estudiantes ya no quieren lo que se les ofrece. A la gente se le quiere forzar a una educación irrelevante y se defiende con trastornos de la atención, con desmotivación. Yo pienso que la educación no está al servicio de la evolución humana sino de la producción o más bien de la socialización. Esta educación sirve para domesticar a la gente de generación en generación para que sigan siendo unos corderitos manipulables por los medios de comunicación. Esto es socialmente un gran daño. Se quiere usar la educación como una manera de meter en la cabeza de la gente una manera de ver las cosas que le conviene al sistema, a la burocracia. Nuestra mayor necesidad es la de una educación para evolucionar, para que la gente sea lo que podría ser.
(Claudio Naranjo, psiquiatra chileno)

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Emilia Ferreiro y los ‘oficialmente ignorantes’

emilia-ferreiroLa Dra. Emilia Ferreiro es una psicóloga, escritora, y pedagoga argentina, con un doctorado por la Universidad de Ginebra bajo la orientación de Jean Piaget.

En ocasión de uno de sus viajes a Argentina -vive en México- para presentar un trabajo llamado “Los niños piensan sobre la escritura”, fue entrevistada por Nora Veiras para Página/12 (1).

Quisiera destacar aquí algunos párrafos de la entrevista, la que se puede leer completa en el link al pié de esta entrada. La Prof. Ferreiro dice cosas como estas:

Una de las cosas siempre difíciles para dialogar con el ámbito escolar es que la escuela tradicional parte de la suposición de que los que recibe son oficialmente ignorantes y en caso de saber alguna cosa, eso es irrelevante respecto de los contenidos escolares. Todo mi trabajo de investigación ha consistido en mostrar que los chicos cuando llegan a la escuela ya tienen un camino andado y ese camino no es irrelevante respecto del contenido fundamental del primer año de primaria, que es la alfabetización.

Todos hablamos del respeto hacia la infancia. El respeto más difícil es el respeto intelectual porque supone reconocer que el chico es un interlocutor válido y yo adulto inteligente puedo dialogar con un pequeño que también es inteligente. Ese respeto intelectual es muy difícil en el ámbito escolar, en donde se tiende a perdurar la imagen clásica de la autoridad y la incapacidad del otro lado. Yo soy autoritario porque tú eres incompetente.

Si yo quiero formar un escritor autónomo y por escritor entiendo al que produce textos y no al escritor consagrado, tiene que hacerse cargo de su texto y esto supone que antes de entregarlo, de hacerlo público, se lo revise. La revisión es parte de la responsabilidad del autor. Eso no es espontáneo, requiere todo un trabajo docente para que se instale esa responsabilidad frente al texto que va a ser público de alguna manera. Mientras el docente conserve para sí mismo el rol de corrector impide que los chicos trabajen esta cosa tan importante que es hacerse responsable de su texto.

Hay muchas cosas que son propias de la revisión, por ejemplo, la puntuación aparece mucho más fácilmente en la revisión que en la producción. Ciertas reflexiones ortográficas también. En el momento de la producción están centrados en qué quieren decir. La revisión es el momento para revisar la forma. (…) Revisar es lo que es propio de una escritura responsable. Cuando la maestra se reserva para sí algunas de las funciones propias de un usuario de la lengua escrita impide ciertos aprendizajes que son esenciales. (…) La escuela no puede seguir formando gente que escriba en dictado. Eso era propio de la antigüedad clásica.

El dictado es un ejemplo típico de una situación que perdura por tradición sin que se sepa muy bien para qué sirve. En los análisis efectivos de dictados realizados uno encuentra cosas curiosas: de pronto la maestra dice estoy haciendo dictado para ver cómo está la ortografía pero da claves ortográficas, es como si no quisiera que aparecieran los errores que está anticipando. Hoy día no se justifica. Yo digo que si alfabetizar no es introducir a la cultura escrita del tiempo que vivimos, no se entiende cuál es la función de la escuela. Y el tiempo que vivimos es tiempo de Internet, computadoras, y perduran prácticas que solamente la tradición las justifica.

Con la escritura ya no hacemos más hipótesis, eso ya es otra cosa. No quiere comunicar nada, lo que tiene que hacer es copiar bien las letras y asumir la escritura como algo ya hecho que se copia y una vez que se ha convertido en un buen copista la sociedad lo autoriza a hacer algo más con la escritura. La idea es un poco revertir las prioridades, hoy día hay un montón de máquinas que se encargan del cuidado en la ejecución gráfica de las formas. La máquina de escribir ya lo hacía, la computadora lo hace de manera espectacular. Yo escribo y después decido si quiero que sea mayúscula o minúscula, cursiva o no.

Lo que digo es que (…) no pongamos todos los aspectos formales por delante porque eso no introduce bien a la cultura escrita. Y el problema de la introducción a la cultura escrita es sumamente complicado y nunca ha sido focalizado justamente por esta fijación en las formas. No avanza, no avanza, quiere decir no estoy viendo los indicadores que utilizamos desde hace siglos para percibir avances. O sea, tiene en su cuaderno ma-me-mi-mo-mu, el abecedario, y cuando le digo cosas que no tienen ningún sentido como foca, fito, flaco, las escribe con “f”, ¿eso es avance? Yo digo: es apenas uno de los indicadores, a mí me importa también que distinga lo que es una poesía de una narrativa, que sepa que una definición de un diccionario no se realiza como un cuento, que sepa qué es buscar información, que sepa cuándo la encontró.

Si hoy día nadie se asusta de que un chico de cinco años quiera entrarle a la computadora por qué nos vamos a asustar si quiere entrarle a un libro. La verdad no me parece correcto.

Con las nuevas tecnologías están pasando cosas muy interesantes, algunas las sabemos pero no hemos reflexionado quizá lo suficiente sobre ellas. En la misma pantalla tengo una tecnología instalada que me permite la comunicación a distancia, que me sugiere ‘escribe y mándalo rápido. No revises’, (…) es decir el correo electrónico. El medio suscita la rapidez y la no revisión. Ahí aparece cualquier cantidad de errores de ortografía. (…) Ahora, con la misma pantalla, el mismo teclado, entramos en el procesador de palabras y ahí tengo un corrector ortográfico que lo puedo activar y me alerta. Entonces frente a algo que llamamos la computadora en algunos casos suscita ‘ni te ocupes de la ortografía’ y en otros suscita ‘ocúpate o yo me ocupo por ti. Yo estoy alerta, tú sigue, pero luego revisa porque yo te estoy diciendo aquí pasa algo’. (…) La escuela tendría que aprender a usar inteligentemente los correctores, los chicos lo están haciendo sin problemas. Me parece que con los correctores de ortografía se está teniendo la misma reacción de rechazo que hubo con las calculadoras de bolsillo. (…) Pasaron varios años para que la escuela descubriera que se podía hacer un uso inteligente de las calculadoras. (…) Lo mismo pasa con estas cosas: en lugar de pelearse con la tecnología, la escuela debería preocuparse por hacer un uso inteligente de ella, sobre todo cuando son tecnologías que llegaron para quedarse.

A mí no es que no me importe la ortografía, lo que me pregunto es si seremos capaces algún día de pensar inteligentemente sobre la ortografía en lugar de asustarnos de los errores.

(…) No es un pecado capital cometer un error de ortografía. Me parece que en muchos casos la ortografía es inhibitoria y no le veo la ventaja. Si un chico no escribe porque tiene miedo de cometer un error de ortografía, yo prefiero distenderlo y que escriba porque además sé que hoy día hay otros recursos para controlar la ortografía que, eventualmente cuando ese chico crezca tendrán una disponibilidad mayor. Y eso a pesar de que a mí me molestan los textos con errores de ortografía.

Estamos un poco cansados del discurso que le echa la culpa siempre al nivel anterior. (…) Si yo pienso que la alfabetización es cosa de primer y segundo grado y ahí acabo, es que no estoy viendo la alfabetización como ingreso a la cultura escrita. Si la veo así sé que en cada nivel educativo voy a tener que enfrentar a los estudiantes con textos que son desafíos nuevos porque es propio del saber acumulado que quiero transmitirles en ese momento.

Cuando empecé a difundir estos resultados (…) los primeros que se animaron a ponerlo en práctica (…) fueron las escuelas privadas. Primero en Brasil. Cuando me empezaron a mostrar los resultados yo dije ‘si solamente la escuela privada lo toma, yo voy a contribuir a ensanchar la brecha que ya existe entre público y privado’, entonces fue cuando me concentré furiosamente en hablar para el sector público, insistir en la responsabilidad del sector público, porque son los sectores más postergados los que necesitan más de la escuela. Si la escuela no cumple bien su misión no hay otra instancia de reemplazo, no tienen más que a la escuela para hacer el despegue en esta vida. Si yo asumo que si no está la escuela no hay ninguna cosa de reemplazo alrededor, la responsabilidad escolar es mayor. No hay nada peor que el achatamiento de los objetivos educativos y eso está pasando.

Una maestra que tiene delante veinticinco o treinta chicos, mejor que piense que todos pueden aprender y no que esté pensando cuáles son los cinco o seis disléxicos que tengo en el grado porque va a terminar encontrándolos. Por ése es el efecto de la profecía autocumplida. Es mucho más sano desde el punto de vista del accionar docente el pensar ‘todos pueden’ que el pensar ‘vamos a ver quiénes pueden’. El maestro que consigue generar entusiasmo, compromiso, que se sorprende con las preguntas de los chicos, los deja hablar, toma nota de sus dificultades, de la información que van trayendo, ese maestro es un compañero en el aprendizaje, además enseña, ¡ojo! no deja de enseñar.

(1) Descubrimos con algunos colegas, luego de publicar esta entrada, que el artículo data de 2003 -no sabemos si la de hoy es una re publicación o un error-, lo que le da una vigencia única en vistas de lo poco que se ha avanzado en estas cuestiones.

Fuentes:
– Texto: Página/12
– Imagen: Curso alfabetización integral e inicial

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Conjugando integración y derechos

conjugar

Leandra, Gabriela, Carolina, Martín e Ivón conforman CONJUGAR, un equipo interdisciplinario de profesionales especializados en brindar espacios de encuentro y formación sobre infancia, promoción de los derechos de niños y niñas, y juego.

Felices de que se esté visibilizando su proyecto de trabajo, comparten con nosotros la novedad de contar con su propio sitio web, muy bien diseñado y completo. El nuevo sitio de CONJUGAR se encuentra en http://www.conjugarweb.com.ar/

Nos cuentan también que ya tienen su perfil en Facebook, a la vez que anticipan su proximo evento, el «1er. Encuentro Conjugando Infancias. Una mirada biocentrica».

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El placer de hablar de uno mismo

Facebook-Like-Button-Made-of-3-Tons-of-ChocolateLa pregunta recurrente de los adultos cada vez que presento la charla «Internet no olvida» en alguna escuela o institución, es -con algunas variantes- «¿por qué les gusta tanto a las personas mostrarse en las redes sociales, exponiendo su vida y también poniendo en riesgo su privacidad?»

La respuesta no es sencilla, y muchos profesionales sociólogos y psicólogos vienen tratando de responderla elaborando varias teorías pero sin una despuesta definitiva. Así de compleja es la pregunta y así de complicada es la respuesta.

Pero según parece, la ciencia puede comenzar a darnos ahora algunas respuestas: según investigaciones de la Universidad de Harvard, las personas sienten un placer similar a comer o tener sexo cuando hablan de sí mismas en las redes sociales.

Diana Tamir, la autora de este estudio manifestó que el estímulo al cerebro es mayor cuando se encuentra hablando de sí mismo a otros usuarios en la red a comparación de cuando opina de otras personas.

Para explicar por qué a los usuarios les gusta navegar por las redes sociales como Facebook y Twitter, los expertos realizaron una serie de experimentos con los cuales medieron las reacciones de la gente cuando hablaban de sí mismos. Llegaron así a la conclusión de que la satisfacción en el cerebro es similar a la que se siente al ingerir un alimento o tener sexo.

Por otro lado, la investigación también concluyó que la mayoría preferiría ganar menos dinero a verse privados de contar sobre ellos en las redes sociales.

Sin embargo, sigue sin estar claro el real motivo detrás: «No pudimos definir si las personas hablan de sí mismas por el placer que les da per se o porque se sienten satisfechos de tener una audiencia que los lea y escuche», admitió Tamir.

Fuente: LaRepublica.pe

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Viralizando a ciegas

19475-pablo_nerudaMe sucedió hace unos días: casi caigo en la trampa de viralizar la noticia de la muerte de Mandela. Un amigo me advirtió sobre la falsedad de la noticia, pobre Madiba. Revisamos varios periódicos del día y, efectivamente, era un hoax.

Esta mañana me volvió a pasar cuando estaba leyendo un texto ¡del curso de periodismo! El autor atribuía a Pablo Neruda un texto llamado «Muere lentamente». Es bueno pero me hacía ruido: no sonaba a Neruda. Así que antes de difundirlo lo guglié -pavada de neologismo- para cerciorarme, y fue así que me enteré de que el texto, que no pertenece a Neruda sino a la brasileña Martha Medeiros, circula desde hace años por Internet sin que nadie sea capaz de detener semejante bola de nieve. El poema comienza así:

«Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar…»

Desde la Fundación Pablo Neruda, que ha recibido numerosas consultas sobre esta cuestión, aseguran que «este poema y otros más se encuentran circulando en internet desde hace tiempo y no sabemos quién se los ha atribuido a Neruda, pero los nerudianos que hemos consultado no los conocen», afirma Adriana Valenzuela, bibliotecaria de la Fundación.

Pero no es sólo «Muere lentamente» el único «falso Neruda» que puede hallar en la red de redes. También se le suelen atribuir los poemas «Queda prohibido» -que se supone fue escrito por Alfredo Cuervo, escritor y periodista español- y «Nunca te quejes», cuyo autor ignora la Fundación.

No es la primera vez ni únicamente con el chileno que esto sucede. Anda dando vueltas por allí un texto atribuido a Borges, «Instantes», el que con sólo un ligero conocimiento de la obra del autor resulta imposible siquiera creer que lo hubiera escrito él. María Kodama, la viuda del escritor, lleva años aclarando que el texto es en realidad de la escritora estadounidense Nadine Stair.

Gabriel García Márquez es otra víctima de esta viralización de la ignorancia con el texto «La marioneta». Supuestamente el colombiano se despedía allí de sus amigos, tras saber que estaba enfermo de cáncer, un texto cuya cursilería casi lo mata en serio: «Lo que me puede matar es la vergüenza de que alguien crea que de verdad fui yo quien escribió una cosa tan cursi», afirmó.

Según el análisis sobre la cuestión que hace para el diario ABC Fernando Sáez, con quién coincidimos plenamente, «el fenómeno Internet, tan positivo y estimulante en tantos aspectos y tan dudoso en el origen de mucha de su información -fechas, sucesos, biografías y obras- está viviendo el feliz desparpajo del descontrol que da igual empuje al conocimiento que a la chapucería».

Volviendo al poema atribuido a Neruda, la poeta y novelista brasileña Martha Medeiros, autora del texto en cuestión y de numerosos libros, además de cronista de Zero Hora de Porto Alegre, reconoce que no sabe cómo empezó a circular en Internet ese poema «como si fuera de Neruda». Lo asombroso del caso es que esto no es una sorpresa para ella, ya que hay muchos textos suyos que figuran en la red como si fueran de otros autores, según comenta. Pero, según dice, tiene «humor suficiente para reirse de todo eso».

Si hicieramos un listado aquí de algunas reglas sobre las citas, la primera sería «¡verificá la fuente!».

Nada peor que dar algo por sentado con una sola fuente y además, difundirlo. Pero lamentablemente, y volviendo a Sáez, «son muchos los que creen que todo lo que encuentran en Internet es una verdad inapelable». Es decir, seguimos hablando de educación.

Fuente: ABC.es

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Homenaje de Google a Sendak

sendak

El doodle de hoy recuerda el 85° aniversario del natalicio de Maurice Bernard Sendak, ilustrador y escritor de literatura infantil estadounidense fallecido 8 de mayo de 2012.

Su obra más conocida, el álbum Donde viven los monstruos, fue publicado originalmente en 1963 y que sigue siendo un éxito de ventas en todo el mundo.

Fuente: Wikipedia

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La Fundación Sadosky y su propuesta para refundar la enseñanza de la computación

Creemos que es grave que se dejen de lado análisis tan serios y profundos como este, de gente que realmente sabe del tema, al momento de pensar sobre la necesidad de incluir la materia Computación -y sus variantes- en la escuela.

Entendemos que esto es así, ya que el documento plantea y propone exactamente lo contrario a lo que está sucediendo en la mayoría de los distritos del país: la materia Computación ha sido eliminada o reemplazada por otros espacios, o incluida en áreas como Educación Tecnológica, como es el caso en nuestra provincia de Santa Fe. La excepción aquí es la orientación específica, la única en la que se sostiene como espacio propio.

Que se ha preferido la opinión -y también las modas- de gurúes marketineros no es una novedad. Es tiempo de que hablen los que saben.

Cómo decimos siempre: que sea por los pibes.

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Usar la tecnología como extensión de las capacidades cognitivas

Todos los alumnos tienen una computadora, un celular o una tableta, pero la tecnología en el aula no es innovación por sí misma, ni produce una mejora en la calidad educativa de manera automática. Pensar las tecnologías digitales en el aula es un desafío que obliga a todos los involucrados a reconsiderar el por qué y el para qué del trabajo en las instituciones educativas. La información está siempre disponible.
El docente ya no tiene que ‘dictar clase’ transmitiendo sólo información. Es posible dedicar el tiempo en el aula para trabajar en los procesos de construcción del conocimiento, usando la información para seleccionar, analizar, contrastar, sacar conclusiones, comparar. Si bien se corre del rol de emisor, no por eso pierde su papel central. Es quien ayuda y acompaña a las nuevas generaciones a aprender a usar la tecnología como extensiones de las capacidades cognitivas, a construir un sentido crítico y ampliar las capacidades comunicativas.
Queremos alumnos que piensen, que sean creativos, que puedan expresarse usando las TIC en toda la variedad de formas posibles. Desmitificando, las tecnologías no son ni smart ni inteligentes, en todo caso esos adjetivos son para los usuarios de las tecnologías. Los docentes tienen que sacar a relucir su mejor ‘pasta de docente’ para crear, diseñar y aplicar actividades a través de las cuales, con el uso de las TIC, se pueda formar esta generación de usuarios críticos y pensantes. Actividades que desafíen a los alumnos a pensar de manera crítica. Porque, de existir, los ‘nativos digitales’ no nacen… sino que se hacen.
Fabio Tarasow, Coordinador Académico en PENT Proyecto Educación y Nuevas Tecnologías – FLACSO Argentina

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