La promesa de Amazon [de eliminar todo tipo de intermediación] se basa en dos estrategias retóricas que aman los solucionistas. La primera es la del «discurso de la innovación», que consiste en tratar a la innovación en general como buena en sí misma, más allá de sus consecuencias sociales o políticas. En definitiva, la innovación es progreso ¿y cómo puede ser malo el progreso? La segunda estrategia es el «discurso de las herramientas», que busca reformular cualquier debate sobre la tecnología para presentarlo como un debate sobre herramientas y, por extensión, sobre cómo esas herramientas podrían empoderar a los usuarios. Ambos discursos empobrecen nuestro debate sobre las tecnologías digitales; se debe reconocer a ambos tempranamente, y oponerles resistencia.
Evgeny Morozov, fragmento de «Los peligros de la mediación algorítmica», en «La locura del solucionismo tecnológico», Ed. Katz, Cap. 5
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A las tecnológicas no les interesa tu opinión ni tus problemas
Psafe, la compañía de servicios gratuitos de seguridad online, decidió discontinuar la actualización de su software antivirus para computadoras de escritorio. Esta medida fue decidida por la empresa de acuerdo a sus términos de uso, en forma unilateral e inconsulta.
«Vaya y consígase otro antivirus», es la consigna. No importa el problema que esto le provoque al usuario, justamente esa persona que está al otro lado de la línea y que confió en el producto para usarlo durante largo tiempo.
Usted dirá, «están en su derecho». O tal vez piense que después de todo, no es un problema. Sin embargo, imagine por un momento que todos los servicios que usted usa, al mismo tiempo y del mismo modo dejen de proveer soporte o discontinúen esos productos que usted usa. ¿Lo afectaría a usted de algún modo? ¿Se siente con ganas y conocimiento suficiente como para salir disparado a buscar los reemplazos?
Claro, no es la primera vez que sucede: nos hemos quedado en el pasado, de un golpe y sin aviso previo, sin Buzz, Wave o Reader, por citar ejemplos de otra empresa a la que suele no importarle a quién afectan estas decisiones, como lo es Google.
Días atrás mencionábamos el problema de la pérdida de datos a causa del error, y del deterioro y la obsolescencia de los soportes. Decisiones como las de Psafe son la otra pata del problema sobre el que se asienta la fragilidad de los sistemas: las empresas deciden qué les conviene o no, y el usuario debe adaptarse o perder.
Porque, según parece confirmarse, también para las empresas el eslabón más débil de la cadena es justamente, el usuario.
Ensayando algunas razones del porqué de los padres sindicalistas
En la entrada anterior, titulada Padres sindicalistas, publiqué una frase tomada de una entrevista al psicoanalista, ensayista y profesor universitario Massimo Recalcati en la que afirma, en el contexto de un pacto entre los padres y los profesores que se ha roto – ya no trabajan juntos en la educación de los jóvenes-, que los padres, en vez de apoyar el trabajo de los profesores, se han convertido en sindicalistas de sus propios hijos.
En uno de los debates que se abrió en las redes sociales al respecto de esta afirmación, un comentarista se preguntó las razones de semejante cambio. Me permití acercar algunas ideas: la injerencia de los padres en la escuela es un asunto complejo y tiene varias aristas. Creo que la principal es el escaso nivel de tolerancia a la frustración en el que vivimos, y los padres atraviesan la situación escolar como propia exposición y riesgo de fracaso. Otra de esas aristas es la desvalorización de las instituciones en general y la escolar en particular. Y hay más, seguramente.
En ese contexto, otro comentarista aportó el video a continuación, en el que Simon Sinek, escritor y motivador inglés, se refiere al cambio cultural que surge con la generación de los llamados Milenials, aquellos los nacidos a partir de 1984. Hay mucho para debatir al respecto, pero muchas de las características -que se aplican no sólo a los de esa generación, afirmo sin dudar- son parte del origen del problema.
¿Vivimos en la cultura de lo instantáneo, de la solución inmediata? ¿Es esa la causa? Son temas para debatir, creo, porque en ellos va el futuro de la educación.
Nuestro ser digital, en manos del error, el deterioro y la obsolescencia
Nicholas Negroponte fue el primero en hablar del ser digital para referirse a la inclinación de la humanidad por la «digitalización», es decir, esa mudanza desde un mundo de átomos a un mundo de bits, como él mismo refiere. En lo que tal vez no fue todo lo enfático que hubiera sido necesario, fue en prevenir que nuestro ser digital estaría en manos del error, el deterioro y la obsolescencia. Pero claro, eran tiempos esos de pensar en una era de optimismo.
A mediados de diciembre coincidimos en esta cuestión con la periodista Fernanda Sández: yo estaba repasando notas y escribiendo algunas entradas sobre el tema en el preciso momento en que me llega un correo electrónico suyo con algunas preguntas para su investigación, que ahora toma forma en el artículo «Internet que desaparece: el frágil destino del recuerdo digital», que se puede leer completo haciendo clic aquí.
La conclusión a la que llega la periodista es una que compartimos muchos preocupados por el tema:
Hoy, de hecho, investigadores de todo el mundo están tras un nuevo santo Grial: cómo salvar del eclipse a la memoria digital. Desde papel y tinta especialmente tratados hasta cintas magnéticas, láminas de cuarzo y hasta (asombroso) ADN humano, todo es un potencial candidato a reemplazar como soporte a lo que existe hoy. Mientras tanto, hasta un modesto papel parecería ser más fidedigno que el frágil código binario al que nos hemos acostumbrado a confiarle todo.
La buena noticia es que podemos tomar nuestras precauciones, como se explica en el artículo. Porque no todo está perdido: sólo hay que saber cómo guardarlo.
Sres. Jefes: No confundir accesibilidad con disponibilidad
El derecho a desconectarse fuera del horario de trabajo entra en vigor hoy en Francia (…) El dispositivo legislativo crea un derecho para los asalariados y una obligación para las grandes empresas, la de regular el uso de las tecnologías de la comunicación (mensajerías y correos electrónicos o teléfonos móviles) para garantizar el respeto del tiempo de descanso y de las vacaciones (…) En la Argentina, por ejemplo, el 64% de los empleados sigue conectado fuera de su horario laboral.
Fuente: Diario La Nación
La desinformación, riesgo del futuro
La difusión de noticias falsas está dominada por usuarios muy activos mientras que las noticias que desmienten los bulos tardan entre 10 y 20 horas más en ser compartidas. (…) La magnitud del fenómeno de los sitios web de noticias falsas ha puesto en alerta a muchas organizaciones mundiales como el Foro Económico Mundial, que ha incluido la desinformación digital entre los principales riesgos mundiales del futuro. Las otras amenazas son la crisis del agua, los principales fracasos financieros y la falta de adaptación al cambio climático.
Diario El País de España, en un artículo sobre el buscador de noticias falsas Hoaxy.
El futuro de la memoria digital
El volumen de datos digitales generados a nivel global es cada vez mayor y los soportes de almacenamiento se vuelven obsoletos, y por lo tanto inaccesibles en corto tiempo. ¿Qué podemos aprender de las civilizaciones antiguas que nos dejaron su legado en piedra? ¿Es posible usar cuarzo como soporte? ¿Por qué los centros de datos más importantes continúan usando cintas magnéticas? ¿Y si usáramos el ADN para guardar la información?
Las respuestas a estas preguntas son objeto y desvelo de los científicos. ¿El objetivo? La creación de soportes permanentes y herramientas que nos permitan navegar por ese océano de información, sin pérdidas de datos y en forma segura.
El siguiente documental explica cómo:
Contenidos recomendados:
– Obsolescencia y olvido
– Preservación de la información
– Pasado y presente sin futuro
Fuente: DOCUMENTALIA CIENCIA
Entrevista en S.O.S Sociedad: Los chicos y la tecnología
Hoy estuve invitado al programa “S.O.S. Sociedad”, conducido por la periodista Silvana Graziutti (FM AZ 92.7 de Rosario, viernes 19hs.) El tema convocante fue “Chicos y tecnología”, y algunas estrategias para una experiencia de provecho y sin riesgos, de las nuevas tecnologías.
Muchas gracias a Silvana por su amabilidad y buen trato.
Soluciones de Avast para el problema del ransomware
Se denomina ransomware a aquellos programas informáticos malintencionados que restringen el acceso a determinadas partes o archivos de un sistema, con el fin de pedir un rescate a cambio liberar el equipo afectado. Generalmente actúan cifrando los archivos del sistema operativo, inutilizando el dispositivo y obligando al usuario a pagar el rescate.
La firma desarrolladora de antivirus Avast presenta ahora una serie de herramientas que detectan virus de ransonware y desencriptan aquellos archivos que hubieran sido encriptados en el ataque. Estas herramientas, de descarga gratuita, se encuentran explicadas y disponibles en el sitio de Avast.
Facebook y el odio sin máscaras
Tal vez sea injusto centrar la cuestión planteada en el título únicamente en la red social Facebook, ya que podría afirmarse que todas y cada una de las redes sociales intermediadas por lo digital sufren en mayor o menor medida de los males que acarrea -y que no les son propios, debemos aclarar- la comunicación en el mundo virtual: odio, soberbia, ignorancia, ideas extraviadas y otras desgracias de la conducta humana surcan cada minuto las redes y es muy difícil -tal vez imposible-, relegarlas a un plano en que no nos afecten.
Evitar contactos indeseados o eliminar aquellos que ejercen violencia verbal o discriminación -que para el caso sería lo mismo-, podría ser la solución. Pero de todos modos estarán allí, imparables, imperturbables, listos para dar el zarpazo de su comentario hiriente, cargado de desprecio.
Más allá del troleo o el spam, acciones que difieren en su nivel de violencia pero no en el de intromisión, las redes sociales parecen ser el campo propicio para que seres frustrados, amargados y resentidos den rienda suelta a su verborragia violenta, no importa qué, quién, cómo y cuándo: allí estarán para contradecir, desprestigiar o insultar. Si es cierto que “eres lo que publicas en Twitter”, como afirma el creador de Million Dollar Homepage, Alex Tew, entonces las redes sociales no son más que un espejo deformado por la percepción que tenemos de nosotros mismos y de nuestra relación con los demás.
Tomemos por caso la siguiente situación, real, en Facebook: alguien da por cierta y reproduce una noticia con un titular absurdo sobre un personaje famoso, de gran prestigio pero no exento de actitudes polémicas. Por si no fuera suficiente el tenor del título para notarlo, con solo ingresar al sitio original se entiende que se trata de una broma cargada de ironía. Sin embargo ese alguien la publica como cierta, con un comentario muy negativo además. Y se suceden entonces una catarata de comentarios desagradables, ofensivos, despreciativos, sin que nadie ponga coto a la cuestión. Algún comentarista se anima a aclarar que es un chiste, pero parece no importar: el resto sigue igual, criticando. ¿Qué grado de locura nos afecta, como para descargar tanto odio en un comentario y además, sobre una noticia que es un fake?
Escriba usted, lector, una entrada o comentario con cierta ironía o humor, y de inmediato aparecerá un fundamentalista de la literalidad para caerle duramente con una crítica o cuestionamiento brutal.
Para el sociólogo Manuel Castells, «Internet permite la creación en red, más allá de una suma de individualidades». Seguramente será así cuando aquel espejo del que hablábamos sea no sólo claro, sino además uno en el que se refleje también el otro.
Si creatividad es la consigna, las redes serán, bien usadas, el modo de compartir aquello que logramos juntos.
En la foto, uno de los trabajos presentados por alumnos de Bellas Artes en la muestra de Proyecto I: un espejo con figuras dibujadas y la frase «Todos somos los otros».
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