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Una aproximación al impacto de la IA en la educación

Actualmente, nos encontramos en la era de la Inteligencia Artificial, la misma que está impactando diversos sectores, entre ellos el educativo. Ese impacto se evidencia en la necesidad de modificar procesos de enseñanza tradicionales y aun reinventarlos.

Uno de los objetivos del uso de este avance tecnológico sería el de contar con aprendizajes adaptativos y personalizados que permitan desarrollar estrategias para los alumnos e impartir conocimientos de forma eficaz y puntual, los que podrán ser implementados en sus futuros empleos. Estas habilidades se volverán trascendentales para los empleos del futuro debido al alto nivel de procesos automatizados que pueden llegar a existir. Un individuo que cuente con habilidades tecnológicas, pero también blandas (soft skills), será considerado más competente.

Lo cierto es que el tema genera mucha preocupación, no sólo en la escuela, porque hablamos de tecnologías generativas (rama de la inteligencia artificial que se enfoca en la generación de contenido original a partir de datos existentes) que están al alcance de todos y conllevan una infinidad de riesgos.

De todo esto hablamos en esta columna:

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de Mántaras: «Los modelos actuales de IA no son verdaderamente inteligentes»

En un episodio del canal de YouTube, «Inteligencia Artificial», entrevistaron a Ramón López de Mántaras, considerado uno de los pioneros de inteligencia artificial en España y una de las voces más respetadas del panorama internacional. Investigador emérito del CSIC, fundador del Instituto de Investigación en IA y galardonado con premios como el Nacional de Investigación o el Engelmore Award, nos ofrece una visión crítica y profunda sobre el estado actual de la IA.

El experto explica aquí por qué considera que los modelos actuales no son verdaderamente inteligentes, y habla del peligro real de la desinformación generada por IA, de la falta de sentido común en los algoritmos, y de la urgencia de regular esta tecnología.

Nuestor lectores podrán acordar o no con el especialista, pero se trata sin dudas de una voz y una mirada necesarias.

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La inteligencia artificial y la huella hídrica

En nuestra columna para el programa «De columnas y faroles» para Radio La Hormiga de Rosario, reflexionamos sobre la llamada «huella hídrica» en el uso de la IA y los modos en que consumimos.

La huella hídrica es un indicador del uso de agua dulce que hace referencia tanto a su uso directo como indirecto por parte de un consumidor o productor. El concepto se utiliza para medir el volumen total de agua que una empresa usa para producir bienes y servicios, o que un individuo o comunidad consuma.

Analizamos aqui una cuestión que se está debatiendo en los medios, acerca del uso del agua en los sistemas de generación de inteligencia artificial, lo que nos remite necesariamente al modo en que consumimos, ya que se trata de un problema que afecta a toda la actividad tecnológica en nuestras sociedades.

Escuchá nuestra columna sobre este contenido:


Crédito imagen:  Eurofins
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La serie ‘Adolescencia’ y una alerta ante el desconcierto adulto

Crédito imagen: Netflix

En mi columna sobre tecnologías, en esta ocasión hago un primer intento de reflexionar sobre un tema que está muy presente en los medios en estos días, y que está relacionado con la serie que se ha estrenado en la plataforma Netflix en este mes de marzo, que lleva por título «Adolescencia». La serie ha tenido una gran repercusión, decíamos, por el impacto que ha causado su temática. Me interesó reflexionar sobre el significado y de la importancia de tratar de entender cuál es el mensaje de la serie.

¿Qué tiene que ver esto con una columna sobre tecnología? Justamente, el eje de toda esta situación se explica a partir del uso de determinadas plataformas y de ciertos códigos que los adolescentes manejan en ellas. Pero lo particular y que realmente tiene un impacto profundo en aquellos que han visto la serie, es el desconcierto de los adultos frente a estos nuevos códigos.

Toda esta temática es una verdadera invitacióna reflexionar acerca de cuánto estamos entendiendo del mundo adolescente, sobre todo quienes tenemos algún tipo de intervención como es el caso de los docentes y de los padres de adolescentes.

Queda hecha la invitación a pensar entre todos.

Escuchá nuestra columna sobre este contenido:

Algunas referencias mencionadas en la columna:

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Un ‘viajero’ contra la obsolescencia

Crédito de la imagen: muckrock

Casi 50 años y 24 mil millones de kilómetros después, la tecnología detrás de las Voyager 1 y 2 sigue funcionando a la perfección, mientras continúan alejándose de la Tierra a una velocidad de 17 kilómetros por segundo.

La misión Voyager comenzó en 1977 con los lanzamientos de las sondas Voyager 1 y Voyager 2. Han sobrevolado los gigantes gaseosos de nuestro Sistema Solar, tomando fotografías y enviando datos. Y continúan aún hoy.

La computadora activa más antigua

Efectivamente, podría afirmarse que la computadora en funcionamiento más antigua no se encuentra en la Tierra sino en el espacio. En realidad, es probable que las computadoras a bordo de estas sondas son más antiguas que la fecha de lanzamiento en 1977, ya que lleva tiempo diseñar y construir una sonda espacial, y certificar que sus computadoras abordo son aptas para misión a encomendar.

El software original de control y análisis de las naves fue escrito en el lenguaje de programación Fortran 5 (más tarde transferido a Fortran 77) y aunque algunas partes del software todavía se encuentran en Fortran, otras han sido trasladadas al lenguaje C. Lo cierto es que el equipo de la Voyager tuvo que contratar hace unos años a un nuevo programador que tuviera experiencia en FORTRAN, en ocasión del retiro del programador original. Se trata del lenguaje de programación original instalado en estos equipos, que fuera desarrollado en 1957 por IBM y que continúa siendo usado por programadores científicos, de allí la dificultad en hallar especialistas.

Si bien por obvias razones el hardware no se ha actualizado desde que salió de la Tierra, el software sí se ha mantenido actualizado para cumplir con los nuevos requisitos de la misión. La NASA sigue en contacto con estas sondas, realizando investigaciones científicas ya fuera de la heliosfera.

¿Obsolescencia? ¿Qué es eso?

Las computadoras a bordo de las sondas Voyager tienen cada una 69,63 kilobytes de memoria en total. Eso es más o menos suficiente para almacenar un archivo jpeg de Internet promedio. Son capaces de ejecutar aproximadamente 81,000 instrucciones por segundo y transmitir sus datos a la Tierra a 160 bits por segundo. Los datos científicos de las sondas se codifican en antiguas máquinas de cinta digital de 8 pistas, bastante lejos de la unidad de estado sólido que usted, lector, utiliza actualmente su portátil, seguramente. Una vez que se han transmitido la información relevada a la Tierra, la nave sobrescribe los datos enteriores para almacenar las nuevas observaciones.

Cabe destacar que la NASA no necesita conservar sus viejas computadoras terrestres para recibir los datos que las sondas envían. La mayoría del equipo científico utiliza actualmente computadoras portátiles Mac. Sin embargo, en los inicios de la misión se utilizaban computadoras de escritorio con unidades de disquete de 8 pulgadas.

A raíz de la reducción de gastos que el gobierno implementó en los años ’70 en la NASA, para las Voyager se usó un sistema de mando informático (CCS) desarrollado originalmente para el programa Viking. El CCS es el principal responsable de coordinar los otros dos sistemas de a bordo, el sistema de datos de vuelo (FDS) y el sistema de control de actitud y articulación (AACS), de actuar según las instrucciones de la Tierra y de detectar problemas o averías, llegado el caso.

El FDS es responsable de registrar los datos científicos de los instrumentos de la sonda y transmitirlos. Fue diseñado internamente en la NASA debido a su exigencia, ya que debe transmitir sus datos a una frecuencia muy alta para garantizar que pueda llegar a la Tierra sin ninguna pérdida.

En un mercado como el nuestro, en el que el hardware se vuelve bastante rápidamente obsoleto, en las sondas Voyager lo ha hecho a un ritmo mucho más lento. Y continúa funcionando.

Es una excelente noticia que estas máquinas puedan funcionar casi 50 años. Es un cambio de perspectiva saber que las computadoras son capaces de alcanzar un nivel de resistencia tan alto, más allá de las exigencias del mercado y sus mandatos de rápida obsolescencia.

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Fuente: Muckrock.com

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