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Sociedad - 53. página

Tecnología y sociedad

Facebook y un riesgo por omisión

nornas fb

Desde hace varios días, junto con algunos colegas y contactos en Facebook estamos denunciando una página en esa red social sin obtener una respuesta satisfactoria hasta el momento.

Por medio de un contacto en común me llegó la queja de un usuario que alertaba sobre la existencia de una página en Facebook llamada «Jovencitas & Niñas Hermosas de 10 a 17 años». Según observó, dicha página consistiría en «una repugnante exhibición de niñas menores de edad que no sólo atenta con la dignidad de ellas sino que promovería la pederastía y la trata de menores entre otras cosas».

El usuario consideró apropiado denunciar la página, método establecido por Facebook para informar acerca de contenidos inapropiados u ofensivos en esa red social. Hecha la denuncia, todo lo que obtuvo por respuesta fue que para Facebook la mencionada página «no infringe nuestras normas comunitarias».

Al momento de escribir esto y luego de varias denuncias, sólo se mostraba en la página en cuestión una foto en la que se ve a una niña pequeña posando con un vestido de dos piezas, lo que a primera vista no constituiría infracción o delito. Pero no se trata de un usuario mostrando inocentemente sus fotos familiares, sino de un sitio que, a juzgar por el nombre mismo de la página, recolectaría y exhibiría fotos de menores.

La gran cantidad de usuarios enfadados que publican sus quejas y repudios en la propia página, podría ser considerada como una demostración de que las imágenes que se mostraban indignaron a muchos. Pero no a Facebook.

Yo me sumé a las denuncias y recibí la misma respuesta:

Hemos revisado tu denuncia (…) Gracias por tu interés en denunciar algo que consideras que infringe nuestras Normas comunitarias. Denuncias como la tuya tienen una función importante en convertir Facebook en un entorno seguro y acogedor. Hemos revisado la página que has denunciado (…) pero no infringe nuestras Normas comunitarias.

En las mencionadas Normas comunitarias, sólo se hace referencia directa a los menores en un párrafo que dice lo siguiente:

La política de Facebook prohíbe terminantemente que se comparta contenido pornográfico o cualquier otro contenido sexual en el que esté implicado un menor.

Esto significaría, en una primera lectura, que la infracción debe ser flagrante, explícita y directa, lo que implicaría que cualquier forma sutil o solapada de abuso o intento de él no sería tenido en cuenta. Si para Facebook no existen grados o sutilezas para este delito, como pareciera desprenderse de este texto, se trataría de una omisión que como tal corre el riesgo de convertirse en complicidad.

Facebook bloquea y elimina fotos y aun perfiles con un criterio difícil de comprender. El adecuado criterio que utiliza para eliminar fotos de desnudos o violencia parecería no aplicarse a temáticas que requieran de inteligencia o perspicacia a la hora de observar y evaluar.

Si esa tendencia a la literalidad no constituyera por si misma una limitación importante, queda la evidencia de la gran cantidad de denuncias que fueron hechas. ¿No alcanza eso para que consideren importante detenerse y evaluar con mayor profundidad la cuestión?

Parece ser que Facebook elimina velozmente aquello que ve, pero tendría enormes dificultades para leer entre líneas y ver que hay detrás de aquello que están mirando.

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Algo más sobre la ‘computadora de Aquímedes’

Días atrás publicábamos la conferencia de Christian Carman en TED, un apasionante relato sobre el modo en el que los detectives científicos develaron el enigma del llamado «Mecanismo de Anticitera» -llamado así por la isla griega en la que fue encontrado- o en modo más coloquial, la «computadora de Arquímedes».

Gracias al intercambio en las redes sociales con colegas, me encuentro ahora con dos videos a los que vale la pena prestar atención, muy interesantes.

El primero, un registro de la exhibición «The Antikythera Shipwreck: the Ship , the Treasures, the Mechanism», que tuvo lugar en el National Archaeological Museum en Atenas, Grecia. Se aprecian en él una cantidad de restos del naufragio que se hallaron junto con el mecanismo.

El segundo, muestra la construcción de una réplica completamente funcional del mecanismo con piezas de Lego, proyecto que fue patrocinado por Digital Science.

El llamado «Mecanismo de Anticitera» es el dispositivo científico más antiguo conocido, construido en Grecia alrededor del año 100 antes de Cristo. Fue recuperado de un naufragio en el año 1901, pero no fue sino hasta un siglo después que se logró comprender su propósito: se trata de un reloj astronómico que determina las posiciones de los cuerpos celestes con una precisión extraordinaria.

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Adalides de la privacidad

La privacidad nos protege del abuso de aquellos que están en el poder, incluso si no estamos haciendo nada malo en el momento de ser vigilados. (…) La privacidad es una necesidad humana básica.(…) Demasiadas personas describen el debate como ‘seguridad versus privacidad’. La verdadera encrucijada es libertad versus control. Tiranía, ya sea la que surge como amenaza exterior de un ataque como la de un escrutinio interno constante por parte de la autoridad, sigue siendo tiranía. La libertad requiere seguridad sin intromisión, seguridad con privacidad. Vigilancia policial indiscriminada es exactamente la definición de un estado policial. Por eso deberíamos ser todos adalides de la privacidad, aun cuando no tengamos nada que ocultar.
Bruce Schneier, experto en seguridad, en El Valor Eterno de la Privacidad.

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Je suis un être humain

Los fanatismos que más debemos temer son aquellos que pueden confundirse con la tolerancia.
Fernando Arrabal, escritor y cineasta español

leonard-de-vinci-homme-de-vitruveLuego de los atentados de esta semana en París, una nueva demostración de (des)inteligencia de la izquierda más extrema: justificar el asesinato a sangre fría de civiles con un discurso revisionista rebuscado y tendencioso.

Y una nueva demostración de (des)inteligencia de la derecha francesa: amenazar con la pena de muerte a gente que hace de la muerte un culto, recompensas incluidas.

Lo cierto es que no hay justificación para el asesinato. Lo contrario, justificarlo de algún modo, es correr un mal riesgo: dejar de decir por temor a las represalias.

Nada justifica la aniquilación del otro, de sus creencias, de sus convicciones, de su vida misma. Los argentinos tenemos 30.000 razones para nunca más pensar, como ya sucedió, que alguien merece ser aniquilado porque «algo habrá hecho». O sus variantes, como en este caso: «algo habrá creído» o «de algo se habrán burlado».

Déjenme creer en lo que yo quiera y reír de lo que me plazca. Y como alguien dijo, «puedo no estar de acuerdo con lo que digas, pero defenderé con mi vida tu derecho a decirlo».

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Desconectados con el debate

LN CI

Al momento de escribir estas líneas, el artículo titulado «(Des)Conectar Igualdad: un programa que inspiró elogios, pero hoy recibe críticas», escrito por Denise Rabin para La Nación, a escasas horas de ser publicado tiene más de 650 comentarios.

Si bien es cierto que es prácticamente imposible soslayar en los comentarios de artículos de este tenor la chicana política y la opinión tendenciosa -entreveradas con la buena fe de muchos-, soy de la opinión de que la cantidad de participantes indica en alguna medida lo poco que se debaten estas cosas.

Fui consultado por la periodista durante la investigación para el artículo y -más allá de ciertas reservas de mi parte con respecto al medio de origen en cuanto al abordaje de esta cuestión puntual- participé con la expectativa del debate que esto puede generar. Cómo le respondí a una colega que comentó el artículo en mi perfil de Facebook, creo que la nota tiene el valor de lo objetivo, desde que nos permitió hablar a quienes de un modo u otro vivimos la experiencia. No es el estado y tampoco son los ‘especialista’ quienes opinan, sino los trabajadores que cada día confrontan la situación en el aula.

En lo personal, escribí mi primera entrada al respecto de la entrega de notebooks en la escuela en marzo del año 2006, cuando el proyecto era parte de una idea global llamada OLPC (One computer per child), y ya iban saliendo a la luz algunas contradicciones que no habilitaban el optimismo.

Una de esas contradicciones, sobre las cuales hablo no sólo en el artículo en cuestión sino también en otros, es que el Plan Conectar Igualdad alcanza sólo a los alumnos de la escuela pública dejando afuera a los de la escuela privada, asumiendo que todas las escuelas privadas cuentan con sus propios recursos. Esta decisión ignora el hecho de que existen escuelas privadas confesionales o dependientes de otras instituciones en zonas de riesgo en las que los recursos apenas alcanzan. De este modo, se deja afuera de esta especie de «paraguas digital» a una gran porción del alumnado que supuestamente está favorecido por tener una computadora en su casa.

Esta situación generó un hecho para nada inocente: fue aprovechado por algunas poderosas editoriales escolares, que comenzaron a ofrecer a ciertas escuelas privadas con poder adquisitivo su propio modelo, las llamadas «aulas digitales».

Otra objeción de mi parte tiene que ver con la capacitación: si hacemos con la notebook lo mismo que con un libro o una calculadora, sin el valor agregado de la experimentación, la búsqueda, la innovación, la creatividad, entonces sólo cambió el formato y hubo una simple transferencia de lo analógico a lo digital. Pero para ello se requiere capacitación. Amplia, abarcativa, creativa, dinámica. Y presencial, desde ya.

Es innegable que la entrega de las máquinas, aun parcializada y con fallas, es siempre ventajosa. Puso el dispositivo en manos de los chicos, y eso siempre es un avance. Si era el dispositivo correcto y adecuado -no se fabrican más las netbook, ¿no hubiera sido conveniente entregar tablets?- es otra discusión. Lo importante es que las máquinas están y ayudan de alguna manera a cerrar la brecha digital, al menos en los sectores más postergados.

La pregunta entonces, es: ¿alcanza sólo con el aparato, o se necesita también un proyecto que le brinde contenido, que lo haga provechoso, con sentido? Alli, sin dudas, se encuentra la deuda fundamental del Plan.

La nota completa puede leerse haciendo clic en este link.

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