Acaban de entregarse en la Universidad de Harvard los premios «más esperados del universo científico», al decir del Dr. Diego Golombek [2]. Se trata de los Ig Nobel [3], galardón con el que los editores de Annals of Improbable Research [4] proponen «celebrar lo inusual, honrar lo imaginativo y estimular el interés de todos por la ciencia, la medicina, y la tecnología». La consigna: reír y luego pensar, nada menos.
En la ocasión, merecieron este premio improbable:
- Ig Nobel en Medicina: método para utilizar montañas rusas para que salgan de una vez los cálculos renales.
- Ig Nobel en Antropología: evidencia de que, en un zoo, los chimpancés imitan a los humanos tanto y tan bien como los humanos imitan a los chimpancés.
- Ig Nobel en Biología: demostración de que los expertos en vino pueden determinar por olfato la presencia de una única mosca en el vaso de vino.
- Ig Nobel en Química: medición del grado con que la saliva humana es un buen agente de limpieza para superficies sucias.
- Ig Nobel en Educación Médica: por la realización de una auto-colonoscopía.
- Ig Nobel en Literatura: demostración de que la mayoría de la gente que usa productos complejos no lee el manual de instrucciones.
- Ig Nobel en Nutrición: cálculo de que la ingesta calórica de una dieta caníbal es significativamente menor que la de otras dietas carnívoras.
- Ig Nobel en Paz: medición de la frecuencia, motivación y efectos de gritar e insultar mientras se conduce un automóvil.
- Ig Nobel en Medicina Reproductiva: por utilización de estampillas postales para determinar el funcionamiento correcto del órgano sexual masculino.
Puede sonar raro y estrafalario, pero suele deparar sorpresas –ganadores del IgNobel que fueron también galardonados con el formalísimo Nobel [5] por trabajos considerados más «serios»-, y aun por descubrimientos que, aun absurdos, logran finalmente cumplir con una función social [6]. Todo en nombre de la ciencia.
Fuentes:
– @DiegoGolombek [2]
– Improbable Research [4]
