Pero Epícteto renunciaba a demasiadas cosas, y yo no había tardado en darme cuenta de que nada era tan peligrosamente fácil como renunciar.
Marguerite Yourcenar, Memorias de Adriano, citado en Andamiada [1]
Pero Epícteto renunciaba a demasiadas cosas, y yo no había tardado en darme cuenta de que nada era tan peligrosamente fácil como renunciar.
Marguerite Yourcenar, Memorias de Adriano, citado en Andamiada [1]