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Archivo por meses: abril 2007

Los números de la blogsfera

Hoy publica Clarín una columna de Mariela Pol, Gerente de Universal McCann Interactive, que pone algunos números sobre la mesa acerca del fenómeno de la blogsfera, y como éste es observado desde el mundo del Márketing. Nos pareció interesante como para reproducirlo:

«La revolución digital está transformando drásticamente los hábitos de consumo y los canales de comunicación. Esta nueva era de comunicaciones abiertas, segmentadas y más directas, definen una etapa de nuevas oportunidades, pero hay que saber identificarlas. Para eso internet sirve mucho y basta un ejemplo para demostrarlo: hoy, el que no toma los comentarios negativos de sus usuarios como nuevas oportunidades de marketing, pierde.

Así lo demuestra un estudio desarrollado por Universal McCann y KnowledgeStorm. La investigación fue realizada en Estados Unidos, como mercado referente del avance tecnológico, y permitió medir el impacto de los medios emergentes. En esa comunidad virtual, los blogs (sitios web que recopilan textos/artículos cronológicamente) y el RSS (Real Simple Sindication ) son vistos como medios referentes.

El 53 % de los encuestados dijeron que los contenidos de un Blog influencian en la decisión de compra de tecnología. Y eso no es todo, en el ámbito familiar: el 80 % de la muestra (4.800 casos) son lectores de blogs, el 57% encuentra más creíble la información de los blogs que en los canales tradicionales de publicaciones, el 70% de compradores de tecnología recomienda información de blogs y más del 50% de los lectores de blogs dicen que no hay suficientes bloggers cubriendo temas de tecnología. Estos datos son fundamentales para poder invertir con eficiencia en los canales digitales.

Sólo el 31% de los encuestados utilizan RSS Feeds (herramientas que permiten la lectura de las notas a las que un usuario se suscribe), al contrario, todos aún siguen buscando información que los satisfaga.

En Argentina si bien las tecnologías como el RSS son incipientes, tenemos que conocerlas para basarnos en estas experiencias de mercados más avanzados, utilizarlas para beneficios de nuestras marcas y anticiparnos a las exigencias que trae esta nueva revolución digital, donde el blog y los contenidos diferenciados pueden resultar armas letales a la hora de construir una estrategia de comunicación publicitaria.

Según Comscore Media Metrix en nuestro país, sólo en el mes de Febrero de este año, el 60.8 % de total de la audiencia on line navega blogs de variadas temáticas. –

Fuente: Clarín.com

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Esto es todo lo que tenemos para decir sobre la propuesta para mejorar la blogsfera

Tim O’Reilly tiró la primera idea: postuló siete normas para regular la actividad de los bloggers, como una manera de buscar el desarrollo «responsable» de la blogósfera, el conjunto de bitácoras que ya suman más de 72 millones en toda la Web.

Dado que estamos de acuerdo con que se requiere de cierta regulación mínima, levanto del blog de Oscar Raúl Cardozo los siete puntos de la propuesta, resumidos:

1. Ser responsable de los comentarios que permites en tu blog, no sólo de tus propias palabras.
2. Etiquetar el nivel de tolerancia para comentarios abusivos.
3. Considerar la eliminación de todo comentario anónimo.
4. Evitar a los «trolls» (se llama así a las personas que dejan comentarios u otro tipo de participación que se limita a insultar, agredir o crear polémica).
5. Buscar la conversación fuera de Internet y hablar directamente o a través de un intermediario.
6. Denunciar a aquellos conocidos que tengan un mal comportamiento.
7. No decir en Internet lo que no se puede decir cara a cara.

Creo entender que aquí no se está hablando de oscuros intereses o del cercenamiento de libertades, como algunos quieren ver, ya que habla de conductas y decisiones con las que puede acordar o no el blogger, pero que a todas luces le pertenecen.

No se trata de censurar o restringir; se trata del respeto a la convivencia necesario para sacarle provecho al medio, en la más absoluta libertad. Si el visitante es capaz de entenderlo, bienvenida sea la participación, la discusión, el intercambio. Sino, dejenme poner las reglas de juego, decidiendo que me gusta y que no. En mi casa, yo al menos, hago eso…

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Nuestro homenaje al caido

Porque no se repita más un muerto en una manifestación popular…

El ángel de la bicicleta

Cambiamos ojos por cielo
sus palabras tan dulces, tan claras
cambiamos por truenos

Sacamos cuerpo, pusimos alas
y ahora vemos una bicicleta alada que viaja
por las esquinas del barrio, por calles
por las paredes de baños y cárceles
¡Bajen las armas
que aquí solo hay pibes comiendo!

Cambiamos fe por lágrimas
con qué libro se educó esta bestia
con saña y sin alma
Dejamos ir a un ángel
y nos queda esta mierda
que nos mata sin importarle
de dónde venimos, qué hacemos, qué pensamos
si somos obreros, curas o médicos
¡Bajen las armas
que aquí solo hay pibes comiendo!

Cambiamos buenas por malas
y al ángel de la bicicleta lo hicimos de lata
Felicidad por llanto
ni la vida ni la muerte se rinden
con sus cunas y sus cruces

Voy a cubrir tu lucha más que con flores
Voy a cuidar de tu bondad más que con plegarias
¡Bajen las armas
que aquí solo hay pibes comiendo!

Cambiamos ojos por cielo
sus palabras tan dulces, tan claras
cambiamos por truenos

Sacamos cuerpo, pusimos alas
y ahora vemos una bicicleta alada que viaja
por las esquinas del barrio, por calles
por las paredes de baños y cárceles
¡Bajen las armas
que aquí solo hay pibes comiendo!

Letra: León Gieco
Música: Luis Gurevich
Del álbum «Por Favor, Perdón y Gracias»

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Un paso adelante y dos atrás

Multicanal promociona, para todo el mes de Abril, la apertura de algunos canales premium abiertos (Movie City, por ejemplo). También aparecen MGM y CineMax, que no estaban en la grilla; no al menos en Rosario.

Ya tengo bastantes problemas con aceptar pagar un abono y comerme toda la publicidad que meten (local y de afuera), así que me niego a pagar canales premium sólo para ver más publicidad todavía.

Pero, fana de la tele como uno es, me dispuse a programar el artefacto para ver estos canales, al menos por un mes… de arriba.

Enciendo la tele. Encuentro el canal premium. ¿Que estaban dando?

«Infierno en la torre»

Andaaa!

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Nuestras Malvinas, nuestro recuerdo

Días atrás un veterano me dió esta etiqueta hecha por otros veteranos a cambio de un pequeño aporte a sus esfuerzos por no perderse y perder las Islas en el olvido.

Simboliza mi recuerdo para todos los que lucharon, para todos los veteranos: los que quedaron allá, los que no pudieron seguir acá, los que empezaron de nuevo, los que siguen.

Las Malvinas son Argentinas.

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Un país Cañas

La columna de hoy de Jorge Guinzburg en Clarín nos hermana un poco a todos en un anhelo común.

Un país Cañas

El viernes por la noche, cuando apagué el televisor, llamé a mi terapeuta por teléfono. Doctor —le dije—, necesito una sesión extra, mañana mismo.

El silencio del otro lado me permitió percibir su sorpresa por la hora, el fastidio de sólo pensar en abrir el consultorio un sábado y el temor por la urgencia del reclamo.

No se preocupe, estoy mejor que nunca —me apuré a aclarar para evitar las engorrosas preguntas como «¿Le pasó algo?» «¿Está deprimido?» «¿Quiere alguna receta?» Después de ponernos de acuerdo con el horario, corté.

Al día siguiente, ya en el consultorio, traté de aclararle el porqué de la premura.

Ayer —comencé—, viendo la semifinal del torneo de tenis de Key Biscaine entre Guillermo Cañas e Iván Ljuvicic me dije «quiero un país Cañas».

A pesar de su respetuoso silencio, supuse la carcajada para sus adentros y, antes de darle tiempo a replantearse por qué me había concedido esa sesión extra en lugar de estar caminando por Palermo, intenté explicar mi teoría.

¿Recuerda ese viejo juego de reunión —seguí— en el que todos deben adivinar cuál es el personaje elegido por alguno de los integrantes del grupo haciéndole preguntas? Uno plantea «si fuera un animal, cuál sería»; otro continúa «si fuera un auto»; otro, «una comida» y así hasta que alguien se da cuenta de quién se trata.

Su silencio me empujó a pensar que jamás había jugado a eso e, incluso, podía parecerle un poco tonto. Pensé entonces en explicarle que, aunque le pareciera mentira, el juego puede ser divertido, sobre todo si los integrantes del grupo aportan un poco de ingenio, pero preferí seguir con mi planteo inicial.

Inspirado en el juego —continué—, pensé en el país y me pregunté: «¿si la Argentina fuera una persona, cuál sería?»

Habrá quien piense en Einstein, otros en el Gordo Valor. ¿A usted quién se le ocurre, doctor?

No lo sé —respondió muy rápido, como para hacerme entender que no estaba dispuesto a prenderse en la propuesta lúdica.

Yo tampoco —seguí—, pero me encantaría poder decir Cañas.

Tal vez algunos no lo recuerden, pero hace tiempo, cuando Willy estaba llegando a los primeros lugares en el ranking de la ATP, una lesión en la muñeca lo postergó por mucho tiempo y, a su regreso, tuvo que volver a empezar. Después, cuando a fuerza de lucha volvió a encaramarse, fue castigado con una sanción por dópping. Fue bastante confuso porque, al parecer, el elemento prohibido se lo había entregado un médico en México que luego dijo no conocer a Cañas. El tenista argentino apeló la sanción, afrontando costosos honorarios de abogados a una edad en la que casi todos piensan en ahorrar lo que ganaron y prepararse para el retiro.

Varios testigos demostraron que Cañas había estado en el consultorio, pero la pena —en principio de dos años— se redujo muy poco y otra vez tuvo que empezar de nuevo. En muy poco tiempo avanzó mucho, hasta llegar a esta final.

El torneo termina hoy, a pesar de haber dejado en el camino ya a tres top ten, no sé si va a ser el campeón, pero a mi me hizo pensar en que lindo sería nuestra Argentina, un país Cañas.

No creerse nunca el mejor del mundo, pero pelear todo el tiempo para serlo.

Jamás bajar los brazos, no sentirse derrotado aun en el peor momento, confiando en sí mismo, sabiendo que sin un trabajo en equipo no se puede lograr nada. Imaginando que el mejor momento no fue ayer, puede ser mañana; tratando de aprender y corregir todos los días, con la convicción de que a cada nuevo logro le sucede un nuevo desafío. Afrontando cada reto con seriedad, pero con alegría; entendiendo que la única manera de superar a los otros es superándose a sí mismo y

No siga —interrumpió mi terapeuta—, yo también quiero un país Cañas. ¿Qué hay que hacer?

Tal vez —sugerí—, habría que empezar como él, pensando siempre que es posible.

Jorge Guinzburg

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