Saltar al contenido

Archivo por meses: febrero 2006

No cometamos los mismos errores

Y cuando vinieron por mi,
ya no quedaba nadie que alzara la voz
para defenderme.

La cuestión de las papeleras sobre el río Uruguay es una oportunidad única.

Los medios importantes sólo hacen crónicas del conflicto sin tomar partido. Los políticos toman posiciones ambiguas y contradictorias sospechosamente tibias. En el congreso parece que se discute en un clima de cosa cocinada -al menos es la impresión que tiene el observador externo.

La cuestión de las papeleras debe ser nuestra oportunidad.

Hemos recibido de las generaciones pasadas un país devastado por las malas políticas, la entrega espúria, el desprecio por el medio ambiente; en fin: un país al que no le importaron, salvo honrosas excepciones, las generaciones por venir.

La cuestión de las papeleras no puede dejar de ser nuestra oportunidad.

Oportunidad de reclamar un alto en el desmanejo de los recursos en aras del enriquecimiento de unos pocos. De impedir con medidas claras y valientes que mueran niños y ancianos sólo porque alguien se hizo el distraído. De observar atentamente alrededor y reclamar que se cuide el suelo, el agua, el aire para muchas generaciones más.

La entrega, la cobardía, el desinterés, la pereza mental, el abandono, la desidia, el interés sólo electoral, el mirar sin ver, el hacerse el distraído y mirar para otro lado, el esperar que otro haga lo que se debe hacer, la apatía, el desgano, la traición, la inacción son estigmas de una nación que no es, aunque debería.

La cuestión de las papeleras sobre el río Uruguay es una oportunidad única.

Oportunidad de que, de una vez por todas, todos demostremos que el futuro nos interesa.

Y un último pensamiento: si las papeleras no se instalan sobre el río Uruguay pero sí unos kilometros más arriba o más abajo sin resolver el peligro de la contaminación, igual nos vencieron, porque seguimos entregados al egoísmo y la dispersión.

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

"Hemos tenido especial cuidado en el tratamiento de los efluentes"

En medio del conflicto por las papeleras, y en un reportaje exclusivo para nuestro sitio, el magnate de la energía atómica Montgomery Burns afirmó además que, en materia de protección del medio ambiente, tanto él como los finlandeses y españoles saben exactamente de qué están hablando.

Sin embargo nuestros investigadores hallaron esta fotografía de la fauna zonal que, en exclusiva, mostramos a continuación.

blinky2.gif

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

8 grandes Windows 8

Los muchachos de Engadget hacen un resumen de las 8 (¡ocho!) versiones diferentes del Windows Vista. Dice así:

¿Alguna vez oyó el adagio «haga una cosa, hágala bien?». Pensamos que sería útil recordarlo en este momento, porque la confusión de los consumidores por ofrecer Windows Vista en 8 versiones diferentes podría ser un poco mucha. Esta es la lista:

Windows Starter 2007: Vista sin Aero, probablemente pensado para naciones en desarrollo.

Windows Vista Home Basic: Windows Vista Básico para su PC. Analogo al XP Home.

Windows Vista Home Basic N: Versión europea del mismo, pero sin el Media Player (debido a la cuestión antimonopolio contra MS en la Unión Europea).

Windows Vista Home Premium: Este es el que probablemente vayamos a tener todos. Tiene el Media Center funcionando, soporte para cable card, el home-media completo.

Windows Vista Business: Como XP Pro, pero Vista.

Windows Vista Business N: Como XP Pro, pero Vista, pero Euro.

Windows Vista Enterprise: Versión de negocios de Vista con numerosas aplicaciones para la empresa, como ordenador personal Virtual, cifrado de volumen, etc.

Windows Vista Ultimate: Amo ese nombre. Éste hace todo lo de arriba (y más); ¿qué más necesita usted saber? Esto es «Ultimate Windows»

En MS tienen claro que lo que mejor debe funcionar es el marketing. Si el producto funciona, ya se verá.

Ampliación del 21-02: Los chicos de MS bajaron todas las referencias a los ocho «sabores» (sic Engadget) aduciendo que se apuraron a publicar la info, y que esta era incompleta. Se asume entonces que serán más. Hagan sus apuestas…

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

Un cuarto de centavo por tus mails

Yahoo! y America Online intuyen que podrán combatir el spam cobrándoles a las empresas que envían correos masivos legítimos. La idea es que sus mensajes lleguen al buzón de los usuarios sin tener que esquivar filtros. El remitente deberán agregar un mensaje que informe que son legítimos, y así tendrá la garantía de que sus mensajes no serán filtrados.

El sistema busca que bancos, minoristas online y empresas puedan mantener una comunicación fluida con sus clientes. El precio sería de un cuarto de centavo por mensaje.

Quienes no quieran pagar podrán continuar enviando sus mensajes a los clientes de Yahoo! y AOL, pero deberán pasar por filtros.

Todo esto parece útil… para Yahoo! y AOL; útil para seguir facturando. Mientras tanto seguirá siendo preferible, como suele suceder, borrar el spam antes que pasarse la vida configurando filtros.

¿Para cuando una solución real, muchachos?

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

Este es nuestro IBSN

Aquí está. Nos sumamos al proyecto y ‘pasamos la pelota’.

Para leer sobre el proyecto y registrar tu blog, entrá desde aquí a la página del IBSN. Tomo algunos párrafos de allí como para introducir el tema:

El IBSN (Internet Blog Serial Number / Número de Serie de Blogs de Internet) nace el 2 de febrero de 2006, como respuesta a la negativa de la administración española para otorgar un número de ISSN (International Standard Serial Number / Número Internacional Normalizado de Publicaciones Seriadas) a las bitácoras de Internet.

El IBSN consta de diez cifras, e identifica los blogs de Internet.

Actualmente hay 553 IBSN registrados.

Coincido con Mariano Amartino en que el proyecto es interesante si se logra estandarizarlo.

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

Planetaria y panfletaria

Tal vez una de las caras más relevantes y fascinantes que mostrado la red en estos últimos tiempos, es la de ser el medio que más espontánea y velozmente ha respondido a cuestiones de alto impacto social.

Dos casos que están en la palestra en estos días son, el tema de las papeleras a nivel local, y la cuestión de las historietas danesas sobre el profeta Mahoma a nivel global. Por supuesto que no estamos comparando aquí ambos casos desde lo conceptual, porque no tienen ningún punto de contacto. Pero son dos ejemplos interesantes para plantear este aspecto que nos interesa tratar aquí: el de la difusión de confictos sociales a través de la red.

Sobre las historietas el sitio Zone-H.org, que hace un relevamiento de hackeos, informa que los ciberataques en protesta por lo que consideran una burla al profeta se han multiplicado contra sitios daneses.

La publicación de las ilustraciones conteniendo imágenes del profeta Mahoma desató en el mundo islámico una serie de ataques contra aproximadamente 600 de esos sitios, que sumados a ataques a sitios israelíes asi como orientales en general, suman cerca de mil.

Zone-H.org, que se define a si mismo como el observatorio independiente del cibercrimen, observó en los días recientes la actividad de las comunidades islámicas de hackers relacionadas con el asunto danés.

Se informa de ataques moderados, pero también dicen observar otros de tinte extremo, inclusive promoviendo un boicot contra los productos de aquel país. Zone-H.org publica además una larga lista de ejemplos de sitios hackeados. Incluso se menciona el caso de un cracker retirado de la actividad, que regresó para la ocasión escribiendo un mensaje al Primer Ministro dinamarqués.

Lo notable es que una vez más se utiliza el terreno digital para sostener campañas religiosas y también políticas, como lo es el caso de la campaña contra la instalación de las papeleras sobre el río Uruguay.

Si bien esta última no se esparce con la virulencia de la anterior ni utiliza sus discutibles métodos, también desata pasiones y entrecruza acusaciones, sospechas y opiniones, tanto a favor como en contra de la instalación de las mencionadas papeleras.

Hay sitios -muchos- hablando sobre el tema. Los hay que publican denuncias, como MultimediosPrisma.com. En Noalapapelera.com.ar, la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú proclama su oposición e informa sobre el estado del reclamo, entre otros aspectos de interés.

Circulan además mails con opiniones y comentarios; hay una cantidad de foros donde cientos de personas discuten el tema (prueben sino entrar, por ejemplo «foros + papeleras» en Google), y se le echa mano a cuanta herramienta digital se tenga al alcance para decir lo que se piensa, lo se sabe o se cree, a la mayor cantidad de gente posible, sumando adeptos, convenciendo a descreídos y a veces, lo que es grave, amenazando al que no piensa igual.

Lo particular y novedoso es la amplisima difusión que estas complejas cuestiones alcanzan gracias a la red. Lo paradójico es que se parece mucho a una democracia, y es usada aun hasta por quienes no tienen visos democráticos en sus acciones o pensamientos.

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

Todo el sistema es vulnerable

En un muy interesante y revelador análisis, el economista norteamericano Jeremy Rifkin plantea la inquietante pero real posibilidad de que toda la electrónica falle en su conjunto, y cuales serían sus nefastas consecuencias. A continuación transcribo la columna, que fué publicada en Clarín el último domingo.

Al mundo entero le preocupa la posibilidad de que Irán tenga armas nucleares. ¿Por qué? Lo que ahora saben nuestras autoridades políticas y estrategas militares —y la opinión pública ignora— es que una bomba nuclear desata una fuerza mucho más poderosa que la explosiva. Esa fuerza aumenta en capacidad destructiva en proporción directa a la extensión de la revolución de las comunicaciones globales.

En los últimos veinte años, los países industrializados del mundo integraron los avances en tecnología de chips, software y hardware de computación, y tecnología de telecomunicaciones para crear una compleja infraestructura electrónica para manejar los más mínimos detalles de la vida cotidiana.

¿Pero qué pasaría si todo chip de computadora, interruptor eléctrico y circuito que conecta y dirige nuestra economía se agotara de pronto en toda América del Norte o Europa, y todos al mismo tiempo? ¿Resulta imposible imaginarlo? Volvamos a 1962.

Los Estados Unidos hicieron explotar por primera vez una bomba nuclear en la atmósfera superior sobre el Océano Pacífico. Inesperadamente, los rayos gamma que provocó la explosión desencadenaron un impulso electromagnético que anuló luces, estaciones de radio, teléfonos y telecomunicaciones a más de 1.300 kilómetros de distancia, en Hawai.

Los funcionarios del Pentágono tomaron nota. El impulso electromagnético (EMP) se convirtió en algo temible en el ámbito militar, pero quedó relegado a la segunda línea de posibles amenazas que podrían enfrentar el país y el mundo.

Todo eso cambió luego de los atentados terroristas del 11 de septiembre contra el World Trace Center y el Pentágono. Los estrategas militares empezaron a preguntar qué pasaría si un régimen rebelde o un grupo de terroristas equiparan un misil Scud —algo que con toda facilidad puede comprarse en los mercados mundiales por unos cien mil dólares—, con un arma nuclear y lo hicieran detonar en la atmósfera superior sobre América del Norte o Europa. Los resultados serían catastróficos.

Un impulso electromagnético que llegara a la superficie de América del Norte o Europa a la velocidad de la luz podría destruir buena parte, o la totalidad, del equipo eléctrico, incluidos los transformadores gigantes que son la base de la red eléctrica. ¡Piénsenlo! Sin electricidad… la red eléctrica de todo un continente inutilizada. También quedarían arruinados los interruptores eléctricos que regulan el suministro de agua. Sin agua. Sin saneamiento. Los chips electrónicos y los circuitos de autos, ómnibus, camiones y trenes, también inutilizados. El tránsito se detendría de inmediato. Sin teléfonos, televisión ni radio… todo destruido. Los sistemas eléctricos que operan nuestros gasoductos y oleoductos. Sin combustible. Agotadas las computadoras, se detiene todo el flujo de información. Sólo hay alimentos para subsistir unas semanas. No hay forma de organizar una misión de rescate porque toda la maquinaria social está muerta.

¿Improbable? No lo es, según un informe detallado de una Comisión del Congreso de los Estados Unidos que evalúa la amenaza de un ataque con impulso electromagnético a los Estados Unidos. La comisión calificó el ataque de EMP «la amenaza del 11 de septiembre del futuro» y advirtió que, de desplomarse la red eléctrica, toda la infraestructura se caería. El resultado es que la sociedad podría retroceder cien años, hasta la era anterior a la electricidad.

Llevaría hasta dos años fabricar, enviar e instalar los grandes transformadores que constituyen la base de la red eléctrica… lo que supone dos años sin electricidad. ¡Inimaginable!

Hay que destacar que algunos especialistas, si bien coinciden en que un ataque con EMP sería catastrófico, consideran que no todo el equipo eléctrico quedaría destruido. Pero la verdad es que nadie lo sabe con certeza.

El punto es que el costado negativo de vivir en una civilización electrónica cada vez más compleja es que todo el sistema es más vulnerable a una completa devastación. Podríamos tratar de anticipar todas las amenazas posibles que plantea la creciente complejidad tecnológica de nuestra sociedad global. En eso residen las esperanzas de nuestras autoridades políticas. Ya se habla de acumular generadores de reserva, de hacer que el equipo sea más resistente, lo que también comprende el hardware militar, y de desplegar una defensa eficaz contra misiles balísticos ante la posibilidad de un ataque con EMP.

El problema es que, si bien la complejidad de la infraestructura de alta tecnología que creamos es visible, relativamente estable y cognoscible, las amenazas son en su mayor parte invisibles, inestables y tan variables como la imaginación de sus perpetradores. La única verdadera solución a la creciente complejización de la sociedad, producto de los avances tecnológicos, no es de naturaleza técnica sino psicológica y social.

Tenemos que empezar a analizar seriamente cómo modificar de manera radical el grado de conciencia de las personas para que el género humano pueda aprender a vivir en un planeta compartido. Eso exige visión, esperanza, empatía y paciencia, algo que parece estar agotándose en la humanidad.

Fuente: Clarin.com.ar

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo