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Todas las entradas de: Enrique - 3. página

Informático, docente y comunicador. Y explorador... de aprendizajes.

‘Europeos y chinos utilizan nuestros subproductos de la soja, pero sus plaguicidas quedan acá’

Quién esto afirma es Raúl Montenegro, biólogo ambientalista y activista argentino, uno de los más de cien entrevistados para “Pueblo Verde, La Pelicula”, un viaje documental por las principales provincias agrarias del país.

Escrita y dirigida por Sebastián Rodrigo Jaurs, y producida Amalia Florencia Herdt, la película propone un viaje hacia el  interior del modelo de producción de transgénicos y su abanderada, la soja genéticamente modificada.

El recorrido se inicia en Buenos Aires y visita Córdoba, Santiago del Estero, Chaco, Santa Fe y Entre Ríos. Médicos, ingenieros agrónomos, vecinos de los pueblos, profesores universitarios, integrantes de comunidades indígenas y campesinas, científicos, pequeños productores, cada uno aporta su testimonio y sus vivencias, construyendo un relato coral que crece en la diversidad.

¿Qué son los agronegocios?¿Qué es un transgénico? ¿Somos conscientes de qué es los que comemos? ¿Qué factores sociales, económicos y ambientales están en juego con este modelo de producción de alimentos? ¿Qué dicen las leyes y la justicia al respecto?¿Qué rol tomamos como ciudadanos? ¿Ejercemos nuestros derechos? Interrogantes que la películas plantea, dejando una puerta abierta para que el espectador se informe y decida en que tipo de país quiere vivir.

“Pueblo Verde, La Pelicula” se estrenó el 26 de Enero pasado en el cine Gaumont de la ciudad de Buenos Aires, y continuará su exhibición allí hasta el 1° de febrero. Esperamos su pronta llegada a las salas del interior del país.

Fuente: Página en Facebook

Documento sobre la contaminación con pesticidas en la cuenca Paraguay-Paraná

En el mes de julio pasado, como publicáramos en la oportunidad, se dio a conocer una investigación que encendió varias alarmas: la cuenca del río Paraná está altamente contaminada con herbicidas.

La investigación, realizada por los científicos argentinos M. Etchegoyen, A. Ronco, P. Almada, M. Abelando y D. Marino, del CONICET, se llevó a cabo entre los años 2011 y 2012.

El resultado fue publicado 4 años después por la revista Environmental Monitoring and Assessment, y desde el pasado día 17 de enero puede leerse en el sitio de Springer International Publishing (en inglés) haciendo clic aquí.

Resumiendo, los investigadores afirman que la utilización de plaguicidas en la región se ha incrementado un 900% en las dos últimas décadas, asociados con la introducción de los cultivos transgénicos y las técnicas de siembra directa. Se analizaron veintitrés compuestos pesticidas mediante cromatografía de gases. Los resultados indican una distribución generalizada pero variable en las concentraciones detectadas en toda la cuenca.

Todas las concentraciones detectadas en el agua superan las pautas recomendadas para la protección de la biota acuática. Y la conclusión a la que arriban no deja lugar a dudas: la actividad agrícola es el origen. Los pesticidas se transportan por los afluentes hasta el curso de agua principal, alterando la calidad del ecosistema acuático.

Fuente: Occurrence and fate of pesticides in the Argentine stretch of the Paraguay-Paraná basin

Reconocer y resistir

La promesa de Amazon [de eliminar todo tipo de intermediación] se basa en dos estrategias retóricas que aman los solucionistas. La primera es la del “discurso de la innovación”, que consiste en tratar a la innovación en general como buena en sí misma, más allá de sus consecuencias sociales o políticas. En definitiva, la innovación es progreso ¿y cómo puede ser malo el progreso? La segunda estrategia es el “discurso de las herramientas”, que busca reformular cualquier debate sobre la tecnología para presentarlo como un debate sobre herramientas y, por extensión, sobre cómo esas herramientas podrían empoderar a los usuarios. Ambos discursos empobrecen nuestro debate sobre las tecnologías digitales; se debe reconocer a ambos tempranamente, y oponerles resistencia.
Evgeny Morozov, fragmento de “Los peligros de la mediación algorítmica”, en “La locura del solucionismo tecnológico”, Ed. Katz, Cap. 5

A las tecnológicas no les interesa tu opinión ni tus problemas

Psafe, la compañía de servicios gratuitos de seguridad online, decidió discontinuar la actualización de su software antivirus para computadoras de escritorio. Esta medida fue decidida por la empresa de acuerdo a sus términos de uso, en forma unilateral e inconsulta.

“Vaya y consígase otro antivirus”, es la consigna. No importa el problema que esto le provoque al usuario, justamente esa persona que está al otro lado de la línea y que confió en el producto para usarlo durante largo tiempo.

Usted dirá, “están en su derecho”. O tal vez piense que después de todo, no es un problema. Sin embargo, imagine por un momento que todos los servicios que usted usa, al mismo tiempo y del mismo modo dejen de proveer soporte o discontinúen esos productos que usted usa. ¿Lo afectaría a usted de algún modo? ¿Se siente con ganas y conocimiento suficiente como para salir disparado a buscar los reemplazos?

Claro, no es la primera vez que sucede: nos hemos quedado en el pasado, de un golpe y sin aviso previo, sin Buzz, Wave o Reader, por citar ejemplos de otra empresa a la que suele no importarle a quién afectan estas decisiones, como lo es Google.

Días atrás mencionábamos el problema de la pérdida de datos a causa del error, y del deterioro y la obsolescencia de los soportes. Decisiones como las de Psafe son la otra pata del problema sobre el que se asienta la fragilidad de los sistemas: las empresas deciden qué les conviene o no, y el usuario debe adaptarse o perder.

Porque, según parece confirmarse, también para las empresas el eslabón más débil de la cadena es justamente, el usuario. 

Haciendo visible a un país invisible y envenenado

Están ahí. Aunque no los veamos, están ahí. Mejor dicho, tal vez estén todavía ahí justamente por eso: porque son invisibles. Porque ni siquiera sabemos que están. Sin embargo, nos acompañan cada día de nuestras vidas, desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir (…) una carga química tan ignorada como potencialmente peligrosa, y de la que ni siquiera los organismos de control parecerían tener demasiado control.

Así comienza la periodista y docente Fernanda Sández su libro “La Argentina fumigada. Agroquímicos, enfermedad y alimentos en un país envenenado”, que amablemente la autora me entregó en mano con una muy cálida dedicatoria.

Y parece ser cierto: lo único a la vista son las víctimas -muertos, intoxicados y olvidados de los que habla la autora-, mientras el perpetrador de tal crimen goza de la impunidad que brinda aquella invisibilidad gestionada por empresas, Estado y organismos de control. Mientras tanto, lo consumimos a diario.

En los últimos 20 años, el sector de los agroquímicos que se utilizan para producir lo que comemos y vestimos creció casi un mil por ciento. Este dato y otros igualmente llamativos y preocupantes fueron los disparadores de una investigación de varios años y cientos de kilómetros recorridos en busca de datos y testimonios. El resultado es este libro, que habla de realidades, consecuencias, intereses varios y negocios que se pagan con la salud de todos nosotros.

“La Argentina fumigada”, una edición de Editorial Planeta, se convierte así en una lectura necesaria para una indispensable toma de conciencia. Por nosotros, por nuestros hijos, por todos.

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