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En 1867 el autor francés Alexandre Dumas, de 65 años, posó para una serie de lo que se consideró fotos subidas de tono con Adah Menken, una actriz estadounidense mucho más joven que se rumoreaba que era su amante. En algunas ella parece en ropa interior y en otras está abrazada con Dumas.

alejandro dumas

Hubo escándalo cuando algunas de las fotos fueron publicadas, y Dumas fue a las cortes francesas para tratar de recuperarlas. Las cortes francesas dictaminaron que el “derecho a la privacidad” estaba por encima de los derechos de propiedad del fotógrafo y ordenó que las fotos fueran vendidas nuevamente a Dumas.

La de arriba es una de esas fotos. El resto también está… en internet.

Fuente: La Nación Tecnología.





word-fake-under-magnifying-lens-white-background-red-colored-font-concept-counterfeit-fake-duplicate-copy-work-products-29747193Bajo el título “Que no se rían de ti: consejos para detectar una noticia falsa”, Segu-Info publica una serie de recomendaciones a tener en cuenta antes de aceptar como verdadera una noticia o fotografía y difundirla como tal. La cuestión es así:

El fenómeno de la información falsa por Internet es tan viejo como la red misma y ha ido evolucionando con el discurrir del tiempo, perfeccionando el método y asimilando las nuevas formas de comunicación online. Aunque la forma más común de fake es la de una noticia que resulta ser falsa, también podemos encontrarnos con imágenes trucadas, vídeos de ficción pretendidamente reales y hasta publicaciones de Facebook apelando a nuestra solidaridad con alguna foto lastimera que conmueva lo suficiente como para provocar una reacción en quien la ve, generalmente un ‘me gusta’ o un retweet.

Antes, los fakes eran la punta del iceberg de una operación mucho más compleja de captación de perfiles de usuarios activos con fines comerciales, cuando no directamente una intento de estafa en toda regla. Ahora, una nueva moda juvenil llena de información falsa las búsquedas de Google y hasta las redes sociales más concurridas. Internet se está llenando de mentiras.

Entre tanto dato, ¿cómo hacer para no tragarnos las patrañas?

Por norma general, hemos sido tan crédulos que los engañadores cada vez se confían más y se esfuerzan menos. En la medida en que nuestra actitud vaya cambiando, descubriremos cuan fácil es detectar ciertas mentiras:

Comprueba la información

Hasta hace poco era suficiente acceder a los medios ‘serios’ para verificar si habían publicado la noticia. Pues bien, a estas alturas que los medios de comunicación se hagan eco de determinada información no es garantía de que hayan confirmado la procedencia y veracidad de la misma. Así que nada de darle el beneficio de la duda a medio alguno, tenga o no cabecera de largo recorrido y probada solvencia de credibilidad: la información en internet viaja muy rápido y los medios compiten para dar la noticia antes que nadie, por lo que las prisas les lleva en ocasiones a publicar apresuradamente. En Internet, la mejor fuente es la que acierta, ya provenga de un medio convencional, de un tweet o de un blog de medio pelo.

Comparador de fotografías

Entra en Google Imágenes y busca la fotografía sospechosa por URL. Si ves la misma foto que dicen fue tomada ayer pero publicada en otra información de hace años, no sigas investigando: ya estamos ante un fake.

Hay fuentes y fuentes

No se trata de no creer en nada, sino de dudar mínimamente para activar el sentido crítico, que es un sano ejercicio aplicable no solo a Internet. Ahora bien, si la noticia proviene de fuentes como El Mundo Today o la revista The Onion, no dudes: son medios satíricos que publican con apariencia de noticia real auténticas genialidades del humor y por tanto serán con toda seguridad noticias falsas.

Una nueva moda

Ya hay una nueva moda de Internet: saturar el medio con informaciones falsas en blogs, redes sociales, correo electrónico y hasta por Whatsapp o Line; como broma, para pasar el rato. Así que habrá que estar atentos.

Fuente: Segu-Info





Si no estás pagando por algo, no eres el cliente; tu eres el producto que está siendo vendido.
Andrew Lewis. Citado en el sitio de Collusion.

Instagram es una aplicación gratuita para compartir fotos, con la que sus usuarios pueden aplicar efectos fotográficos como filtros, marcos y colores retro y vintage, y luego compartir esas fotografías en redes sociales como Facebook, Twitter, Tumblr y Flickr. La característica distintiva de la aplicación es que le coloca a las fotos un formato que recuerda a la Kodak Instamatic y las cámaras Polaroid.

En abril pasado se anunció que Facebook compró Instagram. Demostrando una vez más que entiende perfectamente la diferencia entre aquello que es “gratuito” y lo que es “sin costo”, la empresa de Zuckerberg modificó las normas de privacidad para quedarse gratuitamente con todo lo que el usuario publica y disponer de ello a discreción, aprovechando los gustos de sus usuarios para venderlos al mejor postor. Esto es, ofrecer un servicio gratuito pero al costo de nuestra privacidad.

En las nuevas normas, que entrarán en vigencia a partir del próximo 16 de enero, Instagram compele al usuario a estar de acuerdo con la comercialización de su alias, gustos, fotos y cualquier cosa que haga, con el fin de usarlo para contenidos de pagos esponsorizados o promociones. Por supuesto, sin brindarle ningún tipo de compensación. La opción en contrario es, claro, darle de baja a la cuenta.

Un punto procupante, si es que más se pudiera estarlo, es que el sistema no hace distinción de la edad del usuario o de los fotografiados. Todos quedan a merced de Instagram. Aun los menores.

Facebook pagó mil millones de dólares por la compra de Instagram. Ahora es esta última, a través de su blog, la que avisa a sus cien millones de usuarios de los cambios que se efectuarán. Entre los motivos esgrimidos en la nota está una “mejor gestión del spam” y un mejor aprovechamiento de la información de ambas redes.

Una paradoja: los usuarios de Facebook tuvieron oportunidad de votar estas normas, pero solo lo hizo el 0,05%, es decir, medio millón entre más de mil millones de usuarios.

Las nuevas normas permiten a Instagram el uso de las fotos de niños, quienes se pueden dar de alta a partir de los 13 años, para campañas de marketing o de publicidad, así como el aprovechamiento de los contenidos y de sus gustos. Al momento de dar el alta a un menor de 18 años, Instagram da por entendido que al menos un padre o tutor del chico está de acuerdo en el uso de sus contenidos para marketing. También advierte que no asegura la identificación de servicios de pago o contenidos esponsorizados.

“Facebook ve a los adolescentes como minas de oro”, manifestó Jeffrey Chester, director ejecutivo del Centro para la Democracia Digital. La organización se apresta a presionar a la Comisión Federal de Comercio (FTC) para forzarla a que implante políticas que protejan la privacidad de los menores.

Fuente: Diario El Pais





Teletrabajo Glocal es un programa de radio sobre teletrabajo. Como lo explican sus creadoras, el nombre del programa refiere a que ahora el trabajo es local pero con oportunidad global.

El envío, una producción de Torres de Teletrabajo, es conducido por Sol Pinck, con quién tuvimos una amable conversación vía Skype que quedó registrada para la emisión 19 del ciclo. La convocatoria fue para hablar sobre nuestro proyecto de radio on line, pero derivó luego por extensión hacia cuestiones más puntuales de las actividades en internet, como la seguridad de los datos personales, entre otros temas.

A continuación, el audio en dos partes. En la primera, la conversación giró en torno de nuestro proyecto de radio on line. En la segunda abordamos el tema de la seguridad:


Entrevista, Primera parteBajar


Entrevista, Segunda parteBajar

Nuestro agradecimiento a Sol y sus colaboradores por el espacio para hablar de nuestros proyectos. Ha sido un gusto compartir nuestras experiencias con la audiencia de su programa.

¡Muchas gracias!





No, no es una frase de alguna película famosa -sería de terror, por cierto-, aunque sí podría ser la letra de la canción que Google está tocando en estos días como banda de sonido de la presentación de GDrive, el nuevo servicio de almacenamiento masivo que ofrece el gigante de internet. Simplemente, se me ocurrió al leer algunos comentarios y post al respecto de lo que GDrive ofrece -y reclama- al usuario de su servicio.

Ya nos viene advirtiendo Richard Stallman, el padre del software libre, desde que se comenzó a hablar de “alojar en la nube”:

La nube es peor que la estupidez, ya que es una pérdida del control de los datos.

Stallman es un poco fundamentalista en este sentido, y está bien, creo que debe serlo por su lugar fundante en toda esta discusión. Yo no lo soy… tanto, pero creo humildemente que cae de maduro que esto es parte del “fabuloso mecanismo de control social”, como refiere Diego Levis al hablar de Facebook. Aquí podría aplicarse la misma verdad intrínseca.

En las condiciones de servicio de Google, la empresa le advierte al potencial usuario -y digo “potencial” porque debería leerlo ANTES de aceptar cualquier cosa… Usted, lector, ¿lo leyó?:

Cuando suba o de otro modo envíe contenido a nuestros Servicios, otorgará a Google (y a aquellos con quienes trabajamos) una licencia internacional para utilizar, alojar, almacenar, reproducir, modificar, crear obras derivadas (como las traducciones, adaptaciones o modificaciones que hacemos para que su contenido funcione mejor con nuestros Servicios), comunicar, publicar, ejecutar públicamente y distribuir dicho contenido. Los derechos que usted otorga en esta licencia son para el objetivo limitado de operar, promocionar y mejorar nuestros Servicios, y para desarrollar otros nuevos. Esta licencia subsistirá aún cuando usted deje de utilizar nuestros Servicios (por ejemplo, de una empresa que usted haya agregado a Google Maps). (…) Asegúrese de tener los derechos necesarios para otorgarnos esta licencia para cualquier contenido que envíe a nuestros Servicios.

Confieso que estuve tentado de buscar frases del estilo “estás al horno, flaco” en el resto del texto, pero como es obvio hubiera sido una redundancia. Es un coloquialismo innecesario porque al usuario ya lo engancharon para todo el viaje, siguiendo con las expresiones de la popular. Todo lo que el usuario haya subido o suba en el futuro les pertenece. Para un uso limitado, según dicen, pero les pertenece. La pregunta que surge es ¿quién pone esos límites? Pero ya será tarde.

Usted y yo sabemos qué cosas hemos guardado en nuestra computadora de nuestra casa o de la oficina. Sabemos cuando borrarlo y, por regla general, nadie más que nosotros accede a la información almacenada en nuestra computadora. Pero sin dudas requiere un “acto de fe” de nuestra parte creer que “ellos” -usted que leyó “El Eternauta”, implique- velarán por nuestra información y no van a usarla, y ni siquiera nos espiarán para ver que hacemos.

¿Quién maneja el botón de encendido -y apagado- de la computadora de Mr. Google?

Por mi parte, y reconociendo los beneficios de un sistema de este tipo, sólo lo usaré para cuestiones ligeras, como algún práctico de los alumnos o información sin mayores consecuencias. Y explicando los riesgos.

En lo profundo de mis convicciones, confieso, creo que nos siguen cambiando oro por baratijas.





Hoy voy a hablar sobre piratería y música. ¿Que es la piratería? Piratería es el acto de robar el trabajo de artista sin ninguna intención de pagar por él. No estoy hablando acerca de un software al estilo Napster. Estoy hablando sobre los contratos de grabación de los principales sellos discográficos.
(Courtney Love, en su famoso discurso dado hace ya más de 10 años en la “Digital Hollywood Online Entertainment Conference”. Citado en derechoaleer.org)





Semana complicada, la pasada. Veamos: protesta contra SOPA/PIPA, cierre de Megaupload, contraataque de Anonymous, marcha atrás con las controvertidas leyes, las redes sociales estallan a favor y en contra.

Si bien los actores/soldados de esta batalla niegan una relación directa entre estos hechos, lo cierto es que todas giran en torno a un debate con visos de una 3ra. guerra mundial, pero digital: derechos de autor versus libertad de expresión en la red de redes.

A este respecto, BBC Mundo reunió a algunos especialistas para que analicen estos sucesos y nos digan qué es lo que podemos esperar a futuro. A continuación, hacemos una síntesis de los párrafos más destacados de estas opiniones, las que se pueden leer completas haciendo clic aquí.

(…) Resulta que el dinero que ahorran quienes bajan música, libros o películas gratis está cayendo silenciosamente en manos de grandes corporaciones tecnológicas. Servicios de hosting o alojamiento en línea les pagan a los usuarios para que suban a la red los archivos más populares y cobran por garantizar una descarga más rápida. Gigantes de las búsquedas ganan miles de millones por concepto de la publicidad en línea, y las búsquedas sobre películas y música ilegal gratis son un gran generador de tráfico. Los proveedores de banda ancha les cobran a sus usuarios por todo el ancho de banda extra que consuman bajando material gratis. La industria de publicidad en internet gana comisiones de la publicidad en sitios piratas y algunas marcas llegan a una gran audiencia de manera barata. Esta es la economía pirata escondida de internet. Buena parte de las compañías de internet que se benefician de esto aseguran de manera rutinaria que no apoyan la piratería. Puede que sean sinceros. Pero al mismo tiempo se oponen de manera sistemática a cualquier medida nueva para enfrentarse a ella y no ofrecen ninguna alternativa efectiva propia. (…) Pero si queremos una economía digital que funcione, los grandes jugadores en la internet tienen que deshacerse de su adicción al dinero que llega de la piratería.
(Geoff Taylor, director del BPI, el órgano comercial que representa la industria discográfica británica)

En vez de intentar de manera agresiva de eliminar la piratería con leyes y alienar a los consumidores, un enfoque mucho mejor es analizar por qué muchas personas comparten material protegido por los derechos de autor. En gran parte, la piratería se puede interpretar como una señal de mercadeo. (..) La piratería siempre permanecerá, pero si las industrias del entretenimiento son suficientemente inteligentes, entonces proveerán eventualmente servicios que vuelvan las descargas no autorizadas obsoletas para las mayoría de personas. (…) Lo que el público quiere es un mejor servicio y mayor disponibilidad a un precio justo.
(Ernesto, coeditor del blog Torrentfreak.com)

En la era digital, nuestro sistema actual de derechos de autor no está dando resultado en cuanto a sus objetivos. Creo que deberíamos combatir la piratería. Pero se está volviendo cada vez más difícil hacer respetar los derechos de autor legalmente, y la aplicación es sólo un lado de la moneda. (…) Hay cantidades de ideas potenciales sobre nuevos sistemas de reconocimiento y recompensa, pero muy frecuentemente no funcionan gracias a leyes rígidas y ‘predigitales’. (…) En general, he sido clara con que necesitamos volver a los principios básicos y situar a los artistas en el centro de las leyes sobre los derechos de autor. Necesitamos asegurar que el acceso a internet sea tan extendido como sea posible. Y necesitamos manejar la piratería desde ambos ángulos. La piratería no será minimizada hasta cuando se aumente la cantidad de contenido legalmente disponible.
(Neelie Kroes, vicepresidenta de la Comisión Europea y responsable de los temas relacionados con la Agenda Digital)

Las acciones de casi todos los involucrados en este conflicto han sido verdaderamente intransigentes. A corto plazo, es tiempo de hablar y detener esta guerra de argumentos. Los actores no han estado abiertos a discutir, pero eso es precisamente lo que se necesita. A largo plazo, las industrias creativas deben enfocarse en nuevos modelos de negocio que sean sostenibles en la era digital. Los gobiernos pueden apoyar la investigación y el desarrollo de estas innovaciones. De manera más general, todos los involucrados tienen que entender que la libertad de expresión y los derechos de autor no pueden entenderse como temas individuales. Ambos son parte de una ecología mayor de políticas que tienen interacciones significativas. Es tentador afirmar que la libertad de expresión prima sobre todos los otros valores e intereses, pero la evidencia que tenemos justo en frente de nosotros es que la libertad de expresión está siendo erosionada por preocupaciones de derechos de autor, responsabilidad legal, privacidad y protección de datos, seguridad pública y otros temas. Tener posturas políticas unidimensionales podría afectar el futuro de internet.
(William Dutton, profesor de estudios de internet en el Instituto de Internet de Oxford)

Fuente: BBC Mundo





Si bien es cierto que la desaparición de Megaupload deja un hueco considerable en los canales de distribución de contenido, el Internet de la gente ha demostrado desde su concepción que los caminos alternativos existen y si no, se crean.
(Alan Lazalde, en Alt1040)





Lamar Smith, quien presentó el proyecto de ley S.O.P.A. (Stop Online Piracy Act) el 26 de octubre del año pasado, publicó un comunicado en el que anuncia el retiro del proyecto hasta lograr un mayor consenso en relación a lo que él define como “la piratería en internet”.

El comunicado dice, entre otras cosas:

He escuchado las críticas y tomo muy en serio su preocupación con relación a la legislación para abordar el problema de la piratería en internet. Es claro que necesitamos revisar nuestros puntos de vista en cómo se debe combatir el problema de ladrones que roban y venden las invenciones y productos estadounidenses.

Más adelante asegura que:

La retroalimentación de todas las organizaciones e individuos que tienen una opinión honesta y diferente a la nuestra es bienvenida.

Finalmente, el anuncio en cuestión:

La legislación se será pospuesta hasta encontrar un mayor consenso en qué debería ser la solución.

Entre quienes, como y cuando se logrará dicho consenso está por verse. Por lo pronto, queda claro que han tomado nota de la presión que los usuarios, todos y en conjunto, pueden ejercer en defensa de sus derechos. Pero no hay que fiarse: es sólo una batalla ganada. La guerra continúa.

Fuente: Alt1040





Creo que el término ‘propiedad’ no es más que un membrete usado por analogía en el mundo de las ideas, las cuales no son objetos “apropiables”. (…) El derecho de propiedad (…) no surgió como una recompensa por el esfuerzo hecho por una persona determinada. Es una institución que surge para resolver el dilema entre escasez de recursos y la infinidad de fines humanos que satisfacer con ellos.
(Aparicio Caicedo, editor de Tartufocracia.com)





La piratería no es un problema real. A mi modo de ver, no hay ninguna necesidad de ningún tipo de legislación. Como editor, tengo una experiencia muy profunda en este tema, y el hecho es que la piratería no es un problema significativo. Sí, hay gente que está pirateando mis libros, hay personas compartiendo enlaces a sitios en los que pueden ser descargados. Pero la gran mayoría de los clientes están dispuestos a pagar si el producto está ampliamente disponible y el precio es justo. Si tienes una relación con tus clientes, y ellos saben que estás haciendo lo correcto, te apoyarán.
Las personas que están pirateando son probablemente personas que, para empezar, nunca te habrían dado ni un centavo. La piratería sirve a personas en los márgenes del mercado que no están siendo adecuadamente atendidos por los mercados legales. Francamente, si la gente en Rumanía puede descargarse mis libros y disfrutar de ellos, mejor para ellos. En cualquier caso no me iban a pagar.
(Tim O’Reilly, autor, editor e impulsor de los movimientos de software libre y código abierto. Leído en el blog de Enrique Dans)





La inteligencia humana es limitada, pero la estupidez no tiene límites.
(Leído en la Revista Humo(r) en aquellos lejanos ’70)

Resulta que un fotógrafo llamado D.J. Shulte tomó una bella fotografia de un paisaje bucólico. Resulta también que a los cráneos que diseñaron el sitio web de Lamar Smith, principal propulsor de la ley SOPA, se les ocurrió que podían usar esa foto sin siquiera preguntar. Vaya paradoja: si la ley SOPA estuviera vigente, habría bastado con una denuncia del fotógrafo propietario de los derechos de propiedad intelectual para clausurar el sitio de Lamar Smith.

Según informa hoy DiarioTi, si bien Shulte no realizó la denuncia formal por este acto de piratería perpetrado por Smith, en declaraciones al blog Vice Beta condenó el hecho de que la fotografía en cuestión fuese usada como fondo de una imagen del sitio del congresista sin haber pagado por su uso y sin al menos mencionar el nombre del fotógrafo.

Este caso inspiró a los autores de Vice Beta a lanzar una iniciativa titulada “Cacería de Hipócritas de SOPA”, con la que buscan detectar violaciones similares por parte de los otros 31 impulsores del controvertido proyecto de ley.

Es lo que llamaríamos “una cucharada de su propio veneno”.





A propósito de la amenaza de la ley S.O.P.A, la experiencia de Hernán Casciari con la industria, contada en TEDxRíodelaPlata, es sumamente ilustrativa. Su hartazgo terminó cuando, según sus palabras, “mando a cagar” a los intermediarios.

Que lo disfruten!

Hallado en derechoaleer.org.





Yo auguraría a los artistas y escritores argentinos una prosperidad mayor que la que les va a importar esta ley, si todos los argentinos supiesen leer y escribir; si todos tuvieran necesidad intelectual de poseer en su casa una pequeña biblioteca.
(Enrique Dickmann, en ocasión de su discurso parlamentario en la sanción de la ley 11.723 de Propiedad Intelectual, en 1933. Leído en derechoaleer.org)





El Departamento de Estado esta fuertemente comprometido con que la libertad en el internet y la protección a los derechos de propiedad intelectual en el internet avancen. De hecho, ambas prioridades son consistentes. No hay contradicción entre la protección de derechos de propiedad intelectual y la protección de la expresión en el Internet. El Internet ofrece una oportunidad tremenda para creadores e inventores, pero esa promesa no se cumplirá al menos que las reglas del copyright y las marcas registradas se apliquen. La ley es esencial para ambas, la libertad de expresión y la protección de propiedad intelectual, que estan firmemente integradas a la política y la ley de Estados Unidos.
(Hillary Clinton, ex primera dama, actual Secretaria de Estado de los EE.UU. y abogada especializada en propiedad intelectual y patentes. Citada por ATL1040)













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