Ayer se publicó en Clarin.com un artículo firmado por Mariana Nisebe, en el que se analizan informes de diferentes entidades sobre los hábitos nuestros de cada día que afectan gravemente al recurso más preciado. El artículo comienza presentando cifras que muestran una realidad alarmante. Por ejemplo:

  • Según la ONU, para el año 2025 la demanda de agua potable será del 56% más que el suministro.
  • Según la Organización Mundial de la Salud al menos 25 mil personas mueren cada día en el mundo por causas derivadas de su consumo.

El 97% del agua del mundo es salada y sólo 3% de su volumen es dulce. De ese 3%, sólo un 1% se encuentra en estado líquido y es potable. Es claro que el derroche y la contaminación son los problemas a resolver. Pero también nuestra forma de manejar los desechos caseros puede evitar convertirlos en enemigos mortales del agua pura. En el informe mencionado se habla de tres de esos desechos habituales en muchos hogares:

  • El aceite comestible es difícilmente biodegradable y, tanto el de girasol, el de soja, el de oliva o el de maíz, forman en los ríos una película difícil de eliminar que afecta a su capacidad de intercambio de oxígeno y altera el ecosistema. Con el tratamiento adecuado, el aceite usado puede convertirse en jabón, fertilizantes y hasta combustible para los vehículos diesel. “Actualmente el aceite vegetal usado y contaminado no apto para el uso en alimentación, es arrojado al medio ambiente, con la consiguiente contaminación. Un litro de aceite (de cocina) contamina 1.000 litros de agua”, según un trabajo publicado por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial.

    Lo que se recomienda es ponerlo en una botella de plástico, cerrarla y llevarla a un lugar dónde se pueda tratar (se puede consultar en http://www.rba-oil.com.ar), hacer jabón en casa o, como último recurso, colocar la botella con la basura orgánica. Se puede concultar tambien con la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. En cuanto al aceite usado de motor, no debe ser vertido en la tierra o en las alcantarillas cuando se cambia en el auto. Los hidrocarburos saturados que contiene no son biodegradables: en el mar el tiempo de eliminación de un hidrocarburo puede ser de 10 a 15 años. El plomo, cadmio o manganeso, son algunos de los metales que pueden estar incluidos. Si el aceite de motor usado se arroja a la tierra, destruye el humus vegetal y acaba con la fertilidad del suelo; y si llega al agua, directamente o por el alcantarillado, produce una película impermeable, que al impedir la adecuada oxigenación puede asfixiar a los seres vivos que habitan allí. Se estima que un litro de lubricante contamina nada menos que un millón de litros de agua, que equivale al consumo de una persona a lo largo de 14 años.

  • Una colilla de cigarrillo contamina 50 litros de agua, porque están hechos de acetato y no son biodegradables, por lo que permanecen durante décadas en el ambiente antes de degradarse. Las colillas son la mayor causa de basura en el mundo. Al arrojar la colilla de un cigarrillo a la calle, generalmente la lluvia la acarrea hasta la fuente de agua. Los millones de colillas de cigarrillos que llegan desprenden los químicos que contienen dañando el ecosistema y malogrando la calidad del agua.

    No hay cifras de la Argentina pero en Australia , por ejemplo, se ha calculado que el 50% de los cigarrillos consumidos se fuma en el exterior, y de estos el 59% se tira al suelo en vez de en un cenicero o un tacho de basura. Para evitarlo, basta con utilizar una pequeña lata como cenicero o algún tipo similar de cenicero portátil (nunca tirarlas en el inodoro).

  • Una sola pila alcalina puede contaminar 175.000 litros de agua. Cuando ya no sirven se tiran a la basura o a cielo abierto y, con el paso de tiempo y por la descomposición de sus elementos, se oxidan y derraman diferentes tóxicos en suelo, agua y aire. Lo mismo sucede cuando se queman en basureros o se incineran.

    Se recomienda disminuir su consumo utilizando las recargables y evitar comprar aparatos que requieran su uso. También existen programas de reciclado, como el del Taller Ecologista de Rosario.

El informe brinda también algunas cifras para prestar atención y tener en cuenta a fin de hacer nuestra contribución al cuidado de las fuentes de agua dulce:

  • Si se deja la canilla abierta al lavarse los dientes o al afeitarse, se gastan cerca de 20 litros de agua en el primer caso y entre 40 y 60 litros en el segundo.
  • Si una familia de cuatro personas toma todos los días duchas de cinco minutos, gasta más de 2.600 litros de agua por semana, el equivalente a lo que bebe una persona a lo largo de tres años.

Todos podemos contribuir.




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