En pocos días más se cumplen cien años de la tragedia del hundimiento del Titanic. Aquel transatlántico, trampa mortal que se llevó consigo la vida de 1178 personas y la soberbia de toda una generación, rozó contra un iceberg -de haber chocado de frente hubiera continuado a flote- que le abrió un surco a estribor a 5 metros de profundidad, con 6 brechas diferentes que en total sumaban unos 100 metros de rasgaduras y 5 compartimentos abiertos al agua, sentenciándolo a muerte.

Con el hallazgo de los restos de la nave a 4000 metros de profundidad el 1 de septiembre de 1985, comenzaron las investigaciones y los debates acerca de las causas del hundimiento, como aquel del año 2008 sobre la excesiva presencia de escoria en los remaches, que los habría debilitado al punto de hacerlos frágiles ante la presión del choque.

Otro descubrimiento asombroso fue el de la bacteria Halomonas titanicae, una de las nuevas especies halladas en el año 2010 en un trozo de herrumbre extraído de los restos del Titanic. Este microbio es responsable del deterioro del buque, ya que se alimenta de óxido de hierro.

Se sospecha que esta bacteria, que fue descubierta por investigadores de la Universidad de Dalhousie en Canadá, y de la Universidad de Sevilla (España), sea además una amenaza para las estructuras metálicas submarinas tales como las plataformas petrolíferas, ya que se adhiere fácilmente a superficies de acero trabajando en conjunto con otros organismos para acelerar la corrosión.

Fuente: Revista Muy Interesante




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