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Archivo por meses: septiembre 2006

¿De qué hablamos cuando hablamos de 'Nuevas Tecnologías'?

En una revista dominical de la ciudad se publicó un artículo interesante, sobre cómo la irrupción de las nuevas tecnologías en la vida diaria cambió nuestros hábitos.

Entre nativos e inmigrantes digitales (por cierto, una división discutible, por subjetiva y bastante antipática), comparaciones nostágicas (típicas de los que pasaron los treinta…) y opiniones de opinólogos, en el mencionado artículo se entremezclan Biblia y calefón.

Los que saben dicen que la tecnología, en una aproximación elemental, nace de necesidades, responde a demandas e implica el planteo y la solución de problemas concretos, ya sea de las personas, empresas, instituciones, o del conjunto de la sociedad. Esto incluye computadoras, celulares, chat e i-pod, por supuesto, pero no se restringe a estos artilugios, sino que se extiende a todo desarrollo o creación humana tendiente a mejorar la calidad de vida (si, ya se, no siempre funciona…)

El encandilamiento que producen estos chiches (gadgets en inglés), hace que muchas veces, parafraseando a Les Luthiers, ‘ellos se quedan con el oro y nosotros con las baratijas…’

Es indudable que el mundo ha cambiado vertiginosamente desde la invención del transistor. Basta con revisar una «Mecánica Popular» de los años ’50 para darse cuenta de que el planeta ha girado al revés de lo que los especialistas y futurólogos imaginaban en esas épocas.

Quizás esos cambios han mareado a todo el mundo, por eso se termina confundiendo las llamadas «nuevas tecnologías» con «el planteo y la solución de problemas concretos» que viene brindando la tecnología desde que alguien dejó de hacer las cosas con las manos para usar una herramienta.

Deberíamos llamar a las cosas por su nombre, y sobre todo recordar cuando escribimos que, al decir de D. Dickson, «los problemas sociales asociados a la tecnología provienen de la utilización que de ella se hace y no de la propia naturaleza de la tecnología». Sea antigua o moderna, electrónica o a vapor.

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¿Un radar para detectar los errores de Wikipedia?

Un matutino de gran circulación en Argentina detectó y denunció una entrada vandálica en Wikipedia, relacionada con el hecho histórico denominado «La noche de los lápices», un plan represivo llevado a la práctica por represores de La Plata comandados por Ramón Camps tras una marcha de estudiantes en reclamo del boleto estudiantil, en setiembre de 1976.

Sorprendidos por la rapidez y el énfasis con que el diario levantó el error, los editores dicen:

La edición vandálica a la que hace referencia dicho diario se produjo a las 13:18 UTC del día de 14 de septiembre y fue retirada el mismo día a las 15:15 UTC del mismo día.

Los editores de Wikipedia controlamos todas las ediciones que realizan los usuarios, como la que da motivo a este incidente, y en minutos o a más tardar en pocas horas las ediciones son retiradas si no cumplen con nuestras normas.

El diario Clarín sigue apuntando a la versión antigua del documento (puesto que guardamos toda la historia de ediciones para control) pero la versión actual que los lectores pueden consultar es la siguiente: Noche de los lápices.

Si desea conocer más sobre las políticas editoriales de Wikipedia está invitado a leer: Wikipedia:Los cinco pilares

También es bienvenido a participar en este proyecto si así lo desea

Hay varios excesos en este incidente, pensamos. Y cierta sospecha suspicaz. El asunto es grave, pero así como el artículo apuró a los editores de Wikipedia a corregir la entrada, también hizo excesivamente notorio el error.

Como conclusión: sería evidencia de pereza mental y estrechez de visión quedarse con una sola fuente al investigar o tan siquiera curiosear sobre algún tema. Cuidado con suponer que Wikipedia, la Británica o un periódico pudieran tener la verdad absoluta o estén libres de error.

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¡Abra un blog y sea periodista al instante!

El título, que parece sacado de esos advertainment que bombardean desde todos los canales de TV (¡llame ya!), no pretende más que ser una reflexión simpática sobre la actitud de algunas personas tanto al escribir (el propio) como al leer (de otros) los blogs que, dicho sea de paso, ya proliferan en la red como plantitas después de un par de días de lluvia.

Como no soy periodísta, profesión que admiro, me puedo dar el lujo de no respetar la inmediatez que dicha profesión requiere en el tratamiento de las noticias, y usar un ejemplo de hace ya varios días para graficar. A ciertas cuestiones necesito «masticarlas» un poco antes para no concluir errado.

Sobre la noticia de la trágica muerte de Steven Irwin aparecieron durante estos días en la blogsfera una enorme cantidad de opiniones, de comentarios a las opiniones, y de comentarios a la forma en que fueron escritos esas opiniones y comentarios, no se si me entiende… En fin.

Como hubo en Argentina alguna prensa «mala leche» que sólo se ocupó del tema mostrando algunas de las extrañas exageraciones de este entrañable personaje, sin abundar en todo lo bueno que el tipo hizo, muchísima gente opinó en base al noticiero. Esto hizo que fueran en muchos casos opiniones parciales, injustas y desinformadas.

Ahora bien: parece que todo el mundo da por sentado que quien escribe en un blog es necesariamente periodista, creando una relación algo forzada, del tipo que se crea en otros medios.

En un blog su autor dio su opinión sobre Irwin, respetable por cierto aunque no se coincida, y en uno de los comentarios alguien escribió algo así como «Hey, que mal que escribiste la nota; has escrito cosas mejores», o algo por el estilo. En otro blog un comentario estaba firmado como «Fulano, buscando un blog más divertido».

Se discute mucho sobre que la gente necesita modelos y que hay una carencia de ellos, pero a la luz de lo que se ve y lee, la forma en que las personas buscan esos modelos (y donde lo hacen) muestra una gran pobreza de expectativas.

Pobre Steve, muchos se acordaron mal de él. Nuestro recuerdo y respeto, y una gran tristeza por una muerte, que además fue absurda.

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¿Tendremos TecnoAr el próximo año?

Escasa cantidad de expositores; cero innovación; poco de serivicios. Características destacadas de la Expo TecnoAr en Rosario, lo que nos hace enunciar la pregunta del título. ¿Habrá el año que viene gente del gremio dispuesta a dar tanto por tan poco a cambio?

Ayer a la tarde, atraído por una invitación de Educ.ar y sus muy interesantes capacitaciones, y hoy, porque mi hijo quería ver que había, estuve en TecnoAr, la exposición informática de Rosario organizada por la Cámara del Sector.

Chiquita, discreta, de pocos y para pocos (productos y más productos; muy poco de servicios) fue la sensación que me quedó al salir. Varios conocidos del rubro me hicieron notar dos aspectos que conspiraron contra una exposición que debería ser el espléndido muestrario de la riqueza de ideas de nuestra zona: Stands caros y la orientación a productos (una o ambas razones) hicieron desistir a más de uno de participar.

Un pequeño párrafo para algunos que hicieron cosas interesantes: Dattatec, que atrajo mucha gente al stand con su marketing de juegos y regalos; E-ducativa, que como siempre apostó a la inteligencia y generó la propuesta de Educ.ar de capacitación docente; Nexo, con un stand bien puesto y atendido, y Tower, que presentó un producto interesante, relacionado con VoIP.

Puedo olvidarme de algo, pero no creo. Las ponencias y conferencias, pocas y para pocos. Atrajo mucha gente el salón con pc conectadas a la red, una especie de locutorio gratuito. Estuvo Clarín y estuvo la gente de publicidad con una propuesta muy interesante también.

Confiamos en la capacidad de los directivos de la Cámara. Tienen un año para pensar y propiciar que se muestren las propuestas y negocios más interesantes de la región en una Feria abarcativa e integradora. Ideas, se esperan.

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