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Ambiente

Entradas sobre tecnología y ambiente.

La IA consumirá en 2030 el equivalente al consumo de 1.300 millones de personas

Los científicos de la ONU alertan de que “se está minusvalorando” el coste medioambiental de una tecnología que exige cada vez más recursos naturales.

Para 2030, el consumo de agua asociado al uso de la inteligencia artificial (IA) será equivalente al de 1.300 millones de personas del África subsahariana, mientras que requerirá casi el triple de la potencia energética que gastan al año Pakistán, Bangladesh y Nigeria, países que suman 650 millones de habitantes.

En cuanto a las emisiones de dióxido de carbono, estas podrían alcanzar los 400 millones de toneladas de CO₂ equivalente, comparables a las emisiones totales de Reino Unido. El funcionamiento de la IA implicará la ocupación de 14.500 kilómetros cuadrados, entre infraestructuras y cadena de suministro, el doble del área metropolitana de Yakarta, una megaurbe con más de 32 millones de habitantes, o 10 veces la de Ciudad de México (21 millones).

Estas son algunas de las cifras que esgrimen los autores de un informe publicado este miércoles por el Instituto Universitario de Naciones Unidas para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud (UNU-INWEH). Además de esas proyecciones, basadas en estimaciones conservadoras de crecimiento, también tienen datos llamativos sobre la situación a día de hoy: si los centros de datos en los que se computa la IA fueran un país, su consumo eléctrico actual (448 teravatios hora, TWh) estaría al nivel del de Francia.

La institución ya había publicado antes informes alertando de las emisiones de carbono que implica el creciente uso de la IA. En esta ocasión, los investigadores han tenido en cuenta también la energía y el agua consumidas por los centros de datos que alimentan la IA (en el caso del agua, se incluye tanto la empleada para refrigerar sistemas como la dedicada a generar electricidad). “Este informe no va contra la IA”, dice el profesor Kaveh Madani, director del UNU-INWEH. “Es un llamamiento a usar esta tecnología de forma responsable y un intento de evaluar sus impactos indeseados para hacer que sea sostenible y equitativa. Debemos intentar asegurarnos de que esta revolución tecnológica se desarrolla dentro de límites planetarios”.

“El informe es un recordatorio importante y oportuno de que la IA no se limita a modelos y algoritmos, sino que también tiene un impacto físico y medioambiental real, determinado por los centros de datos, los sistemas eléctricos, los sistemas de abastecimiento de agua, el uso del suelo y las cadenas de suministro de hardware”, apunta Shaolei Ren, profesor de ingeniería computacional de la Universidad de California, Riverside, y especialista en sostenibilidad de la IA, que no ha participado en el estudio.

Los autores del informe destacan varios mensajes clave. Uno de ellos es que el coste medioambiental de la IA se está minusvalorando sistemáticamente. La mayoría de análisis publicados se centran en las emisiones de carbono asociadas con el entrenamiento de los modelos (el proceso previo al lanzamiento de estos en el que se computan durante varias semanas, día y noche, decenas o centenares de millones de parámetros sobre gigantescas bases de datos). “Sin embargo, cada kilovatio-hora de electricidad que se consume para entrenar o hacer funcionar un sistema de IA conlleva también una huella hídrica (asociada a la refrigeración y la generación de energía) y una huella territorial (infraestructuras energéticas y las cadenas de suministro)”, subraya el informe.

La huella de carbono puede variar hasta un 70%, por ejemplo, si se pasa del carbón a la bioenergía como fuente de generación de la electricidad que alimenta la IA. Pero eso, a su vez, multiplicaría por 30 la huella hídrica y por 100 su impacto territorial. La complejidad de gestionar la huella medioambiental de la IA es muy alta. Bajas emisiones no equivale a bajo consumo de agua o a bajo impacto territorial. Evaluar el impacto medioambiental de la IA con una sola métrica puede esconder sus efectos nocivos y trasladarlos a otras regiones. “Si solo nos basamos en las emisiones de carbono, podríamos pensar que las renovables hacen que la infraestructura de la IA sea limpia, pero eso supone resolver un problema al tiempo que se crean otros, a menudo en lugares que no lo han solicitado”, opina la autora principal del estudio, Miriam Aczel.

Qué usos contaminan más

El informe aporta otra conclusión interesante. Hasta hace poco, el consenso mayoritario era que la parte más importante del consumo energético asociado a un modelo de IA se producía durante el proceso de entrenamiento (es decir, antes de que lo empiece a usar el público). Los datos del equipo de Aczel, sin embargo, refutan eso: el proceso de inferencia (los cálculos ejecutados cada vez que se hace una solicitud al modelo para que pueda responder a las órdenes o prompts) supone el coste dominante, entre el 80% y el 90% del consumo total. El éxito de estas herramientas, que suman centenares de millones de usuarios diarios, ha cambiado las tornas.

Los investigadores también han evaluado el consumo energético asociado a distintos usos de la IA. Así, una conversación estándar con un chatbot como ChatGPT o Gemini gasta 200 veces más que una función básica de la IA, como es la clasificación de emails sospechosos en la carpeta de spam. Siguiendo con esa referencia, generar una imagen sintética gasta 1.400 veces más, mientras que un vídeo corto puede llegar a suponer 200.000 veces más energía. “Este es uno de los informes técnicos más completos sobre el impacto medioambiental de los sistemas de IA actuales, pero las conclusiones se centran en el impacto de GPT-4, que es un modelo de hace más de tres años. Y tres años en el sector de la IA es una eternidad”, señala Álex Hernández, investigador del Quebec AI Institute (MILA) que dirige Yoshua Bengio, profesor de la Universidad de Montreal y que no ha participado en el estudio.

El hecho de que las conclusiones del informe se basen en datos de modelos antiguos, dice Hernández, habla de la poca transparencia del sector. “La principal limitación del estudio es la dificultad de obtener datos concretos del consumo de los sistemas actuales”, añade.

Otra de las conclusiones del estudio es la desigualdad en el reparto de los beneficios y las externalidades negativas de la IA. En Irlanda, por ejemplo, cuyo laxo régimen fiscal lo convierte en el país de la UE preferido por la mayoría de las grandes tecnológicas para ubicar sus sedes, los centros de datos ya suponían en 2023 el 21% del consumo energético total. Eso ha hecho que el país ponga en marcha moratorias en la construcción de nuevas infraestructuras de este tipo en Dublín. En Uruguay, los planes de construcción en 2023 de un gran centro de datos con un consumo intensivo de agua coincidieron en el tiempo con una sequía que acabó con las reservas de agua potable de Montevideo, lo que provocó que el agua del grifo no fuera apta para el consumo.

Por otra parte, los autores estiman que, para 2030, la infraestructura de la IA generará 2,5 millones de toneladas anuales de basura electrónica (procesadores obsoletos, básicamente), y que mucha de esa basura se acumulará en países con bajos recursos.

El informe habla también de desigualdad.

Únicamente el 16% de los países dispone de infraestructura especializada para computar IA, y dos de ellos (EE UU y China) concentran el 90% de toda la capacidad instalada. Mientras la basura electrónica, las emisiones de carbono y el consumo de agua se reparten entre muchos países, los beneficios (es decir, el uso de las aplicaciones de IA) se quedan en pocos.

Como la mayoría de informes patrocinados por la ONU, este también incluye recomendaciones de actuación. Por ejemplo, a los gobiernos les pide que exijan a los operadores informes estandarizados de la huella medioambiental de la IA. A los desarrolladores, que favorezcan la selección de modelos adecuados a cada tarea (intentar que no se usen los más grandes, que necesitan más recursos, para solucionar problemas sencillos). Esa “eficiencia por diseño” y aumentar la transparencia son las dos principales peticiones a la industria.

Hernández, del MILA, cree que es importante que la ONU se implique en la publicación de informes sobre una cuestión, la huella medioambiental de la IA, reservada hasta ahora principalmente a la academia y a la investigación periodística. “Este informe parece que aspira a tener la legitimidad de un artículo académico y al mismo tiempo a llegar al ámbito de la política”, opina.


Fuente: Diario El País

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Fríos datos

Los países fríos aprovechan su clima para liderar los centros de datos.

El extremo suroeste de Islandia está formado por una árida península volcánica llamada Reykjanesskagi. Es el hogar de las ciudades gemelas de Keflavik y Njardvik, que suman alrededor de 19.000 habitantes, y el principal aeropuerto del país. A las afueras de los poblados hay un complejo de edificios revestidos de metal que pertenecen a la empresa de TI Advania. Cada uno tiene aproximadamente el tamaño de una piscina olímpica. Hasta 2015 solo había tres. En abril de 2018, subieron a ocho, y hoy la cifra continúa en crecimiento.

Este auge empresarial se debe, en parte, a algo que los islandeses no suelen celebrar: sus condiciones climáticas. La vida en esta isla del Atlántico Norte suele ser fría, con niebla y mucho viento, aunque las heladas fuertes no son frecuentes. La temperatura media anual en la capital, Reikiavik, es de alrededor de 5 °C, e incluso cuando empieza el calor del verano, el mercurio no suele subir más allá de los 20 °C. Islandia se ha dado cuenta de que, aunque este clima puede ser peor para tomar el sol en la playa, es muy favorable para una industria en particular: los datos.

Cada uno de los edificios de Advania en Reykjanesskagi es un gran centro de datos, hogar de miles de ordenadores. Están constantemente calculando, procesando instrucciones, transmitiendo información y minando nuevos bitcoins. Este tipo de instalaciones generan muchísimo calor y necesitan refrigeración constante, lo que generalmente requeriría un consumo energético considerable. Sin embargo, en Islandia, los centros de datos no necesitan sistemas de refrigeración de alta potencia para la moderación del calor: en su lugar, solo necesitan dejar entrar el aire fresco subártico. Este tipo de enfriamiento natural permite reducir los costes.

El resultado es que la industria de centros de datos de Islandia se ha expandido rápidamente en los últimos años, liderada por tres compañías que dominan el mercado local. Advania principalmente alquila espacio a los mineros de bitcoin. Ve Global, fundada en 2012, trabaja para satisfacer las necesidades de supercomputación de clientes como BMW, que ha utilizado la potencia de procesamiento islandesa para cálculos complejos como simulaciones de choques. La tercera compañía, Etix Everywhere Borealis, da servicio a clientes que utilizan la tecnología de cadena de bloques (blockchain), así como a clientes de supercomputación.

Rápido crecimiento.

Para medir cuán rápido ha crecido esta industria en el país se puede analizar el acelerado avances de las construcciones. Pero hay otros indicadores, como la cantidad de energía que consume el país. Los centros de datos gastan muchísima energía, y el año pasado el uso de electricidad en los grandes centros de datos de Islandia aumentó más del doble.

Este rápido crecimiento se debe a una combinación de factores, incluido el clima tan favorable, los precios competitivos de su electricidad y el acceso a fuentes de energía renovables, explica el gerente de proyectos de Invest in Iceland, Einar Hansen Tómasson, una asociación público-privada creada para promover las inversiones extranjeras en Islandia.

Y el país está tratando de preservar ese impulso. Invest in Iceland usa un eslogan promocional que sugiere que Islandia representa la «ubicación más fresca para los centros de datos». No obstante, el enfriamiento natural de los centros de datos no es un invento islandés y hay competencia en otros países nórdicos. Facebook, por ejemplo, abrió un centro de datos con refrigeración natural en el norte de Suecia en 2013. Otros gigantes tecnológicos, como Google y Apple, también han decidido construir sus propios centros de datos en otros países nórdicos. La Agencia Danesa de Energía predice que en el período de 2017 a 2030, los nuevos centros de datos representarán el 85 % del aumento del uso de electricidad en el sector empresarial de Dinamarca.

Las empresas de centros de datos de Islandia se promocionan como limpias: al fin y al cabo, prácticamente toda la electricidad del país procede de fuentes renovables como la energía geotérmica e hidroeléctrica. Pero aunque los centros de datos islandeses consigan superar todos estos obstáculos, hay otro factor que podría amenazar su éxito a largo plazo: la conectividad.

Separada de las principales economías europeas por más de 800 kilómetros de océano, Islandia solo tiene tres conexiones submarinas de datos con el resto del mundo, una cifra que podría no ser suficiente si el país aspira a convertirse en líder del mercado. Aun así, los científicos de datos y los mineros de criptomonedas siguen desesperados por tener más capacidad, así que las empresas de centros de datos islandesas están construyendo cada vez más. Este año, Etix Everywhere Borealis completó el primer gran centro de datos fuera de la región suroeste de Islandia. La compañía abrió un centro de aproximadamente más de 12 kilómetros cuadrados en la aldea de Blonduos, en la costa norte, cuya población es inferior a los 1.000 habitantes. La instalación estuvo completa menos de un año después de que empezaran las obras.


Fuente: MIT Technology Review

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Brasil prohibe las pruebas para cosméticos en animales

La aprobación del Proyecto de Ley 3062/22 por parte de la Cámara de Diputados en Brasil el pasado 9 de julio de 2025 marca un antes y un después: se prohíbe el uso de vertebrados vivos en pruebas cosméticas, y se impide que productos o ingredientes testeados en animales puedan ser comercializados en el país, salvo en casos muy específicos exigidos por regulaciones internacionales. Y si una marca entra en esa excepción, no podrá decir que es cruelty free ni usar frases como “no testeado en animales”. Una medida clara y transparente.

De todo esto hablamos en esta columna:

Más información en el sitio de la ONG Te Protejo

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Observaciones in situ del Cañón de Mar del Plata

Dos poderosas corrientes convergen en el Cañón Submarino de Mar del Plata, en la Zona Económica Exclusiva de Argentina. Una es cálida y salada; la otra, rica en nutrientes y fría. Juntas, forman la Confluencia Brasil-Malvinas, una de las regiones con mayor energía de nuestro océano global. Estas corrientes ayudan a redistribuir el calor desde los trópicos hacia los polos y desempeñan un papel fundamental en el clima terrestre.

Si bien los científicos saben que estas corrientes sustentan los ecosistemas de los cañones submarinos, sus efectos nunca se han visualizado. Esta expedición explora la diversidad y distribución de las comunidades del fondo marino en uno de los cañones de aguas profundas más grandes del país.

En 2012 y 2013, científicos argentinos llevaron a cabo una serie de expediciones, Talud Continental I-III, en esta región utilizando redes de pesca y redes de arrastre. Con estas herramientas de baja tecnología, descubrieron nuevas especies y publicaron más de 60 artículos. Su investigación permitió a muchos estudiantes lanzar sus carreras de biología marina. Incluso sin acceso a tecnología de punta, estas expediciones anteriores proporcionaron evidencia de coral de agua fría que alberga abundantes peces e invertebrados.

Sin embargo, la distribución de estos ecosistemas dentro del cañón y sus estructuras ecosistémicas siguen siendo poco conocidas. Utilizando el ROV SuBastian, los científicos realizan las primeras observaciones in situ de esta enorme característica del fondo marino y documentarán la biodiversidad que alberga. Pudimos seguir en vivo por YouTube las alternativas de la expedición.

Dirigida por el Dr. Daniel Lauretta del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino RivadaviaCONICET, Argentina, la expedición establecerá una base sólida para futuras investigaciones, conservación y gestión de recursos.


Fuente: Schmidt Ocean Institute

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Mejoramiento genérico y organismos transgénicos

Una investigación de científicas del CONICET identificó que ciertas líneas del cultivo de girasol completan la primera etapa de la reproducción asexual vía semillas (apomixis). Utilizar este mecanismo podría derivar en el desarrollo veloz y económico de semillas híbridas comerciales con más tolerancia a condiciones ambientales adversas, mejor calidad y mayor rendimiento.

Esta noticia nos permite abordar las diferencias entre ambos conceptos, mejoramiento genérico y organismos transgénicos, y los debates que surgen en el tratamiento del tema.

De todo esto hablamos en esta columna:

El artículo del CONICET completo puede leerse haciendo clic AQUÍ.

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La inteligencia artificial y la huella hídrica

En nuestra columna para el programa «De columnas y faroles» para Radio La Hormiga de Rosario, reflexionamos sobre la llamada «huella hídrica» en el uso de la IA y los modos en que consumimos.

La huella hídrica es un indicador del uso de agua dulce que hace referencia tanto a su uso directo como indirecto por parte de un consumidor o productor. El concepto se utiliza para medir el volumen total de agua que una empresa usa para producir bienes y servicios, o que un individuo o comunidad consuma.

Analizamos aqui una cuestión que se está debatiendo en los medios, acerca del uso del agua en los sistemas de generación de inteligencia artificial, lo que nos remite necesariamente al modo en que consumimos, ya que se trata de un problema que afecta a toda la actividad tecnológica en nuestras sociedades.

Escuchá nuestra columna sobre este contenido:


Crédito imagen:  Eurofins
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Lo que sabe la NASA sobre el asteroide 2024 YR4

Crédito de la imagen: NASA

El asteroide 2024 YR4 tiene una órbita que lo lleva al interior de la región de la órbita terrestre en el sistema solar. Se estima que 2024 YR4 mide entre 40 y 90 metros de ancho y tiene una probabilidad muy pequeña de hacer impacto con la Tierra el 22 de diciembre de 2032.

Este objeto es de particular interés para la defensa planetaria por dos razones: la primera, que es lo suficientemente grande como para ocasionar daños en un área localizada, en el caso poco probable de que choque con la Tierra. En segundo lugar, aunque existe una posibilidad muy pequeña de que 2024 YR4 haga impacto con la Tierra en 2032, ha superado el umbral de probabilidad de impacto del 1%, lo cual justifica la notificación formal sobre este objeto a otras agencias gubernamentales de Estados Unidos involucradas en la defensa planetaria, así como al Grupo Asesor para la Planificación de Misiones Espaciales y a la Oficina de Asuntos del Espacio Ultraterrestre de las Naciones Unidas, según los estatutos de la Red Internacional de Alerta de Asteroides para tales notificaciones.

A medida que se obtengan más observaciones de la órbita del asteroide, se conocerá mejor la probabilidad de su impacto. Es posible que se descarte el peligro de impacto de 2024 YR4, como ha sucedido con muchos otros objetos que han aparecido previamente en la lista de riesgo de asteroides del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por sus siglas en inglés) de la NASA.

Escuchá nuestra columna sobre este contenido:

Más información en https://ciencia.nasa.gov/sistema-solar/asteroide-2024-yr4/


 

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Becario del Conicet construyó un detector de pesticidas en el aire

En el pueblo Oro Verde, a 10 kilómetros de la ciudad de Paraná, Entre Ríos, se sucedieron en 2012 las movilizaciones que lograron la sanción de una ordenanza que prohibió las aplicaciones aéreas y restringió las terrestres. Sin embargo, un estudio realizado en 2019 por la investigadora Mariela Seehaus, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) de Paraná, halló la presencia de glifosato en el aire de esa localidad.

Para poder continuar con las mediciones y diagnosticar el problema con mayor precisión, la investigadora necesitaba un equipo de monitoreo que era difícil importar por su alto costo. En esa búsqueda apareció Manuel Hadad, un ingeniero químico que venía trabajando en el desarrollo de dispositivos para monitoreo ambiental. Hadad comenzó a trabajar en el Inta Paraná para finalmente desarrollar el AR-PUF, el primer equipo para monitoreo de pesticidas en aire fabricado en la Argentina, a un costo de la mitad de uno importado, más robusto. El primer equipo ya está finalizado y probado en campo. Ahora se está trabajando en digitalizar los servicios para garantizar la trazabilidad.

El ingeniero es becario doctoral en el INTA y creador de ARsense, un emprendimiento dedicado a fabricar equipos para monitoreo de contaminantes ambientales. Hace unas semanas, el desarrollo para monitoreo de pesticidas obtuvo la Distinción Franco-Argentina en Innovación 2022, en la categoría Junior. Además, fue finalista en el Concurso IB50K, un certamen organizado por el Instituto Balseiro que premia planes de negocio de base tecnológica.

El equipo permite tomar muestras de aire representativas, estandarizadas y repetibles para detectar la presencia de pesticidas en concentraciones de hasta 0,03 nanogramos por metro cúbico. Está pensado para utilizarse tanto en épocas de aplicación como en las que no se aplica ningún fitosanitario. Esto permite monitorear la persistencia de esos compuestos a lo largo de un determinado periodo de tiempo.

En los próximos meses, los investigadores continuarán con la recolección de muestras y la idea es poder hacer un ensayo a mayor escala para seguir ajustando parámetros. La unidad que ya está fabricada quedará en el INTA pero el ingeniero apunta a poder consolidar una empresa de base tecnológica para continuar con la fabricación de estos equipos.

Fuente (texto y foto): elciudadanoweb.com

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Proyecto de reciclaje y descarte de pilas en Santa Fe

Esta importante iniciativa establece la gestión integral de pilas en desuso, tanto en su tratamiento como en su clasificación y disposición final como residuos peligrosos. El proyecto de ley, que había perdido estado parlamentario en junio de este año, fue reingresado por la diputada Silvana Di Stefano.

Las pilas son, junto a los electrónicos, los residuos de mayor peligrosidad, según apuntó la legisladora.

La norma tiene como finalidad resguardar y preservar la salud humana, el ambiente y los recursos naturales de la contaminación generada por las pilas, además de propiciar su tratamiento, clasificación y el reciclado o la disposición final en lugares de eliminación de residuos peligrosos. También impulsa el uso de baterías recargables y concientizar sobre la importancia de su correcto descarte.

De este modo, los consumidores tendrán bajo su responsabilidad separar las baterías de los residuos sólidos domésticos para su entrega en puntos de recolección, y seguir las instrucciones de manejo seguro. Asimismo, surgen de la norma obligaciones para quienes las fabriquen o las vendan, quienes deberán elaborar y ejecutar programas de gestión de pilas en desuso, con la finalidad de reducir al mínimo su peligrosidad y de evitar su eliminación con los residuos urbanos, disponiendo envases recolectores en sus locales comerciales.

Según el sitio Ecología Verde, se estima que el tiempo de degradación de una pila está comprendido entre 500 y 1000 años. Una vez que estas empiezan a descomponerse primero se degrada la capa protectora que recubre todos los metales pesados que componen las pilas, y posteriormente estos metales se liberan, siendo muy tóxicos y peligrosos para el medio ambiente y todos los tipos de vida que forman parte de él. Algunos de los metales que se pueden encontrar en la composición de las pilas son el plomo, el cromo, el mercurio, el zinc, el arsénico, el cadmio, entre otros. El metal más contaminante es el mercurio.

Volviendo a la norma que nos ocupa, se establece que quedan alcanzadas por las disposiciones las pilas eléctricas de uso común (AA, AAA, AAAA, C, D, N, prismáticas 9V), y de tipo botón, tanto no recargables como recargables.

Bienvenida sea la iniciativa, que confiamos sea aprobada.

Fuente: Diario La Capital de Rosario
Más información en Ecología Verde 
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Cómo actúan las vacunas de ARNm contra el COVID-19

El video más arriba muestra una animación del modo en que actúan las vacunas de ARNm contra el COVID-19. Las vacunas de ARN mensajero (ARNm) les enseñan a nuestras células a fabricar una proteína que desencadena una respuesta inmunitaria dentro de nuestro organismo. Como todas las vacunas, las de ARNm benefician a las personas que la reciben porque las protegen contra enfermedades como la enfermedad del coronavirus 2019 (COVID-19) y evitan el riesgo de que sufran consecuencias potencialmente graves si se enferman.

Las vacunas de ARNm recién ahora están disponibles para el público. Sin embargo, hace décadas que los investigadores estudian y trabajan con ellas. Debería usarse la misma vacuna de ARNm contra el COVID-19 para ambas dosis del esquema principal de vacunación de dos dosis y para la dosis principal adicional, si fuese necesaria. Sin embargo, puede usarse cualquiera de las vacunas contra el COVID-19 para la dosis de refuerzo. La vacuna utilizada para la dosis de refuerzo no tiene por qué coincidir con la vacuna del esquema de vacunación principal.


Fuente: Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health
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Misión posible: las medallas de Tokio 2020 provienen del reciclado electrónico

Como comentáramos en la ocasión, abril de 2017 fue el punto de partida para una propuesta poco menos que revolucionaria: en aquel mes comenzaron a colocarse en edificios y comercios de electrónica en Japón, cajas de recolección para que las personas pudieran dejar allí sus dispositivos electrónicos obsoletos. Luego, con el metal recolectado de esos aparatos se confeccionaron las medallas para la competencia olímpica que está teniendo lugar en estos momentos en aquella ciudad.

Las cerca de 5.000 medallas que repartirán los Juegos Olímpicos de Tokio están hechas con material reciclado de dispositivos electrónicos como laptops, smartphones y máquinas fotográficas.

El proyecto permitió reunir casi 80 mil toneladas de descarte para ser recicladas y obtener el material necesario para diseñar las medallas de estos Juegos. De ese material se rescataron casi 30 kilogramos de oro, cerca de 3.500 kilos de plata y otros 2.200 de bronce, los tres metales con que están hechas las preseas para los tres primeros de cada competencia. También la antorcha olímpica fue confeccionada con aluminio reciclado y los podios, con plástico reutilizado.

Aun frente a la resistencia de muchos japoneses por lo inoportuno de la celebración de estos juegos en pandemia, la iniciativa tuvo éxito. Aunque sin alcanzar las cantidades esperadas, fue suficiente para cumplir con la meta propuesta.


Fuente: Telam
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La falsa utopía del fracking

Los discursos de moda en los medios plantean a Vaca Muerta y la extracción de hidrocarburos no convencionales como el típico salvataje que tantas veces se anunció en la historia argentina.

Martín Alvarez Mullaly, integrante del Observatorio Petrolero Sur, cuenta el otro lado de la historia: empresas extractivas subsidiadas por el Estado, otras que se funden, costos enormes, destrucción, pocos beneficios reales para el país, y una estructura de producción que, en plan ya sea neoliberal o desarrollista, parece generadora más de problemas que de soluciones.

En el tema fracking, paradójicamente, no hay grietas. La mirada sobre el futuro energético.

La entrevista completa se puede escuchar haciendo clic AQUÍ.


Fuente (texto e imagen): LaVaca.org

 

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Un robot para recoger la basura espacial

Representación artística de lo que podría llegar a suceder, de no hallar una pronta solución

El síndrome de Kessler o cascada de ablación es un escenario planteado por Donald J. Kessler, consultor de la NASA, según el cual el volumen de basura espacial en órbita baja terrestre sería tan alto que los objetos en órbita serían impactados con frecuencia por ella, generado así más basura y un mayor riesgo de otros impactos. 

Cuando un satélite deja de funcionar o ya no es necesario, quedan allí en su órbita. Esos satélites muertos o partes de ellos representan una amenaza. Evitar colisiones mediante maniobras evasivas consume combustible y tiempo, y esos objetos en órbita no pueden ser controlados desde la Tierra, por lo que no hay forma de prevenir una colisión.

A modo de ejemplo y según la NASA, un pequeño fragmento como una mancha de pintura de 1 cm viajando a 10 km/s puede provocar el mismo daño que un objeto de 250 kg a 100 km/h en la Tierra. Si en cambio, el tamaño del fragmento fuera de 10 cm, dicho proyectil tendría una fuerza aproximada de 7 kg de TNT. Una verdadera pesadilla.

Ante este panorama, la Agencia Espacial Europea (ESA) ha anunciado un plan para atajar ese problema en crecimiento mediante la misión Clearspace-1, un consorcio entre Clearspace y la ESA.

El objetivo principal de ClearSpace-1 será un objeto de 100 kg dejado a unos 800 km sobre la Tierra por el lanzador Vega en el año 2013, relativamente ligero y fácil de capturar. Será capturado con cuatro brazos robóticos que lo arrastrarán fuera de la órbita de la Tierra, para finalmente terminar ardiendo ambos en la atmósfera.

El objetivo a futuro es crear un robot de limpieza permanente que pueda expulsar basura espacial a la atmósfera sin tener que desprenderse de la propia nave en cada operación de limpieza. Por el momento se trata de probar si el concepto funciona.


Fuentes:
Wikipedia
NASA Ciencia
Muy Interesante
Clearspace Today
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Reflexiones después del glifosato, las corporaciones y el cáncer

El ingeniero agrónomo Damián Pettovello fue un exitoso «asesor master” como evaluador de pesticidas de empresas como Bayer y Dupont.

Pero empezó a dudar sobre los efectos de lo que hacía: algo le estaba haciendo ruido, hasta que el cuerpo le dijo algo que él no había imaginado: le detectaron cáncer. Dejó la profesión, reflexionó, habló con su colega y amigo Facundo Alvira, cuya esposa también fue diagnosticada con cáncer, y resolvieron abandonar el modelo transgénico y de fumigaciones. Abandonaron también ese éxito profesional que les brindaba buen dinero, creando una experiencia agroecológica llamada Tekoporá, en Lincoln y Trenque Lauquen, en la provincia de Buenos Aires.

Damián es de las personas que vio el otro lado de las cosas: cómo es ese éxito económico, un negacionismo sobre lo que ocurre en la realidad. Explica cómo el propio modelo es el que genera la debilidad de los cultivos que obliga a fumigar cada vez más, para beneficio casi exclusivo de las corporaciones mientras se destruyen los suelos y las comunidades.

En esta edición de Decí Mu el Ing. Pettovello explica qué es la agroecología frente a un modelo que por definición está destinado a contaminar y enfermar, mientras vacía los campos.

Para escuchar la entrevista completa, haga clic AQUÍ.


Fuente (audio e imagen): Programa Decí Mu
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