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¿Murió el anonimato?

En el blog Noticias de Seguridad informática se publica un artículo titulado «Como 10 dígitos terminarán con la privacidad tal como la conocemos», en el que se nos llama la atención sobre el hecho de que tanto quienes frecuentan Internet como los moradores urbanos deben reconocer que la era del anonimato está finalizando.

El cálculo es sencillo: la población mundial es de unos 7 mil millones. Se requiere entonces sólo de 10 dígitos para etiquetar a cada ser humano.

Se habla en el artículo de la Regla de los 10 Dígitos: apenas unos 10 dígitos de información personal distintiva son suficientes para identificarnos. La Regla de los 10 Dígitos significa que andaremos por la vida llevando nuestros nombres pegados en la frente, gracias a aparatos cada vez más ubicuos y bases de datos cada vez más grandes y específicas. Dice textualmente, que:

Un estudio de la información del censo de EE.UU. de 1990 revela que el 87% de las personas en los EE.UU. era identificables únicamente con sólo tres piezas de información: los cinco dígitos del código postal (ZIP code), el género, y la fecha de nacimiento. Los navegantes de Internet actualmente emiten considerablemente mucha más información que esa. Los sitios Web pueden determinar con precisión nuestra ubicación geográfica, modelo de computadora, tipo de navegador, y pueden rastrearnos silenciosamente usando cookies. Los sitios de Bancos incluso puede confirmar nuestras identidades verificando que nuestros ingresos al sistema suceden consitentemente en ciertos momentos del día. Extractos de bases de datos, también, traen cantidades sorprendente de informacion de identificación, incluso cuando son anonimizados por privacidad.

Los pequeños microchips inalámbricos, denominados RFID están presentes en llaves de automóviles, tarjetas de crédito, pasaportes, identificaciones de entrada a edificios y pases de tránsito. Estos emiten números de serie únicos. Una vez que estos dispositivos son relacionado con nuestro nombre, estos microchips permiten que seamos rastreados sin darnos cuenta. Científicos han desarrollado técnicas anti-rastreo para teléfonos celulares y microchips:

En vez de números de serie fijos, los dispositivos inalámbricos pueden llamar cambiando los seudónimos, tal como cambian la matrícula los automóviles en las películas de espías. El problema es que las matrículas pueden cambiar pero el automóvil sigue siendo el mismo. En este aspecto, los chips son como los automóviles: es posible identificar de forma única los microchips utilizando ondas de radio y consecuentemente poder ver a través del disfraz de los seudónimos.

Es decir, es un esfuerzo inutil.

Otro aspecto de la seguridad cubierto por el artículo es el tópico de las cámaras de seguridad: eventualmente reconocerán rostros tan bien como lo hace la gente, pero tendrán el respaldo de bases de datos que contienen millones de rostros o de primeros planos que muchos publican en linea.

Con crudeza, el artículo nos advierte:

Facebook, Twitter y el blogging generalizado ya auguran una sociedad de exibicionismo reflexivo y voyeurismo. Pero las tecnologías que nos anticipan un mundo de omnisciencia también nos traeran un paso hacia atrás. Por años, las personas aspiraron a escapar de los pueblos pequeños a la gran ciudad, para un fresco comienzo de una identidad sin historia. La Internet ofreció horizontes similares de libertad. Pero la sociedad del pueblo pequeño pronto nos tendrá de nuevo en sus garras, para bien y para mal. Y en Internet, todos sabrán si uno es un bribón.

Fuente:
Noticias de Seguridad Informática – Traducción: Raúl Batista (Segu-Info) – Autor: Ari Juels (Cientifico y director de RSA Laboratories)

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